Fascículo #121
Personaje

Luciana McNamara/ ENcontrARTE

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Alfonso “Chico” Carrasquel nació dentro de una familia numerosa en la caracas de finales de los años 20, esa de techos rojos y clima fresco. Fue el segundo de diez hijos, numerosa familia en la que el padre fue vendedor de una compañía cervecera, que tuvo que abrirse paso con trabajo duro y tesón. El 23 de enero de 1928 nace pues el hombre que haría historia en el béisbol no sólo nacional sino extranjero, un hombre que entregó su vida a su pasión llegando tan lejos como pudo.

Alfonso Carrasquel demostró tempranamente su habilidad con la pelota cuando junto a sus hermanos y familia jugaban lo que llamamos “caimaneras”: juegos de pelota improvisados y sin reglas muy estrictas. El pequeño Alfonso tenía talento, y todos se daban cuenta, incluyendo su tío el reconocidísimo beisbolero Alejandro "Patón" Carrasquel, quien fuera el primer venezolano en jugar en las Grandes Ligas de los Estados Unidos con los Senadores de Washington de 1939 a 1945.

Ya a partir de los once años su vocación comienza a definirse dentro del infield: (área del terreno de juego que comprende el home, primera, segunda y tercera base). Su brazo era tan poderoso que se le permitía jugar en una liga reservada para jóvenes de 16. Y así comienza su carrera hacia la cima deportiva. El chiquillo no dejaba de asombrar con sus destrezas y todos querían jugar con él.

Mientras tanto, después de las victorias de la Selección de béisbol de Venezuela en la Copa Mundial de Béisbol en las ediciones de 1941, 1944 y 1945, la fiebre del béisbol comienza a hacer efervescencia y este deporte se desborda en popularidad. A partir de ese momento los propietarios de los equipos Cervecería Caracas (ahora Leones del Caracas), Navegantes del Magallanes, Sabios del Vargas y Patriotas de Venezuela, aprovechan la oportunidad y deciden organizar este juego a nivel rentado. De aquí la expresión “pelota rentada”, en el que el béisbol es un simple rejuego comercial donde los deportistas son considerados una mercancía más, y las series una fuente de recaudación en las que nadan las apuestas, los sobornos y recompensas. Pero, por otro lado, la pasión continuaba para Carrasquelito, y a los 15 años abandonaba la escuela para trabajar en una fábrica de neumáticos donde se le contrató, básicamente, para jugar en el equipo de béisbol de la empresa.

En la Navidad de 1945, los señores Martín Tovar Lange, Carlos Lavau, Juan Rafael Regetti, y Juan Antonio Yánez, deciden fundar la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP); y en enero del siguiente año es registrada oficialmente comenzando con el primer campeonato de Béisbol Profesional organizado en nuestro país. Los 4 equipos ya mencionados Cervecería Caracas, Magallanes, Vargas y Venezuela conforman la Liga y saltan al terreno de juego. El Vargas dirigido por Daniel Canónico, es el primer campeón con 18 ganados y 12 perdidos.

En ese emblemático año de 1946, Carrasquel a sus 18 años inicia su carrera en el ámbito profesional con el conjunto Cervecería Caracas. El 17 de enero debutó en la pelota rentada criolla disparando un impresionante jonrón que lo convirtió en el primer jugador y novato del año. El batazo se lo conectó a Bill Jefferson del conjunto Venezuela y jugaría a partir de ese momento, un total de 21 temporadas en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional defendiendo los colores de Cervecería Caracas, Pampero, Oriente, Orientales, Magallanes y Aragua. Carrasquel jugó en un total de 813 cotejos, en los cuales consumió 2870 turnos con el bate, conectó 795 inatrapables, con 121 dobletes, lo que lo ubican en la casilla número 10 de por vida en dicho renglón, 45 jonrones y 354 rayitas fletadas, para dejar promedio ofensivo de 277.

