Fascículo #107
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La jerga hamponil en el español de la Caracas actual. Parte 6

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•4.2 Procedimientos de formación jergal

Francisco Moreno Fernández en su artículo "Lenguas de especialidad y variación lingüística", nos muestra que los lenguajes de especialidad o jerga son un conjunto de caracteres lingüísticos de un grupo determinado de hablantes, dedicados a un oficio específico. También puede entenderse como un conjunto de rasgos lingüísticos, generalmente artificiosos, empleados con una intención críptica, como es el caso de la jerga hamponil, caracterizada por ser una de las jergas que más variaciones sufre a lo largo del tiempo, debido a que a medida que es difundida y comienza a ser entendida por personas ajenas al mundo delictivo, comienzan a aparecer nuevas voces para sustituir a las que fueron desveladas, y así mantener su carácter hermético y confidencial.

La jerga hamponil, al igual que el lenguaje común, sufre variaciones ya sea por el uso o desuso de los términos o por los factores lingüísticos y extralingüísticos, lo cual permite que el hablante pueda emplear formas distintas de decir lo mismo, y a la vez encontrar las variaciones en todos los niveles de la lengua, es decir, desde lo fonético-fonológico hasta el discurso, la gramática y el léxico. María Josefina Tejera, en su libro Un minuto con nuestro idioma, señala que la jerga hamponil se forma a través de diversos procedimientos como la influencia extranjera, la derivación, el truncamiento, la metonimia, entre otros, los cuales permiten que el argot delictivo siempre esté en constante evolución, siempre cambiante, debido a que los delincuentes desean mantener ese carácter de confidencialidad que caracteriza su argot, para que tanto las víctimas como los organismos de seguridad no entiendan lo que ellos hablan.

En el cuadro y gráfico que a continuación se presenta, observamos la cantidad de voces recolectadas en cada proceso de formación jergal y su porcentaje:

Cuadro 10. Procesos de formación jergal en el argot delictivo.

 

Gráfico 11. Procesos de formación jergal en el argot delictivo.

 

 

Como se puede observar en el cuadro 10, el proceso que mayor cantidad de voces obtuvo fue el de metáforas, con un total de veintiséis (26) palabras, demostrando así que el argot delictivo es rico en voces de sentido figurado; seguidamente tenemos préstamo con un aporte del 10.4%; las derivaciones con un alto porcentaje del 10.4%; la metonimia con un 6.2%; las asociaciones fonéticas y los préstamos con un 4.1% y por último el truncamiento con un 2%, obteniendo el porcentaje más bajo entre todos.

A continuación se mostrarán las palabras que pertenecen a cada uno de los procedimientos de formación jergal.

4.3.1 Préstamo

El préstamo no es más que una expresión lingüística tomada de un idioma y usado en la lengua propia. Es un proceso por el cual la lengua adquiere una palabra que no tenía y que pertenece al léxico de otra lengua.[1] Según Rosenblat en su libro Buenas y Malas Palabras, estos préstamos han venido enriqueciendo el argot del hampa, gracias a la circulación de la marihuana y al rico intercambio de procedimientos y técnicas nuevas a través de aduanas y fronteras.

Dentro de los préstamos obtenidos en nuestra investigación, recolectamos cinco (5) voces que a continuación señalamos:

  • Cana: Cárcel.
  • Curda: Bebida alcohólica.
  • Chamba: Atraco.
  • Se le moja la canoa: Homosexual.
  • Paco: Policía.

Antes de continuar explicando este procedimiento de formación jergal, consideramos necesario hablar un poco acerca del lunfardo. Este argot empleado en la región de Río de la Plata (Argentina y Uruguay) comenzó como lenguaje carcelario de los presos para que los guardias no pudieran entenderlos. Se dice que muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos, principalmente italianos, y otras palabras llegaron de la Pampa. José Gobello, en su libro Aproximación al lunfardo (1996:05), define el lunfardo como "un vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en oposición al habla general".

Durante nuestra investigación pudimos obtener varias voces, cuyo origen se remonta al lunfardo, las cuales ingresaron en el argot delictivo de nuestro país quizás por ese contacto en las aduanas y fronteras al que hace referencia Rosenblat.

