Fascículo #10
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Etnias de Venezuela: Los Hoti: ubicación, idioma y vivienda (II Parte)

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Los Hotï o Jodi pertenecen a una de las etnias menos conocida de Venezuela. Los primeros contactos entre los Hotï  y el mundo occidental se establecieron sólo a finales de la década de los sesenta.

Viven en grupos que van de 5 a 30 individuos dispersos y en constante movimiento, localizados cerca de pequeños cursos de agua no navegables y por lo general dentro de la selva, lo que los hace difícil de visualizar desde el aire.

Se trata de un grupo humano reducido. El primer Censo Indígena de Venezuela en el 1985 registró 398 Hotï (OCEI) y el subsiguiente en 1993, 643 distribuidos en alrededor de unas 25 comunidades (OCEI). Actualmente no sobrepasan un millar de individuos, sin embargo parece estar en crecimiento debido al acceso a la medicina preventiva.

Viven en campamentos y practican comúnmente  las “salidas de forrajeo” (expediciones de exploración-explotación forestal que pueden durar días, semanas o meses y que se llevan a cabo para buscar y cosechar gusanos de seje, miel, orugas, termitas, hormigas y numerosas especies de frutas).

Todos los miembros del asentamiento toman parte en estas expediciones a través de la selva.

Se observaron dos tipos de asentamiento: el asentamiento base (con duración estimada de cinco años, a los que se regresa luego de frecuentes salidas de forrajeo de intercambios comerciales, ritos, búsqueda de medicinas, etc. y donde se mantienen los conucos) y el campamento (que actúa como asiento durante las salidas de forrajeo por períodos de duración y ocupación variables).

Tradicionalmente los Hotï no tienen una fuerte relación con el medio fluvial como es común entre otras etnias de la región cosa que se evidencia en su incipiente o casi inexistente conocimiento de la fabricación  y uso de embarcaciones como curiaras o canoas.

La subsistencia de los Hotï deriva fundamentalmente de la caza, la recolección, la agricultura en pequeños conucos y la pesca en pequeña escala.

 

El Ámbito geográfico

El área Hotï comprende actualmente parte del noreste del escudo guayanés, entre los Estados Bolívar y Amazonas dentro de una ubicación astronómica de  5 grados 20 minutos, 6 grados 25 minutos de latitud norte y 65 grados 10 minutos, 65 grados 4º minutos de longitud oeste. Geográficamente está delimitada así: al norte, el río Kaima; al este, la Serranía de Maigualida; al sur, el río Asita y el Caño Majagua; al oeste, los ríos Parucito y Cuchivero. Del área descrita, los Hotï ocupan sólo la zona selvática. (Coppens 1983).

Uno de los dos grupos Hotí lleva por nombre San José de Kayamá, nombre dado por la misión católica allí asentada,  a cargo de las hermanas misioneras de la Orden de María Inmaculada, conocidas comúnmente como hermanas Lauras, ubicada en la zona norte del área arriba descrita, en la serranía de Maigualida, delimita por los ríos Kaima y Moyá, políticamente ubicada al sureste del Distrito Cedeño del Estado Bolívar.

El otro de los grupos se encuentra al sur de la zona antes descrita en un asentamiento de las Nuevas Tribus. El contacto de los Hotï con la población criolla es muy difícil debido a lo inaccesible de la zona. La única forma de acceso es fluvial y ella es prácticamente impenetrable por la constante presencia de raudales y saltos de agua que impiden la navegación. Sin embargo hay relaciones directa a través de las dos misiones mencionadas.

(Video: Llegada.mov  76K) La zona ocupada por la etnia abarca desde las alturas de la Sierra de Maigualida, con alturas entre 1000 y 2600 metros sobre el nivel del mar, en descenso, en dirección sur, hacia el bosque húmedo, donde desembocan los ríos que atraviesan la región. Los Hotï se ubican principalmente hacia esta zona baja, donde las precipitaciones pluviométricas tienen un promedio anual que oscila entre 1900 a 3700 mm con temperaturas constantes de 24 C durante el período seco (enero  marzo). El resto del año, sobre todo en las zonas más bajas (100 a 500 .), la precipitación se ubica entre 2000 y 4000 mm y la temperatura oscila entre 18 y 24 C.

 

Estudios preliminares y denominaciones

Los Hotï fueron mencionados por primera vez en nuestro siglo. Han recibido diversas denominaciones: Chikano (datos en Codazzi, Coradini, Cruxent, Ewel-Modova y Wilbert); Waru-wa-ru (en Koch-Grünberg) y también Schicana y Yuana. En la actualidad se conoce que Hotï es su autodenominación y de un tiempo para acá los investigadores los denominan Hotï, que quiere decir persona.

En 1913, el investigador T. Koch Grünberg, por referencias de los Ye´kuana, tiene noticias de los Hotï a los que denomina Waruwádu. Posteriormente Johannes Wilbert, en 1958, se refiere a ellos como los Chicano. En 1961 ocurre el primer contacto de los Hotï con el arqueólogo J.M. Cruxent, quien los llama Shicano. En 1970 Dye Paul, misionero de las Nuevas Tribus, hace alusión a los Hotï denominándolos Yowana o Yuana. En 1971 H. Corradini hace un segundo contacto direcyo con la etnia y luego continúan Ph. Mitrani y V. Guarisma en 1992,

J. Jangoux en 1993, I. Eibleibesfeldt en 1973 y nuevamente V. Guarisma en dos ocasiones en 1974 y en 1978 con W. Coppens. A partir de allí han sido unos pocos investigadores quienes han tenido contacto con la etnia tal es el caso de Diana Vilela, M. C. Mattéi Muller, M. Delgado y R. Velásquez.

