Fascículo #126
Personaje

Bartolina Sisa, conciencia Aymara para el presente

Luciana McNamara/ ENcontrARTE

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Wiphala


“El territorio Qullana Suyu desde hace miles de años
fue y sigue siendo el escenario histórico de la gran cultura
Aymara Thia Wanaku, conocida por los investigadores
primero como cultura Viscachani, Huari, Chiripa,
Thiawanacotas Qullasuyu.
Somos Qullana Aymaras desde antes del Incario
y antes de la colonia y en la vida republicana,
reafirmamos nuestra existencia y resistencia”.

"Apu Ulaka"- Parlamento del Pueblo Qullana Aymara (Ppqa)



Casi trescientos años de coloniaje transcurrieron desde que Francisco Pizarro y Diego de Almagro entraron en 1532 en el antiguo Tahuantinsuyo incaico en Cajamarca. Desde ese año, una brutal invasión irrumpió la tranquilidad del delicado sistema que mantenía en perfecto equilibrio la forma de vida ancestral. Ahora, se imponía el rancio sistema de la España europea y feudal que mantuvo a sus colonias de América en el mayor atraso, no sólo en el ámbito económico, sino en el social, político y cultural durante los tres siglos de su dominación. Sumándose, además, la incapacidad española por superar sus propias dificultades, conflictos y desigualdades internas que terminaban reproduciéndolas en las colonias hispanoamericanas de la peor manera.

Los primeros pobladores de vastas zonas suramericanas, desde las orillas del lago Titicaca y la cordillera de los Andes, hasta el noreste argentino, y desde Perú hasta chile conocidos como los Aymara, convivían en el territorio o imperio de Tiwanaku fundado aproximadamente en el 200 a. C. y desaparecido bruscamente alrededor del año 950. La ciudad fue abandonada y la región quedó fragmentada en varias etnias Aymaras como los Qullas, Lupaqas, Qanchis, Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, todos derivados del mismo tronco lingüístico Aymara o Aimará. Formaban unos 80 reinos dispersos incluido el principal pueblo del Collasuyo cuando, a finales del siglo XIII el Inca Lloque Yupanqui inició la conquista de este territorio la cual fue concretada por Pachacútec a mediados del siglo XV. Su población se ha estimado en 1 a 2 millones de personas durante el Imperio inca ocupando todo el oeste de Bolivia, sur de Perú y norte de Chile y Argentina. Tras la conquista en menos de un siglo se redujeron a cerca de 200.0000 sobrevivientes.

No obstante, la milenaria cultura Aymara se mantuvo intacta a través de los siglos. Su filosofía, ideología, cosmogonía, se basa en mantener el equilibrio de su propia existencia con el de la biodiversidad de su entorno en conexión directa con sus ancestros de miles de años de existencia. El tinku o equilibrio natural determina el momento justo y la proporción de cada una de sus acciones. Unas acciones que giran en torno a el ordenamiento de la vida de acuerdo a los ciclos de la naturaleza, a la configuración del espacio geográfico y a la sabiduría ancestral. El respeto y la protección hacia la Pacha Mama -Madre Tierra- siempre ha sido su centro; un respeto en el que la propiedad privada no existe y subyace el sentido de solidaridad e igualdad de derechos entre los hombres.

Los aymaras le dan más importancia al estar bien consigo mismos y con los demás. Mantener la armonía con el resto de los hombres, dentro y fuera de sus hogares. Ven como una riqueza el tener buena salud, contar con el alimento suficiente para satisfacer las necesidades del conjunto. No mantener riñas ni desagrados con ningún otro Aymara.

Desconocen la existencia del término progreso dentro su vocabulario. Pero sí viven aquellas sensaciones que hacen agradable la estadía en la tierra. A todos estos sentires le asignaron nombres propios de su cultura, acordes con su realidad y cotidianeidad. Valorando más lo construido y producido dentro sus regiones. Suma sarnaqaña o suma jakaña, son frases que expresan el sentimiento de vivir a gusto en el campo, porque de todo a la mano (…). En el mundo andino si uno está bien comido, con una buena salud, siempre decimos este es vivir bien, alegre, contento, pero en familia con todos, con toda nuestra comunidad o con nuestro ayllu"
.1


