Fascículo #150
Entrevista

Entrevista del quincenario

ENcontrARTE

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Desde agosto de 2009, cuando comenzó a operar la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE (http://www.unearte.edu.ve/), Emma Elinor Cesín Centeno viene ejerciendo el cargo de rectora de esta institución educativa.  

La UNEARTE nació de la convergencia del Instituto Universitario de Música (Iudem), El Instituto Universitario de Danza (Iudanza), el Instituto Universitario de Teatro (Iudet) y el Instituto Universitario de Estudios Superiores en Artes Plásticas Armando Reverón que se convirtieron en sus facultades fundadoras y está adscrita al Ministerio del poder Popular para la Educación Superior. 

Elinor, como se la conoce familiarmente, es Contador Público, especializada en Finanzas, cursó un postgrado en Política en la Universidad Simón Bolívar y por circunstancias de la vida, se fue relacionando con el mundo de las Humanidades. Cuando se fueron formando las nuevas estructuras del Ministerio de la Cultura, a ella le tocó estar a cargo de la creación de la imprenta del ministerio; además de poner en marcha del Centro Nacional del Disco, CENDIS y presidir la junta liquidadora del antiguo CONAC (Consejo Nacional de la Cultura). Como ella misma lo expresó: “Fueron para mi cuatro años de intenso trabajo en el campo de la Cultura”. Como Vice ministra de Cultura, estuvo directamente involucrada en le proceso de creación de la UNEARTE. 

La sede principal de la UNEARTE, módulo Teatro y Danza, funciona en un edificio propiedad del Estado Venezolano, proyectado por el arquitecto Gustavo Legórburu y ejecutado por el extinguido Centro Simón Bolívar.

La edificación, Premio Nacional de Arquitectura, además de su excelente ubicación sobre la Plaza Morelos en la céntrica zona de Bellas Artes de Caracas, lugar donde se concentran: el monumental teatro de la Opera Teatro Teresa Carreño, el Museo de Bellas Artes, la Galería de Arte Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Ciencias, la Casa del Artista, la sede de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, y varias otras instituciones culturales, tiene de por sí sólo el carácter de centro cultural. 

Posee múltiples instalaciones diseñadas específicamente para el quehacer cultural: amplios y hermosos salones múltiples y de conferencia, tres salas de teatro y conciertos: la Ana Julia Rojas con 386 butacas, La Horacio Peterson con 77, la Sala de Conciertos para 173 espectadores y una sala de cine, la Sala Margot Benaserraf con 173 asientos, además de aulas de clase, talleres, biblioteca y espacios para exposiciones. Durante 26 años el edificio estuvo en manos de una minoría elistesca. En 1983 el Gobierno del Luis Herrera Cámpins, presidente para la fecha, lo entregó en comodato a la Fundación Ateneo de Caracas, institución cultural privada que se dedicó a subarrendar sus espacios y a organizar actividades culturales para una minoría privilegiada que podía pagar los altos costes de las entradas. 

El 4 de mayo de 2009, vencido el comodato, el Estado venezolano recuperó el edificio para destinarlo al beneficio y usufructo de un sector mucho más amplio de la sociedad, precisamente se puso a disposición de la UNEARTE. 

ENcontrARTE: Elinor, ¿Cómo fueron los comienzos de la universidad?

Elinor Cesín: Las clases empezaron en agosto de 2009 porque la gente de la Fundación Ateneo de Caracas nos pidió un par de meses para desalojar el espacio. Como todo el mundo sabe este proceso no fue fácil debido al enfrentamiento que existía entre ellos y el Estado, además de la alharaca que armaron los medios de comunicación privados que andaban diciendo que el Estado estaba expropiando el Ateneo o que lo iba a cerrar….lo de siempre. En realidad el Estado estaba recuperando un bien que le pertenecía para ponerlo al servicio de muchos más venezolanos, y no de unos pocos, como había estado pasando durante todo el tiempo que duró el comodato.

Después comenzamos a reacondicionar los espacios para las actividades artístico-académicas. No hay que olvidar que esta gente tenía arrendadas a privados muchas áreas que debían haber servido para actividades culturales públicas. Los espacios habían sido tabicados y divididos, fue un trabajo muy arduo volver a rehabilitar los salones para sus distintas actividades. Tuvimos que reestructurar el comedor que durante la época del Ateneo había sido arrendado a un restaurante y lo dimos en concesión a una cooperativa. Igualmente en los espacios donde ahora funciona la multiteca, una biblioteca, librería, proveeduría, archivo audiovisual, hemeroteca, centro de documentación de Danza y Teatro y centro de informática, que está abierto inclusive al público, funcionaba una librería privada. La terraza, donde ahora existe un salón de danza, sede del LEPE, la habían trasformado en un bar. El LEPE es la sigla de Laboratorio Experimental para Estudiantes, creado por los propios alumnos, ellos mismos manejan su programación que va del Miércoles a Domingo y allí hacen lo que quieren.

