Fascículo #6
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Los waraos (Parte III): el mundo mágico de los warao

Ronny Velázquez

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Puede dividirse según la antropóloga María M Suárez en: “tres especialidades: hebu, hoa y hatabu, términos con que se designan las fuerzas sobrenaturales del universo y que incorporadas al organismo humano producen enfermedades diferentes cuyo tratamiento requerirá de su correspondiente especialista.” (Suárez, M M – 1968:121).  Los Warao veneran al gran Jaburi (especie de espíritu máximo) y de hecho construyen cerca de los caseríos, una especie de templo llamado Kuaijanoko en el área de Güinikina, según el Padre Barral (1979):  “ También se le llama Jebu a janoko “casa del Jebu o espíritu. Y también Namu kuai janoko “vivienda con habitación arriba”. Es una choza de palmas de temiche, en cuadro o rectángulo, con el piso, rasante del suelo cuando se trata de tierra seca o sobre troncos de temiche o manaca, cuando es fangosa; y el sobrado o desván. 

En el piso inferior depositan la fécula o harina de palma de moriche que ha de ofrecerse al jebu y consumirse, convertida en yuruma, en las fiestas rituales del Najanamu.  En el piso de arriba, o sea, el sobrado o desván, conservan las maracas sagradas y el gran kareko o piedra consagrada. Si esta piedra no existe, le llaman al templo “mataro a janoko” mansión o residencia de la maraca. Está situada, por lo general, al este, mirada desde el rancho del teúrgo, el wisiratu.” (Barral 1979:271).  Al tratar sobre el tema del origen del mundo, en capítulos posteriores, veremos como los Warao idealizan sus ideas acerca de su organización cosmológica.  A propósito de la piedra sagrada Kareko, hay un relato de Antonio Lorenzano (1988), donde se atribuye el origen de la misma, como proveniente de un personaje Uraro “el Terrible que vivía en la boca del Orinoco, el lugar donde se rema, él es el dueño de la boca del Río Orinoco”. (H D Heinen, W. Wilbert y T Pinto:1998:89-91).  

Según el Padre Barral: “Najamu es el conjunto de oraciones, danzas rituales (entiéndase religiosas), juegos y festivales, que celebran todavía en algunas partes los guaraúnos al hacer el Jebu Araobo o Dihawara la ofrenda de frutos de las selvas y la torta de yuruma y de los caños, ríos y lagunas, el pescado. Todos estos festivales rituales están polarizados hacia el najanamu o depósito de la fécula, colocado en el centro del entresuelo o parte baja del sanitario étnico o templo guarao.” (Barral 1979:326).

En el panteón Warao figura un ser mítico llamado Kuaimare el cual define el Padre Barral así: “En otras regiones (Macareo-Mariúsa) no dicen guaimare (refieriéndose a una canción recogida por él titulada Guarimare referida a un gavilán pescador), sino Kuaimare es uno de los nombres del Gran Espíritu, al cual describen los güisiratus o sacerdotes como un anciano venerabilísimo, de cabellos sedosos, blancos y caídos sobre las espaldas.” (Barral – 1979ª:211-212).

Los Warao poseen una cultura musical amplia.  El Padre Basilio del Barral recogió en un admirable trabajo, un cancionero Warao con más de 360 canciones, transcritas musicalmente y acompañadas de sus respectivas letras en Warao y español, así como de sendas notas que son lecciones sobre el idioma, la idiosincrasia y la cultura Warao.  Por su parte, la folklorista y autora Isabel Aretz, compiló y publicó una extensa obra de obligada consulta a quienes se acerquen al mundo indígena de Venezuela, titulada “Música de los Aborígenes de Venezuela”, editada por FUNDEF-CONAC en 1991.   

El lugar de lo divino corresponde a todos los seres sobrenaturales y éstos a su vez tienen un doble carácter; el espiritual en cuyo caso son conocidos como Jebu y el corporal, cuando son reconocidos por los shamanes como sus antepasados Kanobotuna. Las actividades sagradas del Warao son realizadas por shaman, el cual es conocido como Wisidatu. Entre los instrumentos musicales que podemos encontrar tenemos: Maracas una de ellas de uso ritual denominada Jebú mataro, el bastón sonajero sewey, flautas de madera y hueso, trompetas de caracol, un tipo de clarinete llamado isimoi, el violín denominado seke-seke, un tambor cilindrico de doble parche y diversos sonajeros tejidos: Cascabeles, maracas ceremoniales y festivas. curiaras y cestería, talla de madera de balsa, chinchorros de moriche; Comercio;: Venden sus artesanías y  su producción pesquera, maderera y de arroz. Compran gasolina, motores marinos y artefactos de pesca, domésticos y comida. (Jeremías, L & P Borges 1985:25). 

