Fascículo #152
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La historia de Venezuela: Desmitificar lo mitificado

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Adriana Farías Suárez. Docente  de la Universidad Bolivariana de Venezuela (Sede Zulia). Programa de Formación de Grado Gestión en Salud Pública. Correo electrónico. [email protected]. Maracaibo, Edo. Zulia.

 

La historia de Venezuela: Desmitificar lo mitificado

 

Introducción

 

Rememorar la historia de Venezuela sembrada en la educación básica y media trae momentos de obnubiles, indolencia y  poco reconocimiento de lo que heredamos. El aparato educativo del país ha estado al servicio  de la deformación  de  la historia, situación que  no es ni ingenua, ni poco pensada. El poder ideológico en manos de las clases dominantes ha generado el mantenimiento de su posición  impulsado por hechos históricos  que se han permeado en las sociedades. Un pueblo desconocedor de sus raíces, de su memoria histórica y desapegado a sus orígenes culturales, es un pueblo mayormente maleable para los intereses de clases. Entendido esto como un proceso que lo han ejercido fuerzas extranjeras en el curso de la historia, el sistema educativo  cómplice de ellas ha modelado la reproducción del conocimiento  convirtiendo a las sociedades  funcionales ante el sojuzgamiento de los pueblos.

Nos corresponde explorar qué sectores han mantenido el manejo  no sólo de los diseños curriculares en el sistema educativo, sino también los medios de comunicación  serviles a los intereses extranjeros y las editoriales que mantienen en vilo el mercado de producción y venta   de manera masiva  de los textos escolares. Caso palpable es la editorial Santillana bajo el mando del grupo Prisa  (Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima) considerado uno de los grupos económicos mas importante de España  porque conserva áreas de la comunicación, educación, cultura y entretenimiento en Europa y América Latina.  “Un 63% de los ingresos de Santillana proviene de los negocios en el continente americano, donde el Grupo Prisa  mantiene un liderazgo logrado a lo largo de varias décadas” (Echeverria, 2009). 

Denunciar el manejo del conocimiento de la historia por organizaciones o grupos económicos debe constituir el primer paso  para  la transformación de la dinámica del aparato educativo, donde la revolución bolivariana del siglo XXI  se encuentra alerta para la construcción de nuevos escenarios  a partir del desmembramiento del proceso histórico  impuesto. Tras las lecturas realizadas de algunos textos escolares de historia de Venezuela, encontramos una organización de poder económico importante en el país, el Bloque Dearmas que nació en 1947.

En esta organización  convergen  diversas empresas del país (que mantienen el poder de medios de comunicación impresos, televisión, editoras, distribuidoras de publicaciones  e impresión de textos escolares) que por más de 60 años han tenido bajo su mando  áreas de entretenimiento, educación, cultura y difusión de información.  Asunto específico en el contexto de la temática que abordamos al respecto, la distribuidora escolar,  que inició sus actividades en 1952 y ha sido dentro del bloque una de las principales editoriales prestas para la enseñanza a nivel escolar  en diversas áreas.

Por lo tanto, existe  una visión de las elites relacionado  con el mantenimiento del status quo a través de la imposición de marcos históricos sesgados de la realidad de los países de éste continente. Debemos estar atentos ante el conocimiento transmitido a los niños a temprana edad, que implica  una lucha ante los grupos poderosos del país que intentan mantener la clase social dominante  y obstaculizar un proceso preñado de novedosos espacios para la búsqueda de conocimiento, inédito en su proceso de organización comunitaria y profundamente transformador. Por eso me sumo a la afirmación de Paulo Freire, “si el conocimiento no implica transformar la realidad no es verdadero conocimiento”.  Por ello, transformaremos la realidad en cuanto seamos hacedores de nuestra historia.

Nuestra ciencia debe ser creadora, pero una creación con base en los elementos culturales propios. En la medida que imprima a las grandes mayorías el sello del quehacer reflexivo-transformador presentará invalorable vigencia.  La historia más que cualquier otra ciencia debe ser escuela donde beban los pueblos el conocimiento fecundo que le servirá en el tránsito hacia un futuro más próspero sin amarguras y sin altibajos. La honestidad debe ser el norte para quién pretende contar la historia. Postulados contrariados por la historiografía tradicional.