Tuvimos que acondicionar salones de clases específicos para cada rama de las Artes, tanto para la parte teórica como para la práctica. Remodelar los salones baile, los de Música, las aulas de clase, los talleres, poner pisos adecuados, sistemas de sonido, construir camerinos, salas de maquillaje, talleres de vestuario… todavía no hemos terminado del todo. La sala de cine Margot Benaserraf, además de seguir abierta al público, de hecho estamos hablando con la Cinemateca Nacional para que se encargue de su programación, ahora está a disposición de los alumnos de audiovisuales. Ha sido re-equipada recientemente con aparatos electrónicos de última generación. Los espacios expositivos, que la gente del Ateneo había convertido en depósitos, los hemos recuperados para su propósito originario y allí organizamos las exposiciones de los alumnos de Artes Plásticas, tenemos exposiciones durante todo el año académico. La Sala Ana Julia Rojas la hemos remodelado por completo: nueva alfombra, retapizado de las butacas etc.

Además hemos creados zonas nuevas, lugares donde los alumnos puedan descansar y realizar actividades distintas a las académicas, espacios para servicios médicos: un consultorio de medicina general, uno odontológico médico-estético, otro de nutrición, de psicología, cubículos para fisioterapia. Allí también llevamos a cabo jornadas de vacunaciones, estamos intentando crear un servicio médico integral para los estudiantes, para satisfacer las necesidades particulares y propias de sus carreras. Tenemos una dirección de nutrición donde se elabora el menú diario acorde a las actividades físicas de los alumnos. En nuestro comedor comen un promedio de quinientos alumnos por día y es totalmente gratuito. Por último  tenemos un centro de apoyo al estudiante.

Las facilidades de la universidad están a la disposición de todas las instituciones del Estado que así lo requieran. Tenemos una programación de jueves a domingo para diferentes grupos que vienen de todas parte del país, o sea que la universidad no es solamente para el uso de los estudiantes. Desde agosto de 2009 hasta diciembre de 2011 han asistido a diferentes funciones que se han dados aquí, más de trescientas mil personas, tenemos estadísticas al respecto y las entradas siempre han sido gratuitas.

EN: ¿Cómo está organizada la universidad?

E.C.: Desde el punto de su planta física tenemos en Caracas tres módulos que llamamos Centros de Estudios y Creación Artística, en la Plaza Morelos con especialización en Danza y Teatro; la Aldea Universitaria ubicada en la sede del antiguo Instituto Armando Reverón en Caño Amarillo para las Artes Plásticas y el de Sartenejas para la Música. A partir del mes de marzo de 2011 el Museo del Oeste Jacobo Borges pasó a ser adscrito a la universidad. El museo se ha transformado en un museo escuela, tiene dos aulas de clase y un auditorium y la comunidad conforma el Consejo de Programación de las actividades. Afuera de Caracas existen tres sedes correspondientes a un proyecto heredado del  extinto Instituto Armando Reverón: uno se encuentra en Juan Griego en el Estado Nueva Esparta con diecisiete alumnos, otro en Ospino, en el Estado Portuguesa con veinte estudiantes y el tercero en Chaguaramas, en el estado Guárico, con ocho estudiantes. Las condiciones allí son bastante diferentes a las de Caracas y nosotros no queremos avanzar en esta dirección si no podemos ofrecer  los mismos estándares educativos para todos los alumnos de la universidad. Sin embargo estamos estudiando asociaciones estratégicas con varias universidades nacionales, con las cuales estamos conversando para crear aldeas universitarias con nuestras licenciaturas.

EN: ¿Y desde el punto de vista académico?

E.C.: Crear una universidad es una cosa bastante compleja, pero crear una institución de estudio para las Artes lo es mucho más por el carácter tan particular de las mismas. En la universidad tenemos un concepto integral de las Artes, por tal razón en todos los módulos se dictan materias transdisciplinarias, además de las materias específicas que se imparte en cada sede. Se trata de un cuerpo de materias electivas comunes a todas las carreras. Además cuando los alumnos comienzan su carrera están todos juntos cursando las mismas materias por doce semanas. Es una experiencia muy linda verlos juntos compartiendo: músicos, bailarines, artistas plásticos, actores, cineastas etc. y poco a poco se van separando, cada quien con su especialidad pero siguen teniendo algunas materias comunes durante toda la carrera, por ende, se dan en todas las sedes.

