Fascículo #89
Personaje

La Negra Isidora huele a calipso, sabe a Callao

Indira Carpio Olivo/ ENcontrARTE

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Ante la cercanía de las fiesta patronales de El Callao, este 16 de julio, queremos rememorar la figura de una luchadora social de por estas tierras, Lucía Isidora Agnes, mejor conocida como la Negra Isidora, o como la madama del calipso de este pueblo nororiental venezolano. Desde siempre, El Callao ha sido motivo de intereses mineros, pero su verdadero tesoro radica en el legado de su gente y esta negra es el ejemplo perfecto. A continuación, una compilación de lo que pudimos investigar sobre esta sindicalista, activista cultural, sobre el quehacer de una matrona en la tierra que la vió y aun la ve brillar.

De las antillas pa’ Venezuela. Orígenes de El Calipso

En las islas antillanas y en el mar Caribe se vivía la liberación de la esclavitud a mediados del siglo XIX y mientras esto ocurría nuestro país concedía la explotación del oro a ingleses y franceses. Es harto conocido que en Venezuela la zona minera más importante se encontraba antes y se encuentra ahora en el estado Bolívar, al sur del país.


“Para ese momento, la fiebre del oro atrajo una gran cantidad de inmigrantes, en especial de las antillas británicas y francesas, quienes se radicaron en la población de El Callao. Esta región se convirtió en el escenario de la mezcla de diferentes culturas, entre las que destacan, junto a los habitantes de origen local, un grupo de ingleses, norteamericanos, franceses y oriundos de las Antillas británicas y francesas, entrelazando costumbres, hábitos, música, canto y lenguaje. De esta mezcla surgieron ricas tradiciones, con el aporte afro-antillano; ejemplo de ello es el Calipso y el Patuá. (…) En Venezuela se interpreta el Calipso en la zona oriental del Estado Sucre, Nueva Esparta, Monagas, Bolívar y en Ciudad Guayana bajo la modalidad de Steel-Band, motivado a la influencia fronteriza, la utilización de mano de obra antillana en la explotación petrolera y en la industria del hierro. Tal y como lo expresan los participantes del Grupo Yuruari:

‘Los emprendedores antillanos que llegaron a Venezuela traídos para trabajar en las minas y búsqueda de oro entraron por el río Yuruari, específicamente vinieron pobladores de las islas antillanas que estaban colonizadas por franceses y posteriormente los ingleses. Este grupo de inmigrantes trajeron sus creencias, costumbres, cantos y ritmos, y, entre ellos, lo que conocemos como calipso el cual es una canción y baile a dos tiempos originario de Jamaica’. (Fundación Bigott, 1995)

(…) Cuando se inicia la inmigración de mano de obra calificada, traída por las compañías inglesas y francesas que habían obtenido la concesión de explotación de oro, surgió el problema del idioma entre los técnicos y el personal obrero; para resolverlo se trasladó personal de Las Antillas anglo y franco parlantes, quienes junto a sus familias trajeron un sin número de costumbres y necesidades que luego añadieron a la región”. (Oropeza: 2008)

En ese momento, El Callao se convirtió en el escenario de la mezcolanza cultural venezolana con la francesa, antillanas, inglesa y norteamericana. De este cambalache cotidiano surgieron manifestaciones tradicionales, donde la contribución afro-antillano se destacó. Entre ellas surgieron con mayor acento el carnaval, el lenguaje y El Calipso.

El Calipso del Callao
. De Kaiser a Calipso

El Calipso es un ritmo que se usa para expresar que se está vivo. Antes, se creía que con esta celebración se hacía florecer la industria del oro en el pueblo. Además, esta tradición le permitió a sus habitantes la transmisión en toda Venezuela de las necesidades de quienes bailaban, cantaban y gozaban del carnaval en el Callao y como consecuencia la vida en otros pueblos mineros, cuando las compañías explotadoras de oro paralizaron sus exacvaciones debido a la carestía de insumos para la extracción en las minas y para el procesamiento metalúrgico durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.