Después de la llegada de los “conquistadores” a estas tierras, la población Aymara fue obligada a mirar de frente el intento de desvanecimiento de su propia estructura ancestral de la manera más cruenta imaginada. El aniquilamiento humano fue realmente atroz, pero, a pesar de sentirse desolados, una minoría aplastada y desconcertada, como bien lo explica el artículo El Qullasuyu vive al interior de Bolivia 2 al decir que, “La hegemonía occidental europea, teniendo ya sus afanes imperialistas, actuó con tanta saña y violencia que redujo a toda la población autóctona a una situación de dominio y sometimiento tal que las naciones invadidas se vieron impotentes de reaccionar, solo atinaron a ofrecer una “resistencia” que fácilmente fue quebrada por los invasores, ¿debido a qué? a que en estas tierras se concebía a la naturaleza de manera armónica, en una relación mutua entre hombre-naturaleza; no conocíamos lo que era la “guerra”, prueba de ello: en ningún idioma nativo encontramos el significado o la traducción del término “guerra” (…).; esta cultura se mantuvo firme como pudo en pie de lucha.

Así que, cansados de llevar a cuestas los látigos de la barbarie del brutal y monstruoso acto de codicia, saqueo, de abusos sin medida y destrucción, los ancestrales pobladores en cada uno de los Ayllus que componían el antiguo imperio Inca se estaban preparando. En estos pequeños espacios de tierra se asomaban los primeros brotes de rebelión armada que soñaba con la libertad y la autonomía.

En uno de los tantos Ayllus, en el que llamaban Sullkawi, nació Bartolina Sisa un 24 de Agosto de 1753. Otras fuentes señalan su nacimiento un 12 de Agosto de 1750 en la comunidad de Q’ara Qhatu, situada en la actual provincia Loayza del departamento de La Paz, Bolivia. La pequeña Bartolina vino al mundo en una época sanguinaria y profundamente inhumana. El mágico y tranquilo mundo de los Aymara se resquebrajaba y la desesperación aumentaba bajo la inmisericorde opresión de los colonos españoles.

Sus padres, José Sisa y Josefa Vargas eran comerciantes viajeros que practicaban el comercio basado en una relación de intercambio ya que, los que vivían en el altiplano poseían abundantes rebaños y escasos cultivos, mientras que los que lo hacían en la precordillera eran poseedores de los sembradíos y plantaciones gracias al eficaz uso del suelo mediante las tradicionales terrazas. Esto generaba un intercambio de productos entre pastores y agricultores como forma de subsistencia basado en el principio del ayne, que se refiere a la reciprocidad entre los Aymaras: la petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro. De esta manera, Bartolina y su familia pudieron librarse de la condición de esclavitud a la que era sometida toda su nación originaria e ir descubriendo, poco a poco, cada una de las comunidades andinas que la componían e intercambiando con ellas, no sólo sus productos -la hoja de coca y las piezas de textilería tradicional aprendidas de su madre-, sino también enseñanzas y conocimiento. Por innumerables lugares entre ayllus, poblados, comunidades y ciudades de la inmensa altiplanicie andina y los valles yungueños del departamento de La Paz viajó Bartolina, pudiendo ver de cerca los maltratos, violaciones y torturas que padecía su gente sin distinción de sexo o edad. Supo de las pestes que traían los europeos que acaban con poblaciones enteras, supo de su vileza y vicios ensañados contra la mujer indígena. Observó los abusos de los patrones de hacienda –cholos y criollos- que exigían productos, trabajo, mita, impuestos. Las jóvenes antes de casarse eran violadas por los patrones, soldados españoles y curas católicos, el llamado "derecho de pernada". Las mujeres eran encerradas por días en cuartos húmedos y oscuros sin poder probar alimento ni hacer sus necesidades, hilando y tejiendo sin descanso para el "Caballero" español.

Violentadas, golpeadas, insultadas y despreciadas varias mujeres originarias prefirieron el suicidio y la muerte de sus hijos antes de presenciar el brutal genocidio al que fue sometido el pueblo Aymara-Quechua. Veía con indignación cómo todo este mundo impuesto contrarrestaba con la filosofía Aymara de reciprocidad y complementariedad entre hombres y mujeres. Bartolina provenía de la línea de las Mama T’allas, mujeres autoridades a la par de los hombres que tenían incluso divinidades femeninas propias. Mujeres inteligentes, laboriosas, guerreras que eran contempladas con respeto dentro de la filosofía Aymara de los opuestos complementarios. Lo femenino y masculino como complementariedad necesaria para el equilibrio; la solidaridad como principio extendido a las relaciones ser humano y naturaleza, hombre y mujer, cosmos y tierra. La solidaridad del Ayllu 3.

