Biografía del personaje del quincenario
Cristóbal Rojas: entre óleos y tormentos
Luciana McNamara/ ENcontrARTE
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| Autorretrato con sombrero rojo, 60.5 x 50, óleo s/ tela, 1887 Crédito: Cristóbal Rojas |
Las primeras manifestaciones de la pintura venezolana datan de los últimos años de la época colonial. En un inicio se proyecta con una sensibilidad artística de corte popular, de carácter anónimo y evidentes rasgos religiosos. Pero, posteriormente, va tomando lineamientos más autóctonos creándose, ya a finales del siglo XVIII, la llamada escuela caraqueña. Las tendencias pictóricas comienzan a independizarse de la arraigada devoción por lo místico y toman como guía las nuevas corrientes renacentistas que se reflejaban en las flamantes pinturas españolas que llegaban al Nuevo Mundo.
Luego, cuando la Revolución independentista trastoca las bases de la cotidianeidad colonial, afecta, obviamente, las creaciones del arte. Ahora, el interés estaba centrado en el espíritu romántico que abarcaba la búsqueda de la libertad por encima de todas las cosas y como consecuencia, el ideal de República. Por ello, ahora el interés se centraba en expresar los acontecimientos bélicos y a los héroes republicanos, para luego dar paso a los paisajes y naturalismo. La pintura venezolana alcanza su esplendor en el último tercio del siglo XIX bajo el mandato del afrancesado Antonio Guzmán Blanco quien apoya sin medida todo lo referente a las artes. Cristóbal Rojas pertenece a este momento de la historia del arte venezolana la cual vive brevemente tras ser víctima de una salud malograda y dueño de un temperamento sumamente sensible y melancólico. Juan calzadilla le atribuye a Rojas la figura del incomprendido de la generación de pintores clásicos venezolanos, arrastrando consigo una forma derrotista de ver la vida y una inconformidad social que lo mantuvieron siempre en un estado de desadaptación y de protesta. No obstante esta incomprensión se extiende también hacia el plano de su obra plástica, y sus trabajos fueron poco difundidos hasta bien entrado el siglo XX. "Importa decir que si Cristóbal Rojas se ha sentido como un hombre sin destino, hasta el punto de transmitirnos este sentimiento en sus obras, el drama aparece en él mucho antes que el artista. En otras palabras, la problemática de este hombre se remonta a los años de su infancia y signa, en consecuencia, el resto de su vida (...) [como] atormentado adolescente; su vida transcurre en la soledad: prueba de lo cual es la falta de testimonios referentes a esta etapa de su vida; suponemos que su conducta revelaba una sincera oposición a los prejuicios reinantes; apetente de universalidad, el modo por el cual se manifiesta la rebelión de este joven de 18 años consiste en una profunda necesidad de expresión, puesto que, como lo ha afirmado Jesús Semprum, Rojas está poseído por la timidez y la seriedad. Es decir que su problema es el resultado de su sensibilidad. Emplazado por las limitaciones del medio social, ante el cual se siente impotente, e intuyendo de una manera vaga el llamado de su vocación, el joven de provincia se transforma en un atormentado" 1 (Calzadilla, 1973: 46-47).
Este venezolano llega al mundo en el entonces pueblo de Cúa del estado Miranda. No existen registros de nacimiento en los libros parroquiales de Cúa, por ello que la exactitud de la fecha varia según los autores. Por un lado, el Cronista de Cúa Don Adolfo Angulo Pérez, ha revelado que Rojas nació un 14 de diciembre de 1858 mientras que, en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar fija esa fecha en un 15 de diciembre de 1857. Otras fuentes indican que fue en el año de 1860, pero muchos prefieren no hacer mención de este detalle para no ser víctimas de condenadas imprecisiones. Rojas fue el primogénito de doña Alejandra Poleo y el doctor Cristóbal Rojas Acosta, que como todo médico de pueblo, gozaba de prestigio y cierta condición acomodada.