“Sus orígenes se remontan a una hacienda de las antillas colonizadas por los franceses -Santa Lucia, Dominica, Martinica, Guadalupe- no se sabe con exactitud cuando. Cuentan que había un joven negro con una voz extraordinaria que hacía grandes improvisaciones. El era el capataz de la hacienda y la gente lo invitaba a las celebraciones diciendo 'traigan el Kaiser' ('kaiser', del alemán y 'Caesar' del latín para referirse al que mandaba). Poco a poco, la palabra 'kaiser' se fue degenerando en 'caisó' (entendiendo que en francés hay muchas palabras agudas). Luego, las personas de la zona se referían a las canciones como 'caisós'. En Venezuela, con la llegada de los antillanos, comenzaron a llamarlos 'carriso' -se desconoce si por majadería- y, posteriormente, llegaría a lo que se conoce hoy como calipso”. (Bigott, 1995)

“Desde entonces, el Calipso es un ritmo alegre y pegajoso, es un género musical que se interpreta en todas las Antillas, Las Guayanas, Bahamas, y en aquellas regiones que han tenido inmigración proveniente de estos países. Este se considera una filosofía musical con origen y base africano-antillana fundida con los instrumentos musicales venezolanos como el cuatro, la campana, y las maracas, que le imprimen el carácter de venezolanidad. (…) El calipso tradicional, como se conoce desde hace más de 100 años en la zona de El Callao, se acompañaba con las palmas de la mano, luego, poco a poco, se incorporó el bambú y algunos instrumentos rústicos como el rallo y el triángulo. Estos fueron los primeros instrumentos que se utilizaron para acompañar el canto en las haciendas. Al mismo tiempo, este genero (música, cultura y danza), adquirió en Venezuela ciertas peculiaridades como estribillos con letras fuertes y picarescas cantados en Patuá o Créole -dialectos antillanos- y las narraciones de sucesos locales”. (Oropeza: 2008)

Continuando con la interpretación a Oropeza y a López D’Amico, en el Calipso de El Callao es muy importante que le presten atención a los versos, pues siempre contienen, cuentan sobre las faenas de sus moradores, sus cuentos, mitos, creencias, leyendas. En una entrevista realizada por Alfonzo Sierra, en El Nacional, estas autoras citan una frase de Saint Bernarden:


“Uno expresa con el calipso sus sentimientos. Si estás triste, bailas triste. Si estás alegre, te mueves alegre. Si hay nostalgia, bailas lleno de eso que añoras. Escribir, bailar, cantar o tocar un calipso es siempre un acto sentimental”. (Alfonzo, 2002)

Uno puede leer en la página de uno de los grupos más exportados de esta tradición -The same peolple-: “El Calipso de El Callao, es para los callaoenses no sólo una expresión musical, teatro o danzas, sino una actitud mental, una filosofía de raíces profundas que permite comprender las complicadas costumbres que han resultado de esa mezcla, en la que diferentes nacionalidades aportaron sus usos y costumbres sin egoísmo cultural, es el compartir los conocimientos, una de las características que identifica plenamente a una callaoense”.

“En El Callao, con Calipso se celebran los triunfos y se lloran las derrotas, es un motivo para reunir a la familia en fechas significativas particulares y colectivas. Al ritmo del Calipso se entierran a los muertos, se celebran los nacimientos y los triunfos, pero también se cantan las injusticias, como estilo de protesta”. (Oropeza: 2008)


De Madamas a La Negra. Lucía Isidora Agnes

La “madama” es de los personajes históricos más representativos y respetados de El calipso de El Callao. Esta palabra se deriva de la desviación fonética del francés “Mesdames'”, que significa “señoras”. Estas damas, afrodescendientes, fueron empleadas para trabajar como maestras, ya que dominaban el francés y el inglés, o por sus maravillosas manos en la cocina como amas de llaves en las casas de los mineros adinerados y, por lo general, extranjeros de la zona.