Tupac Katari

El espíritu libre y aún muy joven de Bartolina Sisa fue curtiéndose de una profunda conciencia naciendo en su interior la enérgica convicción de liberar a su pueblo de aquel injusto destino. Bajo esta premisa, llegando a la comunidad agrícola de Sica Sica conoce a un hombre especial, un líder Aymara a quien llamaban Tupak Katari (Julián Apaza). El joven también viajero y comerciante de la bayeta y la coca, comparte con ella indudablemente el mismo sentir: una arraigada aversión a las crueldades españolas y a su régimen colonial, tanto como los mismos valores de justicia, de igualdad y de libertad que hacen de su relación una inquebrantable vínculo al punto de decidir unir sus vidas y espíritus. Bartolina se casa con Tupak Katari y juntos comienzan a trazar posibilidades y estrategias apoyados en ideas libertarias y emancipadoras.

Aproximadamente en 1780, Julián Apaza oye hablar del Jach'a Katari, el líder Tomás Katari, quien hacía ya un tiempo había iniciado una lucha con los Ayllus guerreros de Q'aqachacas de Macha. Julián hace contacto con Tomás Katari y estrechan relaciones, tanto, que en su honor adopta el nombre de Katari significando valentía y peligrosidad de la serpiente. En ese transcurrir, ya ambos, Bartolina Sisa y su esposo Tupak Katari, coincidieron con los planes libertarios del arriero José Gabriel Condorcanqui, mejor conocido como Tupak Amaru, el gran guerrero Quechua junto a los hermanos Dámaso y Tomás Katari de Chayanta, comprendiendo que los propósitos e ideas eran comunes, y entendiendo que en la unión estaba la fuerza, Queda así planteada la unión de los ejércitos Quechua-Aymara en una convergencia de criterios, tácticas y estrategias de lucha.

Mientras tanto Bartolina conoce a la compañera de Tupak Amaru, Micaela Bastidas (quechua-afro) en Tungasuca. Dos famosas y reconocidas guerreras que hacen contacto fraterno de inmediato integrándose a la polémico apetito por liberar del terrible holocausto ibérico a los pueblos Aymara, Quechua y descendientes de los esclavos negros. Bartolina ingresa al ejército Aymara de Liberación, guiado por Tupak Katari a los 25 años de edad. Este ejército inicia sus primeras acciones de lucha en febrero de 1781, después de organizar y coordinar cuidadosamente junto al grupo de los Quechuas liderados por Tupak Amaru, todos los pasos a seguir. La misión final era reivindicar la Sociedad Comunitaria de Ayllus frente al sistema esclavista de las haciendas, obrajes y minas españolas. Katari-Sisa planteaban el restablecimiento de la Nación Andina Comunitaria en contraposición al sistema occidental de opresión; práctica genocida, ecocida y etnocida.

El punto de quiebre llegó en 1781 cuando, el Aymara Tomás Achu se dirigió a la Feria de Ayo Ayo. Su familia estaba muriéndose de hambre, demasiado trabajo sin descanso ni comida y aún así no podían pagar los impuestos. Si los echaban de la tierra de sus antepasados, donde podrían ir? Estaba dispuesto a suplicar, ante los españoles, quizá ellos se compadecieran. Pero al encontrar en la Feria a Joaquín Alos, el corregidor que lo explotaba, corrió junto a su esposa e hijos a suplicarle: "Tata, no nos quites la tierra...". Alos inmutable, sacó su arma y lo mató de un tiro en la frente sin contemplación ante los ojos de su familia y los presentes ese día. La indignación fue tal que una muchedumbre embravecida comienza hacer efervescencia

Efectivamente en marzo, más de 40.000 hombres y mujeres Aymaras y Quechuas se reúnen para iniciar un cerco a la ciudad de Chuquiago (La Paz). Se trata de un gigantesco cerco humano que deja asombrados a los habitantes españoles de la ciudad. Las tropas españolas se defienden y, al mando de José Pinedo atacan con cañones, pólvora y bayonetas a los Aymaras y Quechuas que responden sólo con piedras. Tal era la furia de los oprimidos que, como un fenómeno milagroso las piedras le ganan a las balas, y el poderío militar español cae frente a la embestida indígena. Bartolina se encarga de organizar a las mujeres quienes pelean excepcional e infatigablemente en este episodio. La rabia colonialista no se hizo esperar y se desata una tremenda ola represiva en toda la zona. Una de las peores historias fue protagonizada por el cura de Viacha, quien, exige furibundo que se elimine a esa población indígena considerada "peligrosa". De allí resulta la masacre de Viacha en la que Segurola, corregidor español famoso como degollador de indígenas, envió 700 hombres fieramente armados que tenían la misión de pasar a cuchillo a la población indígena que no tuviera el visto bueno del cura. Viacha se tiñó de la sangre de niños, mujeres y ancianos que fueron brutalmente asesinados. Al día siguiente Segurola regresó a Viacha a terminar su obra y 300 personas más fueron asesinadas, quemadas vivas, degolladas y torturadas. Después de robar los ganados, saquear las cosechas almacenadas y convertir en cenizas las comunidades los españoles se retiraron a La Paz. En el camino Segurola arrasó con Laja, otra población donde esta vez encontró resistencia de la población, la que se defendió con gran valor, los españoles escribirían con asombro que los Aymaras de Laja pese a estar atravesados de balas, ensangrentados y heridos de muerte pelearon hasta perder el último aliento.

