Entrevista del quincenario
Artista Plástico
Luis Moreno: Me interesa reflejar nuestra historia en mis pinturas
Akaida Libertad Orozco / ENcontrARTE
Luis Enrique Moreno. Nació el 14 de febrero de 1961 en el pueblo de San Mateo, La Victoria, estado Aragua. Es artista plástico autodidacta. Ha realizado múltiples exposiciones individuales y en colectivo en varios estados de nuestro país, entre las que destacan “Sólo Frida” (Agosto, 2010) en la Fundación Red de Arte del Complejo Cultural Teresa Carreño; el Certamen Mayor de las Artes y las Letras (2005, 2006 y 2007) en la Galería de Arte Nacional; Entre lo Divino y lo Terreno (2003) en el Museo de Arte Contemporáneo Mario Abreu, de Maracay; y la IX Bienal Salvador Valero de Arte Popular (2008) en el estado Trujillo, y el XXIX Salón Feliciano Carballo (2002), Güigue estado Carabobo. También ha recibido diversos premios, entre los que destacan: el Gran Premio del Certamen Mayor de las Artes y las Letras – Capítulo Artes Visuales 2008, expuesto en la Galería de Arte Nacional. Ese mismo año recibió el Premio Glardo Bedoya de la IX Bienal Salvador Valero realizada en el estado Trujillo. En 2007, ganó el Premio de la Universidad de Carabobo del 31 Salón de Artes Plásticas del Ateneo de Guacara. En 2004, obtuvo el 1er Premio Local y Nacional del I Certamen Internacional “La Misión Concepcionista”, en Madrid, España.
En la exposición “Sólo Frida” se mostró un total de 15 obras. Esta exposición en solitario de Luis Moreno, “entremezcla ingenuidad con metáfora, la influencia en la indagación personal de maestros como Matisse, Soto, Cruz Diez, y le dan una caracterización especial al tema de reinterpretar a Frida Khalo como una heroína de la plástica”. De manera que, “a través de la superposición de puntos de distintos colores Moreno logra darle movimiento, sentimiento y magia a cada obra”. (Fuente: Fundación Red de Arte).
Akaida Orozco: Hablemos de su última exposición “Sólo Frida” que presentó hace poco en la Fundación Red de Arte en el Complejo Cultural Teresa Carreño, como un homenaje que hace a la mujer latinoamericana. ¿De qué nos quiere hablar con esta propuesta plástica?
Luis Moreno: Soy admirador de Frida. Fue una mujer que vino a este mundo a sufrir pero también era un ser humano muy sensible amante de la naturaleza, de los animales, y que luego se hizo pintora. Admiro su espíritu trabajador, de lucha, de superar todos los obstáculos que se le presentaron a lo largo la vida. Yo quiero enaltecer a Frida como personaje de nuestra historia latinoamericana. Por otra parte, actualmente vemos que las mujeres han ido adquiriendo un gran valor y respeto en la sociedad, eso me interesa; quiero mostrar a través de Frida a la mujer luchadora latinoamericana.
A.O: Me llama la atención la recurrencia de Frida en sus pinturas... ¿por qué eligió a este personaje?
L.M: Mi conexión fuerte con Frida empezó desde hace cinco años. Algo dentro de mi me pedía pintarla, retratarla. Era algo intuitivo, místico, mágico, no sabría cómo explicártelo; de repente Frida estaba en mi taller. Comencé leyendo una revista donde había un artículo que hablaba de ella y luego me fascinó su vida y comencé a investigar más sobre ella y sobre su obra hasta que le dediqué una exposición.
A.O: Cuénteme sobre la inclusión de la Negra Matea en sus próximos homenajes plásticos a la mujer latinoamericana.