Las obras de los historiadores mas reconocidos en el país han sido base para la narrativa de los hechos históricos en los textos escolares.  Aportes en el caso de Gil Fortoul  por citar un caso, son indudables, pero su posición ante el hecho crítico de la historia hace que reflexionemos ante lo que hoy estamos obligados a escribir.   Lemmo por su parte, critica a uno de los más “eminentes historiadores” del siglo XX, Guillermo Morón, que ha convertido la historia en simple y mera descripción.

Bajo ésta crítica continúa Lemmo  manifestando la importancia de construir los hechos pero con conciencia histórica, a través del análisis, que conduce a un fenómeno reflexivo hasta posarse en el más puro sentido crítico “Frente a nosotros hay una realidad, y quién pierde la noción de esa realidad, simplemente se aliena. Luego se impone comprender la realidad histórica, mediante conocimiento y análisis y no mediante la mera descripción” (Lemmo, 1973:13). Por ésta razón justificada  nos apoyamos en los siguiente  “…aún está por escribirse la historia de nuestro país” (Lemmo, 1973:12). En ese pasaje anda el pueblo venezolano, redescubriéndose  para no reproducir la historia que jamás nos perteneció  pero que legitimó a la clase dominante  que aún lleva a cuestas el terrible daño que  ha causado a nuestro legado cultural.

El enfoque histórico tradicional orientado por la clase dominante venezolana, está plagado de lugares comunes y anecdóticos insignificantes; con intenciones manifiestamente distorsionadoras. Dado en este sentido de la “Historia”, auspiciado por la mentalidad  mercenaria de la clase dominante criolla, es de esperar que la misma se convierta en instrumento domesticador de las masas. 

El recuento de hechos gloriosos, en su mayor parte personificado o individualizado, la narración de jornadas esclarecedoras sin ninguna vinculación con el presente, el ocultamiento del interés económico de los colonialistas son parte  de las características  más resaltantes de las tradicionales obras de la “Historia de Venezuela”.

Por ello, la historia se debate entre dos grandes facetas que lo caracterizan:

  1. La historia vista como ciencia que trata sobre procesos guiados a voluntad de los grandes héroes y personajes, dónde la participación de la masa popular no es nombrada o para el historiador es innecesaria. En esta fase el interés de la clase dominante es el ocultamiento de hechos o movimientos sociales que resistieron y resisten  la imposición de un sistema.
  2. Se contempla las aspiraciones por descubrir la dinámica histórica de la sociedad, a través de hechos anecdóticos. Luego la saturación de lugares, fechas, datos sin noción de correlación que componen el cuerpo historiográfico. En esta fase se muestran los hechos y personajes de forma aislada, sin relación con los diversos  periodos que forman parte de la historia del país.

 

Ante esas dos facetas descritas  debemos explayarnos en algunos momentos históricos que ejemplificarán  hechos de la historia de Venezuela que para descifrar las diversas posiciones de algunos historiadores y escritores venezolanos. Citaremos planteamientos  de algunos textos escolares que servirán para comprobar tales falacias. Sirvámonos pues de algunas mentiras de la historia de Venezuela.

¿Superioridad del colonizador  e inferioridad del colonizado?

Haciendo revisión de algunos textos escolares clásicos de finales de la década del 80 y 90 resultó una constante el manejo del hecho histórico referido al “Descubrimiento o encuentro de dos mundos”. En escasas oportunidades el “Historiador”  tradicional señala vicios  y extralimitaciones de las campañas coloniales para luego arroparlas con el culto al “Descubrimiento”, con lo “beneficioso” del legado europeo a nuestra “incipiente cultura”; aún más, con nuestra barbarie contrapuesta a la templanza de un colonizador infatigable.

Esta contraposición de defectos (los nuestros) y de virtudes (las del colonizador) van sembrando en el lector un sentimiento de irracional admiración hacia una civilización supuestamente superior y refinada.  Los conquistares son descritos a partir de una cita de Gil Fortoul en un texto escolar sobre lecturas diversas de sexto grado “No se debe olvidar que entre los conquistadores hubo muchos que leían y comprendían a los grandes escritores de su época y que en medio de sus arriesgadas aventuras, a pesar de su desenfrenada hambre de oro y no obstante su fanatismo, no dejaron de ser espíritus superiores” (Gil Fortoul citado por Salgado, 1988:33).