Cana es una palabra originaria del lunfardo de etimología desconocida[2]. Se especula que podría provenir del portugués encanado, es decir, "preso en una jaula hecha de canas (cañas)". De hecho el término cana es utilizado con idéntico significado en Brasil. Antes era muy empleada por los tangueros en sus letras. La palabra lunfarda cana parece ser la abreviación de «canario», palabra ya usada en España desde el siglo XVI (Cervantes la menciona con el significado del cantor, ‘delator o confidente de la policía'), otros suponen que la etimología se encuentra en la palabra francesa canne (caña, bastón), por metonimia del bastón que usan los policías. Otras versiones dicen que esta palabra es una metáfora que se ha dado por alusión al envejecimiento del reo en la prisión.[3] En fin, es mucho lo que se especula en torno al origen de esta voz, pero lo cierto es que proviene del lunfardo, y es empleada por los hablantes estudiados e igualmente por el lenguaje coloquial para referirse a la cárcel, pues todas las entrevistas realizadas arrojaron que todas las personas ajenas a actividades delictivas reconocieron esta expresión.

En el caso de la voz curda, ha sido bastante difícil establecer su origen. Esta voz aparece registrada en el DRAE como una voz dialectal del francés curda, calabaza, y está definida como borrachera y persona ebria. Ahora bien, el argot hamponil no desvía mucho el sentido de esta palabra, pues la emplea para referirse a las bebidas alcohólicas. Este término es ampliamente conocido y utilizado en el lenguaje coloquial, pues para el hampón no tiene importancia encubrir esta palabra, pues no se encuentra relacionada directamente con sus actividades delictivas.

En cuanto a la voz chamba (originaria de México), la cual se refiere al trabajo, negocio, sobre todo oportunidad, aunque sea transitorio, precario o de escaso producto[4], al que alguien se dedica a destajo, se originó en la década de 1940 entre los braceros mexicanos que se trasladaron a los Estados Unidos de América para ser contratados en las tareas agrícolas. Al concluir la labor encomendada, acudían a la Chamber of Commerce de su localidad a solicitar un nuevo trabajo, y se decían entre ellos en un mal inglés: "voy a la chamba", es decir "voy a la Chamber".[5] Al llegar esta voz a nuestras tierras, quizás por el contacto de los hampones con ese país, adquirieron esta voz dándole el significado de "atraco". Esta voz fue reconocida por el lenguaje coloquial, pero con su significado original de trabajo ocasional y no con el que le da el hampón de acción delictiva.

De igual manera, obtuvimos la voz paco, la cual se encuentra definida en el Diccionario de la Real Academia Española de la siguiente manera: "En las posesiones españolas de África, moro que, aislado y escondido, disparaba sobre los soldados". Acerca de esta voz se especula mucho en torno a su origen; en el Diccionario de Argot de Julia Sanmartín Sáez, se hacen referencia a este mismo significado que encontramos en el DRAE y se explica que este término otorgado al soldado moro, después pasó a designar el arma que empleaban, el fusil. Quizás esta acepción procede del sonido del disparo, teniendo un origen onomatopéyico. Otra versión sostiene que esta palabra es originaria del lunfardo, definida como un pequeño envoltorio que aparenta contener gran cantidad de dinero y del cual los ladrones paqueteros se sirven para sus ardides.[6] Lo cierto es que a lo largo de la historia se ha relacionado esta voz con figuras de autoridad, y la han tomado los hampones y el habla coloquial de nuestro país para referirse a los policías.

Finalmente, tenemos la expresión se le moja la canoa, expresión de la que no logramos determinar exactamente su origen, pero sabemos que durante la década de los años 90 se popularizó en nuestro país por una reconocida canción colombiana, interpretada por el grupo Los Embajadores del Vallenato, jocosa canción que se refiere a aquellos hombres aparentemente heterosexuales, pero que con unos cuantos tragos encima manifiestan su homosexualidad. Aquí tenemos un fragmento de la canción:

"Su mujer lo cuida cada vez que está tomado/ porque ella no quiere que le frieguen a su macho/ porque ella no quiere que le frieguen su machazo/ pero hay un detalle... que es muy bien sabido/ se porta muy raro cuando está bebido/ le da por sentarse en las piernas de sus amigos /le da por sentarse en las piernas de sus amigos...

Y que se le moja la canoa/ y que se le moja la canoa/ y que se le moja la canoa/ pobre hombre cuando se emborracha (bis)/ ¡Ay! Tronco e΄ bigote con saco y corbata/ pero vean que vaina cuando se emborracha."

