Fascículo #127
Personaje

Biografía del personaje del quincenario

Clemente de La Cerda: La violencia social de la "democracia" en el discurso cinematográfico

Luciana McNamara/ ENcontrARTE

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Clemente de la Cerda fue uno de los cineastas venezolanos más prolíferos en cuanto a producción cinematográfica de la Venezuela contemporánea en el período 1964-1984. En el transcurso de esos 20 años, realizó un promedio de catorce películas entre largos y cortos de las cuales se destacan Soy un delincuente de 1976, -película que superó en Venezuela la taquilla de la hollywoodense Tiburón de Steven Spielberg-; Reincidente de 1977; Los Criminales realizada en 1982 y Retén de Catia de 1984. También dirigió en 1979 El crimen del penalista una película basada en el asesinato del abogado Carmona adjudicado al grupo parapolicial GATO comandado por el entonces jefe de la PTJ Manuel Molina Gásperi; Compañero de Viaje, basada en el libro del escritor Orlando Araujo y su última comedia Agua que no has de beber, también de 1984.

Clemente Felipe de La Cerda Martin nació en Chichiriviche del estado Falcón, el 13 de septiembre de 1935. Su padre fue un Mexicano que se enamoró de una holandesa en ese pueblito perdido de la costa y allí se instalaron hasta tener a sus primeros tres hijos de los cuales Clemente, el más enfermito, era el menor de sus hermanos. Pasaron algunos años y, un buen día viendo a un muchacho pescando "patarucos" decide que esa no es la vida que quería vivir, ni para él ni para sus hijos y supo entonces que tenía que salir de allí. Sus padres se mudan a Puerto Cabello y nacen sus últimos dos hermanos. Desde Puerto Cabello le es más fácil emprender su partida y, siendo muy joven, se muda a Caracas instalándose en Propatria. En esos tiempos frecuenta las zonas más pobres de las barriadas viendo y sintiendo de cerca la vida marginal a su alrededor, sus sufrimientos, las injusticias vividas por muchos mientras otros, más "afortunados", lo hacían de una manera radicalmente diferente. En el barrio 18 de octubre conoce a José Jiménez. Para José, una cara nueva aparecía en la padilla; era la de Clemente, el tímido jóven venido de Puerto Cabello. Hacen sinergia enseguida y juntos se ponen a estudiar en 1962 en el Instituto Venezolano de Estudios Cinematográficos IVEC, a cargo del actor Luís Salazar, compartiendo actividades de luchas sindicales y activismo político. Después pasa ocho meses de su vida dedicados al estudio de teatro en la Universidad Central de Venezuela con el reconocido profesor Humberto Orsini. Realiza algunos cursos de Artes Plásticas en la Cristóbal Rojas mientras los alterna con trabajos en el estudio de televisión Televisa -actual Venevisión- como técnico y ayudante de cámara. Su esfuerzo se nota enseguida y consigue escalar posiciones dentro del canal hasta llegar a ser director de programas musicales y telenovelas como ‘La telenovela criolla' que protagonizó en aquel momento María Escalona y Américo Montero. Luego la llegada del VTR (Video tape récord), se abren nuevas perspectivas en la carrera de Clemente de La Cerda quien opta por dejar de lado la televisión e incursionar en el mundo del cine haciendo cuñas publicitarias y cortos experimentales.

Soy un delincuente, 1976

Al finales de los años 50 funda una pequeña productora -Neocine- con la que comienzan sus arduos intentos de producir cine nacional al lado del director de fotografía y su gran amigo José Jiménez; realmente lo que deseaba hacer. Al mismo tiempo, hace vida política de izquierda y continúa con las cuñas publicitarias e institucionales. Al comienzo fue muy duro, pero con su insistencia logran mantenerse a flote. Justamente por esos días, cuenta su amigo José, Clemente ve a un muchacho repartidor de dulces en plena faena y su ojo no lo engaña. Seguro de que Orlando Zarramera entraba exactamente en el perfil que buscaba le plantea trabajar con él. Orlando paso a ser protagonista no sólo de la película más taquillera de Clemente, Soy un delincuente, sino también de sus otras creaciones cinematográficas que realizó en el transcurso de su corta y prolífera vida.

En 1964, fue contratado para realizar su primer trabajo cinematográfico Isla de sal, una película destinada a promocionar los artistas populares Simón Díaz y Lila Morillo en la que ya desarrollaba una inclinación por reflejar los conflictos y diferencias existentes entre lo rural y lo urbano; el padecimiento de la clase menos favorecida quien sufre las injusticias de la vida humana. Ese mismo año trabaja en Rostro Oculto su primera película como autor independiente junto al joven actor Miguel Ángel Landa. Buscando aquí y allá el dinero para lograr su empresa se asocia con el potentado Samuel Roldán y el escritor y guionista Mauricio Odremán. Posteriormente en 1969 realiza con sus propios medios Sin fin, una película de corte intimista que dificultosamente finaliza en 1971, y que además, no obtuvo éxito de taquilla quedando catapultada en la historia del cine nacional. Iniciando los 70, intenta llevar a cabo el largometraje La Carga, inconcluso por la falta de apoyo y de una Ley de cine nacional que controlara la industria cinematográfica y sus ganancias. Esto hace que Clemente busque por otros medios la manera para poder subsistir. Así que regresa a trabajar en cuñas publicitarias y telenovelas sin dejar de confeccionar su arte. En 1974 gana el Premio Municipal por el cortometraje documental Cahuramanacas, una ciudad cualquiera de América Latina, permitiéndole que su nombre sea tomado en cuenta para futuros patrocinios. De La Cerda disuelve Neocine para establecer una nueva productora que llama Proyecto 13, empresa que recibe un crédito de gobierno con el que logra desarollar su más impactante obra.