La depredación de nuestra riqueza por parte del invasor europeo es burda e inútilmente ocultada. Para mantener la dominación material sobre las mayorías se hace necesario someterlas culturalmente, enajenar sus valores, imponer elementos culturales extranjerizantes, en pocas palabras, se hace indispensable alienar a dicha población. Solo con ello se mantendrá asegurada la continuidad del estado de las cosas. Mostrar la verdad, brindar elementos o instrumental interpretativo para incentivar a los espíritus adormecidos mediante el conocimiento científico de la realidad nacional sería elemento destructivo del status quo.

Otra de los aspectos  sembrado en nuestros grupos indígenas  es  la vergüenza étnica, situación que nace por la distinción entre las culturas civilizadas y  primitivas  colocando un grupo por encima del otro “se ha llegado decir que las culturas primitivas son inferiores, en calidad, a las civilizaciones históricas. Se les califica como salvajes o bárbaras, basándose en una presunta secuencia evolutiva: salvajismo o barbarie y civilización, olvidándose que en las civilizaciones históricas también se da el fenómeno de salvajismo o barbarie” (Lemmo, 1973:33).

La negación del grupo étnico se inicia con la necesidad de adaptarse o de ser aceptado por un grupo al cual no se pertenece y que al mismo tiempo el intercambio constante entre grupos genera el surgimiento de nuevas necesidades. La aprehensión de elementos de otra cultura caracteriza la separación del grupo de origen. Este patrón es propio cuando los grupos minoritarios tienen contacto con los grupos de mayor presencia.

“Nuestro País nunca fue colonia de España ni de ninguna otra potencia. Nosotros somos hijos de ese acontecimiento transcendental sin precedente histórico, que algunos denominan el descubrimiento y otros, el encuentro. Éste, el nuestro era un territorio prácticamente despoblado en ese tiempo, a no ser por unas pequeñas tribus indígenas que vivían y algunas todavía lo hacen, en estado de naturaleza, es decir en una civilización de avances muy precarios…somos indudablemente desde el punto de vista cultural, una nación europea…Nuestra lengua, nuestra religión principal, nuestro valores éticos, nuestra moral, nuestras instituciones jurídicas y políticas, todo ello proviene de nuestro linaje europeo”  ( Sosa Prieti en Sanoja,1997 :44)

A Sosa Prieti se le olvida el etnocidio cultural de las poblaciones indígenas con asentamientos ancestrales en las costas venezolanas y el centro del país iniciado con la propia conquista y colonización. Al mismo tiempo no reconoce el movimiento de los grupos indígenas a los extremos del país que representó una manera de conservarse como grupo y evitar el exterminio.

La explotación despiadada del aborigen por parte del europeo, en su afán desmedido de lucro, se refleja en un hecho puntual durante la búsqueda de perlas  por los Guaiqueríes. Estos navegantes y conocedores de las corrientes de agua en algunos casos lograban huir de los colonizadores, quiénes los obligaban a salir con las perlas o en caso contrario los asesinaban. De esta manera los colonizadores se percataron de la rebeldía de los grupos indígenas y decidieron hacer empleo de los esclavos negros para la obtención de tan deseada riqueza.

La historia se convierte de este modo, valioso mecanismo de acción negadora, de “genocidio cultural”, de irracionalidad, de saber acientífico, manipulado para el beneficio de clase. Marcando distancia con la posición política de Carrera Damas, pero apoyándonos  en una de  sus más fervientes obras que   no dejan de ser un importante aporte, él manifiesta “Una visión hispanistas de la historia de Venezuela, y de la historia de América, ha llevado a pensar que las sociedades indígenas sólo participaron en el proceso llamado colonial  como obstáculo, o como una relativa ayuda para la realización de una “obra de civilización” que debía superponerse o suplantar a la “barbarie indígena” (Carrera,1984:24).

Los pueblos pre hispánicos representan culturas diferentes que en el plano material y hasta filosófico habían alcanzado relativos niveles de desarrollo en áreas de importancia como la agricultura, construcciones, mediciones, aparato político.  Constituye una arbitrariedad por señalar al imperio azteca, maya o inca como pueblos inferiores, como obra de civilización o simplemente bárbaros.