De esta expresión nacen diversas interpretaciones, entre las cuales tenemos que las canoas son medios de transporte acuáticos utilizados por los indígenas de nuestras regiones, y son elaboradas con los troncos de árboles perfectamente tallados, es decir, su consistencia dura y fuerte es alusiva a los hombres verdaderamente machos, rudos, pero como las canoas, a pesar de tener esa apariencia dura y fuerte, algunas veces el agua penetra por pequeñas grietas que se le hacen a la madera. De allí la comparación, pues hasta la madera más resistente y dura se puede agrietar, el hombre más varonil y rudo puede tener manifestaciones homosexuales en su conducta. Por el constante contacto de nuestro país con Colombia, es tomada esta expresión por los hampones y por el habla coloquial para referirse a los homosexuales. Otra interpretación que pudiéramos darle es la comparación entre la forma de la canoa con el falo, esa forma alargada. El hombre al que hace alusión esta canción, al tomarse unos cuantos tragos "se le moja la canoa", es decir "se le moja el pene", se excita en cuanto ve a otro hombre.

4.3.2. Derivación

María Josefina Tejera en Un minuto con nuestro idioma, señala que la jerga hamponil es rica en derivación. El venezolano, por excelencia tiende a utilizar frecuentemente un lenguaje ponderativo, exagerado. Por eso es tan común escuchar palabras formadas a partir del sufijo -ísimo, -ísima. Ejemplos de este uso lo encontramos en expresiones como: cheverísimo, buenísimo, clarísimo, grandísimo, etc.

Tanto en la jerga hamponil como en el lenguaje general observamos que muchas de las voces que se emplean diariamente poseen afijos[7] que modifican y concretan, en un determinado sentido, la idea general. Existen dos tipos de afijos que son los sufijos y los prefijos, y se dividen en significativos y apreciativos. "Los primeros convierten una palabra en otra distinta, incluso en una palabra de distinta clase; con los segundos la palabra sigue siendo la misma, y el empleo de ellos obedece a la voluntad libre del que habla en ese momento."[8]

En la jerga hamponil encontramos el proceso de derivación con mucha frecuencia, ya que existen voces en las que el delincuente añade ciertos prefijos y sufijos para darle un significado totalmente distinto al que tiene la palabra en sí. De los términos recolectados y estudiados, se encontraron dos casos de sufijación: "ado" e "ita" y un caso de prefijación: "en/em".

Seco (2001:322) clasifica el prefijo "en/em" como significativo, empleado para referirse a la "adquisición de un objeto, una cualidad o un estado". Con las voces ennotado y empastillado observamos que estos prefijos cumplen la función de adquirir un estado, es decir, el de encontrarse en un "estado" narcotizado, bajo los efectos de las drogas. En cuanto al sufijo "ado", Seco (2001:325) lo clasifica dentro de los sufijos significativos, pues denota una acción, en este caso la de drogarse. En estas dos voces, observamos que la adhesión de un prefijo y un sufijo significativo, logra cambiar la categoría gramatical de las mismas, pues sin la adición de estos afijos, las palabras "nota" y "pastilla" son sustantivos, mientras que a través del proceso de derivación "en/em" y "ado" estas palabras pasan a ser adjetivos.

Ennotado y empastillado son voces reconocidas dentro de la jerga juvenil y en el lenguaje general, quizás porque al hampón le interesa que sea conocida y manejada esta voz, pues, para muchos delincuentes, el tráfico y la venta de drogas es uno de sus negocios más lucrativos.

Otros casos de derivación son las voces sopita y rapidita. En estas dos voces, observamos la añadidura del sufijo "ita", el cual es clasificado por Manuel Seco como un sufijo apreciativo diminutivo, que puede denotar pequeño tamaño o intensidad, o aprecio, o desprecio hacia lo mencionado.

En el caso de la voz sopita, la añadidura de este sufijo le da un carácter despectivo, pues esta palabra es empleada por los hampones para referirse a una persona tonta "la sopita del grupo". Entre el lenguaje general y el argot delictivo esta voz no cambia de categoría gramatical, pero sí cambia su campo semántico.

En cuanto a la voz rapidita la adición del sufijo "ita" le da un carácter apreciativo, pues rapidita es empleada para referirse a una pistola automática, la "compañera" de los hampones en sus actos delictivos. En esta voz se destacan grandes cambios. En primer lugar, vemos que se produce un cambio de categoría gramatical, pues pasa de ser un adjetivo en el lenguaje general (DRAE. Rápido: Adj. Que se mueve, se hace o sucede a gran velocidad, muy deprisa) a ser un sustantivo en el argot delictivo. En segundo lugar, cambia de campo semántico, ya que al ser esta palabra en el lenguaje general un adjetivo varía su campo semántico, pero al pasar a la jerga hamponil se encuentra dentro del campo semántico de las armas.

