|


| |
Roberto Bardini |
 |
 |
| |
Periodista, escritor y docente argentino. Desde 1976 reside en México, donde fue columnista de Le Monde Diplomatique en Español, jefe de la sección
internacional del periódico El Día, editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo, corresponsal en California del diario La Jornada, coordinador de
operaciones internacionales de la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex) y director del diario Milenio en el Estado de Hidalgo. Entre 1977 y 1986 fue corresponsal de guerra en América Central, Irak, Líbano y el ex Sáhara Español. Es autor de diez libros. |
El gobierno del presidente George W. Bush ha puesto el grito en el cielo a causa de la revelación del New York Times acerca del programa secreto de espionaje a cuentas bancarias como parte de la "guerra al terrorismo internacional".
El 23 de junio, el periódico informó que el gobierno estadounidense tiene acceso a los datos bancarios de miles de personas en todo el mundo, paralelamente a sus actividades de escuchas telefónicas e intervención de correos electrónicos. La CIA y el Departamento del Tesoro, según el diario, crearon una base de datos de transacciones financieras privadas de gente que, en su mayoría, no tiene nada que ver con grupos terroristas. El programa, que se puso en marcha poco después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York, no fue autorizado por órdenes judiciales ni legislativas sino por un poder administrativo para situaciones "de emergencia".
"Que la gente filtre ese programa y que un rotativo lo publique causa gran daño a Estados Unidos, porque hace más difícil ganar la guerra contra el terror", declaró Bush en tono agresivo.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, acusó al diario neoyorkino de poner en peligro las vidas de estadounidenses y violar las tradiciones periodísticas de mantener secretos oficiales durante tiempos de guerra. El representante republicano Peter King, presidente del Comité de Seguridad Interna, declaró que el Departamento de Justicia debe iniciar una investigación criminal contra The New York Times por violar leyes sobre espionaje. "Estamos en guerra, y que el Times difunda información sobre operaciones y métodos secretos es traicionero", dijo.
Durante la "década infame" del presidente argentino Carlos Menem (1989-1999), circuló un chiste en las salas de redacción de Buenos Aires: "¿Qué hacen los periodistas más influyentes cuando no escriben, no hablan por radio o no salen en la televisión? Reciben amenazas".
La relación entre el gobierno y los medios de comunicación fue tan tortuosa en aquellos diez años, que dio motivo a Horacio Verbitsky, columnista del diario Página 12, para escribir su libro Un mundo sin periodistas (Planeta, 1997). El título se le ocurrió gracias a una broma que el entonces primer ministro británico John Major les había hecho a Menem y a William Clinton en 1992, durante una reunión de mandatarios en Nueva York. Ante los micrófonos y frente a un enjambre de fotógrafos y camarógrafos que se apretujaban para tomar su imagen, Major preguntó: "¿No sería bueno un mundo sin periodistas?"
Cuando Major hizo su broma, sabía de lo que hablaba. También lo sabía Verbistky al escribir la introducción a su libro: "Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar a todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en los zapatos. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que de lo bueno se encarga la oficina de prensa, de la neutralidad los suizos, del justo medio los filósofos y de la justicia los jueces".
Enredado en sus propias cuestiones domésticas, George W. Bush posiblemente ignore todo esto. Pero a raíz del "destape" efectuado por The New York Times acerca del espionaje bancario como parte de la "guerra al terrorismo", quizá busque una respuesta en serio a la pregunta en broma de John Major.
Déjanos Tu Comentario
|