Fascículo #153
Personaje

Biografía del personaje del quincenario

Especial para ENcontrARTE

María Lionza: reina madre de Venezuela

Luciana McNamara/ENcontrARTE

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Muchas son las leyendas que giran alrededor del origen de la Soberana María Lionza. Casi todas coinciden en su poderoso magnetismo y en la particularidad de su belleza, una hermosa india de impactantes ojos verdes que pertenecía a la etnia de los Caquetíes, dicen algunos o de los Jirajaras, otros, que nace alrededor de los 1530. Aunque a través del tiempo han variado algunos elementos del cuento, la esencia se ha mantenido como un hito de resistencia cultural, simbolizando nuestras más autóctonas tradiciones dentro del mare magnum de la globalización.

La “Reina Madre de Venezuela” es la más viva representación del arquetipo materno de los venezolanos. Nace de esa necesidad universal de agradecer a la Madre Tierra y a la Naturaleza, a la figura femenina protectora y portadora de la vida del ser humano. Un lugar seguro donde refugiarse ante un mundo descomunal y desconocido que transita entre la condición humana y la divina. En María Lionza todo se condensa en una imagen de carne y hueso que revela el esplendor del mestizaje y el sincretismo de las herencias culturales.

Es ella la representación pura de creencias ancestrales fusionadas con las estructuras “formales” de la religión, en las que intervienen rituales indígenas y africanos mezclados con los impuestos por los conquistadores españoles. Cada generación de individuos ha reinventado el mito Marialioncero, acoplándolo a la realidad vivida para hacerlo eterno e infinito.

Cuentan que María Lionza nace en la parte occidental de Yaracuy, en los alrededores de la ciudad de Chivacoa. Los indígenas que habitaban esas tierras adoraban a Yara (agua) o Yurubí (agua caudalosa), Diosa de la Naturaleza y del Amor. Algunos lingüistas deducen que el vocablo Yaracuy significa “Tierra de Yara ”, y de acuerdo a la historia oral descrita, Yara o Yurubí era una mujer triste de grandes ojos verdes con largas pestañas y amplias caderas. Olía a orquídeas, su sonrisa era dulce y melancólica, los cabellos lisos y largos hasta la cintura, y llevaba siempre tres hermosas flores abiertas tras las orejas. Descripción que coincide con los diversos mitos de origen que existen de María Lionza.

María Lionza
Crédito: María Guadamarra: Ilustración

La leyenda de Yara sobrevivió a la conquista española sufriendo algunas modificaciones, como ya comentamos. Tal es así que nuestra hermosa india, fue cubierta por el manto de la religión católica tomando el nombre de María del Prado de la Talavera de Nivar; nombre con el cuentan, que fue asentada en el libro de visitantes del cruento conquistador Juan Ponce de León, cuando ésta servía como mediadora de la lucha entre nativos y conquistadores. “El encanto de Yara la convirtió en una diplomática para establecer conversaciones con los españoles, y la comunidad deposita todas sus esperanzas en ella como instrumento de paz -según reza una de las versiones del mito-. Se reunió con Ponce de León usando el nombre de María del Prado, pero la situación empeora y la conversación fracasa”. Yara fue enviada por el Cacique Yaracuy a la montaña donde permanece custodiada y protegida de la persecución española. Dicen que andaba montada en una Onza en aquel bosque sagrado, por lo que con el paso del tiempo sería conocida como María de la Onza para luego ser llamada simplemente María Lionza.

