Persona no grata
Mientras Dios andaba de viaje los ángeles
/me arrendaron el paraíso
y yo no hice otra cosa que invitar a mis amigos
y en cuestión de minutos una fiesta de proporciones
estallaba por todo el vecindario
Cuando Dios llegó de amanecida
algunos ángeles borrachos todavía se arrastraban
/bajo las mesas
y el olor a cigarrillo perfumaba las cortinas y las sábanas
/dobladas en el closet
No tuve nada que decir en mi defensa
sólo escuchar las quejas de Dios
y los castigos contemplados para aquella tontería
Por regar con cerveza los jardines
Por pintar en los muros consignas en contra de
y de unos cuantos sacerdotes fascistas
Por ocupar el lecho del Santísimo no para dormir en paz
/precisamente
y orinar las estatuas de los apóstoles
Por corromper a los ángeles menores y hacerlos devotos
/en pasiones humanas
y en leyes ajenas a su naturaleza
Por bailar desnudo en los altares con mujeres
que no buscaban su redención ni cuento semejante
Por malgastar el agua bendita en oscuros rituales
o simplemente beberla para calmar la resaca
Por contar chistes obscenos referidos al Hijo del Padre
o a sucesos acaecidos en el Antiguo Testamento
Por estos hechos y por otros
que hasta los cuervos escucharían sin dejar de ruborizarse
Por estos hechos y por otros repito
fui arrojado al Purgatorio de una sola cachetada
Y dudo mucho conseguir pasaporte al Infierno
Yo creo que hasta el mismo Demonio le ha dado jaqueca
/al pedir mis antecedentes
Evangelio de lágrimas
Padre
por qué me has abandonado
si sabes que tengo vértigo
que me mareo a pocos metros de altura
que veo todo nublado desde arriba
Cómo eliges esta muerte tan absurda
Le diste el árbol y la soga a Judas
el cuchillo en las manos de Abraham
la espada a la cabeza del Bautista
Padre
ten piedad de mí
dónde guardaste el revólver
que me regaló de Rokha
Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo en
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Chile