La carrera dura cuatro años y los estudiantes salen con una licenciatura en la especialidad que escogieron. Los programas de estudio se catalogan de Programas Nacionales de Formación, autorizados y avalados por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior. Tenemos seis licenciaturas en las áreas de Danza, Música, Teatro, Artes Plásticas, Audiovisuales y Educación para las Artes con su distintas menciones. Somos la primera y única universidad de las Artes a nivel nacional. Claro que nos hemos nutrido de las experiencias que han aportados los diferentes institutos que se juntaron para formar la universidad, pero muchas cosas las hemos adaptado a una nueva concepción de la enseñanza.

La universidad forma parte también de la Misión Sucre. En el núcleo de la Aldea Armando Reverón hay doscientos veinte estudiantes de los cuales solamente ocho son de Arte. Estos ochos ya se tenían que graduar, pero han habido problemas con los coordinadores, desaparecieron las notas y ahora hay un problema para graduarlos por eso hay armado un escándalo y permanentemente hay ataques contra la Universidad. Nosotros hemos graduado más de cientos sesenta personas de Misión Sucre en UNEARTE. 

EN: ¿Qué hay de los estudiantes y los profesores?

E.C.: Actualmente la universidad tiene casi tres mil estudiantes. Disponemos de trescientos cupos por año y hay aproximadamente siete mil aspirantes en lista de espera. En el módulo de la Plaza Morelos hay setecientos alumnos de Teatro y Danza y doscientos profesores. Los estudiantes entran por la OPSU; pero en el caso de Danza Clásica y Música estamos pidiendo un examen previo de admisión, porque para poder cursar estas carreras a nivel universitario se requieren tener un determinado grado de entrenamiento. En total ya hemos tenido cuatro promociones.

Los docentes, junto con los alumnos, también son protagonistas de la universidad. Hay profesores de todas las corrientes del pensamiento, aquí se da una perfecta lucha de ideas, aquí se concentra la mayor parte del talento que hay en este momento en el país. Estamos iniciando un trabajo para organizar los más de trescientos profesores que ejercen en la universidad. Muchos de ellos vienen de los institutos preexistentes que se unificaron. En otros casos, por ejemplo para Audiovisuales, que no existía anteriormente, hicimos un llamado y una selección. Para Audiovisuales siempre  nos estamos apoyando en el canal de televisión Vive y en el Centro Nacional del Cine, CENAC. En otros casos alumnos graduados se han incorporado como docentes. Quiero mencionar que el cuerpo docente de la universidad sacó su primer libro sobre “La armonía” y está sacando libros de bibliografía de cada una de las áreas.

EN: ¿Cómo se mantiene económicamente la universidad?

E.C.: A través del Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior. Tenemos un presupuesto ordinario de cincuenta millones de bolívares al año que sube un cincuenta por ciento más. El ministerio paga la nómina directamente a los docentes y eso absorbe casi el noventa por ciento del presupuesto, con lo que queda tratamos de hacer milagros.

EN: El trato con los jóvenes nunca ha sido fácil y con los artistas aún menos. Los artistas de por sí son aveces seres difíciles de tratar, egocéntricos e individualistas. ¿Cómo manejan las relaciones con el estudiantado?

E.C.: Uno trata de ser amigo, compañero pero sin dejar de un lado la autoridad, como hacen los padres. Debe haber mucho diálogo, creamos un sistema de vocería estudiantil y cada quince días las autoridades nos juntamos con los voceros de los estudiantes en reuniones abiertas durante las cuales se responden todas las preguntas y las inquietudes. No se si en le resto de las universidades pasa esto, pero aquí hay un contacto directo entre autoridades y estudiantes. Las autoridades de la universidad todos damos clases, yo doy clases en Trayecto Inicial en lo que es la parte del Pensamiento Socio-crítico y también doy clases en séptimo semestre de la carrera de Teatro en Gerencia de Producción.

Como rectora, me paseo constantemente por los pasillos y siempre todo el mundo me puede abordar. La construcción de la relación con el estudiantado aquí es muy particular como, por otro lado, son todas las cosas relacionadas con las Artes. Si se trata de establecer un modelo rígido se fracasa, no hay una norma general. Aquí funciona el método del ensayo y error.

EN: Venezuela y el mundo necesitan individuos que ayuden a lograr un gran cambio cultural, sin embargo en el Arte es muy difícil establecer parámetros, orientaciones o limitantes. ¿Qué estrategias se pueden aplicar a la hora de resolver conflictos de tipo ideológico y para incidir en la manera de percibir mundo que nos rodea?