La grafía con la que los autores suelen escribir los nombres de las etnias muchas veces corresponden a su autodenominación. Por ello se ha difundido la grafía Hotï, autodenominación que significa “gente”. Esta grafía responde a la fricativa glotal del Alfabeto Fonético Internacional.

Al revisar los estudios realizados sobre la cultura podemos encontrar una escasa bibliografía de la que sobresalen el de Coopens, Walter: “Los Hoti”, en los Aborígenes de Venezuela, Tomo II, Etnología contemporánea, Monografía No. 29, pp 246 — 301, Fundación La Salle, Caracas, 1983 y uno más reciente aún sin editar de ?; los trabajos de Diana Vilela y Virginia Guarisma dedicados a la lengua, así como el film Hotï de Jorge Pacheco.

 

El idioma

La clasificación lingüística que corresponde a la lengua que hablan los Hotï es independiente. El idioma hotï presenta 7 vocales y 17 consonantes. Posee un vocabulario de más de 500 palabras. El idioma Hotï ha sido emparentado con el De´aruwa y Sáliva (Durbin) y con el Yanomamï (E.E. Mosonyi) éste último tomando en cuenta la similitud entre los respectivos sistemas vocálicos y de nasalización.

Al oir a un hotï hablar se puede apreciar lo nasal de su lengua. Si revisa nuestros iconos de juegos podrá apreciar: una conversación en Hotï y a Alirio, un amigo Hotï muy simpático hablante bilingüe del norte quien nos ha traducido del español algunas palabras en lengua Hotï.

A pesar del contacto no indígena: la Misión católica de la Orden María Inmaculada (Las hermanas Lauras) al norte y la Misión Protestante (integrada por protestantes norteamericanos) al sur son relativamente pocos los Hotï que hablan dos lenguas.

En el caso del norte las Hermanas Lauras han entrenado a varios Hotï para ser  maestros  de los niños Hotï. Les enseñan a leer y escribir en español. Sin embargo, no son muchos los Hotï que hablan español. En el sur la Misión de la Nuevas Tribus se han encargado de enseñarles el idioma inglés, ocurriendo lo mismo: mayor cantidad de Hotï monolingüe que bilingüe.

La lengua Hotï se ha clasificado como aislada, sugiriendo que podría tratarse de un grupo étnico relictual cuyos ancestros fueron probablemente los habitantes originales de las Guayanas (Durbin, 1977). E. Mosonyi (citado en Coppens, 1983) sugiere una posible afiliación del Hotï con el Yanomami.

 

Vivienda

Los asentamientos varían en tamaño, grado de sedentarismo, distancia entre ellos, contactos con otras etnias, estilo arquitectónico y medio ambiente: desde comunidades relativamente permanentes y pobladas (Kayamá y Caño Iguana) a aquellas integradas por pequeños grupos familiares.

 

Los asentamientos Hotï son muy perecederos, estando su duración física relacionada a la durabilidad de los materiales usados en la construcción de las casas. El asentamiento es abandonado por diversos motivos sobre todo el agotamiento relativo de recursos aledaños principalmente los suelos para el cultivo conucal.

La vivienda está dividida, según Coppens 1983, en dos tipos: una provisional, constituida por un simple paraviento y otra de carácter más definitivo, de base rectangular.

Según Coppens, la vivienda provisional se construye utilizando dos árboles o dos palos clavados a una distancia de 3 a 4 m entre ellos.

Entre ambos se colocan horcones de la misma altura: 1,5 m se unen por arriba con un tronco que serve de viga solera y se amarra con bejucos. En el centro se ubica perpendicularmente tres horcones en fila que separan a una familia de otra.

En la actualidad, la vivienda Hotï es más definitiva y puede ser de tipo rectangular o Churuata. Ésta última ha sido tomada de los Panare.

Las viviendas de base rectangular tienen un sostén vigoroso, con paredes y techo cubiertos con hojas de una palma denominada Seje. Esta vivienda posee dos accesos, uno hacia el oriente y el otro hacia occidente.

Las viviendas definitivas denominadas Churuatas son de base circular y de forma cónica, de gran tamaño y capaces de alojar varias familias son construidas, como las rectangulares, con armazón de troncos y con una viga central, bastante alta, de cuatro a cinco metros (4 a 5 m) de altura, alrededor de la cual se instalan troncos en círculo para formar el armazón del cono. Las paredes del cono se cubren con palmas de seje imbricadas.

La Churuata tiene una única puerta tan baja que es preciso doblar la espalda para entrar. El ámbito interior queda totalmente a oscuras cualquiera sea la hora del día. De esa manera los Hotï se protegen de las altas temperaturas y posiblemente de la penetración de insectos.

Tomado de:

FINIDEF/Ronny Velásquez
y
http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0378-18442002000100003&lng=es&nrm=iso