VER NOTICIAS
Hasta el 28 de febrero de 2009 se reciben los textos participantes del concurso anual de La Librería Mediática en lalibreriamediatica@gmail.com
Por sexto año consecutivo La Librería Mediática convoca a escritores de todo el mundo a su concurso de literatura breve
La extensión máxima de los cuentos y poesías es de 50 palabras

Jorge Rodríguez: Los Comités de Salud son esperanza socialista

Hollywood style continúa en el CELARG
A petición del público

Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer (en el CELARG)
Seminario internacional: Equidad de género en acción

Cornelis Zitman en el Museo de Huelva
Una obra construida alrededor de nuestra Diversidad Cultural

Rendirán homenaje a Rómulo Gallegos en México

Rinden homenaje en México a destacado antropólogo francés

Un Mal Encajado, obra experimental de teatro

La Clase presente en Festival Internacional de Cine Viña del Mar

Colombia se desmorona entre asesinatos, robos, desempleo y crisis social

 

Más Noticias...

Efemérides de hoy , 20 - nov
 
Año 2
VER CARTELERA

Para Hoy

REPRESENTACIÓN : Lectura dramatizada: Byron a Misolonghi
Caracas

REPRESENTACIÓN : De caos & deca caos
Caracas

PRESENTACIÓN : Belinda Vivas volvió de canto.. con Roberto Jirón
Caracas

REPRESENTACIÓN : She loves you yeah, yeah, yeah.
Caracas

REPRESENTACIÓN : Sopas de muñecas
Caracas

REPRESENTACIÓN : “¿Te duele?”.
Caracas

FORO : El teatro de los países del ALBA para la juventud y por la integración
Caracas

CONCIERTO : Cacri Jazz
Caracas

CHARLA : El Nacimiento del Cine en Venezuela y el mundo
CARABOBO

REPRESENTACIÓN : Mi Hermano José Rosario
Caracas

 

Continúa Hoy

REPRESENTACIÓN : Entre hadas y duendes
Caracas

VARIOS : Feria Internacional del Disco, Fidisco 2008
Caracas

FESTIVAL : Cortometrajes de Barquisimeto
LARA

FESTIVAL : Cine Infantil de Ciudad Guayana
BOLÍVAR

CONVOCATORIA : Congreso de musicología
Caracas

SEMINARIO : Internacional: Equidad de género en acción
Caracas

FESTIVAL : Internacional del Aire
FALCÓN

EXPOSICIÓN : Colonenses II
TÁCHIRA

REPRESENTACIÓN : San Marcos de Venecia
Caracas

VARIOS : Acividades en el MAM
Caracas

 

Más actividades...


Principal actual
Manifiesto
Quienes somos
Contáctanos/publica tu obra
Boletín
QUINCENARIO N°
31
19 de Noviembre de 2005
SECCIONES PERMANENTES

Google

Últimos artículos de:
Roberto Jiménez Maggiolo

La medicina, lo ético i la realidad político-social del mundo

Los estudios i las profesiones no garantizan inteligencia

Cinco mártires cinco indignaciones de fuego

Eutanasia activa: morir con dignidad

Bolívar, genio i pasión. El pensamiento político del Libertador

La iglesia católica i las “sectas”

Soi

Bolívar, genio i pasión: El pensamiento político del Libertador

Latifundio cultural : Herencia IV República

La despenalización del aborto


Ver todos del autor...


  Columnata

  Roberto Jiménez Maggiolo
  Médico i filósofo zuliano. Médico-Cirujano (1952) Doctor en Ciencias Médicas (1961). Lic. en Filosofía (1963). Gineco-Obstetra. Profesor Universitario (J). Estudios de Post-Grado en España i Bélgica. Miembro Titular de la Academia de Medicina i de la Academia de la Historia del Zulia. Miembro de la Asociación de Escritores del Zulia. Miembro fundador la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina i de la Sociedad Bolivariana. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Ha publicado más de 25 libros i escribe i colabora en periódicos i revistas del país. Fundador de la Revista del Colegio de Médicos. Constituyente por el Estado Zulia i Presidente de la Comisión Legislativa de transición.
La medicina, lo ético i la realidad político-social del mundo
Baje la versión PDF del artículo


“La medicina es una ciencia i un arte; la ciencia
no puede concebirse sin el conocimiento, i el arte
es inconcebible sin el amor”.
                                                                   R.J.M.

