Fascículo #2
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Entrevista a Diego el Cigala: Las Lágrimas negras de Diego

por Marta María Ramírez

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Diego el Cigala

 

por Marta María Ramírez
Cuba

¿Cómo fue tu encuentro con el flamenco?

— Desde pequeñito. Con 12 ó 13 años empecé en los tablaos, en los mesones. Ya a los 14 me fui a Japón, porque quería ser cantaor. Me fragüé cantando en el mundo del baile, de la danza. Cantaba para los mejores bailaores de flamenco, hasta que llegó el punto en que cogí todo de esa escuela y tuve que salir de ahí, para mirar solo para adelante.

¿Qué te hizo pensar que habías llegado a ese punto?

— Uno ya se siente suelto a la hora de cantar. También pasa que te destacas tanto como el bailaor y vienen problemas en ese sentido. Entonces en 1994 me fui a cantar solo, que era definitivamente lo que yo quería. Dije que no cantaba nunca más por cantar y así lo hice.

Recuerdas la primera experiencia en solitario...

— Sí, me hicieron artista revelación en Madrid.

¿Qué sentiste?

—Fue muy emocionante porque te sientes tú. Estuve más cerca de lo que quería ser.

Para un muchacho de 25 años qué significaba ser un artista revelación...

—No sé. Nunca he pensado en eso. Creo que el éxito te lo da el tiempo y el público. Y, aparte, sobre todo la buena música, porque gracias a ella podrás tener un reconocimiento. No nos olvidemos que la gente lo mismo te sube que te baja. Los que siempre van a hablar y apoyarte son los músicos, pero tienes que estar constantemente encima del público para que no te deje caer.

MÁS DE LÁGRIMAS NEGRAS

Alguna vez Bebo dijo que Lágrimas negras era un tema que te encantaba, pero ¿cómo seleccionaron los demás?

—A Bebo le atraía La bien pagá. A mí, Corazón loco e Inolvidable. A mi mujer, Amparo, se le ocurrió Vete de mí. Fernando Trueba, por su parte, escogió Eu sei que vou te amar... Fue muy divertido.

“Una persona que nunca había cantado eso en la vida, debía estar asustado, pero yo, todo lo contrario. Me divertía. Hacía una toma y la voz se me iba pa‘ Triana. Me metía por otro registro, y por otro, hasta que salió. Ahí estaba Bebo que me decía: “Oye, asere”. Y yo me preguntaba, qué me dijo este tipo. Me entraban ganas de esconderme. Sin embargo, igual venía y me arropaba. Me hacía sentir muy cómodo.

“Me negué, en su momento, a cantar Eu sei que vou te amar. He hecho una versión, en un portuñol fatal, porque no sabía la pronunciación. Estaban todos rectificándome y era horrible. Me mandaban a cortar. Yo pensaba que no salía y Fernando que sí. Ese fue el reto del disco. Lo demás fue fácil. Solo el primer día se grabaron cuatro temas con voz, piano y bajo bueno. El Bebo estuvo nueve horas al piano, sin moverse y yo con él, con dos botellitas de agua”.

Hay un ambiente en el disco que parece haber sido grabado en directo...

—No quería grabar por pistas. Teníamos que vernos las caras y levantar la mano para dar la entrada. No podía dejar de ver a Bebo, a Colina, al cajón. Y se nota ese calor. De haber sido por pistas hubiera sido muy diferente. Se hubiera perdido el sabor.

Hablabas, al referirte a Lágrimas negras, que nunca pensaron en el éxito. ¿Es este un principio para Dieguito?

—Textualmente. Lágrimas negras me ha cambiado la vida, porque he conocido a Bebo Valdés. Me muero por él. Me ha enseñado la música cubana y latina. Yo era, y aún lo soy, un cantaor de guitarra...

¿La extrañas?

—¿Quién ha visto un flamenco sin guitarra? Sin embargo, cuando estoy con Bebo Valdés, al piano, no me acuerdo de ella para nada. No la extraño. Es una cosa super heavy. Debe ser porque el piano de él está lleno de música por donde lo mires.

¿Cómo es la relación de un joven de 35 años con un señor de 85?

—De nieto y abuelo. Bebo es como nuestro patriarca, porque aún hay patriarcas en el mundo de los gitanos, que cuando te miran tu agachas la cabeza rápidamente. Y él es uno de esos. Solo de hablarle, te echas las manos a la cabeza o, simplemente, piensas: “Tierra, trágame”. Tienes que ser muy inteligente, si no te da una vuelta y te despista. Algo de ti tiene que seducirlo. De mí le conmueve la manera de cantar, la manera como capto sus ideas. Por eso me respeta.

OTROS DISCOS

Tienes una discografía que incluye Undebel, Entre vareta y canasta, Corren tiempos de alegría...

—Y Teatro Real, que es un concierto en directo.

Estos discos tuvieron buena aceptación de la crítica y del público. Son de esos que te remueven las entrañas...

—Pero no son lo mismo. ¿Verdad que no? Las historias del flamenco no penetran fácilmente el ámbito musical internacional. Te matas haciendo un disco, dejas la vida en él, y para nada.