Los años que le siguieron a 1946 fueron muy fructíferos para Carrasquel. Su popularidad en el país creció vertiginosamente y dos años después, ya estaba firmando contrato con los Dodgers de Brooklyn (1948) para ser enviado al “farm team”, farm system” o “nursery club” de éstos en Montreal, Québec. El equipo de Ligas Menores Royals de Montreal se encargaba de recibir a los novatos para prepararlos y colocarlos en niveles superiores, por supuesto con menor pago y beneficios. Pero el manager de los Royals, Clay Hooper, se negó a trabajar con Carrasquel por no hablar el idioma pues, aparentemente dificultaba el aprendizaje y el progreso. Pero en realidad lo que se experimentaba era una fuerte ola de xenofobia que impedía el libre movimiento y desarrollo no sólo de los latinos, sino también de los negros. Como comenta el propio Chico Carrasquel según su experiencia a la escritora Milagros Socorro: “En los años 50 los latinos éramos vistos y tratados como a los negros. Y hay que ver lo que eso significaba. Anteriormente hubo latinos que jugaron béisbol de Grandes Ligas. Recuerdo a Miguel Ángel González, un hombre rubio; el cubano Adolfo Luque, también rubio; un pelotero venezolano, el Látigo Hernández; mi tío Alejandro, que era un tipo blanco, alto, fuerte. Pero solamente el hecho de llevar el nombre Hernández, González, Carrasquel, nos marcaba como no blancos para el béisbol de Grandes Ligas. Podíamos jugar en esa categoría pero siempre nos rodeaba cierto rechazo que actuaba para los negros y para nosotros, no para los italianos ni para los judíos; al menos yo no lo percibí. (…) El racismo era duro. Y también el béisbol lo era. Esa era la época en que los contrarios se te tiraban encima para sacarte del juego. Como yo jugaba en la posición de shortstop, los corredores trataban de lastimarme para sacarme del campo. No por nada conservo las cicatrices de más de cien puntos que me cosieron en las piernas. Hoy me cortaban y me cogían dos puntos, mañana cuatro y así. Sin dejar de jugar nunca. Ni pelear fuera del terreno. Esta cicatriz que tengo aquí es un recuerdo de Hank Bauer, un jugador de los Yankees, que me hirió en el primer inning. Se me tiró en segunda, yo iba a hacer una jugada de doble play, él se me echó encima y me clavó los spikes aquí (…) Cuando terminó el juego tuve que ir donde el masajista quien se asombró de que yo hubiera estado desde el primer inning con aquella herida. Vestido de pelotero me metieron en una ambulancia y con la sirena atronando recorrimos las calles de Chicago hasta llegar al hospital donde me sacaron el montón de tierra que tenía allí adentro y me hicieron catorce puntos1.

Apoyados en la “barrera idiomática” los Dodgers debieron reasignarlo en el Forth Worth de la Liga de Texas. Allí fue donde recibió el apodo de "Chico". Comenzó como tercera base y un poco después hizo el cambio a la posición de shortstop. En el campeonato tejano bateó para un promedio de 315 en su primera temporada y consiguió el segundo mejor promedio de fildeo entre los campocortos regulares. A pesar de su excelente desempeño en la Liga de Texas y la admiración de los gringos, los Dogers no tenían la intención de dejarlo en sus filas. Preferían tener en el campocorto o shortstop a Pee Wee Reese. Así que negociaron el talento del venezolano con los Medias Blancas de Chicago (White Sox) y “Chico” empezó a jugar en las Grandes Ligas. Su estreno con los patiblancos en el "Big Show" fue un 18 de abril de 1950, para finalizar de tercero en la votación al premio de novato del año de la Liga Americana, gracias a que en 141 juegos bateó 282 con 72 anotadas y 46 impulsadas un promedio de bateo de 282. Para 1951 se convierte en el primer latinoamericano en participar en un partido de reconocidas personalidades del béisbol en la posición 6, representando a la Liga en tres ocasiones más. Fue llamado por los jugadores y aficionados de los Medias Blancas “El fantasma de la calle 35” porque, al parecer, atrapaba todas las pelotas del estadio de Chicago.

El béisbol que yo jugué precisaba mucha, pero mucha habilidad, concentración, dedicación y un gran deseo de superación. Era un deporte personal, aunque lo es de conjunto porque son nueve hombres —hoy en día diez, con el bateador designado—, pero si uno era shortstop, como lo era yo, tenía que tener mucha habilidad de colocación para hacer una jugada a la defensiva, como las de doble play. Hay que tener buen brazo y la cabeza llena de béisbol. Un buen shortstop tiene que tener mucha rapidez mental, es una de las posiciones claves de la defensiva en el béisbol. Debe saberse mover, seguir los lanzamientos del pitcher, el swing del bateador. (…) Por tener yo esas condiciones fue que me colocaron el remoquete de 'Fantasma de la calle 35'. El estadio de los Medias Blancas, el Comiskey Park, está en la calle 35 —sigue estando porque el nuevo lo construyeron frente al antiguo. Como yo tenía buena colocación y hacía esas jugadas que hacían pensar que aparecía de la nada, por todas partes, los periodistas empezaron a llamarme el Fantasma. Todavía hay fanáticos que me llaman por ese nombre o por el otro: the Venezuelan cat, el gato de Venezuela, por mis movimientos. En el béisbol la acción está donde está la pelota y uno tiene que saltar para buscarla, no esperar que ella te llegue, sino perseguirla por los aires si es necesario, como un gato 2