Este pensamiento personal como epígrafe −primera vez que me atrevo a esto, cuando la experiencia i la vejez nos acreditan− posiblemente es síntesis de lo que hace la mente después de muchas lecturas de años i años, incursionando en campos distintos pero mui afines a la medicina, i teniendo de la medicina un concepto mui amplio, científico, antropológico, filosófico i artístico, cualidades que enriquecen el alma (que para mí es combinación de mente i corazón), si es que admitimos arbitrariamente que, los sentimientos puedan nacer de este órgano vital, apenas bomba impelente de la sangre que recorre el cuerpo. Perdónenme que siempre comience mis disertaciones, sean científicas, artísticas o literarias, por un paseo existencial, por un acirate de luces i sombras filosóficas. Un médico del ayer, al cual muchos solamente conocen por un sentencia que, tal parece obligó a varias generaciones a rechazarla, por creerla vanidosa, el español, nacido en Barcelona en 1828 i fallecido en 1897 José de Letamendi, quien dijo que, “El médico que a la vez no es filósofo, no es ni siquiera médico” u otra versión “El médico que no sabe filosofía, ni medicina sabe”. Entonces, aunque este personaje me simpatiza porque, fue un extraordinario médico que comenzó como profesor de Anatomía i luego dictó por años Patología General, siendo con sus ideas un precursor de la medicina psicosomática i, además, un hombre de gran cultura, porque era filósofo, matemático, pintor i amante de la música, enseñando a sus contemporáneos a apreciar la música de Wagner; no quiso realmente, ni lo acompaño en eso, imponer el aserto de tener todos los médicos que estudiar filosofía, porque lo que en realidad se pretende, es que pensemos sobre la existencia humana con razonamientos firmes, de manera que todos tengamos nuestra propia filosofía de la vida, lo que los alemanes llaman la weltanschauung, término intraducible pero interpretado por Russell i muchos otros, como eso: filosofía de la vida, o un complejo psicológico comparable al temperamento, o mejor todavía, “el apoyo filosófico adecuado, la base intelectual consistente por sí misma para la conducta práctica”. Empero, repito como siempre que, lo mejor que me pudo pasar en la vida, después de hacerme médico, fue estudiar filosofía. Redescubrí la existencia. Me hizo una “terapia” tan extraordinaria, como la hizo también, en la poesía de Antonio Machado, el de la célebre copla, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. I en la antigüedad, cuando a Aristóteles le preguntaba qué le había dejado la filosofía, decía: “Hacer por voluntad propia, lo que otros hombres hacen por temor a las leyes”.

LA MEDICINA

En la afirmación de ser la medicina una ciencia, no existen dudas, aunque veremos que algunos pretenden retroceder en ese camino; i en ser arte i el arte inconcebible sin amor, ya iré aclarando estos conceptos, recordando un dicho del artista más universal que haya existido: Leonardo Da Vinci, genio que hasta tocó los campos de la medicina por realizar las primeras disecciones humanas i ser el primero en demostrar efectivamente la posición del feto en el vientre materno i otros dibujos anatómicos que se adelantaron a Vesalio; pues bien, este hombre excepcional nos dijo: “Solamente se conoce bien, la cosa amada”. I con pensar reflexivo de la ciencia, entremos en el tema, cuyo título se justifica (a pesar de lo humilde del esfuerzo) porque, cuando hablamos de medicina, va implícito que hablamos de una ciencia universal que no tiene apellidos ni alternativas (las alternativas son más comerciales o neoliberales hoi, que reales ramas del conocimiento) aunque nos estemos refiriendo como en este caso, a la Medicina en Venezuela i a ese portentoso plan, profundamente humano del Programa Barrio Adentro, aplicado en una realidad política que toma fundamentalmente a un pueblo o pueblos, señalados específicamente con un sistema que evoluciona no únicamente en lo científico, sino en lo político-social, en lo antropológico, en lo humano, pues su centro, es el hombre enfermo i el hombre sano, pero previniendo con eficiencia i honestidad, los ataques o agresiones a su salud. Para ello están los estudios (profesionales i científicos) pero igualmente los conocimientos sociales del entorno del paciente (el hombre que padece) i el hombre sano que desea conservar su capacidad de trabajo para la creación de bienes materiales i espirituales. Esa es una aspiración o un anhelo mundial, de los pueblos subdesarrollados o en desarrollo, despectivamente designados, del “tercer mundo”, cuando si bien parece que toda la Humanidad (o las humanidades como personalmente insisto desde hace años) tiene o tenemos una vida planetaria. Viajamos en una pequeña nave espacial en el minúsculo brazo de Orión de una de las tantas galaxia del cosmos −la Vía Láctea− galaxias que, ya contamos por trillones i hasta hace algo más de medio siglo, creíamos solamente dos, con nuestra gemela Andrómena.