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| Ruinas de Cúa después del Terremoto de 1812. 34,5 x 43 cm. óleo s/ tela, 1882 |
El panorama cambia para los Rojas cuando en 1870 éste fallece e inesperadamente pasan a experimentar una penosa situación económica; en realidad el país estaba prácticamente en ruinas producto de los estragos de las Guerras Federales en la que vivían la mayoría de la población. Su bisabuelo, Marcos José, amigo de infancia de Simón Bolívar, era descendiente de españoles. Su padre, Don Francisco Antonio Vásquez de Rojas oriundo de Granada, llega a Caracas como empleado de la Compañía Guipuzcoana usando el título de "Escribano Público de la Costa Firme del Mar Océano". Marcos José -el bisabuelo- luchó junto a Bolívar en la guerra de Independencia y su abuelo, José Luís Rojas, fue un escultor conocido, cuya obra - un Cristo tallado-, hoy todavía existe en la Iglesia de Turmero.
Cristóbal era el mayor de los hermanos y por ende debe hacerse cargo de la familia. Se emplea en una tabacalera cuando aún no llegaba a los quince años y desde ese entonces ya manifestaba una fuerte inclinación hacia la pintura. En Cúa se inicio como pintor respondiendo a una afición puramente instintiva como necesidad de expresión. No tuvo guía, ni maestros, simplemente dejaba fluir su insipiente talento para tranquilizar su espíritu. Como comenta Calzadilla, "Tristes sentimientos y temores indecibles arraigan en el joven que se pasea solitario por las riberas del río de su pueblo, mientras su alma se ve arrastrada en los agónicos matices del crepúsculo. Su espíritu es triste, se siente sobrecogido" 2(Calzadilla, 1976: 48). Descripción que lo acompañaría toda su vida. De esa época, en la Casa Parroquial de Cúa existe o existía como evidencia de su temprano trabajo una obra -el retrato de Fray Blas Gines, párroco de esa ciudad-, la cual se sabe fue retocada por otros aficionados.
No solamente la muerte del padre causó estragos en la frágil espiritualidad del pintor, sino que después del terremoto de 1878 en el que Cúa queda prácticamente en ruinas, la casa de los Rojas Poleo se pierde y con ella todos los recuerdos, las memorias, y los momentos felices de Cristóbal. Es la razón por la que se mudan a Caracas e intentan comenzar una "nueva" vida. Para el joven no es fácil. Sentir que el honor y el orgullo se ven amenazados por la crueldad de la vida lo sumen en un hermetismo si se quiere dañino para su proyección como ser humano y como artista. Debe recurrir nuevamente a las largas jornadas de trabajo para mantener a duras penas su familia y así continúa con la pintura.
Una vez en Caracas, Rojas inicia sus estudios formales de pintura con José Manuel Maucó en la Universidad Central de Venezuela. No obstante, los martirios de su pena lo hacen retornar unos años después a su pueblo natal donde aún los vestigios que dejó la furia de la naturaleza se hacían notar. Allí realiza las dos primeras obras que presenta en la Exposición Nacional del Paisaje de 1842, "Ruinas de Cúa" y "Ruinas del templo de la Merced", ambas inspiradas en el estilo artístico del ya célebre maestro Martín Tovar y Tovar. Posteriormente conoce al pintor Antonio Herrera Toro, acababa de llegar de Roma y quien, con apenas dos años más que él, ya poseía considerable fama. Toro lo emplea como ayudante para decorar la Catedral de Caracas en un trabajo encargado con motivo del Centenario del natalicio del Libertador. Su trabajo impresiona gratamente y Toro descubre el gran talento que derrocha este artista prácticamente autodidacta.
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| La muerte de Girardot en Bárbula, 287 x 217 cm, óleo s/ tela, 1883 |
Entusiasmado con su propio potencial, el joven Cristóbal decide participar en la "Exposición del Centenario" de 1883 que convocaba a los todos lo pintores de la época a expresar sus habilidades. Escoge un motivo bastante peculiar considerando que aún sus técnicas no estaban bien trabajadas. "La muerte de Girardot en Bárbula" fue un impresionante óleo con el que se iniciaba como pintor de salón, y gana de hecho una medalla de plata al igual que Michelena, más 8 mil pesos y una beca oficial del gobierno de Guzmán Blanco quien le confiere una pensión de 50 pesos al mes para estudiar en Europa; subvención, por cierto, que apenas alcanzaba para mantenerse en el continente más costoso del mundo, y más aún una ciudad como París, la metrópoli que Rojas había escogido para su formación artística.