Asimismo, los grupos amerindios se caracterizaron culturalmente por dos sistemas de organización; uno que corresponde a las culturas AMAZÓNICAS, las cuales la historia de Venezuela siempre ha expresado a éste grupo como “los cazadores y recolectores de frutas silvestres”, afirmando que solo vivían de lo que la naturaleza les daba como provisión en alimentos. En un texto de  la distribuidora escolar de sexto grado conseguimos la siguiente  aseveración “los indios tenían muy poco conocimiento sobre agricultura y apenas sembraban maíz  yuca y algunos granos y legumbres, que junto con la pesca y la caza constituían su alimentación” (Salgado, 1978:29). Esta caracterización  sesga el auténtico desarrollo de nuestros grupos indígenas que por su posición geográfica mantuvieron  en inicio su sustentación alimenticia a partir de la recolección, pero que luego del intercambio de los modos de producción con la cultura de las mesetas  iniciaron los cultivos en los llamados conucos. El segundo sistema de organización, ya mencionado,  es la cultura de MESETA, del cual en sur América son característicos  los Incas. Estos se caracterizaban por vivir en las zonas altas y desarrollaron sistemas de riego y de cultivos como las terrazas.

Este ejemplo determina que los grupos amerindios tienen una caracterización de organización que alcanza un proceso de  civilización. La distinción debe hacerse respecto al concepto de “civilización” que se  ha mantenido  y que está influenciado profundamente por las corrientes ideológicas occidentales.

¿Proceso de evangelización o proceso de transculturación de los pueblos  indígenas?

Tomamos una afirmación de los clásicos libros de Tú historia y yo de la serie ACUDE  de la mano de su redactor  Auro Yépez Castillo  “Además de la conquista armada hubo una conquista pacífica las realizaron los misioneros en sus comunidades. En las ciudades los misioneros enseñaban a los indios la religión católica y el idioma español” (Yépez, 1987:23).  Según ésta posición la cristiandad le dio el auténtico carácter humano a nuestras civilizaciones. Sin embargo el hecho desesperado por ideologizar religiosamente a los grupos indígenas fue una manera violenta de cambiar las culturas, las concepciones desde las divinidades y  forzados a ser fieles al cristianismo.

Los franciscanos durante la colonización no eran los que imponían la creencia de lo religioso, este hecho era más de los capitanes y ejército español, quiénes obligaban a los grupos indígenas a ser fieles a los símbolos cristianos y de no hacerlos eran vejados, mutilados y torturados como señal de castigo y de obediencia al resto del grupo. Además, no se recuerda en los textos escolares de historia de Venezuela las acciones emprendidas por los caciques en contra de a la evangelización y menos como desmembraban cada miembro de su cuerpo al son de la fuerza de los caballo a causa de las diversas formas de imposición.

En la actualidad, la revolución bolivariana gesta una lucha contra el culturicidio  que ejecutan las nuevas tribus, pues en algunos grupos indígenas se ha manifestado el rechazo a estas organizaciones. Justificado esto porque atenta a la continuidad de las prácticas ancestrales. Por citar una, en los grupos indígenas de familia lingüística Caribe el soplo con la boca era una práctica sagrada para curar y prevenir enfermedades. Esta práctica se ha visto relacionada con lo profano por las organizaciones religiosas. Las prácticas, los ritos  y los símbolos  en la historia serán elementos de resistencia contras los modos de coacción en razón del profundo reconocimiento de las prácticas ancestrales.

El atributo humano no es patrimonio de ninguna religión en especial, es pertenencia intrínseca del hombre y mujer desde su propio nacimiento. Por ello nos parece impropio pensar que la esencia humana en cualquier estado civilizatorio sea una cualidad impuesta  o arrebatada desde fuera en aras de postulados religiosos o políticos. Contrariamente, la colonización determinó intromisión de elementos culturales extraños, que al ser impuestos por medio de la violencia desalmada mutiló la evolución normal de nuestros pueblos.

Visión superficial de la guerra social en Venezuela

La independencia de nuestro país no se redujo a los hechos acontecidos el 9 de Abril de 1810 con la Junta Suprema y  el 5  de Julio de 1812 en la  firma del acta de independencia. Aunque los dos sucesos fueron significativos, se debe resaltar mayormente lo que representaron las diversas batallas desarrolladas por más de 11 años para delastrastrarnos del yugo español.

La independencia no puede ser analizada desde su momento representativo, sino por su trascendencia histórica. En este  apartado  manejaremos un tema que es necesario  profundizar en los textos escolares de la historia venezolana, referido al momento histórico de 1812. Pero sin olvidar como bien lo expresa Bosch que para 1810 y 1811 hubo levantamientos que les costó la vida a más de 1.500 personas  donde se manifestó el descontento del nuevo orden, análisis que para muchos historiadores no es de interés reconocer en los textos  escolares.