Pero, no sólo trajeron la enseñanza a los hijos de los señores, sino que estas negras sabias trajeron sus creencias, arte culinario, costumbres, bailes y su “con trajes multicolores y muy floridos, con fondo de encajes blancos, vistosos collares, turbantes al estilo africano y de colores brillantes, entre otros accesorios que lucían en reuniones y fiestas importantes. Indudablemente estas mujeres fueron y son hoy las transmisoras de la tradición. (Oropeza: 2008). Agrega Saint Bernarden en la entrevista para El Nacional en el 2002:

“Las madamas conservaban sus lenguas de las islas, sus trajes, sus costumbres, el arte culinario de sus tierras de origen. Eran negras y mayores en edad, muchas de ellas gordototas, y bailaban calipso como las grandes señoras que eran. Y no lo hacían por un deber folklórico o por adorno. Era su forma de ser, su modo natural de vivir”
. (p.1)

En el Carnaval de El Callao desfilan diferentes personajes, disfraces que danzan al ritmo del calipso, sin embargo destacan:

1.- Las Madamas, “como los personajes femeninos que recuerdan la manera tradicional de las matronas de Guadalupe y Martinica, mientras lucen vistosos ropajes con elegancia, cantan los versos que dan vida a la festividad y bailan mientras desfilan al ritmo del Calipso. Las madamas del Callao son las conservadoras de la tradición, ellas bailan como damas de la nobleza, "Amas y señoras de un ritmo sabio, sosegado, pero exaltado en sabor", al ritmo que permite que se luzcan bailando. Siguiendo el ritual femenino, cuando la mujer es casada tiene un (1) lazo lateral que le recoge su falda; si es soltera dos (2) lazos que recogen su falda a cada lado de la cadera. Antiguamente los hombres del pueblo, cuando veían los lazos a ambos lados, sabían que podían cortejarla ya que la joven era soltera; no así con las casadas. Las Madamas hoy son parte de una leyenda cultural y popular, transmitida de generación en generación”. (Oropeza: 2008)

2.- Los Diablos, que son característicos de la cultura venezolana y que representan el mal y la fuerza de los colonizadores europeos. Las personas se visten de negro y rojo, exhiben máscaras gigantescas y puyan con sus tridentes a la multitud para abrir paso entre las comparsas.

3.- Los Mediopinto, 'Medio o Pinto'. Estos son hombres que se pintan todo el cuerpo de negro y deambulan por el pueblo con agua e’ carbón y melaza, para bañar a personas que no les den dinero. Este acto sorprendentemente agrada a los visitantes, que corretean al mediopinto en un acto simbólico y curioso, durante las celebraciones del carnaval. Entre los años 1932 y 1939 mojaban a la gente con alquitrán a cambio de medios -0,25 Bs-.


Isidora, Isidora, Isidora, Isidora sings the calipso

(El Callao 8-8-1923 El Callao 5-3-1986)

Parece que en los años 60 se escuchaba en El Callao una frase popular que decía: “Calipso e Isidora y Fútbol es Minasoro”, que hacía referencias a la Madama Isidora y al equipo de Fútbol que representa a El Callao. Isidora es sinónimo de El Callao.

Su nombre es Isidora Agnes; es el símbolo del famoso carnaval de El Callao, pueblo minero fundado en las orillas del río Yuruari, en el Estado Bolívar y en donde existió una famosa mina de oro, que fue mantenida en secreto por quien la descubrió y a quien en consecuencia apodaron “El Callao”. El pueblo evolucionó con las excavaciones, hasta el punto de tomar como nombre el apodo del minero fundador. Curioso, ¿no?

Isidora fue una famosa “madama”, ataviada de hermosos trajes de seda colorida, combinadas con el turbante llamados “Madras”, propio de Martinica y Guadalupe e impulsora de las festividades carnestolendas, que en El Callao han sido influenciadas por este crisol de nacionalidades.