•4.2.3 Metáfora

La metáfora consiste en el uso de una palabra con un significado o en un contexto diferente del habitual. El término es importante tanto en teoría literaria (donde se usa como recurso literario) como en la lingüística (donde es una de las principales causas de cambio semántico). Con este recurso trasladamos el sentido de lo que queremos decir a otro figurado, por alguna asociación o semejanza. Para este procedimiento de formación jergal se lograron recolectar veintiséis (26) términos los cuales son:

  • Aguas: Policía.
  • Arepa: Traidor.
  • Atrapar en home: Captura.
  • Bicha: Arma de fuego.
  • Brujas: Policía, persona falsa.
  • Caer: Dar muerte a una persona o cuando han sido detenidos.
  • Concha: Escondite.
  • Culebras: Problemas o rencillas.
  • Dejar la peluca: Escapar.
  • Dejar pegado: Asesinar.
  • El papá de los helados: Persona de poder inmiscuida en actos delictivos.
  • ¡Epa loco!: Saludo
  • Gata salvaje: Homosexual.
  • Hueco: Cárcel.
  • Iguanos: Militares.
  • Leche mala: Persona que da mala suerte.
  • Meter 7 por el pecho: Asesinar.
  • Meter el cara e' pinocho: Acto sexual.
  • Nube gris: Persona que da mala suerte.
  • Pegar: Asesinar.
  • Perversa: Mujer fácil.
  • ¿Qué pasó el mío?/¿Qué pasó papá?: Saludos.
  • Ruletear: Engañar.
  • Ruso blanco: Droga conformada por la mezcla de marihuana con cocaína.
  • Voltear: Engañar.
  • Yegua: Mujer alta y atractiva.

Emilio Amador Martínez[9] señala que existen cuatro tipos de metáforas que son: las que van de objetos inanimados a seres animados, de seres animados a animados, de inanimados a inanimados y de seres animados a objetos inanimados. A continuación se muestran aquellas voces que pertenecen al mundo metafórico y su clasificación:

            4.3.3.1. Metáforas que van de objetos inanimados a seres animados.

Durante nuestra investigación se recolectaron cinco (5) voces que clasificamos dentro de esta categoría. Estas voces empleadas en el lenguaje general por personas ajenas al mundo delictivo son usadas para designar a objetos inanimados, sin vida, pero en el argot delictivo el significado cambia, lo que ocasiona que se haga referencia a alguna cualidad característica de los seres humanos o a alguna parte del cuerpo humano. Estas voces son:

 

Cuadro 11. Metáforas que van de objetos inanimados a seres animados.

La voz Arepa es definida por el DRAE como "Especie de pan de forma circular, hecho con maíz ablandado a fuego lento y luego molido, o con harina de maíz precocida, que se cocina sobre un budare o una plancha." El venezolano al escuchar la palabra arepa reconoce esta voz como una comida tradicional, pero al ladrón además de otorgarle este significado, la emplea para dar a conocer una cualidad o una característica de un ser humano, que en este caso sería el de traidor. Llama la atención que esta voz es empleada de forma metafórica por parte del delincuente para referirse a una persona traidora, debido quizás a la asociación que establece el hampón entre arepa y traidor, pues la primera al ser preparada se le debe dar la vuelta para que se cocine por ambos lados, y el traidor igualmente se voltea, muestra otra cara. Es importante señalar, además del cambio de significado de esta voz al ser usada en la jerga hamponil, el cambio de categoría gramatical. Al ser usada en el lenguaje común es un sustantivo, pero al ser empleada en la jerga hamponil es un adjetivo, porque como se mencionó con anterioridad, da a conocer una característica de un ser humano. Igualmente, cambia el campo semántico entre un lenguaje y otro; en el lenguaje general pertenece al campo de comidas, como mencionamos anteriormente cuando explicábamos los campos semánticos, también es una voz empleada en la jerga del béisbol, y en la jerga hamponil pertenece al campo semántico de los engaños.

Otra de las voces donde se observa la metáfora es en la voz aguas. El DRAE define esta voz como "Sustancia formada por la combinación de un volumen de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida, en pequeña cantidad incolora y verdosa o azulada en grandes masas"; mientras que en la jerga hamponil es empleada para referirse a los policías. Esta asociación se establece por el color azul de los uniformes de la policía con la idea que se tiene de que el agua es azul. Es importante señalar que esta relación se establece puntualmente en nuestro país, por el color de los uniformes de la Policía Metropolitana, cuerpo policial de los más antiguos en nuestro país, cuyos orígenes se remontan a 1938 con la creación de la Escuela Municipal de la Policía Montada. En esta palabra no se produce cambio de categoría gramatical, pero sí cambia de campo semántico. En el lenguaje general esta palabra pertenece al campo semántico de los elementos de la naturaleza y en el argot delictivo al de seguridad.