Recuerden aquellos que fueron mis alumnos en Ética Médica, cátedra que me enorgullece haber fundado en nuestra Facultad de Medicina por el decidido apoyo de un colega que deseo recordar, el Dr. Rafael Acosta Martínez, entonces Decano i posteriormente Rector, adelantándonos en dos años a la OMS i a la Federación Médica Venezolana, donde exponía que “todas las enfermedades son sociales” porque crean un desequilibrio socio-económico grave, i entonces, así como no es la célula ni el órgano lo que enferma, sino el organismo todo, igualmente no es el hombre quien solamente enferma, sino su entorno, su familia, i la sociedad;  todavía sigue vigente aquel sencillo esquema del Ciclo Económico de la Enfermedad, que se ha afinado en sus etapas pero en esencia es el mismo, siempre tomando en cuenta que, para romper ese ciclo, es más barata la Medicina Preventiva que la Curativa; pero con una singular advertencia: que no es lo mismo la medicina para los ricos, los privilegiados, los pudientes que, la medicina de los pobres, los necesitados, las clases medias de bajos salarios, recordando aquello de la filosofía de Marx, respecto a la única venta posible de lo que llamó el proletariado, como lo es la capacidad de trabajo en el sistema neoliberal capitalista.

Empezamos, entonces, por las diferencias fundamentales entre la relación médico-paciente de esas dos medicinas diferentes de acuerdo a la clase social, cosa que ha venido siendo así desde hace siglos. El escritor i dramaturgo francés, Juan Bautista Pouquelin, más conocido como Molière el creador de Tartufo, decía:  “Los médicos no tienen más misión que la de recetar y cobrar; el curarse o no, es cuenta del enfermo”. I con igual ironía agredía: “Conocí a un hombre que tenía sus razones para no decir jamás: <esta persona murió de fiebre> sino: murió de cuatro médicos y dos farmacéuticos”. I parece mentira que, casi dos siglos después, con los progresos de la ciencia, la filosofía i las profesiones liberales, todavía hoi podríamos decir cosas similares, no porque la ciencia médica sea la culpable, sino porque los gobiernos, los políticos i los “galenos” que siguen sus directrices i le fascina el fetiche del dinero, les secundan, con un solo perdedor: el pueblo; i también, los derechos humanos i el amor a la humanidad o a la vida. Ese es el calvario de la ciencia toda: los grandes descubrimientos son de los científicos ( i hasta los premian con distinciones como el Nobel o el John Scott) pero las aplicaciones científicas, la ciencia aplicada o tecnología, la deciden los políticos. Se fueron con un complejo inmerecido de culpa, hombres como Robert Oppenheimer, Enrico Fermi i Alberto Einstein, por la supermasacre científica de Hiroshima i Nagasaky, ordenada por un presidente indocto como Harry S. Truman.

La relación médico-paciente, estudiada por unas generaciones de médicos humanistas de fines del siglo XIX i principios del XX, para nosotros sus discípulos, hombres brillantes como  Letamendi, Gregorio Marañón, Blanco Soler, Laín Entralgo i otros más allá del Atlántico, o en Venezuela José María Vargas, Luis Razetti, Francisco Rízquez, Marcial Hernández, Francisco Eugenio Bustamante, Adolfo D’Empaire, Manuel Noriega Trigo, Hernández D’Empaire, Humberto Gutiérrez i otros, aunque creo la enseñamos en la Universidad por lo menos en mi Cátedra i en las Clínicas hospitalarias, cuando fueron a la práctica profesional, el neoliberalismo capitalista muchas veces la deformó i en ocasiones fui testigo o tuve experiencias referenciales.