L.M: Sí, esa exposición dedicada a la Negra Matea estará lista para el año que viene, todavía estoy en período de investigación porque cuando se presente ese trabajo yo tengo que hablar de ese personaje y me tengo que documentar muy bien. Porque yo no quiero caer en polémicas, quiero reflejar mi investigación a través de mis pinturas. Me interesa hablar de nuestra historia a través de mis cuadros, por eso me interesa pintar personajes emblemáticos de la independencia como Bolívar pero también personajes comunes del pueblo y de nuestra cultura popular como María Lionza, Negro Felipe, la Negra Matea. A estos personajes yo no quisiera que los identificaran con los altares, esa no es mi idea, yo quiero hablar es de la historia.
Me interesa homenajear a la Negra Matea por su descendencia afrocaribeña, hija de africanos y nacida aquí en América. Ella era esclava de los Bolívar en aquel entonces... A mí me interesa saber, por ejemplo, si ella tuvo una vida propia aparte de servir como esclava; si se casó, con quién, si tuvo hijos, quiénes eran, qué hizo ella a lo largo de su vida. Porque se han dicho cosas que seguramente pueden causar discusiones, como el hecho de que ella le dio de mamar a Simón Bolívar, es decir, que ella pudo haber procreado hijos en ese mismo momento. O como se ha dicho y se ha creído siempre en el pueblo de san Mateo, que Bolívar era hijo de la Negra Matea, porque entonces cómo es posible que ella le diera de mamar, por qué su madre no le dio de mamar, o es que su madre no tuvo leche en su pecho cuando lo parió...
Y como te dije antes, también me interesa hablar de las Vírgenes, fíjate, hay una historia muy bonita de la Virgen que a nosotros nos compete en San Mateo que es la Virgen de Belén. Esta Virgen se le apareció en 1709 en un tronco de madera al indio José Tomás Purino, que cuando cortó de un hachazo la madera aquello se desprendió y salió la Virgen de Belén en un mediecito. El indio pensaba que ese medio lo podía gastar y se fue al almacén a comprar y resulta que el mediecito volvía a aparecer en sus manos. Hasta que le llevó el mediecito al cura y éste tampoco lo quería creer porque era algo insólito pero finalmente lo creyó y le mandó a hacer una capillita: la Capilla de San Mateo. Este hecho evidentemente está relacionado con la Independencia porque Simón Bolívar celebró y agradeció a la Virgen de Belén después de la batalla que hubo en San Mateo que duró dos días. Entonces estos personajes históricos y del pueblo están relacionados entre sí y tienen que ver con nosotros, con nuestra identidad.
A.O: ¿Qué nos puede contar sobre sus inicios como pintor?, ¿cómo llegó a la pintura?
L.M: Yo comencé a pintar gracias a mi tío Emiliano Díaz que era pintor, ya está fallecido. Mi familia por parte de papá, toda del estado Aragua, es de artistas, pero ellos son músicos; mi padre, por ejemplo, tocaba la trompeta y cantaba. Mis hermanos también son artistas, aunque ellos no se han dado cuenta pues no se dedican a esto como un trabajo regular pero ellos son artesanos, trabajan la madera, hacen tallas, muebles, cualquier cosa que les venga a la imaginación. A mis hermanas siempre les gustó el baile, de hecho participaban en las fiestas tradicionales del pueblo y querían estudiar arte dramático, pero en aquel momento ellas fueron frustadas y se quedaron sin estudiar actuación. En total, somos nueve hermanos, yo soy uno de los hijos del medio, y desde niño supe que me gustaba la pintura, pero sabía muy bien qué era eso. Recuerdo que yo estudiaba en la escuelita rural de mi pueblo, San Mateo, y se abrió un concurso de pintura y yo quería participar pero según la maestra el promedio no me daba para asistir; me puse a llorar. Luego en el liceo me preguntaron una vez qué quería ser yo cuando fuera grande y yo dije que quería ser pintor y todo el mundo se rió. Pero yo igual no sabía muy bien de qué se trataba eso de ser pintor; yo nunca fui adicto a la pintura ni nada, yo no pintaba en mi casa ni nada de eso. Sólo sabía que me gustaba.