Una mágica mujer que, muchos años después, continuaba viva en el imaginario colectivo de las sociedades rurales del estado Yaracuy. Los posteriores cambios económicos que durante la primera mitad del siglo XX transformaron a la Venezuela rural (agrícola) en urbana (petrolera), generan el desplazamiento de miles de personas hacia las grandes ciudades. Y es así como María Lionza llega a la metrópoli. No obstante, muchos investigaciones coinciden en que es un culto de reciente data, 1950, y poco concurrido hasta después de los años 60, cuando Venezuela comienza a recibir inmigrantes de las islas cercanas y países centroamericanos que absorben el mito y contribuyen con la adhesión de nuevos elementos substanciales como la Santería y el Vudú. De allí pasa a las más excéntricas y contemporáneas prácticas de creencias populares: la de las cortes de santos malandros o las de los espíritus vikingos.

Existen más de 25 relatos del mito de origen de la Reina Madre. Un mito basado en la tradición oral venezolana que, como tal, está en constante movimiento y renovación dentro de los círculos espiritistas Marialionceros. Algunos sostienen que María Lionza fue hija del gran cacique Yaracuy, nieta del cacique Chilúa y biznieta del cacique Yare; otros que es la madre de la raza mestiza (indígena con español). Tradiciones orales yaracuyanas aseguran que se trataba de una dama española, María Alonso, rica hacendada y encomendera de Chivacoa, dueña de muchas onzas de oro que al morir fue apodada María de la Onza. Por su parte Hermann Garmendia, antiguo cronista barquisimetano, afirma que María Lionza era una rica mujer de Barquisimeto hija de un matrimonio español, propietario de vastas extensiones de tierra, famosa por su bondad y su dulce forma de tratar a los trabajadores. Un buen día, a los quince años, desparece mientras nadaba en un lago de las montañas de Sorte y fue dada por muerta pero, en realidad había sido salvada por una onza. Este animal se mimetiza en María llegando a ser una sola entidad. Por ello adopta el nombre de María de la Onza que, luego el dialecto popular lo condensa en María Lionza. Hay una versión similar donde María Lionza se llama María Concepción de Sorte, hija de unos españoles que creció entre la naturaleza y los animales del bosque, Un día le atrae una luz extraña que persigue hasta desaparecer. Dicen que subió al cielo cabalgando en una onza y allí algunos indios la hicieron reina para cuidar de su pueblo, de la tierra y la naturaleza.

Leyenda Venezolana: Maria Lionza. Ilustración
Crédito: María Paula Dufour. Capital Federal, Argentina

Y así muchas similares historias se desprenden del mito de origen de la Génesis de la diosa Yaracuyana, de los cuales aquí resumiremos los más lejanos:

Hace muchos años, antes de la conquista española, un jefe de los indios Caquetios de la región de Nirgua (Estado Yaracuy), tuvo una hija, una bella niña de ojos verdes. Según las tradiciones indígenas, una niña de ojos claros era un mal presagio que traería desgracias a la comunidad. Malos tiempos se avecinarían si la joven llegara a ver su reflejo en el lago cercano. Pues una monstruosa serpiente, dueña del lago, podría salir de él y traer muerte y destrucción. El mandato era matarla. Pero su hermosura era tanta, que el cacique no tuvo coraje de hacerlo y la escondió en su conuco, custodiada por muchos guardias que impedían que la chica saliera. Ya una vez transformada en mujer, en un descuido de sus custodios, salió un día la joven a plena luz del sol y en su camino se encontró una laguna. Cuando se acerca, ve por primera vez el reflejo de su rostro en el agua y se asombra de su propia belleza. Queda largo rato fascinada contemplando su reflejo, sin saber que bajo el agua también lo hace el dueño de la laguna, una enorme Anaconda que se enamora de ella al instante y decide raptarla. Entre encantos aromáticos toma a la joven y comienza a hundirse en un torbellino de agua cristalina con el que la gran serpiente se proponía terminar de poseerla y engullirla. Una versión asegura que en este momento un diligente felino, una Onza, salta sobre la serpiente arrancándole los ojos y salvando a la niña. Esta Onza la protege hasta nombrarla Diosa y Dueña de la Montaña y la Naturaleza. María de la Onza la llamaron y su hogar fue “Quibayo” lugar que todavía existe cerca de la montaña que posteriormente un geógrafo catalán describiría en sus mapas como montagne de la bonne sorte (montaña de la buena suerte); a continuación “montaña de Sorte”, el reino donde hasta el sol de hoy habita.

