Fascículo #152
Creador@s somos tod@s

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Meigas

Miguel A. Jaimes N.

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Las Meigas son las dueñas de poderes extraordinarios, mágicos, son el equivalente a las brujas. Conocidas como curanderas y videntes, acuden a ellas con Salmos. Saltan desde sus caballos sobre estacas clavadas a las orillas de las carreteras.

Hay muchas, cada una con diferentes poderes, unas absorben la sabia de niños utilizándola para pomadas. Otras espían, andan en las calles escuchando comentarios de quienes salen de sus casas.

Las Marimantas roban bebes, los guardan en viejos sacos y los hacen desaparecer. A la Feiticeira se le ve en la Quebrada Ño Lion de La Mucuy, tiene aspecto de anciana y es de sangre liviana, su suave voz hipnotiza a jóvenes y su meta es ahogarlos.

La Lavandera puede verse en la noche enjuagando ropa con manchas de sise a consecuencia de un mal parto, incita a colaborar en su faena y si te niegas pagarás en pesadillas su rechazo. La mejor forma de librarte es pasar de largo sin decir palabra alguna.

La Mujer Loba, nació entre un Viernes Santo o en Nochebuena y pudo haber sido la séptima o novena hija de una familia en que todas eran mujeres.

La Vedoida es garbosa, tratable adivinadora y la consultan por sus facultades de saber si alguien que falleció está sufriendo o se encuentra en el reino de los cielos. Otras, jugando cartas van acertando y están las que envejecen rápido pero duran cientos de años.

Damas de Oteros milenarios vestidas de blanco caminan atendiendo diversas solicitudes. Visitarán a quienes estén afligidos y de ellas recibirán sus favores.

Para protegerse, el juguetero Miguel Carballo repara antiguos postigos de históricas ventanas y puertas de madera listas para clavarles herraduras de caballos, espolones de gallos y colas brillantes de lobos. Deben rociar tierra bendita, lanzar sal cuando las escuchen en el techo y abrir tijeras.

 Asustados aldeanos buscan garras de fieras, patas de aves y piedras agujereadas, deben espantar encantamientos, llamados y repiques, mientras les gritan: Yo no creo en las Meigas, pero haber, las hay.