La locución leche mala, en el lenguaje general, es empleada para referirse a una persona o a una acción de mala suerte. Esta voz es bastante reconocida y empleada por personas ajenas al mundo delictivo, no guarda ningún tipo de confidencialidad.

En el Diccionario de Venezolanismos, encontramos registrada la palabra leche como suerte, fortuna, mientras que en el Diccionario del Habla Actual de Venezuela encontramos está expresión con el significado de mala suerte, tener malas intenciones.

 

            4.3.3.2. Metáforas que van de objetos inanimados a objetos inanimados.

Este tipo de metáforas consiste en trasladar la cualidad de un objeto a otro que no la posee naturalmente, es decir, que pasa de un orden de la realidad a otro. Se recolectaron tres (3) voces que son:

 

Cuadro 12. Metáforas que van de objetos inanimados a objetos inanimados.

Una de las voces que más llama la atención en esta clasificación que da Emilio Amador Martínez es la locución ruso blanco. La metáfora que se puede observar en este caso es que ruso blanco en la lengua general es conocido como un cóctel hecho a base de vodka, licor con sabor a café (como Kahlua) y leche; mientras que en la jerga hamponil se refiere a una droga compuesta por la mezcla de cocaína con marihuana. La asociación que se puede observar es que ambos casos ruso blanco es un cóctel, uno elaborado a base de bebidas alcohólicas y otro a base de drogas. Lo interesante no es sólo la metáfora presente en esta locución sino que la categoría gramatical tanto en el lenguaje empleado por personas ajenas al mundo hamponil como en el argot delictivo no cambia. Sin embargo, el significado sí cambia, lo que ocasiona un cambio de campo semántico. Es decir, que en el lenguaje general la locución pertenece al campo de las bebidas alcohólicas mientras que en la jerga hamponil pertenece al campo de las drogas.

Otra de las voces que se consideró relevante en esta clasificación fue hueco. De acuerdo con el DHAV (Diccionario del Habla Actual de Venezuela) lo define como un "local muy pequeño y de aspecto desagradable, especialmente el destinado para la vivienda" mientras que el hampón define hueco como cárcel. La asociación que se logró establecer en este caso es que, tanto en el lenguaje coloquial como en la jerga hamponil, el significado es muy similar. En ambos casos se refieren a ambientes pequeños, sucios y oscuros. En esta voz no observamos cambio de categoría gramatical, aunque sí de campo semántico. En el lenguaje general esta palabra varía de campo semántico dependiendo del contexto donde se use, pero en el argot delictivo pertenece al campo referido a la cárcel.

4.3.3.3. Metáforas que van de lo animado a lo animado.

Este tipo de metáfora se refiere a todas aquellas palabras que asocian un acto o rasgo de un ser animado por otro igualmente animado. Las metáforas que se recolectaron fueron:

 

Cuadro 13. Metáforas que van de lo animado a lo animado en la jerga hamponil

 

En la jerga hamponil se logró recolectar una gran cantidad de metáforas que van de lo animado a lo animado. Sin embargo, existen algunas que llaman la atención más que otras debido a la asociación que logra hacer el hampón para cambiarle el significado y en ocasiones el campo semántico y la categoría gramatical.

Una de esas voces es la expresión iguanos definida por el DRAE como "Nombre genérico de unos reptiles parecidos a los lagartos, pero con la lengua simplemente escotada en el extremo y no protráctil, y los dientes aplicados a la superficie interna de las mandíbula"; mientras que es utilizada por los hampones para referirse a efectivos de la Guardia Nacional. Esta asociación se deba quizás a que el hampón logra relacionar el color del uniforme del militar con el de este reptil. Lo interesante es que el carácter animado permanece tanto en su uso en el lenguaje general como en el argot delictivo, con la diferencia de que el hampón le atribuye rasgos humanos a un animal. En ambos casos la categoría gramatical es la misma, es un sustantivo; aunque el campo semántico sí cambia, de la fauna (lenguaje general) al de la seguridad (jerga hamponil).

