Fascículo #152
Creador@s somos tod@s

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Julio Cesar Carrillo

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El amor es la combinación numérica exacta, capaz de abrir la caja fuerte donde nos refugiamos cuando creíamos que todo estaba perdido.

Quién logra definir la verdadera esencia del amor termina destruyéndose así mismo; en el buen sentido estricto de la palabra, el amor es indefinible, y es su brújula los vientos que soplan en cualquier sentido.

El amor es el lucero mañanero más cercano y a su vez una estrella fugaz de huella imperecedera; es intangible como el aire que respiramos y tan libre como el alma golondrina de aquel verso. De nada vale encerrarlo en el sótano del corazón, él es especialista en cavar túneles.

El amor por ser tan escurridizo, eso le hace importante; es un elixir que se expende en frasco pequeño difícil de administrar. No obstante, el amor es comprensivo con aquella ave cuyas alas heridas en sus manos encontraron sanación y alivio y en gratitud le regaló su partida y olvido. El amor es un extraño pasajero que viaja de polizón en la nave de nuestras querencias; es el hijo pródigo que llegó de un mundo lejano, dónde las blancas barbas del infinito esperan algún día por su pronto retorno.

Dicen “que el amor es ciego”, pero decisivo, y su fino olfato e instinto le llevan de la mano por doquier. El amor es como la visión al revés de la ceguera que permite ver hacía dentro las abismales aguas del ser. El amor es la canasta básica alimentaria de primera necesidad. Si el amor tocase el frío corazón de Wall Street, la cola llegaría a la China. El amor se extravió camino a la parturienta que perdió a su bebe. El poderoso que se dejase tocar por el amor, tendrá sendo aliado: su pueblo. No es que prevaleció el olvido entre los novios, es que las alas del amor dejaron de abanicar el calor de aquel romance. El amor alimenta el coraje de aquel que lucha en pro de la justicia y la paz. El egoísmo e individualismo es letal para la salud del amor. El día que dejemos que el amor se vaya a su lugar de origen, ese día sería el fin de todas las cosas hermosas.

¡Cuán grande sería la fuerza del amor que sintió Dios, para que en seis días y seis noches, sin descanso, edificara la casa del hombre!

 

Julio César Carrillo

Ci. 4728556

San Joaquín estado Carabobo

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