Fascículo #22

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Esta intervención en un foro universitario, en el Instituto de Investigaciones Filosóficas “Dr. José Manuel Delgado Ocando”, de la Facultad de Derecho de la Universidad del Zulia, no ha perdido vigencia como una introducción o inicio a un trabajo extenso i futuro, sobre el pensamiento latinoamericano i el pensamiento político del Libertador Simón Bolívar; trabajo iniciado hace mucho tiempo i no concluido, por las limitaciones de tiempo i falta de apoyo económico que tenemos muchos profesores universitarios, aislados i olvidados. Sea propicia esta COLUMNATA de ENcontrARTE, para presentar ese inicio, dejando la anterior introducción para mostrar como estas conferencias, foros o ponencias solicitadas para congresos i otras reuniones culturales de altura, se planifican apresuradamente, sin dar tiempo de realizar profundos o sedimentados trabajos de investigación histórica, filosófica i política. Espero vean todo como un adelanto a un proyecto que debería interesar a muchos.

   

Introducción

 

Notificado a destiempo sobre este evento, he meditado si excusarme por no participar; pero hice el esfuerzo tratándose de la gentil invitación de la Dra. Brigitte Bernard, pero debo sí consignar mi alarma sobre el II Congreso Anfictiónico Latinoamericano y del Caribe a celebrarse en Caracas, entre el 14 i el 19 de julio, cuando el plazo para la presentación de ponencias es entre el 28 de mayo i el 6 de junio, i la invitación le llega a uno cuando ya ese plazo está para terminar precisamente hoi.  Esa improvisación posiblemente no afecta a los que programan los eventos, pero me parece una elegante manera de dejar a ciertas personas sin posibilidad alguna de participar. Una comunicación así, debería hacerse un año antes, o cuando menos 6  ó  4 meses  previos al plazo de recepción de los trabajos, para evitar improvisaciones, si realmente quieren aportaciones valiosas, originales i meditadas, i no improvisadas recopilaciones de opiniones o datos.

 

Aunque compartiendo como es natural, el ideal bolivariano de la unión de estos países acorralados i sometidos por deudas contraídas  por gobiernos incapaces i corruptos, resúltame incomprensible que en ese afán de unificar voluntades que enfoquen el problema i aporten posibles soluciones, se quiera desunir con la desorganización del evento. Seguramente se argumentará que en algunas ocasiones se ha hecho publicidad por la prensa u otro medio de comunicación social,  pero eso no es garantía de que todos nos enteremos, más sin son muchas i diversas las preocupaciones que tenemos los intelectuales venezolanos, la mayoría perteneciente a esta clase media  -que unos califican de medio-muerta-  i  que incursionamos en distintos campos de la cultura. 

 

Mi preocupación por la historia, especialmente en lo concerniente a la Filosofía de la Historia, cátedra que por más de 15 años regenté en la Escuela de Filosofía,  me impulsa a desear participar en estos temas, especialmente en cuanto toca al pensamiento del Libertador u otros pensadores de América, cuando a la vez “pensamiento” implica filosofía, pensamiento filosófico i el perenne problema de si podría ser un pensamiento occidental  diferente al de la herencia europea. Es indudable que el pensamiento es la herramienta básica de la libertad del hombre, tal como lo hizo Bolívar, pero existen tantas contradicciones en este aspecto que, así como para comprender la realidad, Locke comenzó por analizar o inventariar las palabras con las cuales la pintamos i la entendemos, aquí se nos impone precisar el lenguaje social, político i filosófico con el cual vamos a compartir ideas.

 

Es indudable, a mi juicio, que en vez de analizar el pensamiento filosófico latinoamericano, la orientación es hacia la filosofía de la historia, o todavía de menos rigor filosófico, a el pensamiento político que, eso ya lo he dicho públicamente muchas veces, nuestros políticos lo que menos tienen es formación filosófica, con lo cual lo ideológico deja muchos que desear i, como veo en el programa del Congreso Anfictiónico, el objetivo general es  “es diseñar un Proyecto democrático-popular, desde los pueblos latinoamericanos y caribeños y en la perspectiva anfictiónica bolivariana”. Es parte de lo que llaman “cultura de la resistencia” i sin el menor afán de hacer de abogado del diablo, quiero que esta intervención al menos ponga sobre la mesa, con intención de corregir, algunas de las debilidades que saltan a la vista, cuando política i filosofía enfocan los problemas humanos, sin haber equivalencia de razonamientos e ideas, en un lado i otro.

 

La política en nuestros países ha demostrado serias grietas, incongruencias i falta de fuerza pensante; i la filosofía, cuando le ponemos el apellido de latinoamericana, también parece que la enredamos bastante o nos olvidamos que, así como la evolución biológica del hombre es una sola in crescendo, la del pensamiento filosófico es igual i que diferencias de parcialidades, grupos,  países, universidades, etc., no son hitos de la filosofía sino situaciones parciales de los hombres. La filosofía, como decía mi maestro en Lovaina, Jean Ladrière tiene el valor durante 2000 años sucesivos, haber enseñado al hombre a pensar. Eso es un continuo en el planeta. Por ello a la luz de estas ideas, del pensamiento bolivariano que conozco -me perdonarán los que son mui especialistas-  i de la posición ante la educación i la ciencia en los países latinoamericanos, de Ernesto Sábato i de Humberto Fernández Morán, ahora aspirando al Premio Nóbel de Biofísica,  pretendo hacer mis consideraciones.