Históricamente se ha pretendido utópicamente, quitar el carácter inmediato de esa relación  en el pasado, en pueblos primitivos, por la actió in distans, por ejemplo la acción de los curanderos o magos, o hasta en la misma medicina griega por la incubación, cuando el enfermo en reposo en los templos de los asclepíades, tenía que esperar que el Dios curador Asclepios, bajase en la noche durante el sueño a ofrendar su poder curativo; de modo que el sacerdote (el médico en este caso) solamente era el intermediario que cobraba; no así la medicina hipocrática o fisiológica (derivado de la Physis, naturaleza) que se acercaba verdaderamente al enfermo i a su padecimiento. Luego, cuando progresivamente en cuestión de siglos la medicina fue evolucionando hasta lo que hoi  conceptuamos como psicosomática i comunitaria, el sistema político económico mundial, de nuevo ha ido colocando la relación médico-paciente como actio in distans, logrando desaparecer al médico familiar (que era un consejero privilegiado, hasta para buscar especialidades o contar conflictos espirituales, más que a un sacerdote), a las visitas domiciliarias, al maletín del médico (en otro tiempo un emblema profesional, cuyos pertrechos expone el Dr. Augusto León en su obra Ética en Medicina, que era nuestro libro de texto) i el paciente grave, impedido o no, tiene que asistir al consultorio o al hospital en horarios estrictos, enfrentarse a una secretaria para pagar honorarios anticipados i los datos elementales de la historia (a veces teniendo que declarar el ya casi inexistente “secreto médico”) i luego, enfrentarse a un profesional que apenas lo examina, (ya es la secretaria o enfermera, la que toma tensión, pulso i otros parámetros); se examinan placas, se leen informes de bioanálisis, se ordenan investigaciones especiales (radiografías, ecogramas, tomografías, resonancias o pruebas bioquímicas o genéticas) con un aplastamiento presentido en lo económico, i es poco lo que el enfermo puede dialogar con su médico; a veces el paciente tiene que recurrir al capitel de su receta, para recordar como se llama su médico tratante. Por eso existen tantos chistes crueles que, naturalmente, le quitan dignidad a la profesión. Sin embargo, los griegos llamaban al médico, demiurgo, traducido como “servidor para el pueblo”. Sobre este problema, dice Laín Entralgo: “El encuentro personal entre el médico y el enfermo y la relación diagnóstico-terapéutica a él consecutiva son rigurosamente imprescindibles para una práctica humana del arte de curar”. I más adelante expresa: “La relación médica es muy delicadamente sensible a las mudanzas de la historia”. Entonces nos percatamos: son, pues, las mudanzas de la historia contemporánea, las que han desvirtuado la parte esencial de la medicina. Es obvio que la investigación científica ha revolucionado completamente la ciencia contemporánea i entre ellas a la medicina, a la cual se aplica algo tan teórico todavía, como las llamadas matemáticas fractales. Nadie se atrevería a negar los portentos de la tecnología para el diagnóstico que hizo pura historia muchos “signos” i “síntomas” de la clínica del ayer, pero que, sin embargo, no le ha quitado su reinado (a la Clínica); o los portentos de la cirugía, no solamente llegando a órganos, regiones anatómicas o en las ya dominadas, disminuyendo notablemente la agresión física, por ejemplo con la cirugía laparoscópica o con microscopios, sino también, triunfando sobre el dolor con los maravillosos logros de la Anestesiología; empero, descuidando lo esencial: ciencia del hombre i para el hombre, en consecuencia debiendo ser, profundamente humana. El arte i la técnica en la cumbre, pero desentendida del amor, del amor al prójimo, del amor a la vida.