Una vez en París, alrededor de principios de 1884 coincide con Emilio Boggio quien lo anima a inscribirse en la Academia Julián, de Jean Paúl Laurens donde también cursaron estudios los venezolanos Boggio, Michelena, Rivero Sanabria y Federico Brandt. Un año después se les une en la capital francesa Arturo Michelena y Rojas se siente apoyado por sus nuevos compañeros. Inmerso durante siete años en el mundo artístico, Cristóbal Rojas realiza toda su obra específicamente entre los años 1883 y 1890. "En París pintó sus grandes composiciones con una técnica laboriosa y en atmósferas sombrías que describen a la manera holandesa escenas de los barrios más miserables. Se trata de un estilo inspirado en la novela naturalista de Zolá; (...) Sin alcanzar a realizarse como un impresionista y avanzando más allá de esa tendencia, Rojas encontró un sitio entre los pintores modernos que, a finales de siglo, ya cansados del aire libre, volvían sus miradas hacia un arte de taller para recrear aquí un mundo íntimo y cotidiano" 3 (Calzadilla, 1973: 18,19). Montparnasse, el barrio parisino donde vive Cristóbal Rojas, era para ese entonces el lugar donde vivía la gente más pobre de la ciudad, aún no era ni la sombra del centro de la bohemia francesa de siglo XX. Los recogedores de desechos, los vagabundos y niños abandonados, la miseria que reflejaba los textos de Víctor Hugo o Emilio Zolá se mezclaban irremediablemente con en el espíritu de Cristóbal Rojas y su obra se ve claramente influenciada por el brutal realismo que lo rodeaba en una ciudad cosmopolita que únicamente mostraba un perfil abrillantado y pomposo.
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| La Miseria, 180.4 x 221.4 cm, óleo s/ tela, 1886 |
Mientras tanto, todos los pintores de la época deseaban participar en los Salones de Arte de París y Cristóbal no escapaba de eso. Sabía que no alcanzaba una técnica precisa como el resto de los pintores pero, sin embargo desea hacerlo. En 1884, aún no tenía listo un cuadro que pensaba presentarlo a concurso ¿envío mi obra al salón de los Campos Eliseos? Y en marzo presenta su primer trabajo "académico" el Mendigo; una contundente crítica al estado social de París, identificándose por naturaleza con el dolor ajeno y las penurias de los más necesitados. Por razones diversas no puede concursar con su primer lienzo en el Salón parisino de 1884, y acude con otra obra titulada La Orfandad. De 9000 cuadros de los mejores artistas del momento debían decidir los jurados el número de 2500. A pesar del carácter pesimista de Rojas que le hace elucubrar sobre la poca posibilidad de ser escogido, mas sin embargo lo fue, reafirmándose así su talento innato y animándolo a continuar con su soñada carrera. Luego Rojas se vuelve a presenta en El Salón de Arte de 1886 con un cuadro titulado La Miseria, el cual estaba inspirado en un hecho real ocurrido a unos de sus vecinos: "un peón italiano, desesperado junto al cadáver de su mujer fallecida, por falta de recursos para la compra de medicamentos". Cuentan que Rojas elabora magistralmente una crónica de la miseria tan patente que parece un "un reportaje gráfico". El cuadro abre una polémica entre los miembros de Sociedad de Artistas de Francia. Unos consideraban que no era adecuado para ser incluido en el catálogo por sus "tendencias subversivas y socialistas", y otros estimaban que el cuadro generaba controversia y daba vida a la exposición.
