Fascículo #114
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Golpes de Tambor. Herencia musical africana en Venezuela

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El legado musical que dejaron en la cultura venezolana los esclavos africanos se centra en los golpes de tambor, género que se afianzó en la región costera del país y donde aún hoy es usado en procesiones de San Juan y San Pedro.

Los golpes de tambor en Venezuela, aunque se han popularizado como un género musical de diversión, están ligados al culto a San Juan y San Pedro. Esta música se ha concentrado en la costa, específicamente desde el céntrico estado Miranda hasta el occidental estado Yaracuy.

En las Fiestas de San Pedro y San Juan se concentra la mayor parte de la herencia musical africana en la cultura venezolana. Con algunas excepciones, la música que se ejecuta para la adoración de estos santos, es igual en toda la región costera en términos de ritmo y melodía aunque existen diferencias en cuanto a los instrumentos y el baile.

Para festejar a San Juan, el 24 de junio, los feligreses bailan al ritmo de la batería de tambores Mina, conformada por el Mina, la Curbata y los Laures, el conjunto redondo o culo'e puya, formado por tres tambores: Prima, Cruzao y Pujao, junto a las maracas y las guaruras (concha marina).

La celebración se extiende por tres días, la víspera al día de San Juan, en la tarde del día 23, comienza el festejo con toques del tambor mina y la curbata en la plaza y del redondo en la casa donde reposa la imagen del santo. La música suena toda la noche dando lugar al primer velorio.

El 24 se celebra una misa en honor a San Juan y continúa la parranda, en la noche se lleva a cabo el segundo velorio. Finalmente el 25 los tambores reposan durante el día y en la tarde se reanuda la fiesta para despedir al santo.

La celebración de San Pedro, concentrada principalmente en el Estado Miranda, se realiza el 29 de junio en una especie de representación teatral que tiene como escenario las calles de la población donde se haga la procesión y en la que participan los siguientes personajes: el Abanderado (viste paltó negro, sombrero de copa y pañuelo amarillo atado al cuello, conduce una bandera que identifica la fiesta), San Pedro (representa al santo), el Cargador (lleva la imagen del santo), María Ignacia (es representada por un hombre, luce camisón floreado, sombrero de cogollo y pañuelo amarillo o rojo atado al cuello), los Tucusitos (niños que acompañan a María Ignacia, visten trajes y sombreros bicolores), los Sampedreños danzantes (llevan sombreros de copa, paltó levita negro y pañuelo amarillo atado al cuello), la Diabla (representada por un hombre alto, viste camisón de colores y pañuelo que cubre la cabeza), el Sampedreñito (viste igual que los Sampedreños grandes y baila con la Diabla) y los Músicos-Cantores.

La música que se ejecuta en los festejos de San Pedro y San Juan se conoce bajo el nombre de Golpes de Tambor, de los cuales existe una gran variedad a lo largo de la costa venezolana, entre ellos uno de ritmo más lento que se denomina sangueo.

Los golpes no tienen una duración fija, su extensión está determinada por el ánimo de músicos y bailadores. En cuanto a la letra, está estructurada en cuartetas octosílabas (coplas de cuatro versos, compuesto cada uno de ocho sílabas) y dividida en solista y coro, este último repite la estrofa completa unas veces, otras sólo un verso y en ocasiones usan fonemas como olo lé olé, oé, etc.

En cuanto al acompañamiento, éste puede ser monorrítmico o polirrítmico. El primero, característico no sólo de la música venezolana sino también de la africana, es ejecutado en ocasiones con dos tambores y a veces con tres, incluyendo la percusión del cuerpo del tambor con unos palos llamados laures.

El acompañamiento polirrítmico se da dentro de los siguientes aspectos: golpes de tambor redondo, de tambor grande y de tambores cumacos.

En los golpes de tambor redondo o culo e' puya, el canto es de melodía libre, proporcionando el primer elemento rítmico individual. Luego del acompañamiento de los tres tambores que conforman el conjunto redondo se ejecutan de la siguiente manera: el tambor corrío sirve de base rítmica a los otros dos, el cruzao y el pujao, que improvisan libremente.

En los golpes de tambor grande, la curbata sirve de base rítmica, a él se contraponen los laures (palos con los que se golpea el cuerpo del tambor grande o mina) que suenan en patrones fijos pero distintos al de la curbata y al del tambor mina, que es ejecutado con absoluta independencia. El canto puede seguir el compás de los tambores o marchar con libertad.

Finalmente están los golpes de tambores cumacos, en los que la polirrítmia se presenta en las variantes del segundo tambor, la libertad de las maracas y algunos acentos a contratiempo del tercer tambor.

El tambor Ha formado parte, desde la colonización de estas tierras, del legado dejado por los esclavos africanos, que se mantiene en el tiempo para darle ritmo a nuestras celebraciones religiosas.