LO ÉTICO

Todavía me encuentro frente a la confusión, o no distinción de muchos profesionales universitarios (i desde luego entre los políticos) entre ética i moral, pero no es el momento de ponérmelo a aclarar, excepto en algunos puntos. I si bien la moral es algo mui personal, producto de influencias tradicionales, religiones, supersticiones i hasta equívocos no filosóficos, la ética, en cambio, es una reflexión filosófica sobre la moral, disciplina esencialmente práctica sobre la conducta humana, al punto que, desde siglos atrás, Inmanuel Kant se ocupó de ella en  la Crítica de la Razón Práctica. Es incuestionable, entonces que, lo ético, no puede ignorar lo moral porque forma parte de la estructura misma de la personalidad, pero ya como disciplina científica se impone estudiar la ética, meditarla i armarse de los juicios necesarios, o aprender a hacer juicios éticos, para afrontar la realidad que, quiéranlo o no algunas personas, es realidad político-social, porque si nos preocupamos por la vida i el destino de un país que conceptuamos la patria, nadie escapa a ser miembro de esa polis, ciudad en griego i de donde deriva el término política. Todos somos hombres de la polis, igual que todos somos terráqueos, hombres de la Tierra i estamos comprometidos también con el destino, la supervivencia i la felicidad aquí en el planeta que, empieza a resentirse o a enfermarse por los disparates i agresiones que le hacemos. En consecuencia, si tenemos una vida planetaria, estamos comprometidos con lo que suceda en todos los rincones de nuestra diminuta nave espacial, de la que nadie ha podido ni podrá descender, i la política de cada país, grande o pequeño, está indefectiblemente relacionada a la política mundial. Además, los problemas humanos, los resuelven los humanos, no las supuestas divinidades i cuando digo esto, recuerdo a Stephen Hawking sobre cuya enfermedad reflexionaremos más adelante) quien expresó: “Somos tan pequeños en el universo que dudo si Dios se habrá percatado de nuestra existencia”.

Lo ético en medicina, tal como en los últimos años se estilaba, era una ética paternalista o impositiva por parte de los médicos. Para la década del 90, según Diego Gracia en una obra de Bioética de la Organización Panamericana de la Salud, reconocía i criticaba que, “en la relación médico-enfermo el médico era no sólo agente técnico sino también moral, y el enfermo un paciente necesitado a la vez de ayuda técnica y ética”  por lo cual podía i debía proceder en contra del parecer del paciente. Era, dice : “Una constante en toda ética médica, del <orden> natural”. De este modo, el orden moral (porque muchos quedan a esta categoría i olvidan o ignoran lo ético) no surge de la libre elección o aceptación, sino de la imposición. Diego Gracia entonces, afirma con veracidad: “Ninguna moral puede imponerse a los seres humanos en contra de los dictados de su propia conciencia”  i por ello, en nuestro presente, vemos que un paciente desahuciado o terminar, pude solicitar el retiro de los recursos extraordinarios (aunque sea contrario a la opinión de los médicos i de la institución hospitalaria) para imponerse una muerte digna, de modo que, muchas veces no solamente esta eutanasia pasiva (en ocasiones más cruel) está dando paso a la posibilidad real de una eutanasia activa, en ocasiones más digna, valiente i humana. Este es un tema mui amplio, del cual tengo varios trabajos e inclusive he propuesto un completo i razonado Testamento Biológico en inglés llamado Living Hill.

I si bien, como anota el autor citado “esa ética médica la hicieron los moralistas (yo agrego, no los filósofos de la ética) y la aplicaron los confesores” debe ser una posición superada. Muchas decisiones judiciales, a favor de la decisión del paciente (en Norteamérica, Inglaterra i Holanda) sí lo confirman, pero la lucha sigue. La iglesia es un  factor errado que desvirtúa los hechos.

El corolario de todo esto es preguntarnos: ¿Si entre los científicos, los médicos i muchos juristas, todavía les cuesta entender, reflexionar i admitir estos progresos del pensamiento humano i desprenderse de criterios religiosos antiquísimos, no demostrables i de tradiciones sin fundamentos lógicos i filosóficos, para mezclar lo ético con conceptos inadecuados o superados por la ciencia, cómo pretender que algunos o muchos políticos, que hacen gala de analfabetismo cultural, puedan comprender lo que es la salud i su cuido verdaderamente científico, social i primordialmente humano? ¿Cómo hacerles ver que lo central de la investigación científica o de la medicina, no es otra cosa que los seres humanos? En la Universidad de Lovaina, la primera universidad católica i la más antigua de ellas (1444), hace más de 18 o 20 año atrás, el Pbro. Pierre Locht (Jefe de la delegación belga al Concilio Ecuménico) decía en las clases de Moral Demográfica que “La iglesia no debía opinar sobre los métodos anticonceptivos, porque ellos no eran científicos, ni sabían nada de eso”, i efectivamente eso le ha sucedido a la iglesia siempre; sólo que rectifican después de unos 350 años (caso Galileo) i tendremos que esperar un poco. Sin embargo, aunque en aquellos años me llamaron criminal por hablar de anticonceptivos, ya hoy es cosa común i la palabra condón, que es un apellido, ya no es grosera ni terrorífica.. I, en cuanto a la investigación científica en medicina, veamos este ejemplo: la enfermedad que sufre Stephen Hawking, el ELA o sea la Esclerosis Lateral Amiotrófica, o enfermedad de Lou Gerig, la padecen relativamente pocas personas, aunque en España solamente ya hai más de 4.000 casos, no se le dedica casi atención para buscar sus causas, tratamiento, etc., porque no es comercial su estudio, o sea que, no hai “suficiente clientela”. O las investigaciones sobre algo que es casi una terrible “epidemia” mundial, como lo es el SIDA, los estudios son diferentes por ejemplo, en Europa o en África. Precisamente, tratando de que las investigaciones biomédicas, estén acordes a los principios éticos de la Declaración de Helsinki, han surgido controversias entre científicos que desbordan lo estrictamente situado en el terreno de la ciencia, para caer en lo político i económico, declarando los investigadores norteamericanos esta “perla” mui parecida a todo lo que toca con convenios internacionales o principios de moralidad: ¿Qué nuestras investigaciones no son  conformes a la ética? ¡Pues cambiemos las reglas de la ética! (Nicolas Chavassus-au-Louis, Dossier. Rev. Mundo Científico). Igual que jugar ajedrez, cambiando las reglas del juego.