Luego de dos años de poderío a manos de los mantuanos  las masas populares  no veían cambios significativos. El descontento no nace en contra de la independencia, surge por el posicionamiento  de los mantuanos en el poder,  clase criolla que luego de dos años de gobernar no  cambiaron su desprecio a la raza. Hecho que nuestra historia no  manifiesta con claridad.

Se oculta en la historia de Venezuela la verdadera guerra social que se inicia con la transición de Venezuela de colonia a república. La llegada de Monteverde  a la república en marzo de 1812 y la adhesión de la masa del pueblo a su batallón que despreciaban a los mantuanos, fueron las causas del triunfo de los realistas en ese entonces. “Desde el punto de vista de la posesión de bienes —tierras y esclavos, ropa, dinero, alhajas, vacas y caballos, muebles, comida y licores— la independencia no significaba un cambio para los mantuanos ni para las masas. La independencia sólo significaba la consolidación del orden económico existente, pero con un cambio en el poder político; es decir, el mantuano retenía, y podía aumentar, su propiedad, y con la conquista del poder político, cosa que le proporcionaba la independencia» estaba más seguro en la posesión de sus bienes, y mucho más seguro todavía si vencía a Monteverde, pues con la victoria consolidaría su poder político. En cambio, un mulato o un zambo que combatiera en las filas de Monteverde podía salir de un cómbale con algún bien que no tenía antes: ropa, vajilla, muebles, caballo de buen paso. Ahí está el secreto de la victoria de Monteverde, no en favores de la fortuna” (Bosch,1966).

Ese mismo odio de la masa en contra los mantuanos se vio reflejado en las batallas posteriores en 1814. Para Bosch la masa insurgente se hallaba resentida ante la sociedad mantuana que se negaba a perder sus privilegios, pero que con la arremetida de la misma, el orden social mantuano ya había perdido su fuerza. El estado se encontraba sin un orden, sin el apoyo del pueblo, de la masa. Esto contribuyó a la derrota de Bolívar frente a las fuerzas de Boves.

"La muerte de Boves es un gran mal para los españoles, porque difícilmente se encontrarán en otro las cualidades de aquel jefe". Expresó Simón Bolívar. “Y tenía razón. Con las "cualidades de aquel jefe" la masa del pueblo hizo la guerra social que dejó deshecho el poder mantuano, sobre cuya tumba cabían como epitafio las palabras del Libertador: "¡Allí yacen los infortunados restos de Venezuela!". Pero de la Venezuela de los mantuanos, no la de los llaneros, los negros, los zambos, los mulatos” (Bosch, 1966)

Estudiar los movimientos de la masa en el contexto de la colonia, en el marco de la independencia, en el periodo dictatorial, de democracia representativa en el país y en la actual defensa de las masas ante la construcción de un sistema distinto nos permitirá reconocer  la lucha del pueblo por su reivindicación.

Rómulo Betancourt: El arribo a la seudodemocracia

Los textos escolares imprimen un sentimiento de placidez a sus lectores cuando refieren el regreso de la vida democrática al país luego de la caída de los diez años de gobierno de Marcos Pérez Jiménez. “La junta de gobierno tuvo como objetivo organizar el retorno del sistema democrático que anhelaba la mayoría nacional. Es decir, reestructurar una democracia representativa, participativa, sin represión, con libertad de pensamiento y de expresión, en la que el pueblo pudiera elegir libremente  sus gobernantes mediante el voto universal, directo y secreto” (Picón Salas, 1994:142). Estas esperanzas quedan diezmadas con la llegada del gobierno de Rómulo Betancourt. 

En el discurso de nuestros textos escolares no se anuncia la participación de la masa popular, campesinos, movimientos de izquierda, estudiantes que combatieron ante la falsa democracia impuesta y que al entender que el proceso democrático sólo sería instrumento de dependencia ante el imperialismo se enfrentaron reciamente, pero su voz fue sepultada tras el asesinato de miles de campesinos, estudiantes, profesionales y apoyada tras la famosa frase de “Betancourt, disparen primero averigüen después”

El inicio de ésta etapa en el país esconde  las brutales acciones de la burguesía que se posicionó en nombre de la  democracia para servir de medio a la intromisión del imperio norteamericano. Se ha ocultado también, las acciones que antecedieron a la conformación de la nueva constitución y de los hechos referentes al  Pacto de Punto Fijo, encuentro que  no se relaciona  en la historia  como el que motorizó las nuevas relaciones entre los partidos políticos prestos a concretar las nuevas forma sujeción.