Y me retiré del liceo, si yo no iba a ser pintor no quería hacer más nada. Yo me interné en mi casa durante 10 años; no hacía absolutamente nada, no trabajé ni estudié, estaba encerrado. Salí de mi casa a los 27 años. Luego pasé por varios procesos de búsqueda interna, estuve mucho tiempo tratando de encontrar algo que me dijera por aquí es la cosa e incursioné en la actuación, me paseé por varios canales de televisión, yo era un muchacho retraído, sin ningún tipo de experiencia, tenía miedo escénico, y tanto insistí que me dieron varios papeles de extra, y con el tiempo se me quitó la pena... Pero con el tiempo me di cuenta de que eso no era lo mío. Después comencé a estudiar piano en La Victoria pero la maestra se enfermó, suspendimos las clases y lo olvidé. Así que comencé a tomar clases de pintura con el señor Henry Colmenares, allá mismo en mi pueblo, yo le pagaba cinco horas de clases. Él no era pintor, había sido seminarista y tenía conocimientos. Yo tomaba clases con puros niños, esos eran mis compañeros de pintura. Lo poco que yo ganaba de dinero en esa época lo ahorraba para comprar materiales, los lienzos, las pinturas, los pinceles, y me agarró una fiebre terrible por pintar, todas las semanas hacía un cuadro. Me satisfacía yo espiritualmente y el cuadro lo regalaba; eso lo hice durante muchos años. Hasta que alguien me dijo que yo podía vender mis cuadros y podía vivir de eso...
A.O: ¿Qué pintaba en aquel momento?
L.M: En aquel tiempo hacía paisajes muy populares, de mi pueblo, personajes, pero más que nada me gustaba pintar temas históricos, me iba a los museos, a las iglesias. Luego comencé a incorporar materiales de la calle, metía chapas, palos de escoba, latas de refresco muy viejas que cortaba y pegaba, cabezas de muñecos, papeles, todo eso lo incorporaba a mi cuadro.
A.O: ¿Y desde cuándo comenzó a pintar con el estilo que tiene ahora que es como una especie de puntillismo?
L.M: Desde el 2004 asumí este estilo. En ese momento yo visitaba al maestro Jaime Moronto en su taller donde daba clases de publicidad, él ya no está aquí, tiene varios años viviendo en Italia. Un día él descompuso unas fotos en su computadora y se deformó tanto que se formaron muchos cuadritos, los píxeles, y eso a mí me llamó mucho la atención, causó en mi una conmoción. Lo vi muy interesante y me dije que por ahí era el camino. Me llamó tanto la atención esos puntos, esa descomposición de la imagen que empecé a investigar a los impresionistas fundamentalmente, sus colores, las texturas que lograban con los puntos. Muchos artistas me criticaron por hacer puntillismo, me dijeron que ya no se pinta así, pero a mí me interesa investigar sobre esa técnica, debo tener la libertad de hacerlo porque es parte de mi proceso como artista, nunca lo había hecho y me llama la atención.
Yo comencé pintando vírgenes. Cuando yo salí de 6to grado lo primero que me regalaron fue una virgen y yo no entendí, porque nunca he sido creyente ni religioso ni nada de eso. Luego, como a los 29 años, en un paseo de esos que yo daba por el cerro de San Mateo, por los ríos, me encontré una piedrita con la virgen, ahí me dije que quizás debía pintar vírgenes toda la vida. Lo tomé como una señal y le dediqué gran parte de mi vida. Fíjate, en aquel momento, las vírgenes que yo hacía eran de un solo tono, la trama de puntos era muy cerrada, los puntos eran muy sutiles, yo siento que el mosaico es un arte místico. Yo siempre quería hacer una sola virgen y trabajar un solo punto pero el subconsciente me pedía que pintara otros tipos de puntos. En aquel tiempo yo tenía un grado de concentración muy grande, los puntos eran muy pequeños y cuidadosos, como una cabeza de alfiler. Hasta el momento aún sigo haciendo vírgenes, ellas me llaman, las veo en sueños, incluso cuando las pintaba a veces las veía. Y yo no me considero religioso; una vez hice un cursillo en la iglesia, en esa búsqueda de entender por qué yo soy así, por qué me pasan ciertas cosas pero nunca lo comprendí, por ejemplo, yo no nací para casarme ni para tener una familia propia, pero nací para pintar.