"La Negra Isidora" q
ue vivía en el Tigrito en el Estado Anzoátegui, desde hacia algunos años, pero que viajaba frecuentemente a su pueblo para sus fiestas patronales el 16 de Julio y para sus carnavales, se hizo cargo entonces de una lucha social por su tierra y de organizar nuevamente las comparsas, dando una nueva vida a dichas festividades. Desde entonces, Isidora se convierte en la reina de los carnavales de El Callao y una de las más briosas matronas que ha dado este pueblo hasta la fecha. Ella jugó un papel importante en el proceso de popularización de esta celebración. Animaba las fiestas con canciones y bailes acompañadas por la alegre música del calipso.

Nacida en 1923, Agnes no sólo veló porque bumbacs, charrascas, cencerros, cuatros, guitarras y voces estuvieran bien, además de ser una de las más respetadas -y con más ahijados- madamas, “la Negra Isidora” era una destacada vocera del sentir de El Callao.

Estuviera quien estuviera en los puestos políticos, Isid
ora se movía para conseguir mejoras en cuanto a las necesidades del pueblo, tales como la constitución del ambulatorio médico, solicitud de la red de cloacas para el pueblo y muchos otros logros.

En una entrevista realizada por Fundación Bigott en 1995, al ya fallecido “rey del bumbac” Carlos Small, el cultor señaló sobre Isidora que “ella era una negra pájara, una negra viva, no era bella, no, era una negra fea pero despierta desde muchachita (...) como Isidora no tenía miedo, era una negra a quien no le importaba entrarse a palos y cabezazos”.


La gente que compartió con ella cuenta que era muy estricta y rígida con sus creencias. La comparsa de Isidora era una de las más respetadas y disciplinadas de El Callao. “Para pertenecer a su comparsa era necesario tener una conducta intachable. No admitía abrazaderas ni relajos, nada de eso. Si viajaban iban las mujeres aparte de los hombres y lo mismo era a la hora de dormir”, señalaba Small en la entrevista a Bigott en 1995.

Con su calipso no era mezquina. La fiesta del carnaval servía para que el potencial turístico del pueblo aumentase, siendo este otro de los puntos en que más empeño colocó la “Negra Isidora”.
Con respecto a la incursión del calipso como herramienta política, Agnes expresó a una entrevista al diario El Nacional en 1984 que “ahora la han cogido por meter tambores en la política. Así tenemos que el grupo Onda Nueva se ha cuadrado con Luis Herrera y no usa sino boinas verdes. Yo soy adeca desde el PDN y jamás mi partido ha conseguido que toque mis tambores, porque mis tambores son apolíticos. En mis comparsas danzan adecos, copeyanos, comunistas, masistas; todos los venezolanos juntos”.

Según las propias observaciones del cronista de El Callao, Ramón Emanuelli Poggi, la “versatilidad e histrionismo de Isidora Agnes, aunad
a a la fuerza expresiva convincente de sus ideales” la llevó a colocar el calipso de el Callao como una celebración nacional y de relieve internacional. Recuerda que “Agnes formó parte de un conjunto de personas que fundaron la Asociación de Amigos del Calypso, que constituida en Comparsa en sus inicios, tuvo el honor de contribuir a la proyección de los Carnavales de El Callao allende el río Yuruari y descubrir un rasgo de su presencia etnomusicológica”.

En una entrevista realizada a Julio Delgado, músico perteneciente a la generación de relevo del ritmo callaoense, recuerda que “hasta los años entre 48 y 50 todavía era considerada la tradición musical de El Callao como muy de las islas caribeñas, se recuerda mucho a un señor llamado Henry Peters Boin, que con un acordeón guindado en el cuello, un triángulo y una sinfonía en la boca, se hacía acompañar con los tambores de calipso y todo esto significaba una gran comparsa al ritmo de los campos antillanos y muy de las islas.