 

Pensamiento filosófico latinoamericano

 

En algunos autores he conseguido que, para querer resolver el aparente problema de que nuestros filósofos deben hacer una filosofía distinta a la venida del viejo continente, recurren a decir que aquello es filosofía i lo que hacemos aquí es pensamiento. Ello implica que los de allá se llaman filósofos i los de aquí,  pensadores, distinción que me parece trivial i absurda. No puedo comprender por qué, la aguas del Atlántico han tenido que separar esa virtud maravillosa del cerebro del hombre, entre europeos i europeos transplantados como decía Jorge Luis Borges.

 

En la Grecia continental i en Creta, tuvo que llegar i sembrarse mucho del pensamiento oriental  -si con Hegel creemos que el orto de la civilización estuvo en el Oriente-  i luego sabemos que por las calles de Roma corrió la cultura griega i que el continente europeo todo, tuvo influencias de todas las milenarias culturas anteriores i de la gran corriente Indoeuropea que traspasó los Urales i origino, incluso, la mayoría de las lenguas. I el esquema hegeliano que vio el ocaso en la decadencia del Imperio Germano-nórdico, fracasó  -lo mismo que la prospectiva de Spengler-  cuando el mundo, el pensamiento i la filosofía han continuado,  hasta con una libertad espectacular, al no pretender los grandes filósofos del siglo -Moore, Russell, Wittgenstein, Wisdom, Carnap, Pöpper, Jasper, etc.,- crear sistemas filosóficos sino acompañar a la ciencia en su indetenible conocimiento de la realidad real, valga la redundancia. Entonces, si por lo menos en nuestro “bloque”occidental  -porque la verdad es que este lado del planeta no piensa exactamente igual al otro-  el progreso del pensamiento filosófico  -una dualidad inseparable- es uno, querer cortar ese hilo de plata i oro que siguen tejiendo los filósofos i los científicos, para regionalizar o parcelar lo que es universal, para mi es un despropósito.

 

No puede el occidente del mundo, desvincular su pensamiento de esa corriente que tiene sus raíces en Parménides, Heráclito, Sócrates, Platón i Aristóteles  -para mencionar pocos-  i que fue adquiriendo portentos en hombres como Santo Tomás, Spinoza, Kant, Voltaire, Nietszche, Russell, etc., también para mencionar los más sobresalientes. La prueba es que, el pensamiento de nuestro primer filósofo de la acción   -para evitar la traqueteada praxis-  como lo fue Bolívar  (Bello sería el otro en una dimensión distinta) no puede ocultar sus influencias de los Enciclopedistas, de Rousseau, Monstequieu, i principalmente, a mi juicio, de John Locke de lo cual hace tiempo comencé un trabajo que tengo inacabado. ¿ Podría haberse dado ese pensamiento bolivariano que vemos en distintas facetas, como legislador, escritor de gran rango epistolar, proclamas, discursos i hasta algunos intentos literarios, sin haber tenido a mano las herramientas del pensamiento universal construido por la tradición durante siglos ? ¿ Podría haber brotado como una flor silvestre, desvinculado de una filosofía tradicional ? Imposible. En el pensamiento tampoco hai generación espontánea. Bolívar pensó -i por lo tanto filósofo-  sobre una realidad que no sólo percibió, sino que se percató. Soi russelliano en esto. Si percibo sin percatarme, no adquiero experiencia. El Libertador se percató de la realidad de aquellos pueblos plagados de analfabetos i que, los que tenían instrucción mediana o buena, ya estaban florecidos de pasiones, ambiciones i audacia. Por ello pudo prever tanto el destino de los pueblos que libertó i por ello, una de la críticas que se le hace como legislador, es por no saber sus adversarios que, considerando como el mejor un sistema federativo, tuvo que recurrir muchas veces a un modelo centralista porque era un gran capitán de barco, con marinos que no sabían ni mirar las estrellas ni nadar en el mar de la vida.

 

Por ello puntualizo:

 

Primero, estos son pueblos advertidos por su pensamiento, hace más de siglo i medio, pero lo que menos hemos hecho es seguir una doctrina bolivariana.  En el mensaje  de la Convención de Ocaña, les hizo ver que “aquellos que durante la lucha se contentaron con la pobreza, y que no adeudaban al extranjero tres millones, para mantener la paz han tenido que cargarse de deudas vergonzosas por sus consecuencias”.