Orlando Zarramera en Soy un delincuente, 1976

A partir de 1976 Venezuela experimenta fuertes cambios económicos y políticos. Revienta la primera nacionalización petrolera con una distribución bastante desigual del ingreso junto a un sistema de control represivo y violento. Esto da pie a la publicación del libro "Soy un delincuente" de Gustavo Santander bajo seudónimo de Ramón Antonio Brizuela del que Clemente se inspira para realizar una de las obras cinematográficas más taquilleras del cine nacional, película que denuncia el sistema socio-político sin adornos ni discreciones, que alcanza un éxito rotundo más allá de las propias fronteras. Para Rodolfo Izaguirre, Soy un delincuente "...es una película gloriosa del cine venezolano, mítica, sigue siendo la película más taquillera de la historia del cine venezolano. Pasas hoy y la gente va todavía. Yo estaba en Cumaná dando una conferencia y vi una gente que estaba en la calle... la gente daba la vuelta a la manzana, y yo pregunté ¿y esa gente que está haciendo allí? No, que van a ver una película. ¿Cómo una película? Si, Soy un delincuente. La gente iba a ver esa película, no tanto para verla, sino para oírla. Era la primera vez que la gente venezolana se veía y se escuchaba cómo habla. Porque la película es sobre la gente de los barrios, sobre nosotros...". Y en el mismo tono José Jiménez opina que "En Venezuela siempre han habido dos mundos. Y Soy un delincuente plantea uno de esos mundos, que a la gente le gusta. A la gente que no es exquisita. Les gusta, porque es la prueba del hombre al reto diario" 1.


Soy un delincuente habla de una realidad de país que muchos no quieren ver y ocultan para que el resto del mundo no se de cuenta del deplorable funcionamiento de las instituciones, del caótico sistema estructural en que se ve envuelto, la cultura de la violencia, la terrible exclusión social, la rabia hacia lo pobre, hacia lo negro, hacia lo "feo"; la muestra y el reflejo de una América Latina penetrada, explotada, succionada, robada y luego señalada y abandonada. Fue una película muy bien acogida por parte del público venezolano y extranjero por lo que pasa a ser un hito en la historia del cine y una gran influencia en las posteriores producciones venezolanas de la década de los 70 y 80. Por ello, muchas de las producciones de esta época e incluso de las subsiguientes, basaron sus temas en lo cotidiano de los sectores menos favorecidos del país; en la violenta realidad socio-política venezolana y el "malandrismo" como forma expresiva de nuestra idiosincrasia popular.

Parte de lo mismo le toca a Reincidente, una película con un guión que revela el profundo estado de deterioro e impunidad que reinaba en la Venezuela de los 70's. Fue una realización llevada a cabo con otra productora en la que no participaba el equipo que siempre trabajó con Clemente: Zarramera, Miguel Ángel Landa o José Jiménez... pero sí hace su debut Rodolfo Santana como director artístico y, a partir de entonces, ambos consolidan no sólo una amistad, sino como el propio Santana dice: "un proceso de discusión, de profundización dentro de nuestras contradicciones sociales" 2.

Poco después Alexis Rosas publica "Grupo Táctico Operacional Gato", un libro que analiza y explora el sórdido y oscuro mundo delincuencial que hay detrás del Poder Judicial y el económico de la nación. Basado en el caso del crimen del abogado Carmona, Clemente de La Cerda junto a Rodolfo Santana escriben el guión de El crimen del penalista, una obra con los personajes ya bien definidos, es decir, los que estuvieron involucrados en este episodio que convulsionó a la sociedad caraqueña de esos años como lo fueron Molina Gásperi y el Grupo Gato. Un tema tan delicado era difícil filmarlo en Venezuela ya que estaba implicada toda la red de inteligencia y de las fuerzas de represión del estado; por eso esta película fue producida y filmada fuera del territorio, específicamente en República Dominicana. El propio autor comenta sobre la película lo siguiente: "las actitudes de ellos se desprenden de las situaciones... La actitud final de ellos es producto de un fermento que existe en el individuo. Eso es lo que trata de plantear la película. O sea, la película plantea que en todo individuo existe un fermento...3

En 1980 Clemente de La Cerda recibe su segundo Premio Municipal de Cine por la obra Compañero de Viaje, escrita por Orlando Araujo y adaptada entre él, Araujo y Rodolfo Santana. A pesar de la condición paupérrima del cine nacional y la falta de apoyo legal y gubernamental, existían muchos que con las uñas continuaban con sus sueños. En 1982 dirige Los criminales, una película basada en una obra de Rodolfo Santana que directa, precisa e intensamente denuncia las mezquindades de los nuevos ricos venezolanos a partir del segundo boom petrolero.