Aunque su habilidad en el campo le permitió adaptarse rápidamente al béisbol de las Grandes Ligas, la barrera del idioma fue un obstáculo difícil de superar, como él mismo decía: "cada vez que ordenaba café, me traían coca cola", pero continuaba, "ni la pelota ni el bate hablan inglés". Al inicio su tío Alejandro “Alex” Carrasquel le sirvió de traductor dentro de los mediablancas, para luego ser sustituido por el lanzador cubano Luís Aloma quien, pacientemente le traducía las instrucciones del manager. Luke Appling, otro campocorto de Chicago, lo ayudó en todos los terrenos; incluso el Carrasquel lo sucedió cuando Appling fue electo al Salón de la Fama y pasó a ser coach de los patiblancos. A partir de allí el nuevo entrenador se dispuso a convertir a Carrasquel en un destacado shortstop de Grandes Ligas. Aquel gringo era un profesor paciente y carrasquel un alumno dispuesto. Appling hablaba lentamente y usaba gestos cuando le explicaba a carrasquel en las prácticas. Los resultados eran cada vez mejores y Carrasquel se esforzaba duro en el juego. Pero la destreza de “Chico” recorría por sí sola los caminos de la fama, y el criollo alcanzó un promedio entre los mejores 24 bateadores del mundo como novato e implantó una marca de 297 lances consecutivos sin cometer errores que después rompería Ed Brinkman en 1972. Era un fuera de serie en el shortstop.

En 1954 los medias blancas ganaron 94 juegos y terminaron 17 juegos atrás de los ganadores del gallardete (los indios). Carrasquel lideró a todos los campocortos de la Liga Americana en doble plays, bateó 12 cuadrangulares (jonrones) y anotó 106 carreras. En la siguiente temporada bateó para 256 y fue negociado a los Indios de Cleveland. Carrasquel fue sustituido en el campocorto de los Medias Blancas por nada menos que el también venezolano Luís Aparicio, quien haría historia al convertirse en el primer y único pelotero criollo en alcanzar el Salón de la Fama de Cooperstown.

Carrasquel cubrió el campocorto de los Indios durante dos temporadas (1956 y 1957) y en 1958 pasó a formar parte del equipo de los Atléticos de Kansas City introducido por el infielder Billy Hunter. Cuatro meses después los Atléticos lo cambiaron a los Orioles de Baltimore por el futuro manager de Grandes Ligas Dick Williams. En 1959, después de batear para los Orioles un promedio de 223, "Chico" se retiró. Vuelve a Venezuela colmado de gloria. Con apenas 31 años de edad había pasado por los Dogers, los White Sox, los Rangers, los Atléticos de Kansas City y vivió su última temporada estelar con los Indios de Cleveland en 1956. El primero de las dinastías de campocortos venezolanos vio disminuidas su capacidades de juego debido a su poco descanso. Pero llegó a jugar más de 250 partidos al año, entre Grandes Ligas, béisbol venezolano y Series del caribe.

Aquí fue entrenador y luego manager de los Leones del Caracas. Con él a la cabeza, el equipo ganó su único título en la Serie del Caribe en 1982. Posteriormente trabajó como Scout (busca talentos) para los Reales y los Mets de Nueva York en Venezuela y continuó vinculado al béisbol por más de diez años como comentarista de Radio y Televisión en la
Liga Venezolana de Béisbol Profesional. En 1990 se unió al Circuito de transmisiones en español de los Medias Blancas de Chicago para fallecer a los 77 años producto de su condición de paciente renal crónico complicada con una infección laringea y otros problemas asociados, el 26 de mayo del 2005, el tercer venezolano en jugar en las grandes ligas norteamericanas, antecedido por el lanzador Alejandro "patón" Carrasquel y el primera base y jardinero chucho ramos (Cincinnati Reds, en 1944). Alfonso chico Carrasquel fue un tranquilo y gentil jardinero de brazo fuerte y el primero de una larga hilera de shortstops originarios de Venezuela seguido por David Concepcion, Luís Aparicio y Oswaldo Guillen, entre otros.