 

Segundo, aunque la Futurología ha fracasado i sólo es admisible la Prospectiva, así como falsas las previsiones de los adivinos, brujos, astrólogos, etc., el razonamiento, la reflexión serena i bien fundada, le hizo a Bolívar, el único “vidente” de este tiempo, desde  el mui lejano suyo. La Carta de Jamaica es uno de esos testimonios; su sueño fracasado de un gran país sudamericano i sus luces sobre la educación lo confirman

      

Tercero, “el Congreso Anfictiónico de Panamá  (que resultó poco anfictiónico de acuerdo al término griego)  -le escribió a Páez-  institución que debiera ser admirable si tuviera más eficacia, no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban. Su poder será una sombra y sus decretos, consejos; nada más”.  Ese Congreso era la respuesta de América al Congreso de Viena, pero veamos su decepción.

      

Finalmente, Bolívar estaba claro sobre sus diferentes vecinos, lejanos o cercanos. Sabía lo que valía la Independencia i la necesidad de formar soldados del civismo para su cuido. La Educación de los pueblo, era la única medida para evitar su propia destrucción o lo que hoi vivimos con un país vilmente hipotecado casi de por vida. “Los españoles, para nosotros, ya no son peligrosos, en tanto que los anglosajones lo son mucho, porque son omnipotentes, y por lo mismo, terribles”. No necesitamos recordar aquella otra frase repetida mil veces, respecto al país del norte. I, en cuanto a la Educación, eco de aquellos pensamientos, Ernesto Sábato, en un estupendo ensayo, hace muchos años atrás advertía que el descuido de Latinoamérica era no haber capacitado a sus mejores hombres para la Ciencia Básica, Académica o Ciencia Pura, como queramos llamarla, para tener independencia científica i no vivir en el espejismo -i eso hemos hecho- de adquirir una tecnología prestada, que no sabemos ni reparar, que nos es onerosa, que nos la cambian a voluntad i se llevan hasta nuestro esfuerzo intelectual. Fabricamos hasta palillos de dientes, con tecnología importada.

 

Esto mismo lo vio Fernández Morán hace casi cuatro décadas atrás. Inició en Venezuela la verdadera investigación científica i en el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales, con el concurso de la energía nuclear i todos los adelantos de la época, ha podido formar esos científicos venezolanos de los que hoi carecemos. Su preocupación fue siempre la juventud venezolana llamada a darle oportunidad a sus talentos, pero la miopía intelectual, la mediocridad humana i las pasiones de politiqueros baratos, le condenaron al ostracismo, mientras las naciones avanzadas, en sus institutos de investigación i grandes Universidades  -como Harwad, Chicago i Estocolmo-  son las que han aprovechado su talento, sus inventos i descubrimientos.

 

Ahora, lo filosófico

Pienso, entonces, que estos trabajos que van a enfocar “la realidad latinoamericana y caribeña” pueden resultar lo mismo que en el primer Congreso en Panamá: consejos i nada más. A mi juicio se comete como error  de inicio, el creer en la homogeneidad de la sociedad humana, cuando eso -en singular-  no existe. Lo que existe son sociedades humanas (aquí latinoamericana i caribeña)  diferentes, con sólo una extensión territorial i una parcial unidad idiomática, que además de tener  -como lo tienen también las sociedades más civilizadas o desarrolladas- estratos culturales, la situación se agrava por las profundas diferencias o desniveles entre unos estratos i otros. Por ejemplo, en Inglaterra, en el Seguro Social puede haber hasta cinco niveles para recibir el beneficio de dispensar salud, i con la excepción que podría haber entre la realeza -pues la reina está incluida-  i sus súbitos que siguen, las otras diferencias de un estrato a otro - de acuerdo al aporte financiero de clase-  las diferencias son casi imperceptibles. En cambio, entre nosotros,  las diferencias culturales i de clase son abismales.

 

Por eso, la unidad latinoamericana i del caribe, adolece de este mal, que entorpece mucho los ideales que se tienen. Pero hai más. No solamente hai diferencias notables en la “cultura material” (me acojo al concepto sociológico de cultura) sino en la “cultura inmaterial” (la intelectual o del pensamiento)  lo que no sería problema didáctico, conceptual o educativo porque ya no existen sistemas filosóficos (el última gran sistema se dice que está enterrado en una tumba en Koninberg )  sino porque el pensamiento continental es mui diferente, pluralista o heterogéneo i los autores todos empiezan por decir que principalmente es positivista a lo Comte, cosa que ya debe considerarse absolutamente pasado i que para los que nos desenvolvemos en la filosofía contemporánea, si algo nos recuerda la palabra positivismo, es en lo referente al positivismo lógico  inglés  i a la orientación del pensamiento hacia tres ramas fundamentales como Filosofía de la Ciencia, Filosofía del Lenguaje i Filosofía de la Historia, en la cuales hai las herramientas del pensar, acorde a las transformaciones del mundo de hoi i del mañana. I con esto, apenas estoi a la puerta de lo que podría ser una consideración mui breve de la filosofía latinoamericana, como la ve esta isla del pensar a partir de Bertrand Russell i otros, del mundo occidental; i los dispersos i desatendidos pensadores latinoamericanos del ayer cercano i del presente.