E.C.: En la universidad respetamos profundamente los procesos creativos, los contenidos, las particularidades de cada alumno, porque sentimos que eso es la esencia del Arte. Si el Arte se parametriza lo estamos matando. ¿Cómo influir? Bueno, en los procesos reflexivos, jamás en los creativos. Los procesos de enseñanza son hacia adentro y hacia fuera, hacia el mundo que nos rodea, hacia la realidad y hacia el mundo interior del alumno. Respetamos la disidencia. El Arte es el espacio legal de la disidencia.

Yo percibo que los estudiantes ya se están dando cuenta de que en la Venezuela de hoy hay un cambio. Para dar un ejemplo: en este momento, en Venezuela, se está haciendo mucho más teatro en los sectores populares y en el interior del país, que en los circuitos tradicionales, esto es algo nuevo. Y se debe a las políticas culturales que se han venido implementando por parte del Estado en estos últimos años. Ahora, los que quieren hacer teatro tienen muchas más opciones que antes, y los alumnos lo notan y lo saben, que ahora tienen más posibilidades que antes.

Antes los artistas se formaban para destacar y competir: para las grandes galerías; para ser grandes ejecutantes, estrellas del escenario….para la gran trampa: “Somos tres mil pero sólo tres vamos a ser los elegidos” y en la medida que no sea nada más que el mercado lo que los valide se dan cuenta que pueden ser muchos más. Según la ley del mercado, se necesita menos oferta y mucha demanda, para que las cosas cuesten mucho dinero. Los alumnos se están dando cuenta que la cosa no va por allí.

Creo que los cambios se dan más bien con la praxis. Así fue en el caso de los estudiantes de diseño que compartieron con las tejedoras de Mucuchies. Se fueron al páramo, aprendieron a hilar, a tejer, mientras las tejedoras vieron como poner en práctica los patrones de diseño que ellos requerían. Fue una experiencia que puso a los estudiantes en contacto con la realidad, con su identidad y valió más que cualquier discurso aleccionador.

EN: ¿Crees que estamos logrando formar artistas orgánicos, más acorde con los cambios que se necesitan en el mundo de hoy?

E.C.: Los artistas irán cambiando a medida que cambie la sociedad. Si logramos formar un nuevo individuo, con nuevos  valores fundados en la emoción, con sensibilidad hacia las artes, es muy probable que eso se refleje también en otros aspectos de su vida; será un ser en general más sensible y eso debe llevarnos necesariamente a una sociedad diferente. El artista se comunica contigo a través de la emoción y la emoción no se puede engañar, si tu no eres sincero, él lo percibe, entonces el acercamiento se hace imposible, es tan así que hasta la gerencia en el arte debe ser emocional. No hay forma de entrarle al mundo del Arte si no es por la emoción.

Lamentablemente en esta revolución todo lo tenemos que hacer muy rápido, muchas veces no hay tiempo de evaluar lo que está pasando. Justo en estos días estaba pensando que no hace ni tres años que se abrió la universidad, ha sido un trabajo intenso y me puse a pensar que la revolución va más allá del discurso ideológico, doctrinario, es un cambio de parámetros puesto en práctica todo los días.

EN: ¿Consideras que a pesar del breve tiempo de funcionamiento de la universidad podemos decir que ya estamos viendo los frutos?

E.C.: En la formación para las Artes, hay todavía mucho trabajo que hacer, no es suficiente el nivel de educación superior, hace falta desarrollar planes de estudios a nivel medio y de la educación inicial. Además está el aspecto de la inserción en el trabajo. El año pasado, hemos creado la Compañía Universitaria de las Artes. Cuando los alumnos se gradúan y están listos para el mundo profesional le hacemos una audición, por ahora sólo en el área de la Danza, no podemos incorporarlos a todos obviamente, pero unos cuantos sí. Hasta ahora han realizado treinta y dos funciones. A través de proyectos ellos montan sus propias piezas de la A a la Z, montajes de altísima factura. Tratamos de brindarles un espacio por lo menos de transición para que al graduarse no se queden esperando para trabajar y pierdan el entusiasmo.

Pienso que en un sitio, como por ejemplo el módulo de Plaza Morelos, donde interactúan setecientos alumnos de Arte y más de doscientos profesores, artistas, algo verdaderamente creativo debe estar pasando y esto ya es un gran logro.

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Comentarios

alejandro

venezuela

me gustariia estudiar en ecuador como aria de verdad

20 de febrero de 2012

ALBERTO LUIS TABARES

Resistencia-Chaco Argentina

08 de febrero de 2012

wu li min

san carlos de rio negro

08 de febrero de 2012