Estas investigaciones sobre el Sida i sus complicaciones con otras enfermedades, ocasionó controversias, por ejemplo, ya que hechos estudios completos i largos en el tiempo, con medicamentos contra placebos i comprobándose la eficiencia de un antibiótico como cotrimoxazol en esas infecciones o la tolerancia i eficiencia del AZT  contra la trasmisión del HIV al bebé durante la lactancia, olvidando preceptos de la declaración de Helsinki, se querían hacer, alegando que el universo de pacientes en Europa no es igual al de países del África como Dakar en Senegal i Abidjan en Costa de Marfil; en vez de aplicar el antibiótico de eficacia comprobada, se pretendía nuevas investigaciones de corto período contra placebo, por razones más económicas i políticas que realmente humanitarias; esta posición de la Asociación de investigaciones contra el SIDA, la ANRS (siglas en francés; R recherche) compartida por el diario francés Le Monde. Para todo hai argumentos justificadores i se exponía que “Una de las primeras cuestiones estribaba en saber si las mujeres africanas, con frecuencia anémicas, iban a soportar el AZT y si el tratamiento iba o no a inducir un aumento de la carga viral” . Así habían grupos empeñados en las investigaciones largas i con grupos comparativos, como otros partidarios de investigar pero haciendo sobre la marcha tratamientos, precisamente por los problemas socio-económicos de los países pobres i la necesitad de enfrentar de una vez la enfermedad, su extensión i sus problemas. Con est superautoridad planetaria que se han atribuido, no solamente desprecian lo ético en problemas como el citado, sino que muchas personas intelectuales, como señala Gregorio Pérez Almeida, preguntan: “¿Quiénes conocen los experimentos con drogas prohibidas realizados en niños negros y latinos por las universidades de Nueva York y Queens, y financiados por autoridades estatales?”. Terrible interrogante.

Ya, algunos de los que fueron mis alumnos i les expuse mi criterio de dónde en realidad arranca la ética contemporánea, de aquella obra de George E. Moore Principia Ethica, que no pretende ni predicar moralidad, “inyectar” eticidad o dar normas a seguir, sino que es una disciplina ético-normativa que pretende enseñarnos cómo hacer juicios éticos, porque así como no hai enfermedades sino enfermos, igualmente lo que Laín Entralgo llama en su Antropología Médica, el “momento ético de la relación médico-paciente”, es absolutamente necesario, tal como se enseñaba en mi anterior cátedra de Sociología Médica: conocer la realidad social donde nos va a tocar actuar, para lo cual la universidad no hace mucho aporte. Entonces, cuando esa realidad que estaba mediatizada por un sentido puramente comercial de la profesión i ser exitoso era hacer mucho dinero en corto tiempo (los estudiantes, más que por vocación, buscaban las especialidades menos competidas o las que ofreciesen mejores perspectivas económicas), aunque antes nuestra medicina era más de influencia europea, española-francesa i alemana, pasó en el campo del capitalismo i de la resucitación del antiguo liberalismo como neoliberalismo económico, la medicina fue conquistada por la metodología científica del norte i ese auge tecnológico, si bien es progreso, alejó al medico del paciente i a la medicina, del humanismo. De tal modo ha sido así para muchos (aclaro que no para todos) un cambio radical, una revolución pacífica no mui positiva, como si lo es la que ha propiciado, no un hombre como el presidente, sino fundamentalmente una Constitución de avanzada que ha incorporado  en muchos artículos los Derechos Humanos (DDHH); así, en el artículo 83 dice textualmente: “La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de la vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y el saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República”. Compárese esto con el artículo 76 de la Constitución del 61, que apenas dice: “Todos tienen derecho a la protección de la salud.- Las autoridades velarán por el mantenimiento de la salud pública y proveerán los medios de prevención y asistencia a quienes carezcan de ellos.-Todos está obligados a someterse a las medidas sanitarias que establezca la ley, dentro de los límites impuestos por el respeto a la persona humana”. Pobre hasta en la redacción i los alcances, mientras nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en los artículos 84, 85 i 86, amplía todos los otros aspectos de estos derechos con singular esmero.