El 21 de mayo Bartolina Sisa asume la dirección del ejército de Liberación Aymara una vez que Katari parte a cumplir otra misión; la de ella es custodiar el cerco hecho a Chuquiago. Los españoles enterados del cambio de mando envían 300 hombres a capturar a Bartolina. Ella dirige el ataque en el que luchan mujeres y hombres codo a codo con tal fuerza que logran reprimir las fuerzas españolas que pretendían su captura y derrota. La participación de las mujeres Aymaras y Quechuas estuvo muy presente durante toda la sublevación de nuestros hermanos ancestrales. El ejército de Quiswas de Chayanta, por ejemplo, estuvo dirigido por la viuda de Tomas Katari llamada Kurusa Llave, quien luchó enérgicamente hasta que cayó muerta por las fuerzas auxiliares que los españoles recibieron para su refuerzo. Asimismo Gregoria Apaza, hermana menor de Tupak Katari y compañera de Andres Tupak Amaru hijo del Inca Tupak Amaru, dirigió a las tropas femeninas en varias batallas. Esta dirigente vestida de hombre, mandó sobre las filas de hombres fieras del ejercito del joven Amaru. Por su parte Bartolina Sisa siempre protegida de la sagrada Wiphala, es considerada un fenómeno no sólo por sus dotes de belleza natural, sino también por su talento innato que forja a un comandante político-militar. Una mujer con mucha visión, con sentido de responsabilidad, disciplina, fortaleza y capacidad de tomar las decisiones más apropiadas en el momento más oportuno. Supo inspirar confianza y seguridad en sus huestes ganándose el respeto de todos los compañeros. Y, mientras su esposo era proclamado Virrey del Inca, ella fue proclamada Virreina.

El increíble cerco humano protagonizado por hombres y mujeres indígenas, duró 109 días dejando como consecuencia a los habitantes de La Paz sin alimentos y con un serio desabastecimiento. Luego de ese tiempo, el 10 de julio de 1781, los españoles reciben refuerzos desde Charkas y algunas provisiones que no logran satisfacer a la población española y criolla en Chuquiago. Indignado por su situación, el ejército español sale de la ciudad para asaltar las comunidades y es cuando se producen nuevamente masacres atroces de degüello y quema de hombres, mujeres y niños de las comunidades indígenas.

Este ataque obliga a Tupak Katari a replegarse y Bartolina Sisa es capturada. Mientras la Virreina se dirige al campamento de el Alto Pampakasi sus compañeros la traicionan, y tras una emboscada concertada y muy bien pagada, la entregan como prisionera de guerra. Es conducida a La Paz donde es recibida con una lluvia de piedras, insultos y golpes. En terreno español, Bartolina es encerrada por Segurola y encadenada en la peor de las celdas. Allí es torturada pero se la mantiene con vida para ser usada como trampa y capturar así a su esposo Katari. El 5 de octubre sacan a Bartolina de prisión y la colocan a pocos pasos del cerco humano; así pudo Katari enviar a dos de sus hombres que logran darle algo de alimento y agua a su entrañable esposa. El 12 de octubre los Kataristas intentan inundar la ciudad desbordando la represa a orillas del cerro Achachicala, pero no obtienen el resultado esperado.

Pronto Tupak Katari es atacado por dos ejércitos, el de Reseguín y el de Segurola. Katari ordena la retirada hasta Peñas donde se encuentra con Miguel Bastidas, quien ya había desertado. Tomas Inkalipe delata a Katari y facilita su aprehensión. El líder es conducido hasta Achachicala, rapado, coronado con una gorra de espinas y clavos, es paseado y expuesto para burlas. El 14 de noviembre de 1781 es masacrado. Amarrado a las cinchas de 4 caballos Katari es torturado vilmente. Antes de arrancarle la lengua y ser descuartizado en cuatro pedazos alcanza a gritar: "Hoy solamente me matan a mí, pero volveré y seré millones…."