Otra de las voces donde se puede observar la personificación de la fauna es con la palabra yegua. El DRAE la define como "Hembra del caballo"; y el hampón la emplea para referirse a una mujer alta y atractiva. Se cree que la asociación que existe entre yegua del lenguaje general y yegua de la jerga hamponil, es la semejanza que existe entre las piernas y al trasero de una mujer atractiva y alta, y las piernas traseras del animal y su gran tamaño. Llama la atención, además, que el campo semántico cambia al ser empleado por el hampón, ya que deja de pertenecer al campo de la fauna para pasar a formar parte del campo de la sexualidad. No obstante, la categoría gramatical sigue igual.

Una de las voces cuya asociación es muy peculiar es la de brujas. El DRAE la define como "3. Mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y, por ello, poderes extraordinarios", mientras que el hampón la define como un policía corrupto. Llama la atención que la asociación proviene del lenguaje coloquial y no del significado que presenta el Diccionario de la Real Academia Española. De acuerdo con las entrevistas realizadas a las personas ajenas al mundo delictivo, muchos de ellas indicaron que la palabra brujas es empleada, en ocasiones, para referirse a aquellos homosexuales que se visten y adoptan actitudes propias de las mujeres, es decir, como lo señalaron las personas entrevistadas, estos hombres "se disfrazan como las brujas". Para el delincuente el policía corrupto es una bruja, porque se uniforma para aparentar ser un hombre que cumple y hace cumplir las leyes, cuando en realidad realiza todo lo contrario, es decir, se disfraza de policía para esconder lo que verdaderamente es, un oficial corrupto, falso. La categoría gramatical sigue siendo la misma tanto en el lenguaje empleado por personas ajenas al mundo delictivo como en la jerga hamponil, pero el campo léxico-semántico sí cambia porque cuando es empleado en el lenguaje coloquial pertenece al campo de la sexualidad, pero cuando es utilizado en el argot del delincuente pasa a ser parte del campo de la seguridad.

 

4.3.3.4. Metáforas que van de seres animados a objetos inanimados

Este tipo de metáforas se refiere a todas aquellas palabras que asocian un acto o rasgo de un ser animado por la cualidad de un objeto. En esta clasificación se logró recolectar una voz, que pertenece al campo semántico de las armas. Este término fue bicha.

El DVE (Diccionario de venezolanismos) define la expresión bicha como "1. Mujerzuela". En el lenguaje coloquial es muy común escuchar la palabra bicha para referirse a las prostitutas o a mujeres de mala reputación y en la jerga hamponil, bicha es empleada para referirse a las armas de fuego. Quizás la asociación que se establece entre un lenguaje y otro, es que tanto las mujerzuelas como las armas las puede tener cualquiera mientras pague.

En este caso se puede observar que tanto en el lenguaje general como en el hamponil, la palabra bicha no cambia de categoría gramatical, es decir, que es un sustantivo independientemente sea empleada por un hampón o por una persona ajena al mundo delictivo. Sin embargo, el campo léxico-semántico sí cambia, porque cuando es empleado en el lenguaje coloquial pertenece al campo de la sexualidad, pero cuando es utilizado en el argot del delincuente pasa a ser parte del campo de las armas.

 

•4.2.4 Metonimia

La metonimia no es más que la transferencia del nombre por contigüidad de los significados, es tomar la parte por el todo. Es lo que en semiótica y en literatura se denomina un tropo o figura retórica que alude, como su etimología lo indica, a la translación de un nombre o translación de una denominación, es decir al sentido translaticio, lo que vulgarmente suele llamarse el sentido figurado. Es uno de los tropos más frecuentes junto a la metáfora; sin embargo existe una diferencia estructural con la metáfora: en el enunciado se mantiene evidente la relación. A este tipo de metonimia se le conoce como sinécdoque, tropo que presenta una suerte de metáfora en la cual una parte de algo es usada para representar el todo, el todo es usado por una parte, mientras que las metonimias en general siempre están constituidas por relaciones de contigüidad, las sinécdoques son un caso de contigüidad, en el cual una parte designa al todo. Existen varios tipos de metonimia; estos son:

  • 1. Espacial: Algunas transferencias metonímicas se basan en relaciones espaciales, las cuales se subdividen a su vez en: a) Traslación del nombre de lugar propiamente dicho a la cosa (no obtuvimos ninguna voz en esta clasificación); b) Traslación del nombre del continente al contenido (no obtuvimos ninguna voz en esta clasificación); c) Traslación de la cosa localizada al lugar, por ejemplo: La Zona 7 (recordemos que este es el nombre de una sede policial ubicada en Boleita, aunque esta expresión es empleada por los hampones para referirse en general a la cárcel); y d) Traslación del nombre del contenido al continente (no obtuvimos ninguna voz en esta clasificación).
  • 2. Temporal: donde el nombre de una acción o acontecimiento puede transferirse a algo que inmediatamente le precede o le sigue (no obtuvimos ninguna voz en esta clasificación)[10].
  • 3. Causal (no obtuvimos ninguna voz en esta clasificación).
  • 4. Sinécdoque: en la cual predominan las relaciones de inclusión: el todo por la parte, la parte por el todo, la especie por el género y viceversa, el singular por el plural (culo, hierro).