(…) Ya a partir de esa época, aparecen unos seres humanos considerados por mí como míticos e irrepetibles, la nueva juventud de El Callao, hijos de los señores que nombramos anteriormente, la conocida Juve de El Callao, liderada por un ser humano que para mí era un rosario de bondades y de mucho amor por su pueblo, en este caso me refiero a la gran Negra Isidora Agnes, una mujer que significó la salvación de El Callao para el tiempo en que le tocó vivir

(…) Isidora se puso las alpargatas y el sombrero de paja del llanero y siempre se le veía hablando y ofreciendo entrevistas, diciendo ‘mi pueblo blanco, mi pueblo negro’ de todas las formas. Ella lideró en la década de los años 50 a una generación especial encargada darle vida y nacimiento al verdadero calipso de El Callao, convirtiéndose, a partir de allí, en folklore venezolano (…) A pesar del carácter y el magnetismo que manejaba para conseguir las cosas, La Negra Isidora era una mujer de mucho sentimiento”.

Por su parte el Diccionario Multimedia de la Historia de Venezuela nos cuenta un poco más sobre los detalles de esta madama. Lucía Isidora, fue sobreviviente de los cinco hijos de la unión de sus padres.Ella aprendió desde su infancia las canciones en inglés y ritmos caribeños que cantaba su madre, oriunda de la isla de Santa Lucía; a su padre martiniqueño, intérprete de calipsos en patois, lo recordaba con poco afecto. De sus abuelos, esclavos traídos de Addis Abeba (Etiopía), se expresaba con orgullo como negros trabajadores y amantes de la alegría y la libertad.

El descubrimiento de las minas de oro en El Callao trajo una profusa inmigración de franceses, corsos, ingleses y de antillanos provenientes en su mayoría de Granada, Martinica, Barbados, Saint Vicent, Carriacou, Dominica, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Cristóbal y Trinidad. Vinieron no sólo negros; también había blancos, mestizos, mulatos, hindúes y chinos. Esta inmigración contribuyó al asentamiento de colonias muy importantes de familias antillanas que trajeron tradiciones y culturas de su tierra natal, así como sus lenguas: inglés, francés, créole y patois. Entre sus costumbres impusieron la celebración del Carnaval con comparsas de madamas y el ritmo del calipso (también se escribe calypso), denominación dada a esa expresión musical de ritmo contagioso desarrollada en las Antillas Menores; estas comparsas bien organizadas que marchaban por las calles del pueblo cantando y bailando, fueron hasta finales de 1940 una continuación de las fiestas de Martinica, Santa Lucía, Granada, Carriacou y Dominica.

Hacia 1943, Carlos Small, virtuoso del tambor bumbac, y otros pobladores preocupados por el decaimiento en el entusiasmo por el calipso, ya que mucha población estaba emigrando por el descenso en el precio del oro, eligieron a Isidora, joven que trabajaba como telefonista en las minas, para asignarle la responsabilidad de darle un nuevo aire a la tradición musical: “Leía mucho -dice Small- todo el tiempo leía los libritos de Billiken”. Isidora organizó con mucho brío su comparsa de madamas ataviadas con grandes trajes, la cabeza graciosamente cubierta con un tocado de tela y adornadas con prendas de oro. Este traje no debe ser visto como un disfraz, es una investidura, una dignidad de antillano señorío: “La madama era una autoridad (...) Las madamas eran gente fina, no cualquiera puede ponerse un traje de ésos. Pura categoría”. En la interpretación del calipso tradicional se empleaba la guitarra, el bumbac y el rallo. Isidora y Small decidieron darle una variante local y le incorporaron el cuatro, las maracas y las campanillas venezolanas. Esta nueva instrumentación respondía a la necesidad de buscar una identificación, una pertenencia que expresara de manera particular el sentimiento de la tierra guayanesa, de modo tal que el calipso en Venezuela tiene una personalidad propia: “Un calipso de Trinidad difiere en esencia del venezolano, puesto que a pesar del ritmo pausado y cadencioso de ambos, en el calipso venezolano se percibe un rucaneo que no tiene el trinitario ni, en general, el antillano”; sin embargo, las letras deben ser en inglés: según Small, “El auténtico calipso, el único, es en inglés, pero también incluye el patois, con versos libres. Calipso en español no existe”, como no existe joropo en inglés. De igual manera el calipso clásico no debe bailarse de cualquier modo: “La mujer que baila calipso se mueve como una reina: los hombros quietos, la cabeza inmóvil y el pecho también, toda la cadencia está en la cintura y en la cadera.”

