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Roberto Bardini |
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Periodista, escritor y docente argentino. Desde 1976 reside en México, donde fue columnista de Le Monde Diplomatique en Español, jefe de la sección
internacional del periódico El Día, editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo, corresponsal en California del diario La Jornada, coordinador de
operaciones internacionales de la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex) y director del diario Milenio en el Estado de Hidalgo. Entre 1977 y 1986 fue corresponsal de guerra en América Central, Irak, Líbano y el ex Sáhara Español. Es autor de diez libros. |
En junio de 1974, el diario Noticias, de Buenos Aires, publicó una
serie de artículos sobre Medio Oriente titulada “La Revolución Palestina”.
Su autor era el periodista, escritor y dramaturgo Rodolfo Walsh, quien el mes
anterior había sido enviado por el periódico a Egipto, Siria, Argelia y
Palestina. A 32 años de distancia, esos apuntes constituyen un documento de
gran actualidad.
Nacido en 1927 en la
Patagonia, descendiente de irlandeses, jugador de ajedrez y
aficionado a las novelas policiales, Walsh fue uno de los fundadores de la
agencia cubana de noticias Prensa Latina, junto con sus compatriotas Jorge
Ricardo Massetti y Rogelio García Lupo. También fue un tenaz reportero de investigación
y precursor del género conocido como non
fiction novel con su libro Operación
Masacre, editado en 1957, al que siguieron ¿Quién mató a Rosendo? (1969) y El caso Satanowski (1973).
“Desde hace un cuarto de siglo la política oficial del Estado de Israel
consiste en simular que los palestinos son jordanos, egipcios, sirios o
libaneses que se han vuelto locos y dicen que son palestinos, pero además
pretenden volver a las tierras de las que se fueron voluntariamente en 1948, o que les fueron quitadas no tan
voluntariamente en las guerras de 1956 y 1967. Como no pueden, se vuelcan al
terrorismo. Son en definitiva terroristas
árabes”, escribe Walsh con su habitual ironía.
Después, en muy pocas
líneas, el periodista llega a una conclusión que mantiene una dramática vigencia:
“Es inútil que en el Medio Oriente estos argumentos hayan sido
desmantelados, reducidos a su última inconsecuencia. Israel es Occidente y en
Occidente la mentira circula como verdad hasta el día en que se vuelve
militarmente insostenible”.
Un ejemplo de “mentira
que circula como verdad” se encuentra en la carta que Mario Sejatovich,
agregado de prensa de la embajada de Israel en Argentina, envió a Noticias en respuesta a la serie de
artículos y que fue publicada el 27 de junio de 1974. Con argumentos similares
a los que hoy utilizan los representantes diplomáticos israelíes en el exterior,
el funcionario acusa al escritor de “flagrantes
inexactitudes, deformaciones de los hechos históricos, gruesos equívocos”.
Sejatovich condenaba al “terrorismo [árabe] que elige deliberadamente como
blanco a civiles inocentes y que no trepida en asesinar a mujeres y niños”. Como
paradoja hay que señalar que eso es exactamente lo que hoy hacen en Líbano la
infantería, la artillería y la aviación de Israel: masacrar a ciudadanos no
combatientes.
Walsh le responde a Sejatovich que él
considera “la insurrección de los palestinos frente a los
ocupantes de su patria tan legítima como, por ejemplo, el alzamiento del ghetto
de Varsovia”, en referencia a la rebelión del 19 de abril de 1943 contra los
nazis en un barrio cercado en la capital de Polonia. Y a continuación, cita el
testimonio del escritor religioso judío Moshe Menuhin, autor de The decadence of judaism in our time (Institute for Palestine Studies, Beirut, 1969, un
alegato antisionista de 589 páginas):
“En lo que a mi concierne, mi religión es el
judaísmo profético y no el judaísmo-napalm. Los nacionalistas judíos, el nuevo
tipo de guerreros –judíos– no son judíos, sino nazis –judíos– que han perdido
todo el sentido de la moralidad y la humanidad judías… A pesar de todos los
artificios de encubrimiento y la construcción de imágenes ficticias; a pesar de
los torrentes de trucos sofisticados, publicidad astuta, retórica polémica,
ocultamiento de los hechos, redacción tendenciosa de la historia, el hecho
trágico es que los nacionalistas –judíos– se apoderaron por la fuerza de
las armas, del terror y de las atrocidades, de los hogares, la tierra y la
patria de los campesinos, trabajadores y comerciantes árabes, en la vieja
Palestina; construyeron una Patria Judía y la expandieron durante los meses
anteriores al 14 de mayo de 1948 por medio de masacres, despojos y terrorismo,
entre el 10 de abril y el 14 de mayo, expulsando a los árabes de ciudades tan
típicamente árabes como Deir Yassin, Jaffa, Acre, Ramleh, Lydda, etc. Los
nacionalistas –judíos– son nazis –judíos– y yo siento vergüenza que me
identifiquen con ellos y con sus causas herejes”.
El 24 de marzo
de 1977, Walsh –quien pertenecía a la organización Montoneros y vivía
clandestino– envió una Carta Abierta a la Junta Militar argentina, en la
que denunciaba “censura de prensa, persecución a intelectuales, el allanamiento
de mi casa en El Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija”.
El escritor finalizaba el mensaje manteniéndose “fiel al compromiso que asumí
hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. Fue
secuestrado al día siguiente por un grupo de tareas de la marina y asesinado.
Si viviera, Walsh tendría 73 años. Desde que él publicó “La Revolución Palestina”
hace más de tres décadas, más que nunca “Israel es Occidente y en Occidente la
mentira circula como verdad hasta el día en que se vuelve militarmente
insostenible”. Mientras tanto, en Medio Oriente continúa la Operación Masacre.
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