Fascículo #153

Abuela Kueka

Recuento de los sucesos

Historia del despojo de la piedra Abuela-Kueka

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Despojo y reclamación. Breve recuento

En 1998 una piedra de casi 30 toneladas fue extraída del sitio natural donde se encontraba, en el Parque Nacional Canaima, en las cercanías de Santa Cruz de Mapaurí asentamiento poblacional de una comunidad de indígenas de la etnia pemón, del estado Bolívar en el sur de Venezuela. De inmediato surgieron voces de protesta y rechazo a tal acción tanto por parte de los indígenas como de distintas instancias del gobierno nacional. Aún el presidente Chávez no había sido electo. 

Extracción de la piedra

El Parque Nacional Canaima con una superficie de 3.000.000 hectáreas es el sexto parque nacional más grande del mundo y está ubicado sobre las fronteras con Guyana y Brasil. Fue declarado Parque Nacional el 12 de junio de 1962 y Patrimonio de la Humanidad por  Unesco en 1994.

Ese territorio es característico por su muy extraordinaria morfología conformada por una gran meseta de donde emergen enormes macizos de roca de gran interés geológico, llamados tepuyes, que también constituyen un medio biológico único. Sus acantilados escarpados y sus caídas de agua, forman paisajes espectaculares, incluyendo el  Kerepakupai Vená o Salto Angel, que es la caída de agua más elevada del mundo de casi 1.000 metros de altura. 

En aquel momento, varias comunidades del pueblo indígena pemón que estaban movilizadas contra la construcción de un tendido eléctrico de alta tensión que atravesaba su territorio, lograron detener temporalmente la salida de la piedra. Sin embargo, gracias la "donación" otorgada por un funcionario del Instituto Nacional de Parques, la piedra fue finalmente embarcada. Fue tallada, pulida y expuesta como parte de un proyecto denominado Global Stone Project que se exhibe en el Tiergarten de la ciudad de Berlin para el cual los venezolanos no hacemos objeción alguna: su propuesta metafísica debe ser respetada aún por aquellos que no la comparten así como también deben ser respetadas las creencias de los pueblos indígenas del mundo.

Esa acción constituyó y constituye un irrespeto a la cultura y el pueblo pemón, que califica el hecho como secuestro, tortura y muerte de un ser sagrado de su comunidad y reedita las prácticas coloniales de tiempos pasados, cuando los países hegemónicos tomaban el patrimonio de los pueblos y se lo llevaban sin atender a sus derechos ancestrales ni acuerdos internacionales.

Sin embargo, no sabemos de claras respuestas oficiales y sólo han aparecido algunos voceros que exponen argumentos inconsistentes que sirven para crear una suerte de matriz pública que no se debate en ninguna parte sino en los medios. Los argumentos que se mencionan son:

  1. Que Venezuela donó la Piedra Kueka. O sea, que está legalmente en Berlín y Venezuela no tiene nada que reclamar.
  2. Que esa piedra no es sagrada para los pemón y que ellos no la quieren.
  3. Que cuando se llevaron la piedra de Venezuela a los pemón no les importó.
  4. Que se trata de un mito reciente impuesto por unos interesados ambientalistas, indígenas, cineastas, políticos, etc.
  5. Que la piedra no es de jaspe sino que se trata de una arenisca.
  6. Que solo se trata de un propósito electoral de Chávez antes de las elecciones del 7 de octubre de 2012.
  7. Que el artista no supo en 1998 de ninguna objeción por parte de indígenas ni de ninguna ilegalidad en Venezuela.

 

Aspectos legales

Para entender el caso debe explicarse que la operación se realizó en una zona remota habitada por una etnia que en aquel entonces estaba completamente olvidada y desconsiderada, así como los otros 33 pueblos originarios de Venezuela. Y aunque existía una disposición legal clara y precisa que establecía, y establece aún, que nada puede ser alterado o movido de su lugar, el cumplimiento de esta normativa no resulta fácil de controlar. Para las élites de aquel entonces, los derechos y reclamos indígenas no constituyen un desvelo. Todo lo contrario, se congratulan y ufanan de entenderse y asociarse con el mundo “culto”, el de las grandes civilizaciones… Así, con la justificación “tan noble” de instalar una piedra venezolana en Berlín, no resultó difícil que a un funcionario, quizás acostumbrado a solucionar los problemas de la gente “importante”, le pareciera lógico y normal donar una simple piedra “al pueblo alemán” (Quien firmó la aceptación de la referida “donación” fue el encargado de negocios de la embajada de Alemania en Venezuela para ese momento).

La abuela Kueka siendo sacada del Parque Nacional
 

Desde el punto de vista jurídico, esa donación no tuvo ni tiene validez: es un simple papel viciado de nulidad, cuestionado desde el principio y que ahora se encuentra investigado por la Fiscalía General de la República que ha calificado el hecho como un delito de contrabando agravado.

