Fascículo #94

CINE: Despedida de Soltera

Luciana Mc Namara/ ENcontrARTE

Versión en PDF

Fui acompañada de un amigo a ver la película venezolana Despedida de soltera. Después de pasar por un estado de ansiedad, hastío, aburrimiento y desesperación llega por fin el final de la historia.  Al encenderse las luces de la sala y entrar el acomodador de un conocido circuito de cine comercial, mi amigo le comenta, -¡hermano me vas a tener que devolver la mitad del dinero de la entrada porque, sinceramente, esto no llega ni a media película. A lo que el chico le contesta sonriendo, -bueno, es una película venezolana, ¡que más puedes esperar!

Esto es lo que ha conseguido cosechar la trabajosa siembra del cine en Venezuela. El cine de nuestro país tiene, indiscutiblemente, mala fama. El cine en nuestro país pareciera que no es más que un experimento antojadizo de un individuo sin responsabilidad alguna, -con sus excepciones claro está-. Da la impresión de que, el financiamiento que ofrecen los organismos del estado para tal fin, es para apoyar obras audiovisuales que carecen de propuestas renovadoras –así sea el caso de este film hecho en 1995-, y de un sistema previo de análisis de mercado, de distribución y de mecanismos de comercialización que garantice su permanencia, no sólo en los circuitos de las salas de cine sino también en el imaginario del colectivo venezolano; y es así que pasa a ser una más de las tantas que ya, tristemente, forman parte de las estadísticas del olvido y del “engavetamiento”. Por lo menos esa es la impresión que deja este film de Antonio Llerandi*. La calidad de la película es bastante macilenta. Desincronización de sonido en ciertas escenas, dudosas actuaciones –apartando a la de Dora Mazzone y a la de Elaiza Gil-; un argumento que nunca se entiende, que pretende ser algo entre misterio, drama y comedia y no llega a ser sino un pastelado inmenso; en esencia, un guión vacío y degradante, no sólo del género femenino, sino también de la propia idiosincrasia venezolana. Ojala esta “expresión artística” no traspase las fronteras del país, porque, sinceramente, lo que da es pena ajena. Da pena que el resto del mundo interprete que la “sociedad venezolana” es el reflejo de esa suerte de superficialidad representada, de histerismo femenino y atrofia cerebral.


Parece más bien que el mensaje fuera: ‘Beber alcohol es terriblemente perjudicial para la salud mental, la inteligencia y la coherencia’.  Si ese fuera el caso, entonces, se justificaría tanta perturbación conductual y desatino.  Confieso que me gustaría poder decir algo más halagador, más optimista pero, no hallo la manera en este film. Sugiero que el que lea este comentario recurra ‘voluntariamente’ a la sala de cine y juzgue por sí mismo la obra de Llerandi, que, además, nació como un ensayo de los alumnos de un taller de guión cinematográfico dictado por el propio cineasta en la década anterior. Considero que debemos ver cine venezolano para poder tener una posición clara, una voz; para darnos cuenta de lo que nos está “representando” y poder expresar así nuestra opinión, mala o buena.  Y yo me pregunto, cambiando un poco el orden de ideas: ¿Si esta película fue filmada en 1995 y hoy por hoy su temática esta “plenamente vigente”, -según comenta Llerandi, (considerado uno de los mejores cineastas venezolanos) entrevistado por la revista Vértigo-, que puede esto significar? que el cine venezolano no ha propuesto nada nuevo desde hace ya más de 10 años?, que está sufriendo una especie de retroceso? O que se nos diluyó la imaginación?


* Actor, productor ejecutivo y realizador, fundó en 1972 la Escuela Taller del Ateneo de Caracas. Participó en la producción de películas como Por los caminos verdes con Marilia Vera, en 1982; Golpes a mi puerta (Alejandro Saderman,1993); Tokyo-Paraguaipoa (Leonardo Henríquez, 1996) y 100 años de perdón (Alejandro Saderman, 1998) como productor ejecutivo; Caracas amor a muerte (Gustavo Balza, 2000) como productor general; y Manuela Sáenz (Diego Rísquez, 2000) nuevamente como productor ejecutivo.
Con la colaboración de Iván Feo dirigió un par de cortometrajes Descarga y Se mueve, y su primer largometraje de ficción, País portátil, de 1978 basada en la novela de Adriano González León, premiada en La Habana y en Cartagena. Luego realiza Adiós Miami en 1984 siendo una comedia de humor negro en torno al “nuevoriquismo”venezolano; posteriormente hace La Gitana Tropical en 1995 y Profundo en 1987, basada en la obra teatral de José Ignacio Cabrujas. Por último Despedida de soltera, del 2005/2008, filmada en 1995.

 

 

FICHA TECNICA

Titulo Original: Despedida de soltera
Dirección: Antonio Llerandi
País(es): Venezuela
Idioma Original: Español
Categoría: Ficción
Género: Drama
Censura: C
Tipo: Color
Duración: 93 min.
Año de producción: 2005                                                                                                                    
Año de estreno: 2008                                                                                                             Productora: Producciones Doble Ele
Guión: Antonio Llerandi
Producción: Antonio Llerandi, Liz Mago
Fotografía: Jonny Semeco
Edición: Antonio Llerandi
Música: Aquiles Báez
Sonido: Stefano Gramito
Dirección Artística: Gerald Romer
Intérpretes: Martha Tarazona, Dora Mazzone, Tatiana Padrón, Claudia Reyes, Laura Altieri, Ivonne Conte, Elaiza Gil, Isabel Hungría, Judith Ann Luque, Linsabel Noguera, Jenni Quintas y Deborah Schneider.


Fuente
http://www.cinelatinoamericano.org/ficha.aspx?cod=2932
http://www.revistavertigo.info/altanto/antoniollerandi.html
http://www.imdb.com/name/nm0515715/