Los instrumentos musicales de los Warao son en resumen

 

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“Los esemoy, término genérico para designar los instrumentos de viento /... / entre los instrumentos de vientos empleados por los indios guaraos, los más conocidos son los siguientes: 

“De lengüeta: esemoy, nojasemoi y oana. El esemoy se compone de una media tapara cortada transversalmente, cuya boca se ensancha en forma de pabellón de cornetín /... / lleva un tubo de yagrumo o de bambú en la parte superior /... / en la parte superior del tubo se adapta una lengüeta..” 

“El najsemoi es un tubo de vástago de moriche ahuecado, con lengüeta en un extremo y ensanchada en la otra extremidad. Estos son los dos instrumentos de las fiestas sagradas.  El oana es un tubo de bambú de un vara más o menos de largo, al que se le han quitado las divisiones interiores de los nudos, excepto la última, correspondiente a la extremidad menos gruesa. En esta última se hace un agujero, al que se adapta un tubito con una lengüeta. Los oana emiten una sola nota, pero como son varios los músicos y los oana...resulta cierta variedad...su finalidad principal es marcar y acentuar el ritmo de las danzas sagradas.”

“De boquilla: Dau-kojo (semoi dau-kojo), Consiste en una especie de pito de palo con agujeros. Consiste en una especie de chiflo, hecho de bambú o yagrumo con boquilla y tres o cuatro agujeros para variar las notas. En otras partes lo denominan jorijari esemoi ó flauta del tucán [Podocnemis unifiliis]  porque ven imitado en su sonido el canto de dicha ave. También he oído denominarlo jekunukabe esemoi, plito tizón o pito quemado, por la circunstancia de haber intervenido el fuego para abrir los agujeros y deshacer los tabiques interiores correspondientes a los nudos.”

“De estilo de flauta sin boquilla: Mujúsemoi, je´resemoi, jeakanobo.  El primero se acerca más a la flauta; los otros dos pertenecen al género de los silbatos. Elmujúsemoi es un instrumento usado por los joanaraos de Mariúsa, Araguabisi y Guiniquina. Constituye una especie de flautín, fabricado con hueso de la tribia del venado, con tres o cuatro agujeros para los dedos y otro en la misma extremidad superior para los labios /... / lo denominaremos flautín guarao /... /  Eljeré-semoi (jeré esemoi, caracol de pito)... El jeakanobo (je a-ka nobo, anca de cangrejo viejo... ”

“El kariso, especie de flauta de pan... se compone de una serie escalonada de pitos hechos de la gramínea llamada carrizo... .” (Barral – 1979: 275-276).

“Otro silbato lo fabrican con una cabeza de venado y es tocado por mujeres durante las fiestas.

Lo denominan Kawadi-húh”.  (Aretz, I – 1991:278).

Las maracas, distinguiéndose las de uso sagrado y las festivas.  Entre las primeras, el Padre Barral las  describe así:

“La mari-mataro.  El teúrgo suele tener más de una maraca, ordinariamente dos, de las cuales una se reserva para las grandes solemnidades y la otra para el uso de cada día, aunque las dos están consagradas.  La maraca solemne se llama mari-mataro que significa maraca rizada por la especialidad que tiene de estar muy adornada con plumas multicolores e hilos vistosos...las plumas que usan deben ser arrancadas de ave viva, ordinariamente loros....(Barral 1981:175).  

Euru, según Angel Turrado Moreno y ejuru, según Werner Schad, se denomina al tambor de los guaraos que ejecutan para ahuyentar lo malo, sea Jebu o tigre. Ese tambor lleva un parche  de (piel –N)  de araguato [Alouatta seniculus  -N] ” (Aretz, I – 1991:277).

El violín de origen europeo, que por un efecto de transculturación, pasó a manos de los Warao y que utilizaban hasta hace pocos años en las fiestas populares. En un estudio detallado de Johannes Wilbert (1975),titulado acertadamente “El violín en la cultura Warao. Un préstamo cultural complementario”  el autor se adentra en la historia del uso de este instrumento exógeno a la cultura Warao, fijándolo hacia “la primera mitad del  Siglo XVIII, cuando nuestro instrumento, junto con un complejo cultural neo-indio que incluía la agricultura, las bebidas alcohólicas derivadas de plantas y, probablemente, el baile mismo del maremare, se abrieron paso hacia el Delta a través de los waraos de las misiones y de aquellos asentados en la periferia al poniente.” (Wilbert J – 1975:200).

El violín que usan los Warao está relacionado según Wilbert con”el baile de las danzas rituales relacionadas con el nahanamu, el festival anual de la recolección de la fécula de la palma moriche.”(Wilbert, J – 1975:189). 

