Fascículo #6

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Quisiera en principio comentarles una anécdota graciosa por demás, que da cuenta de cómo trabaja la mentalidad opositora con respecto al concepto de Libertad de Expresión. Durante el paro petrolero vi a una señora siendo entrevistada por un canal de televisión durante una de las tantas marchas de esos desgraciados días. El periodista le preguntaba a la señora con bandera en mano, por qué protestaba, y ella, gritando a voz en cuello, agarrando el micrófono y acercándose a la cámara para ocupar todo el espacio de la pantalla, decía llena de rabia: “¡¡Es que no tenemos libertad de expresión en este país, no nos dejan hablar...!!!!” .

Aquella tamaña contradicción, aquella falta absoluta de toda lógica de hacer algo y negarlo en el mismo acto de hacerlo, me hizo recordar un pequeño momento en Romeo y Julieta de Shakespeare, cuando Julieta le pide a su nodriza que vaya averiguar noticias de su Romeo, y ésta al llegar, viendo la desesperación de Julieta por saber las noticias, decide “vacilársela” con el siguiente dialogo:

ACTO II, Escena IV

JULIETA: ¡Vamos, habla, te lo ruego! ¡Querida, querida Nodriza, habla!

NODRIZA: ¡Jesús, que prisa! ¿No podéis aguardar un rato? ¿No veis que estoy sin aliento?

JULIETA: ¿Cómo estás sin aliento, si tienes aliento para decirme que te hallas sin él?

Dado que se ha generado una gran discusión en el país por la muy posible aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, me parece apropiado hacer aquí algunas consideraciones sobre lo que parece entender la oposición, y en especial los medios de comunicación, acerca de qué es la Libertad de Expresión. Sabemos de los desmanes que han cometido los medios de comunicación en los últimos años, pero también de lo que han hecho siempre: manipular, engañar, tergiversar y estimular valores antimorales, antivenezolanos y extranjeros. 

Lo lamentable de todo es que tales valores ciertamente hallan calado en nuestra sociedad y por eso tenemos la crisis moral y de antivalores que tenemos, porque los propios ciudadanos están alienados y muchos, sobretodo en la oposición, no tienen verdadera conciencia de las ideas y conceptos que manejan. El ejemplo más representativo es el del manejo manido, maniqueo y a conveniencia que le dan al concepto de Libertad de Expresión. Al parecer cada quien la entiende a su manera y en diferentes grados o niveles de aplicación, y eso hasta cierto punto es lógico y aceptable, sólo que como dice el dicho, hay que practicar lo que se predica, es decir la libertad de expresión no puede ser unidireccional: si yo puedo hablar, usted también, si yo no puedo hablar, usted tampoco. Es lo mas justo, aunque suene drástico. Y para que eso sea así tienen que existir leyes que regulen a todos los ciudadanos sin privilegiar a unos por encima de otros. Pero la oposición no lo entiende así, sino que por el contrario para ellos es acomodaticia la libertad de expresión, según lo que les convenga o no decir o que se diga, ésta existe o no.  Me atrevo a decir incluso que es muy probable que la mayoría de los que llaman a la Ley RESORTE Ley Mordaza, ni siquiera se hayan tomado la molestia de leerla y conocerla. Les aviso que la pueden bajar de la pagina web de la Asamblea Nacional. Pero una de las peores bajezas que se ha visto en estos últimos tiempos con respecto a la discusión de esta Ley, por parte de los canales privados, es poner a los actores, locutores y animadores de televisión a hablar mal de una ley que seguramente no conocen, sobretodo tomando en cuenta los despidos injustificados de actores y el acoso o “jalón de orejas” que se les hizo a otros para que se cuidaran de demostrar abiertamente sus inclinaciones chavistas, si querían conservar sus puestos en los canales de televisión.

El caso más patético es el de Luis Chataing quien fue sistemáticamente vetado y censurado en diferentes medios de comunicación radial y televisivo, por su manera un tanto polémica de hacer chistes y bromas sobre los medios e incluso sobre sus ejecutivos. Ahora su imagen tiene cabida en todos los canales de donde alguna fue despedido porque aparece en una de las tantas propagandas en contra de la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, que se han dado a la tarea de difundir las televisoras comerciales para desprestigiar a la Ley, sin siquiera alentar la discusión y posible modificación de la misma. De plano la rechazan sin conocerla, sin tener la más mínima intención de acercarse a conocerla y discutirla. La Libertad de Expresión para los medios de comunicación es tan maleable y acomodaticia como se les antoje, y abusan de ella, apelan a la Libertad de Expresión que tienen para negar la Libertad de Expresión mínima que se necesita para estimular la discusión democrática y participativa de una Ley que regule precisamente esos desmanes y abusos que de ella se cometen. Como la Nodriza de Julieta, tienen aliento para decir que no lo tienen.