En 1954 se fundó la Asociación de Amigos del Calipso presidida por la Negra Isidora, que a su vez dirigió la comparsa de la Asociación que por muchos años fue la más popular y llegó a agrupar hasta 200 integrantes.

Para 1976 esta agrupación incluía a 156 personas; en enero de ese año se presentó como invitada especial en las Ferias de San Sebastián, en San Cristóbal; después se presentaría en otras ciudades y el 4 de febrero de 1982 se le rindió un homenaje nacional a la madama indiscutible en el Poliedro de Caracas, fue un reconocimiento a su labor por mantener viva la memoria festiva de su pueblo y hacer sentir la presencia del negro en la cultura nacional. Allí se oyeron muchas de las afamadas composiciones de sus amigos Carlos Small y Kenton San Bernard, como Ambacail y Blody Man Down.



Pocas veces una tradición popular se emparenta a una persona como el calipso de El Callao con Isidora, quien se preocupó por conservar el sabor auténtico y tradicional del ritmo, a diferencia del calipso brasileño o del venezolano-brasileño, influido por elementos del merengue.

La Negra Isidora, de recia personalidad, decidida y vehemente luchadora por la reivindicaciones de su comunidad, se convirtió en alma y líder indiscutible de su pueblo; militó en el partido Acción Democrática y durante la dictadura de Pérez Jiménez protegió y albergó en su casa a varios líderes políticos que luchaban clandestinamente contra el gobierno. A partir de 1958 su fibra de luchadora social se hizo presente en su empeño por la organización y la superación económica y social de los mineros y demás pobladores de la comunidad callaoense; con tal fin participó en la fundación del Sindicato de Patronos Mineros de El Callao y del Sindicato del Oro. Ascendió en la labor sindical hasta llegar a integrar el Consejo Central de Fetrabolívar; integró además el tribunal disciplinario de esta federación sindical y fue funcionaria del Ministerio de Energía y Minas.

Isidora nunca se casó ni tuvo hijos: “todos son mis hijos”, se le oía decir; como soltera que fue no tenía preferencias: todos la buscaban, estaba en todas partes, lo sabía todo; organizaba las fiestas patronales y vestía y adornaba a la virgen del Carmen; lideraba los reclamos y alguna vez amenazó con quemar los tambores a la puerta del Congreso, para que se oyeran sus súplicas de prestar mayor atención a su pueblo, que estaba abandonando su tierra de origen, tras la quiebra o el abandono de las antiguas compañías mineras. De parte de Miraflores algo se hizo y el pueblo empezó a cambiar; Minerven, la empresa del oro, pasó a ser manejada por la Corporación Venezolana de Guayana, el pueblo se convirtió en municipio autónomo; la producción de oro se ha mantenido y las condiciones en general han mejorado. Sin embargo, los callaoenses no quieren deberle nada a los partidos políticos, sino al calipso que la Negra Isidora convirtió en identidad. No otra cosa se piensa ante la danza de locura multitudinaria que desborda las calles de El Callao, donde baila la gente de todas las edades y condiciones el 24 de diciembre, en adelanto de la Pascua de Navidad; el 1 de enero, y domingos siguientes hasta el martes de Carnaval.