Sin embargo, las cosas no son buenas por lo que esté expuesto en el papel. El gobierno del presidente Chávez, el más ratificado en su mandato i legalizado i legitimado, como ninguno en nuestra historia republicana, i me atrevería a decir, la historia del mundo, es al único que he visto cumplir con lo prometido en su campaña electoral i en lo afirmado en nuestra Constitución, de manera que, rompiendo con toda tradición, con todos los programas de salud de todos los gobiernos anteriores, con rechazo de malas costumbres e ingerencias o modelos copiados de otros países, ha establecido que la salud es equivalente al supremo derecho a la vida i a la aspiración de lograr para todos, no para clases privilegiadas únicamente,  la óptima calidad de vida.  Por eso, si siguiendo a Simón Rodríguez, no sólo en educación sino en la generalidad de las cosas i hechos que condicionan la vida, es bueno inventar así se pueda errar, aprovechó experiencias ya conocidas por otros países, para aceptar de la hermana república de Cuba, un pueblo recio, heroico i creativo que no se ha dejado vencer por el inhumano bloqueo de más de cuarenta años, el sistema de salud connotado como Barrio Adentro, para crear esa magnífica Misión Barrio Adentro cuyo éxito es uno de los logros o éxitos más extraordinarios que hayamos visto o experimentado en nuestra historia. Tal ha sido el portentoso proceso o fenómeno social que ya, el Director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Lee Wook-Jong después de realizar una visita al país para evaluar el programa, lo ha reconocido como un plan integral para mejorar la calidad de la vida, brindando un servicio de atención primaria en salud para aquellos venezolanos que por años han sido excluidos de las posibilidades básicas concebidas para satisfacer las necesidades básicas”.(sic) De esta manera, como se ha demostrado, más de 17 millones de venezolanos, por primera vez han recibido una atención médica adecuada i con posibilidades de multitud de  mejoras para el futuro, así como la presencia de otras especialidades o profesiones (Odontología) que realmente dispensen i protejan la salud del venezolano, sin ningún tipo de distinción social. I lo grande no está solamente en lo material, en la posibilidad de recibir tratamientos gratuitos i operaciones quirúrgicas, sino que la medicina como ciencia humanitaria, subió a los cerros, de fue  a los barrios, hacia los más pobres rincones de la patria i, en maravilloso despliegue de virtuosismo ético, apareció de nuevo una verdadera relación médico-paciente. Entre nosotros, hasta el intento de volver a la medicina familiar, había fracasado; cuando se llamó a médicos venezolanos a implementar este programa, pocos aceptaron i entre ellos, muchos desertaron. Estaban o están formados para la medicina del neoliberalismo económico, como ahora hacen otro gran esfuerzo publicitario, contrario a nuestra lei del ejercicio de la Medicina i al código de deontología médica, con un sistema comercial (que he llamado el Nuevo Retorno de los Brujos), organización comercial estructurada por un ingeniero, como lo es la Medicina Sistémica sobre la cual he escrito cuatro artículos que no he podido publicar, por la coartación que hacen los medios de la IV República, a la libertad de expresión. Rescatar lo ético i las bondades de la profesión médica, es tarea de todos.

La realidad econonómico-social

No puedo pretender, en poco tiempo i espacio, ocuparme de la realidad económico-social del mundo de hoi, complejo, tergiversado i mediatizado por diversos intereses no sanos, pero sí de la realidad venezolana, extrapolando en ocasiones hacia lo mundial.

