Fascículo #141
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Ancestralidad y contemporaneidad en César Rengifo

Saúl Rivas-Rivas

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Un intento de aproximación a su mensaje artístico desde el ámbito hoy de la interculturalidad y el socialismo del siglo XXI

Palabras de homenaje a César Rengifo ante un nuevo aniversario de su muerte el 2 de noviembre de 2010 (Anti presentación de Apacuana).

A la profesora Ángela Carrillo de Rengifo, a Flérida y Diana, quienes siempre han facilitado todo para la  divulgación y trascendencia de la obra de César. Al Alcalde de Caracas Jorge Rodríguez (hijo), quien ha compartido el recorrido de estas prioridades de la Biblioteca César Rengifo. Al presidente de Fundarte, nuestro amigo y camarada Freddy Ñañez, al Consejo Ejecutivo y demás compañeros del Consejo Directivo.

A los pueblos originarios a los afrodescendientes.

"Cuenta el cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en su Historia General y Natural de las Indias, que en cierta ocasión el obispo Rodrigo de Bastidas, hijo del conquistador del mismo nombre y primer obispo de la diócesis de Venezuela(1534-1542), al recriminar a un indio por su mal comportamiento, le dijo (en su ironía): "¿No ves tú señor, que me voy haciendo cristiano?"

Gustavo Pereira (Legado Indio)

En su tremendura de artista, tal vez César hubiese dado una respuesta parecida a este indio, compulsivamente evangelizado de los tiempos de la conquista. No en vano él se proclamaba un militante de la anticonquista. Y por cierto, en fecha reciente hablando en la Biblioteca Nacional con nuestra amiga Maribel Espinoza, quien ha estudiado en profundidad la obra de César Rengifo y tuvo a su cargo la clasificación y publicación de sus obras, me decía: -Dentro del pensamiento marxista de César Rengifo, he venido encontrando muy sutilmente, también un cierto trasfondo cristiano. Claro -enfatiza ella - es el trasfondo de la misma cultura en  la que hemos sido formados.

Y le comento: -Así es. Nada de esto me es extraño del todo. De lo mismo se acusó a Bertold Brecht, quien usaba la técnica de las parábolas bíblicas para ubicar el escenario de la Alemania de su tiempo en un desierto chino y así poder huir de la policía. Incluso los mismos marxistas de su tiempo vieron a Bertold Brecht como alguien que de repente despolitizaba su teatro, cuando no se entendía de fondo su técnica y más allá de su técnica, la lógica de su discurso revolucionario.

Pero debo recordar que al propio Marx siempre se le atribuyó un telos, digo un telón de fondo judeo-cristiano en lo del mito del proletariado. Y no en vano, ojo, el historiador Arnold Toynbee llamó al marxismo una "herejía del cristianismo". (¿Será que César es -ahora- la herejía de otra herejía como para ser llevado de nuevo al Índice de los Libros Prohibidos?) Pero en su crítica de fondo al eurocentrismo del marxismo clásico, en aquel énfasis en el llamado "desarrollo indefinido de las fuerzas productivas", Edgardo Lander reconoce también el humanismo cristiano como otra de las fuentes subterráneas que nutrieron el marxismo.


MARX Y LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Es más. Si encontramos la posición de Marx ante los primeros cristianos y la distinción clara que hace entre el cristianismo originario y la religión opio del pueblo, pareciera que pudiéramos estar escuchando a uno de los teólogos de la liberación de hoy. Veamos: cuando estaba en forma embrionaria la  Izquierda Cristiana de Venezuela (1964-72), nosotros echamos manos tanto de citas bíblicas como de esos párrafos de las obras escogidas de Marx y Engels. Como lo hace hoy a cada rato el comandante Hugo Chávez.

"No se trata, como ha dicho Chávez varias veces, de cristianizar a Marx o a Fidel, ni de hacer marxistas a los cristianos, de lo que se trata es de poner en movimiento, dentro del proceso a los distintos sujetos o actores sociales". Llegando más lejos, nosotros diremos: tampoco se trata hoy, de llevar a los pueblos indígenas como proyecto intencional, a una nueva evangelización, a una "re-cristianización" en un marxismo dogmático. Lo cual no significa que no puedan existir con naturalidad indígenas que militen en el catolicismo, el protestantismo o el marxismo. Pero destacamos que su "comunalismo" socialista tiene una vertiente histórica y social propia. De lo que se trata, sobre todo es de la posibilidad, digamos nosotros, de que esos distintos actores y actoras podamos arribar a la construcción participativa con los pueblos de un proyecto socialista común de largo alcance histórico, con sus atributos étnicos-territoriales, lingüísticos y socioculturales, como riqueza propia y proteica del proceso.