Este autor incluye además un largo mito, donde se explica el origen del violín, el cual llaman sekeseke y lo relacionan con un mono negro.  Tal parece según el análisis del mito por el mismo autor, la referencia proviene del contacto de los Warao con un sitio en la Isla cercana de Trinidad,  llamado “Naparima. 

http://tcl.sfs.uni-tuebingen.de/~herrmann/ForschungEng.html

 

Esta localidad, cuyo nombre significa en Warao “Padre de las Aguas” está situada en la costa central al occidente de la isla y viene a ser para la cosmología Warao, el límite norte más extremo de su tierra. (Wilbert, J  - 1975:201).

Sin embargo, en el mismo estudio de Wilbert (1975) se esclarece a través de varias fuentes históricas, el hecho importante que varios de los instrumentos traídos por los españoles (vihuelas, violines, flautas dulces y traveseras,  etc.) se hallaban incorporados al repertorio de las festividades religiosas católicas en las misiones indígenas, según la constancia de viajeros como José Gumilla (hacia 1747), Felipe Salvatore Gilij (1780),  José Cortés de Madariaga (1811.   Froilán de Ríonegro 1918 cita el acompañamiento de los músicos indígenas en oficios de la misa hacia la mitad del Siglo XVIII, entre las fuentes escritas por los misioneros  capuchinos del área de Píritu y Cumaná. (Wilbert, J 1975:199-200).       

Ciertamente, los Warao tocan dicho instrumento europeo con gran destreza y le han asignado nombres a sus diferentes partes, relacionándolas con las del cuerpo humano, según afirma Wilbert en su estudio.  Pero aclara de manera más precisa: “En términos generales, nuestra opinión es que el violín fue adoptado por los waraos de la periferia del Delta junto con la agricultura y algunos elementos propios del estilo de vida neo-indio. (Wilbert, J – 1975:203).  Finaliza este autor con una admonición: “Pero de esto hace treinta años. Ahora, al presenciar estas parrandas de kasiri /... / cuya frecuencia va en aumento, al investigador que vio el hohomarecon su violín,  aún el mismo festival del moriche con su trompeta sagrada, sólo le queda desear que ojalá no sea de mal augurio para sus amigos indígenas estos versos del clásico canto del maremare (Barral 1964:422): Cuando el violinista muera, llorarán los waraos”. (Wilbert J – 1975:213)  

En la obra de la autora Aretz citada más arriba, se incluyen varias melodías y canciones de los Warao, así como de los toques de su tambor ancestral y referencias a sus danzas.  En cuanto a  éstas, creemos oportuno aclarar  al lector que el maremare, como voz es de origen Caribe. De hecho los Kari’ña del vecino Estado Anzoátegui, tienen varias danzas con ese nombre. En el caso de los Warao, es una danza festiva, acompañada generalmente por el violín.  El Padre Barral (1979) lo define así: “Mare mare, alegre, alegre. Musiquero o músico que ameniza los festivales no religiosos o rituales de los guaraos. Baile racial guaraúno, no ritual o sacro, llamando también guaraoa jojo, danza de los guaraos. 

Nada tiene que ver con el Jabi snuka, con el muse a jojo ni con ninguna de las otras danzas rituales. El maremare, joojomare o guarao a jojo, tiene carácter simplemente festivo, popular y  social...La danza del maremare o jojomare podría decirse que es la explosión comunitaria del júbilo guarao, reducido a canción y ritmo.” (Barral 1979:287).  Resumiendo, el mare mare Warao es una danza y su música, donde participa el sesesekeima o violín.  A este propósito, debemos referir que en la cultura Caribe, específicamente entre los Kari’ña de las “mesas” del Estado Anzoátegui, se cantan varios mare mare, con diferentes letras y significados, acompañados por flautas, tambores y el instrumento criollo llamado cuatro, pero no con violín. 

En cuanto a la situación actual de los Warao, hay un enfoque realizado por el Padre Julio Lavandero (1996), que hemos optado por citar porque creemos refleja la actual y seria situación de la etnia: “Hoy nos encontramos con guaraos  en distintos trances de aculturación (deculturación propia) y con guaraos que los primeros llaman dahumaraos que viven semi-aislados y semi-regidos por las normas tradicionales. A todos ellos afecta la presencia criolla: empresarios, políticos en la oposición o en el gobierno o con toda la farsa de triquiñuelas, espejismos, falsas promesas, extorsiones; funcionarios que no “funcionan”, maestros que no enseñan, enfermeros que no curan, comisarios inermes, medicaturas desprovistas, escuelas vacías, contrabandistas que desabastecen, maleantes sueltos e impunes; una ola de inmoralidad y corrupción raramente sancionada en forma inmediata y eficaz: todos los elementos para barrer la ética que da consistencia a un pueblo y su cultura.” (Lavandero, J – 1996:84-85).   Es este un panorama gris para una de las etnias probablemente más antiguas de Venezuela.