Uno de las razones de ésta última afirmación se relaciona con lo que ciertamente  anuncia Brito Figueroa  “el proceso de neocolonización se profundiza y fortalece en la década 1960-1970, facilitado por los cambios políticos ocurridos a partir del 23 de Enero de 1958, cuando fue derrocada violentamente, una dictadura militar-policíaca, instrumento de los monopolios internacionales, pero identificada fundamentalmente  con los militares del pentágono norteamericano” (Brito Figueroa, 1984:719). Es decir, antes de la llegada de la supuesta democracia al país ya se vertían acciones de los monopolios norteamericanos primordialmente, para investigar  el carácter nacional, la estructura de clases y los conflictos sociales que ofrecían ciertos elementos para establecer un total dominio del país. Una de éstas acciones fue el apoyo de diversas universidades norteamericanas que justificaban su  presencia bajo el interés en el estudio de la América Latina, para penetrar en el manto de los partidos políticos que hacían oposición a la dictadura  y que posteriormente sirvieron de base para acentuar la nueva estrategia de la neocolonización (Brito Figueroa, 1984).

En un artículo de Octavo grado titulado Nuestra historia, Morón demuestra una su corta habilidad para generar conciencia crítica ante los aspectos políticos que conforman la historia de Venezuela. “En Octubre de 1958 se reunieron en Caracas los máximos dirigentes de Acción Democrática y Copei para concretar acuerdos que le permitieran actuar en el proceso electoral y respaldar al gobierno que se eligiera. No pudieron llegar a acuerdos para escoger un solo candidato presidencial, por lo que cada partido lanzó su propio candidato. Pero acordaron un programa mínimo común y se comprometieron a que el ganador incluiría en su gobierno a miembros de los tres partidos. El partido comunista quedó excluido de aquel pacto”   (Morón, 1994:144).

El Partido Comunista implicaba ser estorbo para la “democracia” por su concepción de construcción de la patria a partir de las ideas socialistas. Entre las consideraciones del pacto se “reconoce al Partido Comunista como un adversario estratégico, pues ésta agrupación política  asume la democracia representativa desde la perspectiva de la clase obrera y sus aliados como etapa hacia la revolución socialista (con los campesinos, estudiantes, pequeña burguesía) “. (Bonilla, 2004:3). Por ello el PCV es excluido del pacto de gobernabilidad.

Las posturas de izquierda incitaron al gobierno a aplacar las ideas de la construcción de una nueva sociedad. Hechos como el allanamiento de las sedes de los sindicatos de las zonas petroleras, las persecuciones estudiantiles  y de profesionales, provocaron las más brutales torturas y aniquilamientos de los venezolanos que  se oponían al sistema[1] (PCV y MIR). Las acciones violentas son justificadas en el clásico libro de Historia Moderna y contemporánea de Venezuela de Alberto Arias Amaro “Sectores importantes de los partidos de oposición, principalmente jóvenes universitarios y profesionales, habían tomado las armas y organizado contigentes guerrilleros que actuaban en distintas zonas del territorio nacional” (Arias Amaro, 1981:190). Por ésta razón justifica el autor que el gobierno debió asumir posturas para mantener el orden.

Arias Amaro,  sólo  menciona  las acciones  asumidas por  Betancourt, sin demostrar que el enfrentamiento fue el resultado de un gobierno represivo que contradictoriamente  bajo el nombre de la democracia mutiló la posición ideológica del pueblo. En palabras del mismo Betancourt “La violencia es el arma de los que no tienen la razón”. Como expresan los intelectuales, es evidente que los vencedores son los que han escrito nuestra historia.

 

27 y 28 de Febrero Insurrección militar por el clamor del pueblo

Al inicio de las reflexiones que detallamos al respecto de la historia como instrumento para desvirtuar los hechos, puntualizamos la preocupación ante  la desvinculación de éstos, a fin de la necesidad de crear un cuerpo cohesionado que permita relacionar los diversos periodos de la historia y explicar de manera articulada lo que en la actualidad se gesta.

Esta inquietud que hoy manifestamos es una constante en el sistema escolar, específicamente en nuestros textos de historia contemporánea de Venezuela.

Seleccionamos un apartado de un texto escolar que se titula la crisis de la democracia. Se describen la temática de los hechos suscitados el 27 y 28 de Febrero de 1989. Los hechos son proyectados según la  acción de la masa popular, que desataron  formas delictivas  en las ciudades sin dar razón a la revuelta social.