SOBRE LA TRAMPA DE "CULTURA GENERAL" PARA NEGAR LA CULTURA PROPIA

Sin embargo, debemos destacar -en el caso de César Rengifo- y quisiera que tomáramos nota en esto, más fácil es percibir, encontrar o localizar en la obra del Maestro, las fuentes imperiales de  eso que a veces arbitrariamente llamamos "cultura general", (o dominante), que las proteicas pero invisibilizadas fuentes de las culturas particulares, comenzando por la de los pueblos originarios, a veces llamadas culturas locales y como supuestamente desprovista  de  "uni-versalidad". De su carácter de pueblos y de etnias-naciones en el marco de los Estados Nacionales y de sus relaciones binacionales y continentales.


PARA UNA ANTI-PRESENTACIÓN DE APACUANA

Al presentar la obra Apacuana, como parte del tríptico del teatro indígena del dramaturgo César Rengifo, cabe hacer una pregunta para mí recurrente, sorpresiva y desconcertante al bucear en las profundidades de sus aguas ancestrales: -¿Cómo hizo el camarada César Rengifo para sacudirse de tanta opresión ideológica del colonialismo, de tanto racismo-clasista, de tanto eurocentrismo, del oprobioso "patriarcalismo", de tanto culto a los conquistadores, que en su tiempo invadía hasta los tuétanos el mismo espacio ideológico de casi todas las izquierdas en el mundo cerrado e irreversible de una conquista sobre otra conquista, que nos mantuvo de reconquista en reconquista? ¿Y cómo pudo proclamarse hijo de la anticonquista para enfrentar el culto colonialista a Losada, Fajardo, Cortés, Pizarro y sobre todo a Cristóbal Colón? ¿Cómo pudo poner sobre el tablero en un solo  instante  todos  los  sujetos o actores invisibilizados en la resistencia a la conquista y a la colonia y sobre todo, su participación en  la guerra de independencia?

Sin menospreciar el indoamericanismo de Mariátegui debemos recordar que aquí tenemos a César Rengifo, para quien los pueblos indígenas nunca fueron un "espacio accidental" de tránsito hacia el capitalismo y el socialismo. Por otra parte, Rengifo siempre fue por la vía del arte, de lo plenamente vivido y comprometido, mucho más allá de su propio bagaje teórico, ideológico y político,  mucho más allá de sus propios dogmas  para  enriquecer  la construcción participativa del  socialismo y la esperanza comunista desde la dialéctica histórica y social encarnada en los pueblos. Nunca vio la lucha de clases despojada de su etnicidad, la dominación lingüística, de la lucha contra el racismo, el patriarcalismo y la destrucción de la naturaleza, ni a los sujetos históricos al margen de su carácter social y de la idea de proceso. De allí que sea hoy parte viva de esas fuentes en el arte de desenterrar los indosocialismos y los eco-humanismos.

Opté por interrogar al respecto a  varias personas de los más cercanos. El primero fue el maestro Esteban Emilio Mosonyi, quien nos dijo: -Rengifo despertó ese indio que hay en él, en una especie de lúcida resurrección en su alma de caraqueño pleno y de artista auténtico. Es una cuestión de identidad. Asumida con dignidad. Pero la clave siempre estuvo en su vida, plenamente vivida  y comprometida con los más explotados, oprimidos y excluidos. No limitó el sujeto histórico al proletariado. Pero tampoco se desentendió del mundo de los trabajadores y trabajadoras y de su papel fundamental en el capitalismo. Entonces ¿Salió al encuentro de sí mismo como  el poeta Walt Whitman? Pregunté. Sí, de alguna manera, desde su propia realidad, desde su propia interpretación de un marxismo arraigado en su historia y cultura propia, y más allá del alarde de una "cultura general" abstracta, partía en cambio, de lo más originario del país, nos dice Juan Plaza. Mucha gente, hasta algunos amigos de César a veces no entendemos el manejo de las claves del pasado, para interpretar e instrumentar el presente, como coyuntura y como proceso hacia la utopía.