Existen muchos elementos que no se suelen mencionar como por ejemplo que el 30 de septiembre de 1998, mucho antes de que la piedra saliera de Venezuela, la Presidenta de la Comisión de Ambiente y Ordenación del Territorio del Senado de la República,  envió una carta a la mencionada Embajada notificándole el análisis jurídico hecho por dicha Comisión señalando que la extracción y movilización de la piedra fueron ilegales debido a que significaron una intervención que perjudicó la función del Parque Nacional Canaima, y con ello se infringió el artículo 12 de la Ley Forestal de Suelos y Aguas de 1966 y los artículos 4 y 12 del Decreto 1.640 del 5 de junio de 1991 sobre el Plan de Ordenamiento y Reglamento del Sector Oriental del Parque Nacional Canaima, al mismo tiempo que se trataba de actividades no permitidas por el mencionado Decreto (artículos 22 y 24).

Seguramente el funcionario venezolano asumió que el hecho no acarrearía mayores consecuencias y que en poco tiempo se apagaría el malestar, que los indígenas serían invisibilizados. Y casi fue así por varios años, a pesar que hubo objeciones y protestas desde antes que la piedra fuera embarcada y que el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano ha presentado una decena de reclamos al gobierno alemán. Efectivamente, en todos estos 14 años no se había activado una reacción nacional como la que está surgiendo este año 2012 que es producto del reconocimiento constitucional que, en los años precedentes, ha hecho el Estado de las culturas, territorios y lenguas indígenas: acción revitalizadora de la autoestima y el orgullo de su propia identidad.

No es para nada casual que en la actual Venezuela, fuertemente polarizada, con el voto unánime de todos los partidos políticos, la Asamblea Nacional haya manifestado con vehemencia su respaldo al reclamo por la restitución de la piedra.

Tampoco es casual, que los pueblos indígenas de Siberia hayan comprendido sin necesidad de “ayuda” intelectual, la simple situación que persistentemente padecen, los pueblos originarios del mundo.


Declaración de la Escuela de Ecología del Alma «Tengri»

Yo, Daniel Mamyev, jefe de la organización pública Escuela de Ecología del Alma «Tengri», al enterarnos de un acto flagrante de expropiación por un ciudadano alemán de una piedra ancestral del hermano pueblo Pemón de Venezuela, uso la Autoridad  dada a mi por los pueblos indígenas de Altai (Rusia) para:

-  Hacer hincapié en la responsabilidad de los ciudadanos o Federación Alemana y el pueblo alemán de las consecuencias de esta acción irreflexiva

-  Llamar a otros pueblos indígenas de Siberia Oriental, Lejano Este y Mongolia para apoyar nuestra petición.

-  Exigir el respeto a los pueblos indígenas de la Tierra por parte de la comunidad global.

Con esta carta, confirmo mi apoyo para mis hermanos y hermanas en el movimiento por el retorno de la piedra ancestral del pueblo Pemón y expresar mi disposición a comisionar a la Gran Ceremonia de los Pueblos Indígenas de la región de Altai para apoyar esta causa. 

La República de Altái es una de las veintiuna repúblicas que constituyen la Federación Rusa. Se encuentra en Siberia, en la zona sur del país, y tiene fronteras internacionales con Mongolia, China y Kazajistán


El artista alemán Wolfgang Kraker von Schwarzenfeld

El autor del Proyecto Global Stone en Venezuela sólo fue autorizado para realizar trámites de colecta y traslado, no es parte en el contrato ni titular de derecho alguno en virtud del mismo. Es el artífice del proceso que posibilitó la salida de Venezuela de la Piedra Kueka los últimos dias de 1998. Y lo consiguió a pesar que era de su conocimiento y de la embajada de Alemania en Venezuela, la fuerte oposición que existía en los meses anteriores.  El desprecio hacia los indios se evidenció en todos los actores de aquel despojo.

La piedra Kueka

Esta piedra, conocida con el nombre de Kueka-abuela estaba en la Quebrada de Jaspe, en las inmediaciones de la comunidad de Santa Cruz de Mapaurí, dentro del Parque Nacional Canaima, al Sur de Venezuela y tiene una significación especial para la comunidad indígena que habita la zona desde tiempos remotos. Es parte del patrimonio natural venezolano y ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Para los pemones de dicha comunidad se trata de una persona convertida en piedra, como otras que hay en lugares para ellos sagrados de La Gran Sabana y que forman parte de su cosmogonía. Kueka es el nombre de una abuela, una mujer llena de sabiduría orientadora de su pueblo y se encontraba acompañada del abuelo, otra piedra similar que se encuentra en el mismo lugar.

El pueblo pemón y su cosmovisión

Esta etnia indígena originaria, compuesta por unas 30.000 personas se encuentra distribuida en pequeñas comunidades diseminadas en el vasto territorio de la Gran Sabana al sur de Venezuela y en las zonas fronterizas de Guyana y  Brasil. Ocasionalmente se reúnen o concentran para celebrar ceremonias.  Hablan el idioma pemón, de la familia Caribe en dos dialectos, el arecuna y el taurepán. 