“El flamenco es para un público minoritario, un círculo más cerrado, muy, muy selecto. Pero, si con Lágrimas... puedo llegar a toda la gente y acercarlas a este género, cumplí mi cometido”.

ENEMIGO DE LA FUSIÓN

¿Por qué no te gusta hablar de fusión?

—Porque es horrible. Es ridícula. No sé quién se inventó esa palabra. La fusión la conozco de las infusiones, de la manzanilla... Ahora, si estamos hablando de sonidos del alma, de los sonidos negros del alma de verdad, entonces, lo que hago es música del alma. En la música no puede haber algo forzado, porque pierde su valor.

“Para promocionar Lágrimas... hemos realizado, junto con Bebo, unos 40 conciertos en España y te puedo asegurar que ninguno ha sido igual. Todos han sido diferentes con el mismo repertorio, porque es una simbiosis entre cinco personas con una comunicación increíble. Con solo mirarnos sabemos de qué tenemos ganas. Eso es lo que tengo que conseguir con Chucho: el mirarlo y que sepa si tengo o no deseos de cantar.

“Yo me considero un cantaor muy seguro, menos por estos días, que el tiempo me está dejando hecho polvo. La humedad y los cambios de temperatura... Estoy mudo. (Se ríe). Espero de aquí al viernes poder estar como Dios manda. También me aburro rápido. Sobre todo, cuando canto dos o tres veces el mismo tema. Entonces, tengo que estar dándole la vuelta. Por eso Lágrimas... no es siempre igual”.

CONCIERTO DE ARANJUEZ

Compusiste una letra para el Concierto de Aranjuez...

—“Cómo fue. De la mano del viento llegó/ como un puñal acariciaba mi piel,/ una palabra, una pasión/ si me dejaste herío...”. Es muy lorquiana, con algo de Machado. Ni yo sé cómo se me ocurrió, pero la escribí en un papelito.

“Un día se la canté a Bebo en un ensayo. Le gustó, le gustó mucho. Y empezó con el piano. Él que todo lo coge y lo engrandece.

“Recién hoy estuve conversando con algunos músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional sobre la posibilidad de presentar juntos este concierto, durante mi próxima visita a la Isla, dentro de mes y medio. Vamos a ver qué pasa”.

EL FLAMENCO...

—¿En qué momento está el flamenco?

—En el mejor de su vida. Nunca ha estado tan mirado, respetado, cotizado... Ahora mismo podemos decir que es universal. No, hace diez años atrás. Para nosotros justo se abrió la caja de Pandora. Ya puede nuestra música andar a la par del pop, del rock..., pero mucho más enriquecedora que todo eso. Y la gente se va dando cuenta.

Diego Ramón Jiménez Salazar - Diego el Cigala

http://www.flamenco-world.com

A Diego Jiménez Salazar fue Camarón de la Isla quien un buen día lo rebautizó como Dieguito el Cigala. Proviene de una familia de artistas; es sobrino de Rafael Farina. Y se crió en el madrileño barrio de El Rastro, donde empezó a hacer sus pinitos como cantaor. Con apenas doce años, gana el primer premio del Certamen Flamenco Joven de Getafe y un premio en el concurso de TVE 'Gente Joven'.

Pronto empieza a cantar para el baile, solicitado por bailaores de la talla de Cristóbal Reyes, Mario Maya, Manolete, Farruco, Manuel Camacho o El Güito, entre otros. Músicos como Camarón, Tomatito, Gerardo Núñez o Vicente Amigo van reclamando la colaboración del cantaor en los estudios de grabación.

En 1994 inició su carrera en solitario con el disco 'Undebel', producido por David Amaya. Para ello, cuenta con las guitarras de Antón Jiménez, David Amaya, Paquete y Tomatito.

En el año 2000, a raíz de la publicación del segundo álbum 'Entre vareta y canasta', el cantaor Juanito Valderrama anuncia a Dieguito como una de las voces con más futuro. Y no se equivocó. Un año después vuelve a grabar y lanza el disco 'Corren tiempos de alegría', en el que colabora un artista que va a marcar su carrera a partir de entonces: Bebo Valdés. Con el veterano pianista cubano graba en 2003 el disco 'Lágrimas Negras', un encuentro del flamenco con el bolero que triunfa en el mundo entero con premios y menciones de todo tipo.

Un año antes, el cantaor también sacó al mercado 'Directo en el Teatro Real', un disco grabado en julio de 2002 en el palacio de la ópera madrileño, con el único acompañamiento de la guitarra de Niño Josele. Ya en 2004 rinde homenaje a su mentor participando en el disco colectivo 'Tributo a don Juan Valderrama'con las bulerías 'Madre hermosa'. Junto a Guadiana, Pepe Habichuela y Carmen Linares, entre otros muchos artistas, presentó este tema en febrero de 2004 en Madrid ante el homenajeado, días antes de que falleciera.

Entre los próximos proyectos de Diego el Cigala está un disco que le elaborará a su medida Paco de Lucía, que ya contó con su colaboración en el álbum 'Cositas buenas' (2004).