 

EL HOMBRE QUE LLORA POR EL HOMBRE

Y luego respondimos: -Sí... como también desenterró otro hombre sepultado en el silencio de la historia oficial y se vio en otro espejo: "el hombre que llora por el hombre": un  negro, que por uno de sus ojos lloraba lágrimas de sangre. Y levantó de la tumba de los caribes martirizados a la mujer india en la figura de Apacuana; la  esclavización indígena en Oscéneba, la afroamericana en "Los hombres de los cantos amargos". Pero es clave la presencia de la mujer, en su teatro, su pintura, su muralismo, su poesía. Apacuana es el símbolo de la resistencia del cacicazgo indio, en manos de la mujer. Y las figuras indomestizas o aindiadas de su andinismo, son como una continuidad de lo tabuado: la indodescendencia de la gran mayoría de la población venezolana. Algo muy distinto de quienes proclaman una identidad nacional o una conciencia de clase, despojando a ambas de su conciencia etno-histórica, que aquí para César, en el fruto de su obra, son complementarias, inseparables, pero no reductibles una a otra.

En una calle abierta de Los Teques, tropezamos con el poeta Franklin Trompiz, quien dice ser orgulloso descendiente de los pueblos originarios de Antímano, proclamándose hijo de Guaicaipuro, como lo hacen los campesinos de Guareguare. -¿Qué piensas tú Franklin? Y me responde: -Tenía Rengifo un palpitante corazón indio que movía su alma de artista comprometido con su tiempo y con  su pueblo. Como el colibrí sobre la flor, revoloteó sobre su obra para entregarla al pueblo. Y puso en ella el néctar de la vida para enfrentar la desolación y la muerte. Es cierto, le digo: siempre hay una insistencia en el teatro de Rengifo en que los pueblos indígenas no morirán.


EL ARTE LIBERA CUANDO ESTÁ HECHO DEL MISMO BARRO Y DEL FRUTO DE LOS MORICHALES DE LOS TAMANACO DEL ORINOCO

Luego interrogamos a Freddy Ñañez, Presidente de Fundarte, quien nos dice al instante: -Recuerda que el arte libera y más si está hecho del mismo barro, de la misma sangre y de la misma cultura de sus ancestros, así esté invadido por una cultura dominante legada por las academias. Desde el fondo de los siglos y milenios, -prosigue Ñañez- la cultura propia se levanta en él, resiste, respira, sueña y lo emancipa por encima de la sociedad dominante de su tiempo, poniendo a caminar los mitos en la historia. No en vano tu has llamado a Rengifo "el Hijo Ancestral de Caracas"; ancestral y contemporáneo al mismo tiempo, cuyo teatro vivo nos habla en mariche. En ese presente suyo y nuestro, de "Las Torres y el viento". En la huella indeleble de la sub-cultura del petróleo, donde su teatro pone en claro la contradicción: desolación, lucha, muerte y esperanza. Que marcará toda su dramaturgia, encarnada en la tierra de origen, en la vida y en todo el esplendor de su particular universalidad.


HABLA EN APACUANA, EN OSCÉNEBA Y EN GUAICAIPURO, COMO AHORA NOS HABLA EN YUCPA Y EN EL ALMA DE LA SIERRA DE PERIJÁ

Es cierto, le respondemos A Freddy Ñañez: -Ya en la lengua caraca nos habla en Apacuana y en Guaicaipuro y en Oscéneba. En el mito de Amalivaca de los tamanacos del Orinoco. Hasta entroncar en el fondo de la selva amazónica, en ese actual "Yo hablo a Caracas" del sabio ye´cuana Barné Yavarí desde el lente mágico de la cámara de Carlos Azpúrua, preñada de alba y sol, agua y selva. Ahora desde el mito en la historia, "Amalivaca canta, danza y habla a Caracas. Por esas tierras que hablan en mi lengua". (1) También Perijá viene hablando a Caracas. Habla en yucpa, en japreria y en Sabino Romero. Y en mapuche.