Es importante rebatir el argumento descalificador y soberbio de algún intelectual y repetido por los medios de comunicación acerca de que la piedra Kueka NO ES sagrada para los pemón.  Este punto, no requeriría mayor explicación sino fuera por la insistencia de un profesor de la Universidad Libre de Berlín contratado por el gobierno alemán, quien se basa en algunas conversaciones sostenidas en Venezuela de las que toma lo que mas conviene a sus preconceptos. En su discurso se manifiesta  desconsideración y desprecio hacia otras y distintas formas de relación con la naturaleza.

Para aproximarse a la comprensión de la cosmogonía pemón nada mejor que los textos de un sacerdote que convivió con ese pueblo, conoció en profundidad su cultura, su religión y su lengua. Monseñor Mariano Gutierrez Salazar, obispo de aquella región en 1968 y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Antes de morir el 2 de octubre de 1995 escribió cosas como estas:

“…. El pemón es un hombre insertado vitalmente en su medio ambiente a partir de un sistema ideológico cultural que le da una interpretación pormenorizada de los diversos seres que componen su "cosmos" desde aquel principio inconcluso recibido de los "antepasados", según el cual los seres del mundo original, todos, sin dejar uno, eran igualmente "personas" -como los pemón- no obstante sus peculiaridades específicas”

 “….. TEPONKEN -"hombre-con-vestido"- que te llegas a esta región; antes de entrar en ella, despójate de tu ideología "científica" y abre tus ojos a la realidad que el pemón intuyó y vivió, desde la realidad que ha imaginado desde siempre.”

“….. La clave de la cultura pemón es que "en el principio todos los seres eran personas". Según los pemones, todos los seres existentes tienen un originante que continúa vivo y protege a los suyos. 

Resulta muy irrespetuoso, superficial y fuera de lugar el argumento de negar la sacralidad que los indígenas dan a rocas, piedras y otros elementos de la naturaleza. Las convicciones religiosas no deben ser cuestionadas desde una pretendida racionalidad porque entonces también se podrían cuestionar las ritualidades cristianas y la filosofía del Global Stone Project.

Porqué Venezuela reclama la devolución de la piedra Abuela-Kueka

  1. Venezuela no donó la Piedra Kueka. Fue un acto írrito e ilegal por cuanto para que una donación surta efecto dentro del ámbito jurídico debe prevalecer como condición sine qua non la capacidad de disponer cualidad que no disponían los funcionarios involucrados. Además, en las sustracciones de bienes culturales que se exhiben en los museos de Europa casi siempre existió “alguien” que las donó. Además según el Código Civil de Venezuela (art. 1.431), el contrato de donación es susceptible de nulidad absoluta, ya que el bien objeto de la donación no pertenece al patrimonio del donante.
  2. ¿Quien puede dar fe que esa piedra no es sagrada para los pemón y que ellos no la quieren? ¿Cómo puede un “científico” negar que el otro no tiene la creencia que dice tener? ¿Porqué, si los pemón le atribuyen alguna sacralidad un profesor europeo puede tener la soberbia de decirles que son unos locos?
  3. Cuando se llevaron la piedra de Venezuela a los pemón sí les importó. En todo caso no tuvieron la suficiente fuerza para oponerse. En cambio, ahora sí, tienen el empuje y la decisión de luchar por lo suyo, porque son reconocidos en sus derechos, en su cultura y están acompañados por todo un pueblo.
  4. No se trata de un mito reciente. Pero si así fuera, se trataría del mito de un pueblo originario, vivo y orgulloso de sí mismo. Los mitos se construyen continuamente en medio de las sociedades vivas. ¿Vale más un proyecto místico en otra parte del mundo?  Aún así, este nuevo mito, ¿no merecería ser satisfecho?
  5. Que la piedra sea o no de jaspe no tiene mayor relevancia; lo importante es que se produjo la extracción ilegal de un mineral de un parque nacional.
  6. Asignar a este reclamo que constituya un propósito electoral de Chávez no es más que una absurda pretensión de politizar el legitimo reclamo que sólo tiene eco en mentes no analíticas. Significa, entre otras cosas, olvidar que en Venezuela, hay unanimidad completa en el parlamento para reclamar la repatriación.
  7. Es poco creíble que Wolfgang von Schwarzenfeld no se haya enterado en 1998 de las protestas indígenas que paralizaron durante varios meses el traslado de la piedra o que no se enterara de las comunicaciones a la embajada alemana advirtiendo sobre la ilegalidad de la acciçón.

El Instituto del Patrimonio Cultural –IPC– institución gubernamental responsable del patrimonio cultural venezolano, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, confía en las gestiones del gobierno revolucionario y la movilización de grupos, partidos y movimientos sociales de todo el mundo que se solidarizan con nuestro justo reclamo, en la seguridad que será satisfecha la obligación de devolución por parte del gobierno alemán. 

Raúl Grioni
Presidente del Instituto del Patrimonio Cultural

18 de agosto de 2012

 

 

Comentarios

Rider L. Molina C.

20 de febrero de 2013