He sido jugador, entrenador, manager, coach, scout, comentarista, de todo. El béisbol ha significado para mí todo, todo. En él me he desarrollado como ser humano porque el béisbol te inculca una responsabilidad: tienes práctica a tal hora, un juego a tal hora, tienes que mantener unas condiciones físicas, bien el brazo, las piernas, la mente... todo. En el terreno se piensa en béisbol y todo el cuerpo está puesto para el béisbol, allí no se piensa en más nada. No se piensa en mujeres... por ejemplo (…)

Hoy en día, ya retirado, suelo encontrarme con fanáticos que me dicen: Chico, tu fuiste un buen jugador de béisbol. No me dicen que fui un buen shortstop, ni un buen bateador, sino un buen jugador de béisbol, lo que implica que fui bueno integralmente. Y eso me agrada porque hace un reconocimiento a la habilidad integral que es preciso tener para jugar correctamente este gran deporte: hay que conocer a fondo la estrategia, conocerse a sí mismo, analizar el propio desempeño, conocer a los compañeros de equipo y a los del contrario. Hay que saberse hasta el último detalle del propio picheo, de la defensa, de los outfielders, de los infielders y también analizar la ofensiva. Saber quién es el manager contrario, cuál es su habilidad para mover sus piezas y cuál es la propia para vencerlo. Creo que desde que nací... desde que estaba en el vientre de mi madre... ya estaba jugando béisbol
3.



Fuentes Consultadas:

http://www.beisbolvenezolano.net/?p=4173
http://www.mipunto.com/venezuelavirtual/000/000/004/083.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_Carrasquel
http://en.wikipedia.org/wiki/Chico_Carrasquel
http://en.wikipedia.org/wiki/Montreal_Royals
http://es.wikipedia.org/wiki/Infielder#I
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_b%C3%A9isbol_en_Venezuela
http://es.wikipedia.org/wiki/Liga_Venezolana_de_B%C3%A9isbol_Profesional
http://es.wikipedia.org/wiki/Grandes_Ligas_de_B%C3%A9isbol
http://playball-venezuela.blogspot.com/2009/11/alfonso-carrasquel.html
http://www.nnc.cubaweb.cu/deporte/deportes20.htm
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1 SOCORRO, Milagros. Alfonso “chico” Carrasquel. Con la V en el pecho. Fragmento On line en: http://www.analitica.com/Bitblio/msocorro/carrasquel.asp
2 Ibidem
3 Ibidem

Comentarios

Isaac Hernandez

Caracas-Venezuela

Soy Caraquista desde el 1955 y fiel admirador del "Chico" Carrasquel. Tengo el honor de haberlo conocido y su trayectoria me conmueve. Venezuela debe sentirse horgullosa de este gran compatriota.

30 de enero de 2010

manuelenriquemarichemaraguacare

ElSombreroEDO.Guarico,Vzla.

He leido con profundo orgullo y sentimiento patrio la noble historia de un venezolano excepcional y muy humano;hago extensivo a quien ejercio tan digna y objetiva escritura propio del periodismo humanista,gracias MilagroS.

29 de enero de 2010

juan emilio rodríguez

Guatire. Edo Miranda

Alfonso "Chico" Carrasquel fue el verdadero ídolo de todos los que éramos niños de ocho, nueve y diez años por aquellos años del mil novecientos cincuenta y siete. Me acuerdo que el "Chico" le hacía por radio una propaganda a un conocido jugo de frutas, y los pobretones de entonces lamentábamos que en nuestras casas no hubiera dinero para beber el jugo que tomaba el "Chico".

27 de enero de 2010

Evelio Román

Caracas

¡Exelente artículo!.... ¡Felicitaciones!.... Gracias por publicarlo.... ¡VIVA NUESTRA VENEZUELA SOCIALISTA!.... ¡PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE, VENCEREMOS SIEMPRE!... Un abrazo revolucionario para ustedes....

18 de enero de 2010

Juan Luis Simoza Vargas

Maracay / Venezuela

Cuando Carasquel comenzó con los Medias Blancas en 1950 yo estudiaba sexto grado; debido a su presencia en ese equipo me hice fanático del beisbol de grandes ligas; aunque en Venezuela mi equipo era el Vargas y Alfonso jugaba con el Cervecería, siempre escuchaba en el radio de la casa la transmisión que hacían Pancho Pepe y Buck Canel de los juegos de los White Sox, ligando su triunfo y la mejor actuación del Chico. Esta crónica me retrolleva a la época cuando la pasión beisbolística era más deportiva que mediática y comercial. Con el Chico, para mí, comenzó el interés de Venezuela hacia las Grandes Ligas. Saludos.

16 de enero de 2010

Lucas.

valencia venezuela

excelente, trabajo periodismo deportivo, " en criollo, me quito el sombrero." gracias, por permiterme leerlo.

16 de enero de 2010

Evert Palacios

Caracas

Felicitaciones que bueno que le están abriendo espacio a las grandes estrellas deportivas en esta sección El Chico fue quien abrió las puertas de las grandes ligas a los venezolanos además fue caracterizado por su sencillez y gran calidad humana espero sigan así suerte y hasta la victoria siempre

15 de enero de 2010