UNA ADVERTENCIA, COMO HOMENAJE AL ZÓCALO DE LA MEMORIA DE CÉSAR RENGIFO, HOY MÁS ALLÁ DE "LAS TORRES Y EL VIENTO" (Y de su muerte, despertando en el imaginario colectivo, ese indio que hay en él):

Pero pareciera hablarnos también, en  advertencia, a cualquier intención posterior de sustitución del sujeto de esos pueblos originarios, insustituible, por amigos, aliados y compañeros de camino. Y pareciera decirles desde el fondo de los siglos: gracias amigo, gracias pariente, indio-descendiente, sangre de mi sangre, hecho de la cal de los huesos de mis antepasados, sembrados en la tierra heroica: ¡mucho te estimo y te agradezco tu solidaridad infinita, pero déjame caminar por mis propios pies y hablar por mi propia voz en mi propia lengua y alumbrar por mis propios ojos! Mira que estoy sobre el tablero, saliendo del mundo de los invisibles. Y así, viviremos en grata compañía la miel y la hiel como compañeros de viaje de esta revolución. Y la alianza será eterna. Pero, cuidémonos siempre de la ayuda exterior. Sobre todo de aquella made in USA. ¡No me des el pez, aprende conmigo a pescar y yo aprenderé contigo a conocer la lucha en otros mundos, por ahora desconocidos! Una mano lava la otra y las dos se lavan juntas. Cuatro ojos ven más que dos y los del equipo, como gran piache colectivo, verán más allá de lo que ven tus ojos. Y sin perder de vista el retrovisor y el macroscopio inter-cultural de la historia y el diálogo inter-civilizatorio de nuestros pueblos, culturas y sociedades en la construcción de la Gran Nación de Abya Yala. Que Bolívar ahora regresa con Quetzalcóatl.

Pero, si expulsas al pez de su hábitat, lo matas. Y entonces ¿Cómo pretendes moverte entre nosotros como "pez en el agua"? Te veré extraño, tan extraño, como otro colonizador más si no me acompañas a restablecer mi hábitat. Mi tierra y territorio de origen y restablecer el cosmos de mi etnia-nación. Y si no me dejas ser yo mismo, como persona y como pueblo ¿podré tenerte entre mi prójimo consanguíneo y cultural más cercano?

Entiéndeme camarada, desde la lógica de mi lengua india, que mi visión del tiempo y del espacio, de tierra y territorio, diferentes son. Pero no por eso, dejo de ser tan contemporáneo y  actual como tu. En una sociedad multiétnica y pluri-cultural, se entrelazan en un proyecto común intercultural varios sentidos del tiempo y del espacio, distintas lógicas, múltiples métodos o caminos, pero que pueden ser convergentes hacia la unidad y lucha. Entiende también, tu, el gobierno, sea el revolucionario o el de derecha ¡Que los pueblos indios también tenemos Constitución Oral para regular la convivencia! Y que el derecho escrito, primero fue oral. ¿Por qué  inventar cárceles? Y peor aún, fuera de mi territorio. ¿Por qué en Chile me debe regir la sombra de Pinochet después de muerto? Me acusan de ser de las FARC o de ser de la ETA o agente bolivariano de Chávez. Como ayer acusaron  a Pizango en la Amazonía peruana.


EL REGRESO DE GUAICAIPURO

Cuando Rengifo prende así en la llamarada del imaginario colectivo de la revolución socialista y bolivariana, mirandina, indianista, afroamericana, intercultural, eco-socialista, feminista y eco-humanista, el viento recoge en nuestro presente las cenizas de Oscéneba, de Apacuana; de Curayú o el vencedor, que al llorar un niño indio al instante  -del piache recibir la noticia de la muerte de Guaicaipuro, dice al horizonte mudo de los siglos venideros: -No, no ha muerto Guaicaipuro, llora un niño al instante, ¡hay esperanzas!. Nuestros pueblos persisten y no morirán. ¡Nunca morirán!

Ese alto sentido de la inmortalidad también se hizo presente en la sentencia de Túpac Katari cuando desde la lucha por la vida, lo sorprende la muerte y exclama antes de su expiración: ¡PORQUE EL MITO CAMINA CON LA HISTORIA: ¡VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES!

- Volveré, ¡carajo!, juro que volveré,¡ volveré y seré millones!