Ilustración para la exposición y la revista "Mitos Urbanos" María Lionza.
Crédito: Simón Gabay: Mención Especial

Otra de las versiones cuenta que la fiera fue castigada por este acto criminal, y con la joven dentro comienza a hincharse más y más hasta abarcar toda la laguna. El agua se desborda inundando todo el territorio de la comunidad, y creció tanto que dicen que su cabeza estaba en Acarigua y su cola en Valencia. Los indios desaparecen, sus casas, sus conucos, y la serpiente luego de mucho rato reventó. De esta manera, la bella muchacha se convierte en la dueña de las aguas, protectora de los peces y de la vida para más tarde extender sus poderes sobre la naturaleza, la flora y la fauna silvestre. Su nombre original se perdió en el tiempo y el de María surge a partir de una relación con la Virgen cristiana.

A mediados del Siglo XX el culto a María Lionza comienza a extenderse muy rápido y de manera sorprendente. El gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, junto a la iglesia católica de Venezuela trataron de erradicar este culto infructuosamente. Entre los múltiples esfuerzos estuvo el nombramiento de la Virgen de Coromoto como patrona del país en 1952, pero esto sólo logró convertir a María Lionza en una figura de adoración pagana como símbolo cultural de la nación. A raíz de esto, en 1953, Pérez Jiménez manda a erigir en Caracas una escultura de María Lionza, trabajo encomendado al artista Alejandro Colina quien, después de estudiar las leyendas y desde su sensible perspectiva, representa a la india desnuda con los brazos extendidos hacia el cielo, alzando entre sus manos una pelvis de mujer como símbolo de fertilidad. Cabalgando sobre una danta (Tapir-tapirus terrestris), -animal que sin ser anfibio nadaba hasta el fondo del agua y allí muchas veces se quedaba sí le aguardaba algún peligro-, y aplastando a una serpiente, queda María Lionza para la posteridad sobre los jardines de la Universidad Central de Venezuela en un inicio, para luego ser trasladada a la Autopista del Este, muy cerca del recinto universitario, desde donde todavía podemos apreciar a la Reina Madre de Venezuela.

María Lionza
Crédito: Alejandro Colina

 

Fuentes:

Historia de la Reina María Lionza. Culto a mi Santa Reina María Lionza. sábado, 31 de enero de 2009. Documento on line. Disponible en la World Wide Web: http://enmiportal.blogspot.com/2009/01/historia-de-la-reina-maria-lionza.html
http://mitoscuentosleyendas.blogspot.com/2006/03/diferentes-versiones-del-origen-de.html

http://marialionzalamadre.blogspot.com/

http://www.profesoragrahasta.com/biografias/biografa-de-maria-lionza.html

http://venciclopedia.com/index.php?title=Mar%C3%ADa_Lionza

http://www.graficultura.net/gallery2/gallery2/main.php?g2_itemId=86

http://vhost-003117.vhost.cantv.net/tour/folklore/mitos/Maria_Lionza.html

http://www.venezuelatuya.com/religion/marialionza.htm

http://www.mipunto.com/venezuelavirtual/000/002/022/000/001/004.html

http://portalindiatibisay.venezuela-foro.com/t36-reina-maria-lionza

http://www.yaracuyanos.com/home/index.php?option=com_content&view=article&id=76:la-reina-maria-lionza-&catid=66:leyendas

http://catolistech.blogspot.com/2011/09/venezuela-las-animas-y-maria-lionza.html

http://ilustres.com.ve/maria-lionza-reina-de-su-gente/

http://elcultoalareinamarialionza.blogspot.com/2010/06/las-historias-de-la-reina-maria-lionza.html