En el discurso del texto se denota la descripción de lo sucedido sin descifrar que su causa fue producto de los intereses de los grupos económicos en donde el presidente, en ese entonces, Carlos Andrés Pérez asumió un paquete de medidas que iban en detrimento del pueblo venezolano. “El 2 de Febrero de 1989 tomaba posesión de la presidencia de la República Carlos Andrés Pérez. Pocos días después, el presidente anunció un programa de ajustes macroeconómicos con la finalidad de lograr cambios positivos en la economía del país” (Zamora y Col, 1992: 270). Como bien lo tomamos de Brito Figueroa, la historia son los hechos y nunca la justificación interesada de esos mismos hechos” (Brito Figueroa, 1984:703).

Los hechos del 27 y 28 de Febrero significará en  la historia el  camino que dio paso al alzamiento militar de 1992 y que hoy son referentes históricos para la revolución bolivariana.

 

¿Régimen dictatorial o democracia participativa?

En Venezuela un buen número de intelectuales tratan de popularizar los términos de “Países democráticos” o simplemente, “Países libres” para diferenciarlos de los países totalitarios que sin duda se refiere a las naciones socialistas. Tales vocablos son armas de doble filo hábilmente utilizadas en la controversia ideológica y política.  La significación conceptual se encuentra influenciada ideológicamente, ante ello se van adaptando esos conceptos según el interés de quién los desarrolle.

Por ésta razón, los grupos económicos extranjeros en conjunto con la complicidad de personeros de la oposición  siguen afirmando que éste proceso de transformaciones no existe, que lo que actualmente sucede en el país es un régimen dictatorial o que rápidamente podría convertirse en un sistema despótico, cercenador de la libertad y perseguidor de los que se opongan a el. Aspectos que se asemejan más a los periodos dictatoriales y seudodemocráticos en el país. Esto supone un intento de desprestigio  de las políticas de estado que benefician al colectivo pero afectan a grupos minoritarios de poder.

Después de la caída de Marcos Pérez Jiménez  en el país se  desconocía la voluntad popular y se cometió abuso de las autoridades contra los miembros de la oposición de ese entonces. El objetivo era el silenciar las voces de aquellos que manifestaron voluntariamente la decisión de un supuesto sistema democrático pero que en pleno era representativo. La unión de partidos de derecha  hizo del sistema político un juego de ajedrez, donde sus representantes se desplazaban a su conveniencia  promulgando una república democrática. 

Se crearon  alianzas de partidos políticos que aspiraban la salida de Pérez Jiménez. El malestar que había en el pueblo estaba manifestado por las costosas importaciones, el gasto y despilfarro que más adelante llevaron al gobierno a manifestar una quiebra fiscal. Sin embargo, éste gasto afectó enormemente la economía. Industrias, empresas y bancas que estaban ligadas íntimamente al gobierno se vieron afectadas porque necesitaban el cobro de sus deudas. Siendo estos sectores los principales precursores para el derrocamiento de la dictadura, entendiendo que este sector estaba en manos y control de la burguesía venezolana.

Diversos sectores estaban contra el régimen dictatorial, sin embargo lo favorable para dar un golpe contra la dictadura fue el vencimiento del periodo, el cual había sido previsto por la constitución sancionada por el mismo gobierno de Pérez Jiménez en 1953 que rezaba la elección del presidente de la república a través del voto directo y secreto. Esta circunstancia llevó a movilizar a la oposición y planteó que el gobierno debía convocar a elecciones. Sin embargo se nombró un plebiscito en el cual la misma junta proclamaría la reelección de Pérez Jiménez. Hecho que no se concretó porque  la organización de los partidos políticos y la alianza de la  burguesía venezolana  resultaron la fuerza necesaria para alcanzar el objetivo de derrocamiento a Pérez Jiménez.

En nuestra historia venezolana, la celebración de la caída de Marcos Pérez Jiménez se conmemora como un levantamiento de las fuerzas populares, cuando implícitamente se ha silenciado que fueron las alianzas oportunistas de la burguesía venezolana quienes llevaron a cabo tal derrocamiento.  Los partidos de derecha enrumbaron su objetivo a la retoma del poder y protección de los bienes y riquezas.