El resultado de esta disputa se tradujo en la entrega de una "Mención Honorífica" que no dejó de causar cierta envidia en la elite artística de París, y cierto orgullo en el invitado especial por Venezuela, presidente General Antonio Guzmán Blanco, que al poco tiempo se convirtió en descontento. Cuenta la anécdota que el "Ilustre Americano", acostumbrado a recibir pleitesía y nunca una contradicción, cuando le pregunta al pintor becado que como era posible que hubiese escogido Paris para estudiar pintura cuando todo el mundo sabía que Italia, especialmente Florencia, era el lugar más indicado para tal fin. Cristóbal Rojas trató de explicar al General que las nuevas corrientes de la pintura se estaban desarrollando en París, y que Francia sucedían acontecimientos muy importantes en el campo de las artes. Esta respuesta irrita al General considerándola una ofensa. Pues en su soberbia, no podía aceptar que un pintorcito "parrandero" lo contradijera y pretendiera saber más que él, y sobre todo en esa materia. Así que escribe al General Joaquín Crespo, el entonces presidente en ejercicio y le ordena suprimir la beca, tanto al él como a Michelena, ambos aprovechadores del erario público y así ocurrió. Pero ambos pintores, tanto Cristóbal Rojas como Arturo Michelena, resuelven afrontar la situación asumiendo las consecuencias de tal acción. Obviamente es Rojas quien debe llevar la peor parte pues, Michelena era hijo de familia adinerada y logra bandearse entre las vicisitudes. Rojas en cambio, deja durante algún tiempo sus clases de pintura en la Academia y se dedica a trabajar la pintura por encargo para sobrevivir; pasa muchas veces hambre y frío y termina afectándole seriamente la salud.
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| La primera y última comunión, óleo s/ tela 200 x 250.5 cm. 1888 |
A partir de "El Bautizo", Rojas cambia el estilo de su pintura. De los sombríos acentos del claroscuro de los holandeses pasa a percibir con mayor agudez la atmósfera cromática de la vida, dando importancia al colorido por sobre el tema. Un ejemplo de esta tendencia se puede apreciar en Dante y Beatriz a orillas del Leteo (1889), obra de corte simbolista donde se aprecia la influencia "nabis", que Emilio Boggio le había hecho presentado; "El Balcón" y otra de sus mejores obras de su último período, "La naturaleza muerta de Faisán". Totalmente desvastado por una miseria que le carcome los huesos, le obligan a Rojas a comprometerse con un enorme lienzo para la Iglesia de La Pastora al que llama "El purgatorio" culminado sin mayores virtudes. Meses después retorna a Caracas en 1890 con una tuberculosis muy avanzada, y fallece el 8 de noviembre de 1890 a los 32 años de edad. Albert Junyent, estudioso de la obra de Cristóbal Rojas afirma: "El día en que la historia general del arte moderno que todavía está por hacerse escriba en forma seria y solvente, es muy probable que la crítica se sienta obligada a reconocer el bautizo, pintado por Cristóbal Rojas el más feliz de los cuadros producidos por los pinceles latinoamericanos durante el siglo XIX. Los restos del pintor cueño reposan en el panteón nacional desde el 27 de diciembre de 1958.
Lo siguiente es una ennumeración de los honores que se le han hecho al pintor:
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| El bautizo. 148 x 176 cm. óleo s/ tela, 1889 |
Fuentes:
http://www.latinartmuseum.net/cristobal_rojas.htm
http://elnuevocojo.com/index.php?option=com_content&task=view&id=283&Itemid=38
http://www.mipunto.com/temas/4to_trimestre01/pintura.html
http://www.venezuelatuya.com/biografias/rojas_cristobal.htm
http://venciclopedia.com/index.php?title=Crist%C3%B3bal_Rojas
http://venciclopedia.com/index.php?title=Crist%C3%B3bal_Rojas#Biograf.C3.ADa
http://vereda.ula.ve/juancalzadilla/obras/pintores-venezolanos/
http://www.absolut-venezuela.com/la-obra-pionera-de-cristobal-rojas/
http://www.ministeriodelacultura.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=3018&Itemid=52
http://sazasuker.blogspot.com/2009/09/cristobal-rojas-pinta-la-muerte.html
http://www.tucuy.com/print.php?c=PERS0002&t=1
http://www.monografias.com/trabajos14/arte-venezolano/arte-venezolano.shtml
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1 CALZADILLA, Juan. (1973) Pintores Venezolanos. Caracas. Colección Vigilia. N°3. Departamento de Publicaciones. Ministerio de Educación. Dirección Técnica.
2 Ídem
3 Ídem