Un año mas tarde, el 5 de septiembre de 1782 Bartolina Sisa y Gregoria Apaza son llevadas desnudas a las calles de Chuquiago (La Paz) ambas con signos de intensa tortura y atadas a la cola de un caballo con una soga al cuello y una corona de espinas tal como habían hacho con Katari. Para callar los gemidos de Bartolina los españoles le cortan los pechos. La arrastran por la plaza atada por el cabello a la cola de un caballo y le arrancan la lengua. La arrastran a patadas hasta la soga y luego de morir en la horca es descuartizada. Su cabeza la clavan en un palo y es llevada por los distintos ayllus y caminos como estrategia de amedrentamiento hasta dejarla en Jayujayu-Marka, hoy provincia Aroma del departamento de La Paz. No conformes con ello, sus enemigos envían sus extremidades a Tinta-Marka, una comunidad situada en la actual república del Perú. La misma práctica la hicieron con Gregoria Apaza, compañera del joven inca Andres Tupak Amaru, ella fue igualmente paseada con una corona de clavos y espinas junto a Bartolina Sisa, ahorcada y después despedazada. Su cabeza fue expuesta en Sorata, después quemada y sus cenizas arrojadas al viento. También Anselmo, hijo de Tupak Amaru, un niño de 10 años, fue descubierto por el Corregidor Necochea, torturado y luego muerto.

Han transcurrido ya 220 años de la sublevación de nuestros ancestros suramericanos que, como lo hacemos hoy, también buscaban la emancipación de un sistema de vida opresor e inhumano. El ejemplo de su lucha pervive en las conciencias y los corazones de todos los hijos de América recordando que sus sacrificios son hoy nuestro aliento.


Fuentes:
http://www.pusinsuyu.com/html/bartolina_sisa.html
http://www.funsolon.org/Temas%20consulta/TERRITORIO/asamblea_qullana121001.htm
http://www.clinamen.cl/Nortegrande/Aymaras.htm
http://www.katari.org/

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1 El progreso en comunidades andinas en http://www.monografias.com/trabajos57/culturas-bolivia/culturas-bolivia2.shtml citando a ARU CHUYMA, 2002:20.

2 EL QULLASUYU VIVE AL INTERIOR DE BOLIVIA en http://www.katari.org/qullasuyu-vive/

3 http://argentina.indymedia.org/news/2003/01/77816.php

Comentarios

Alvaro Escalante

Venezuela

Exelente trabajo como el europeo masacro los pueblos originarios acompañados por la iglesia catolica un genocidio

24 de abril de 2010

OSCAR SERLI

Venezuela

Excelente documento, excelente historia, y no la que nos contaron sino la real. Que viva el Nuevo Socialismo que se esta alzando en America Toda, que Vivan Los Pueblos Originarios, Digno ejemplo.

16 de abril de 2010

PAULA GUAITERO D.

RICHMOND EE.UU

Excelente el articulo acerca de Bartolina sisa,.Es ahora ,con la llegada de estos nuevos gobiernos ,cuando cnverdadera historia de nuestra AMERICA LATINA.,SOY VENEZOLANA

16 de abril de 2010

MIRTA CASTAÑO

ARGENTINA

aRTICULOS COMO ESTE SON NECESARIOS PARA LLEVAR A NUESTRA ESCUELAS ASI LOS JOVENES ESTUDIANTES PODRAN CONOCER "LA OTRA HISTORIA" LA QUE NO SE ESCRIBE EN LOS LIBROS OFICIALES.

14 de abril de 2010

Harold Peter Meville

Ciudad Bolívar, Venezuela

Tupak Katari es muy conocido por su último grito profético. Hace falta difundir las hazañas de las mujeres Aymara y Quechua en el sitio de La Paz más aún cuando surge en Venezuela un gran movimiento de mujeres en defensa de la patria.

14 de abril de 2010

maria inmigra sanchez delgado

venezuela

PARECE QUE LOS PROCESOS DE INVASION A LOS PUEBLOS POR LAS POTENCIAS EXTRANJERAS SON UN GUION Q SE REPITE A TRAVES DEL TIEMPO Y LA GEOGRAFÍA

12 de abril de 2010

ivette lopez careño

Fundo Zamorano Ezequiel Zamora. Vocero comunitario Miranda Venezuela

Muy agradecida por este aporte, en nuestro vocero comunitario queremos expresar y hacer del conocimiento de nuestros hermanos campesinos hombres y mujeres a caballo de nuestra patria grandre , biografias que son necesarias para formar la consciencia y robustecernos en la lucha.

10 de abril de 2010