En cuanto a la expresión La Zona 7, vemos como se traslada el sentido de la cosa localizada al lugar, es decir, como el nombre de una sede de la Policía Metropolitana, ubicada en Boleita, es empleada para referirse en términos generales a la cárcel, como pasa de lo específico a lo general. Tanto en el lenguaje general como en la jerga hamponil, se mantiene tanto la categoría gramatical como el campo semántico, pues ambos se encuentran dentro del campo de la cárcel.

Las voces culo y hierro fueron clasificadas dentro de la subcategoría de la sinécdoque, donde vemos como se emplea la parte por el todo.

Culo es definida por el DRAE como "1. Conjunto de las dos nalgas y 3. m. ano" , mientras que los hampones la emplean para referirse a una mujer atractiva, observamos como es asumida una parte del cuerpo femenino por la totalidad. En este caso no hay cambio de categoría gramatical, aunque sí de campo semántico, pasa del campo de la anatomía en el lenguaje general al campo de la sexualidad en el argot delictivo.

En cuanto a la voz hierro, ésta es definida por el DRAE como "1. Elemento químico de núm. atóm. 26. Metal muy abundante en la corteza terrestre, se encuentra en la hematites, la magnetita y la limonita, y entra en la composición de sustancias importantes en los seres vivos, como las hemoglobinas. De color negro lustroso o gris azulado, dúctil, maleable y muy tenaz, se oxida al contacto con el aire y tiene propiedades ferromagnéticas. Es el metal más empleado en la industria; aleado con el carbono forma aceros y fundiciones. (Símb. Fe).", pero el hampón la emplea para referirse a una pistola. Observamos como el delincuente asume una parte por el todo, el material con que el se encuentra elaborado este artefacto por su totalidad. La categoría gramatical permanece igual en ambos casos, aunque el campo semántico sí cambia, de armas en la jerga hamponil a otros en el lenguaje general, dependiendo del contexto donde se use.

 

•4.2.5 Truncamiento

El truncamiento es también un procedimiento muy característico de la jerga, pues contribuye a mantener ese carácter confidencial y hermético que lo distingue, ya que el hampón emplea voces en las que le elimina una o más sílabas.

De las voces recolectadas gracias al cuestionario realizado, pudimos obtener una locución nominal en la que se observa truncamiento o eliminación de la sílaba. Esa locución fue: el que porta la che (jefe de la banda, hampón respetable). Según los cuestionarios lingüísticos elaborados, pudimos observar que la palabra original era chequera, a la cual los hampones le eliminaron las sílabas "que/ra". También pudimos notar que esta expresión es reconocida y empleada por un grupo significativo de personas ajenas al mundo delictivo, es decir, no guarda mayor confidencialidad.

 

•4.2.6 Inversión e inserción silábica

La inversión silábica consiste en la pronunciación de las palabras de manera inversa, es decir, lo que en lenguaje común conocemos como hablar al revés.

Es muy común que los hampones hablen invirtiendo sílabas, ya que esto impide que sus víctimas o la policía entiendan lo que ellos se comunican. Ejemplos de inversión silábica en la jerga hamponil los tenemos en las voces temon (marihuana) y vogüe (pene). Si tomamos estos términos y los escribimos correctamente, obtenemos las palabras "monte" y "güevo".

 A través de los cuestionarios lingüísticos elaborados, pudimos observar que la voz temon es muy empleada en la jerga juvenil, en especial por aquéllos jóvenes que alguna vez han tenido algún tipo de contacto con esta droga, lo cual ha ocasionado que el término sea conocido por personas ajenas al mundo delictivo, perdiendo de esta manera su confidencialidad.

A diferencia de temon, la voz de vogüe mantiene el hermetismo característico del argot delictivo, pues en los cuestionarios aplicados a personas ajenas al mundo hamponil ninguna logró identificar la misma.

De igual manera, a través de la inserción de sílabas los hampones logran comunicarse secretamente. Esto último se puede observar en el ejemplo (2) (que ya citamos anteriormente) de la película Secuestro Express (2005) en el que dos personajes de la película, específicamente Budú y Trece, entablan una conversación telefónica en las que vemos como insertan sílabas dentro de las palabras para crear un lenguaje secreto que sólo pueda ser entendido por ellos:

(3) - Budú: ¿Evita?