Dos años después de La Cerda vuelve al ruedo con Retén de Catia apoyado por Antonio Blanco y basada en el libro homónimo de Gustavo Santander bajo seudónimo de Juan Sebastián Aldana. Nuevamente Clemente junto a Santana denuncian lo podrido de las instituciones en un cine de corte realista que se expone desde una mirada si se quiere antropológica de lo que es la cultura de las masas populares venezolanas, combinando un planteamiento reflexivo entre lo que denota la política de derecha y de izquierda, con los excesos de la violencia carcelaria. De La Cerda fue profético prácticamente en todas sus películas. Sus denuncias realistas y certeras, anunciaron muchas veces de los conflictos atrapados en ollas de presión. En opinión de Rodolfo Santana: "Clemente utilizaba la violencia para explicarla, que es algo muy distinto, es decir...; y es atributo del arte, es atributo de los procesos narrativos consolidados con base, exponían la violencia para explicarla frente a una sociedad, allí, por eso es que las películas de Clemente exponían grandes discusiones y grandes polémicas. Algunos trataban de explicar que se regodeaban en la violencia. No, no se regodeaba, para nada. Se sumergía en lo más hondo de la violencia para tratar de explicar su origen, inclusive sus soluciones... Clemente quería llegar a un cine de gran carácter poético, dimensionar el paisaje venezolano y el paisaje urbano, nuestro, con fuerza y con una expresión muy elevada"4.


Para la realizadora del documental Los olvidados de Clemente, Andrea López, este cineasta venezolano "...fue un autor autodidacta que logró que la empresa privada (Blancica) financiara buena parte de su obra y murió creyendo en poder instaurar una industria cinematográfica en Venezuela (...); trataba de exponer el fenómeno de la violencia para explicarla. Las películas de Clemente en esto son muy claras. Puede que uno comparta o no su visión de las cosas, o que repudie sus justificaciones o su estética. En todo caso, sus películas son bastante claras, hay un sistema político y social corrompido que ejerce y genera violencia hacia los explotados o desposeídos 5.

 

 

No obstante, siempre hubo quienes no lo comprendieron y criticaron ferozmente, quienes le impusieron hacer un cine menos comprometido con su sentir y con la realidad social que lo estremecía. Muchos "intelectuales lo acusaron de hacer un cine "balurdo" y lumpen tanto en su argumentación como en su estética. Los mercantes del séptimo arte buscaban ávidos más y más dinero de taquilla y, Clemente, debía sobrevivir en la selva de cemento. Es así que no le quedó más remedio que realizar por encargo la comedia Agua que no has de beber, que terminó siendo un rotundo fracaso y uno de los motivos de su propia muerte, simbólica y física. El 13 de diciembre de 1984 Clemente muere repentinamente al día siguiente de estrenar la mencionada comedia comercial. Después de aquí, ha sido poco recordado y reconocido por su talento expresivo y artístico. Quizás se haya pretendido dejar en el olvido aquel atrevido personaje que intento reflejar en un discurso de imágenes las vivencias de una sociedad clasista, racista, y profundamente desigual para, precisamente, olvidar de sí mismo el lado oscuro de su luna.

       Comentario del Cienasta Clemente de la Cerda sobre el libro "El día que todo haga Paff" del escritor Mauricio Odremán publicado en un anexo de su libro "Los Cantos del Crepúsculo".

 

Fuentes:

http://www.aporrea.org/actualidad/n60818.html
http://www.archive.org/details/AndreaL_pezLosOlvidadosdeClemente_2 (notas 1,2,3,4)
http://en.kendincos.net/video-dtnrnlf-clemente-de-la-cerda-historia-del-cine-en-venezue.html
http://elcinescopio.blogspot.com/2008/05/los-olvidados-de-clemente-entrevista_11.html (nota 5)

 


Comentarios

NERIO

ESTE CINE ES LA HISTORIA RECIENTE DE NUESTRO PAÍS, SIEMPRE SERA RECORDADO. HAY MUCHOS CLEMENTE EN VENEZUELA QUE MERECEN EL RECONOCIMIENTO Y LA GRATITUD POR LA OBRA REALIZADA

14 de mayo de 2010

ALEXIS GUASAMUCARO

estado lara. venezuela

la pelicula soy un delincuente marco la epoca de mejor cine en venezuela,

14 de mayo de 2010

EDMUNDO VARGAS

Madrid, España

CONOCÍ A CLEMENTE EN EL AÑO 68. EN ESA ÉPOCA ESTABA EN EL PROYECTO DE "SIN FÍN", FUI EL ESCENÓGRAFO DE ESA PELÍCULA. A ÉL LE DEBO EL CAMINO PROFESIONAL QUE SE ABRIÓ PARA MÍ Y QUE HOY CONTINÚO TRANSITANDO

07 de mayo de 2010