Por otro lado, cabe señalar que en la constitución de 1961 se habían secuestrado miles de derechos que como ciudadanos tenemos para con la construcción de la patria. El derecho político simplemente se limitaba a la elección del presidente cada cinco años.  En contraposición con la democracia representativa  desde la aprobación de la carta magna de 1999 se crearon mecanismos para  acrecentar las posibilidades de participación y decisión del pueblo venezolano sobre el mandato  en el país, entre otros aspectos. Existe gracias a las bondades de la constitución diversos tipos de referéndum (Aprobatorio; para aprobar o no una ley o leyes, abrogatorio; para eliminar una ley o leyes, revocatorio; para revocar o ratificar mandatos de libre elección y consultivo para realizar consulta del pueblo).

Además, la carta magna de 1999 nos presenta el camino para la construcción de la nueva institucionalidad del estado que se basa en la  participación activa corresponsable y ética  de los ciudadanos. El Estado Venezolano se encuentra activando los mecanismos para fortalecer la participación en procura de la determinación de soluciones a los problemas reales de las comunidades. Además,  se encuentra legitimando éstas formas de organización desde la dinámica y el entramado social fortalecido desde los consejos comunales. Estos mecanismos permiten que el pueblo vaya  tomando progresivamente  el poder para velar por el proceso transformador donde hoy somos protagonistas.

 

Reflexiones finales

 

La historia de nuestra América tiene puntos comunes que se relacionan de tal manera que son un cuerpo que se mueve en el mismo sentido y que las formas de sojuzgamiento han sido empleadas bajo los mismos modos. La permeabilidad del sistema invasor a nuestras formas originarias son los elementos que debemos  atacar con conciencia  para tejer la verdadera historia y romper con esas formas de sometimiento.

Reconocer la historia permitirá transformar nuestros espacios de vida de manera tal que logremos a partir de la dinámica particular y prácticas cotidianas un desarrollo  asociado a nuestro contexto particular.  En los espacios educativos se debe iniciar una campaña profunda sobre los procesos históricos del continente para iniciar el combate de los marcos sesgados que han impuesto en las sociedades  la reproducción de un sistema que nos aleja de nuestro ser.

El conocimiento histórico debe buscar ante todo ser herramienta de servicio del hombre contemporáneo a fin de hacerle comprender  su problemática, cada día más compleja; y estimularlo en la búsqueda de la alternativa más viable a su bienestar material y humano.

 

Referencias bibliográficas

 

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Rangel, José  Vicente. (1972). Expediente negro. Editorial fuentes. Tercera edición. Caracas, Venezuela.

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Sosa Prieti en Obediente Sanoja, Mario. (1997). Ensayo. La mentira histórica como instrumento de poder P-44. Libro "Balance Psicosocial del Venezolano del Siglo XX" Fundación Francisco Herrera Luque Centro de documentación e información. Ediciones Grijalbo. Caracas, Venezuela. 316 p.

Yépez Castillo, Aureo. (1987). Tú historia y yo. Acude Sono estudio. Venezuela.p.23.

Zamora, Héctor; Raynero, Lucía y Estrada, Rafael. (1992). Valores. Enciclopedia. Colegial Bolivariana, C.A. Caracas, Venezuela.P.270.

 

 

 



[1]  Evidencias del gobierno represivo de Betancourt. Algunos de los militantes asesinados. 1. Carlos Martínez, asesinado el 12 de Enero de 1963 por agente uniformado. 2. Jesús Ramón Jiménez asesinado por la DIGEPOL en Valencia. 3. Humberto Méndez, estudiante de derecho. Asesinado por  el dirigente adeco Manuel Hernández. 4. Antero Mendoza Angarita, líder agrario del URD, asesinado en 1963 en el Táchira.5.Manuel Mujica, asesinado por la policía en San Felipe, Yaracuy en 1963. Era militante de AD oposición. 6. Efraín Cordero, presidente del sindicato de pequeños agricultores de Santa Cruz de Bucaral edo. Falcón. Muerto por efectivos del ejército que ejecutaban la operación torbes. 7. Alí José Paredes, asesinado por la DIGEPOL en 1963. 8. José Alfredo Martínez, asesinado por la DIGEPOL en 1963. 9. Amado Petit, cayó en combate. 10. Oswaldo Orsini, fusilado por un comandante del ejército de apellido Piñerúa.  Muchos más asesinados que por la extensión no los incluimos, junto con la lista de torturados y los detenidos en la Orchila (Rangel,1972)

Comentarios

juan jose

Guatire-Estado Miranda

12 de diciembre de 2012

William Angulo

Venezuela

30 de octubre de 2012