Y se la llevó la muerte...
Isidora drink the yinyavié

A Isidora la leucemia y otros malestares le produjeron la muerte; sus restos fueron trasladados desde su casa, frente a la plaza Bolívar, a la Iglesia del Carmen; allí todo el pueblo callaoense y los poderes públicos, organizaciones gremiales y sindicales de Guayana le rindieron tributo y recibió los honores militares dispuestos por el Presidente de la República, como reconocimiento a su incansable labor; la banda marcial del Batallón Sucre, de la V Brigada de Infantería de Selva, hizo el Toque de Oración en la iglesia y posteriormente encabezó el desfile marcando el paso con la Marcha Regular.

Fue trasladada en hombros en un impresionante cortejo fúnebre hasta el cementerio, que dista diez kilómetros del pueblo, al compás del calipso, tal como fue su deseo, interpretado por el grupo “The Same People”. El cortejo fúnebre, luego de algún recorrido se detuvo en un sitio acordado para cumplir con el ritual ancestral de El Callao de “dar las gracias”. Allí hablaron sobre la vida y obra de Isidora los representantes de todos los poderes, diputados, dirigente políticos, empresariales, sindicales, gremiales, de las organizaciones del fútbol, del calipso y familiares.

El calipso y el recuerdo de Isidora sobreviven; sin embargo, de lo tradicional sólo va quedando la comparsa de las madamas; el calipso ahora es un negocio con enormes cornetas y equipos de sonido que incorporan sintetizadores e instrumentos de viento. Madama Lulu, Lourdes Basanta, inseparable amiga de Isidora, le compuso un calipso que se ha hecho muy popular, la comparsa entona un pegajoso coro que dice: Isidora sings the calipso / Isidora is queen of festival / Isidora drink the yinyavié / Isidora is queen of Carnaval; en una de las estrofas se oye: Porque es el alma del Carnaval / Esa negra si tiene swing al bailar .


Bibliografía:

Fundación Bigott (1995). Video Encuentro con lo Nuestro: Yuruari y El Calipso del Callao. Caracas: Autor.

El Calipso del Callao: expresión musical, teatro y danza venezolana”, de Neidha Rebeca Oropeza

Alfonzo, E. (2002, Febrero 12). Sólo las madamas sienten el verdadero calipso de El Callao. El Nacional.

http://www.thesamepeople.com/calipso.htm

http://isidoraagnes.blogspot.com/2007/ artículo enviado por Juan Manuel Carvajal Correo del Caroní
http://www.fpolar.org.ve/dmdhv/actualizacion/isidora.html

 

Comentarios

elvys

cd bolivar, edo bolovar, venezuela

en el callao se celebran los mejores carnavales del mundo, yo tengo mas de 30 años visitando los carnavale del callao y ahora es cuando tengo ganas de ir, los invitamos .

02 de agosto de 2008

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01 de agosto de 2008

Alexy paul

cabimas venezuela

Felicitaciones por este magnifico reportaje muy bien llevado y que reasalta nuestras costumbres que no han sido difundidas como debe ser. me enorguyece como decendiente de esa extraordinaria raza.gracias

31 de julio de 2008

OCARINA GARCIA

Upata-Edo Bolivar Venezuela

En virtud de esa lucha social por el rescate de nuestra identidad y valores culturales ancestrales, se impregna toda esta excelsa reseña más allá de un contexto vidabiografía,lo que hace más grande la calidad de la investigación y del investigador..exitos !!

31 de julio de 2008

Tomás Scruggs

Iowa City, Iowa, EEUU

Que artículo tan bien investigado y presentado: oye, por la calidad se parece que estas en proceso de escribir un tesis doctoral en etnomusicologia o antropologia! Felicitaciones.

17 de julio de 2008

Ramiro López

Caracas

Muy bueno, que interesante es la evolución de las palabras y de nuestro idioma

14 de julio de 2008