Túpac Katari ya viene por Bolivia y Ecuador. ¡Alerta! ¡Alerta que camina! ¡Regresa con Bolívar por América Latina!. Regresa cada 100 años cuando despierta el pueblo, para decirlo en  a lengua viva de Neruda, prendida de ese heroísmo mapuche. Paradigma de libertad para Miranda, Bolívar y O´Higgins, perseguidos también en el tercer milenio por la sombra de la dictadura de Pinochet, como lo apunta el Senador chileno Alejandro Navarro. Y ahora Interrogándome e interrogando a otros, recibimos una respuesta común sobre el encuentro de Rengifo consigo mismo: es el indio que hay en él. Esa identidad irreducible, pero al mismo tiempo la más invisibilizada, incluso en algunos estudiosos de la obra de Rengifo. Esa resistencia india de medio milenio, propuesta ahora a los pueblos y gobiernos del mundo como DÍA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA PLANETARIA. Que se encuentra con nuestra auto-afirmación americanista por la unidad y diversidad cultural y humana, como reza el espíritu de aquel decreto del Presidente Hugo Chávez sobre el nuevo nombre del 12 de octubre. Estamos en la era de la anticonquista y la descolonización anti-imperialista. Y allí el teatro de César Rengifo es uno de nuestros mejores instrumentos para la divulgación de una historia viva de Venezuela y de América.

Nos interrogamos varias veces con  sus alumnos y compañeros de lucha. Humberto Orsini, Juan Plaza, Pedro Riera. A  todos ellos les asombra, cómo César instrumentaba el pasado desde un presente de riesgos y esperanzas, donde la vida y la muerte se cruzan en cada esquina. Y luego la vida, la esperanza y la victoria, van dejando atrás la desolación y la muerte. Mito-ciencia-arte-historia y utopía, están aquí en este arco iris, en esta alianza con la Madre Naturaleza, en el aquí y ahora de la política.

Apacuana y el fruto de su vientre, su hijo Cuaricurián se hacen presentes sobre el tablero. Con todas sus virtudes, defectos y contradicciones. Es la obra que hoy  ponemos en tus manos. Tan caribe como los yucpa o  los ye´cuana, en el reclamo de sus tierras y hábitat. Tierras de canto y danza, esas que hablan en mi lengua.

Si algo significativo ha tenido estos encuentros, como lo recordaba Chucho Ñañez, ha sido la particularidad de ir reuniendo a los alumnos, amigos y admiradores de César y su obra en un proyecto común. Viene al caso este comentario final. Cuando  invitamos al maestro  Humberto Orsini al Diplomado sobre Interculturalidad, Indosocialismo y Socialismo del siglo XXI alguien le preguntó: -Y en los primeros tiempos de las obras de César Rengifo, en que aquí no había ni izquierda, ni comunistas ¿dónde encontraban público, dónde ponían el escenario?

Y responde Humberto Orsini: -Nuestro escenario estaba donde estaba la gente. Si estábamos en un mercado, allí estaba el escenario. Si estábamos presos, el escenario estaba en la cárcel, si estábamos en nuestras casas poníamos el escenario en la mesa servida. No había por qué detenernos en ningún espacio y así nos formamos con César para concretar proyectos.

AL  FINAL: ¿DE QUÉ SE TRATA?

-Instrumentar el teatro vivo de César Rengifo como herramienta socialista y revolucionaria para la enseñanza de la geografía e historia de Venezuela, con una visión holística, dialéctica y multilineal, descolonizadora, donde la presencia activa de  los  distintos sujetos o actores, sean vistos dentro del proceso histórico real, en sus especificidades y en su conjunto. Y  sobre todo, integrados con sus especificidades, en el marco del proyecto común. El elemento clave para los sujetos y actores, es la autorrepresentación personal y colectiva de cada  uno de ellos  en el proyecto común de largo alcance histórico.

-De trabajar en la construcción participativa de una metodología alrededor de la proteica obra artística de César Rengifo, como una referencia fundamental, entre otras, auxiliada por los distintos sujet@s o actores que fueron  invisibilizados durante la conquista y la colonia y en la primera independencia, en el  marco de nuestra diversidad cultural y étnica, la interculturalidad y el socialismo del siglo XXI.

-Finalmente, en materia de  inclusión hay que preguntar con Whitman: -Si  está el sapo, la oruga y el guijarro
Y si acaso se nos ha olvidado alguna isla.
Por este Himno al Universo
a todos los excluidos y  excluidas
A todos los explotados y oprimidos en algún sentido
Porque todos están convocados a esta cena
(que nosotros llamamos ahora la revolución)
Llena de canto y danza
De amor y de combate.

Comentarios

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Caracas/Venezuela

Muy bueno

02 de febrero de 2011