A.O: ¿Qué vino después de las Vírgenes, pintó a otros santos?
L.M: Sabes que desde 2004 para acá a mi me dio por pintar a todos los santos llamados universales. En algún momento yo me dije, tengo pintar una Identidad Nacional, es decir, un cuadro donde se represente nuestra historia venezolana desde Cristóbal Colón, pasando por la Independencia, hasta hoy en día. Ese cuadro mide 3x2 metros; yo quería mostrar ahí el rostro de la identidad nacional pero aún no he podido hacer ese cuadro. Fíjate, Venezuela no tiene identidad, a nosotros nos falta mucho por afianzar una identidad propia, a la gente le ha gustado más copiar identidades ajenas, como la de España, la supuesta madre patria, cuando los españoles lo que hicieron fue masacrarnos, robarnos no sólo nuestro oro sino también nuestras costumbres. Sobre este tema de la identidad he hecho cuadros pequeños pero ese cuadro no lo he podido terminar; ese gran cuadro está formado por varios cuadros más pequeños a su vez. No lo he podido terminar porque he tenido que suspender en varias oportunidades ya que los salones de arte piden ciertas cosas y resulta que mi investigación en determinados momentos va por otro lado, entonces varias veces me he tenido que salir de lo que estoy haciendo, de mi investigación personal para pintar algo con lo que pueda participar en los salones de arte. Pero es un trabajo que tengo pendiente y espero terminar pronto.
También me interesan mucho los personajes históricos tanto los próceres como personajes del pueblo, los personajes bíblicos y de culto, como María Lionza o el Negro Felipe, por ejemplo. Me gusta contar a través de mis pinturas la vida de Simón Bolívar, la vida de la Negra Matea, la vida de los aborígenes... Después, desde 2005 más o menos, fue cuando me comenzó a interesar pintar a Frida Khalo, era un llamado, una necesidad de pintarla.
A.O: Echando la vista atrás y considerando lo que hace ahora, ¿Cómo definiría Luis Moreno su pintura?
L.M: Yo creo que mi pintura ha ido madurando poco a poco con respecto al conocimiento que he adquirido, a las investigaciones. Al principio creo que mi pintura era improvisada, ahora me he vuelto una especie de cronista de la pintura. Investigo sobre los temas que quiero pintar, investigo en la historia, me interesa comunicar cosas no que la pintura se quede en el cuadro. No puedo desligar el tema de la pintura. Por ejemplo, en mi última exposición sobre Frida Khalo está el tema que es Frida, pero también está la técnica que quiero mostrar y el estilo. El trabajo de pintar es un trabajo serio, es una responsabilidad conmigo mismo y con el público que ve mis cuadros porque me interesa llegar a mostrar lo que siento y lo que hay dentro de mi; a través de los colores que uso por ejemplo, intento decir cosas, expresar sentimientos, mis miedos, mis angustias, mis frustraciones, el querer tener una familia, tener hijos, una esposa y no poder; eso está plasmado visualmente.
A.O: ¿Usted considera que su arte es popular?
L.M: Sí, popular en el sentido de que no estudié en ninguna escuela, de que mi obra no es academicista, de que no domino el trazo, por decirlo de algún modo. Mis pinturas yo las hago intuitivamente, a drede pues, me las imagino o las veo y las pinto. Lo popular me da la libertad de pintar como yo quiero y no como lo dicta la academia. Después que estudias te sesgas, la academia te cuarta la libertad, te contamina.