- Trece: ¡Qué Evicunita ni que na´cunada! Sigue soñacunando bececunerro.

- Budú: ¡Chacunamo deja la violecunencia! Dime si hay chacunamba.

- Trece: ¿Chacunamba? Chacunamba de la buenacuná, fiesticunita en el cocunontry.

- Budú: Háblame clacunaro, ¿cuacunando y docunonde?

             - Trece: Dolocunor y Niconiga están avisacunados.

             - Budú: Plocunomo... ¡Pendiente y rima papá!

En la inserción silábica, como vemos en el ejemplo, se añaden interfijos (quizás en este caso sean "cuna", "cuni", "cuno", "coni", los cuales son inventados por ellos mismos) a todas las palabras, para así de esta manera crear un lenguaje secreto que sea difícil de interpretar por aquellas personas ajenas al mundo delictivo.

 

•4.2.7 Asociaciones fonéticas

Por último, encontramos dentro de los procedimientos de formación jergal las asociaciones fonéticas, mediante las cuales se elabora una relación de semejanza por los sonidos de las palabras.

Ejemplo de estas asociaciones las encontramos en la expresión los grillos por grilletes y en polichoro como combinación de policía y choro.

De acuerdo con el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) define grillos como: "Conjunto de dos grilletes con un perno común, que se colocaban en los pies de los presos para impedirles andar". Observamos aquí en esta voz en particular, que el DRAE registra una definición bastante cercana a la hamponil, pues los delincuentes la definen como las esposas que se colocan en las muñecas de los presos. Quizás esta voz no guarda mayor confidencialidad porque al hampón no le interesa mantener su sentido oculto, pues su conocimiento o desconocimiento por las personas ajenas al mundo hamponil no afecta sus actividades delictivas.

Polichoro es un término reconocido y empleado por la jerga coloquial. Aun cuando no está registrada en ningún diccionario, la palabra es empleada por las personas ajenas al mundo delictivo. Sin embargo, todavía su definición no es de total dominio del lenguaje general, ya que en los cuestionarios realizados notamos que hubo personas que no reconocieron esta voz.

 

•4.2.8 Palabras que no pudieron ser clasificadas dentro de los procedimientos de formación jergal

 

  • Pran: Esta voz fue definida por los hampones como el delincuente más respetado y de gran poder. Ej: "Ese mismo soy yo, el pran". Durante nuestra investigación pudimos determinar que esta expresión se ha comenzado a emplear también en la jerga juvenil. No fue posible clasificarla dentro de algún procedimiento de formación jergal.
  • Es más hampa que nosotros: Los hampones definen esta voz como un policía corrupto que los ayuda en sus actos delictivos: "Tranquilo que ese es más hampa que nosotros, ese tiene la chapa". Aunque no pudimos clasificar esta voz dentro de los procedimientos de formación jergal aquí descritos, si podemos observar que está expresión se trata de una ironía, el delincuente trata de dar a entender lo contrario de esta voz, mediante un tono burlesco.
  • Dar bien: Esta voz es empleada por los hampones cuando un plan o acto delictivo les sale bien: "Le dimos bien menor". No pudimos determinar su procedimiento de formación jergal.
  • ¡Pendiente pues!: Los hampones emplean esta voz a la hora de despedirse: ¡Pendiente pues el mío! No pudimos establecer el procedimiento de formación jergal de esta locución interjectiva, pero pudimos determinar que es una voz bastante reconocida dentro del lenguaje general.

 


[1] Cf. Quilis, Antonio. 1988:575

[2] Cf. Diccionario del Habla de los Argentinos. (Academia Argentina de Letras.2003)

[3] Cf. Diccionario Etimológico Latinoamericano del Léxico de la Delincuencia (Trejo.1968)

[4] Cf. Diccionario General de Americanismos (Santamaría.1942)

[5] http://etimologias.dechile.net/?chamba

[6]Cf. Diccionario de Americanismos (Neves.1973)

[7] Seco, Manuel. 2001:316.

[8] Ibidem. 2001:319.

[9] Ver www.ensayistas.org/antologia/XIXE/castelar/esclavitud/metafora.htm.

[10] Ullmann, 1972: 246-247

Comentarios

Mariana L.

México

Quiero decirles que es un trabajo muy bueno y completo. Muchas felicidades.

27 de mayo de 2009