La sociedad venezolana, quiéranlo o no la irreflexiva “oposición” que es un reducto de los dinosaurios políticos de la IV República, o mejor, de la larga dictadura de partidos que, durante más de cuarenta años, no solamente saquearon al país, despilfarraron sus ingresos (15 ó 20 veces el Plan Marshall), institucionaron la corrupción i endeudaron casi de por siempre a la nación, sino que deformaron o contaminaron de mentiras i engaños a la mentalidad de muchos i sometieron el raciocinio o pensamiento del pueblo, con el oscurantismo i la ignorancia, actitud mantenida i ampliamente respaldada por casi todos los medios de comunicación social.

En verdad, les conmueve o aterra el término revolución porque solamente imaginan que una revolución es violencia i sangre, la mayoría de estas sin objetivos a no ser la conquista del poder por la fuerza para someter a la mayoría, olvidando que hubo por lo menos una que fue real transición, como lo fue la Revolución Francesa que, de violenta, sangrienta i decapitadora de oligarcas, fue al mismo tiempo la que puso sobre la conciencia de la humanidad, los conceptos de libertad, igualdad i fraternidad que evolucionando i perfeccionándose en años sucesivos, se convirtieron  ejemplo, lemas o iconos, de otras grandes revoluciones radicales, extendidas i de resultados más duraderos, como el ejemplo primigenio de la Revolución de la Física Clásica, o las revoluciones médicas por los Antibióticos, el ADN i el estudio de Genoma Humano, para llegar como vemos ahora, sumando experiencias i enseñanzas, en el mismo país pionero de la libertad política de América Latina, la patria de Simón Bolívar, a darse por primera vez en el mundo, una verdadera revolución con cambios radicales para beneficio del pueblo, absolutamente pacífica i creadora. Obvio que, mentes anquilosadas, dogmáticas i oligarcas, postradas ante el fetiche universal del dinero, no podrán jamás entender esta nueva aurora de la libertad que, en la espada i el pensamiento de Bolívar, como en el ayer de la gesta de independencia de estos pueblos, frente al imperio español, ha empezado a pasar fronteras i se extiende no solamente a toda la América iberoamericana hasta la Patagonia, sino hacia otros continentes en busca de los pueblos del llamado Tercer Mundo.

Pensando, no con la falsedad de muchas religiones que, se estima que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad i derechos, i aunque los llamados Derechos Humanos (DDHHA) deberían ser la Constitución Universal de los Pueblos del planeta Tierra, la protección de los Derechos Humanos, adoptados como instrumento constitucional desde 1948 por la IX Conferencia Panamericana celebrada en Bogotá i posteriormente aceptados mundialmente, se establecieron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, como una actualización i ratificación en el tiempo de la Declaración de los Derechos del Hombre i del Ciudadano en 1789, fruto de aquella inolvidable revolución que se inició en París. Empero he de resaltar algunos puntos. Cuando estos nuevos aportes al mundo civilizado se extienden i multiplican, por ejemplo, apenas en 1966 se establece el Pacto Internacional de los Derechos Civiles i Políticos, se hace un listado de esos derechos fundamentales i curiosamente no se establece el Derecho a la Salud, pero sí algo más profundo; el aparte 4 dice: el derecho a la vida y a la seguridad personal, tal como resalta nuestro artículo 83 de la Constitución que inicia con el derecho a la vida; i otro aspecto, cuando a la luz de estos derechos humanos se define la democracia, se expresa que “es un régimen político y jurídico de organización y administración de la sociedad que se funda en la participación de la ciudadanía (el subrayado es mío) en el gobierno del Estado a través de la articulación dinámica entre mayoría y minorías, y libertades y justicia”. I esta es la idea de democracia que pretende imponer la Revolución Pacífica con el cognomento sublime de Bolivariana. En contrapartida, vimos durante el más genuino golpe de Estado que padecimos por 47 horas en abril de 2002, la imagen fiel del fascismo, régimen totalitario de ideología antidemocrática que, todavía sueña la falsa oposición de los oligarcas de ayer, imponer como régimen de transición por unos 5 a l0 años como mínimo. Entonces, el primero de los derechos perdidos, sería el derecho a la vida.

Esa maldad histórica i revelada, responde a lo que señala Gregorio Pérez Almeida en un trabajo en la revista A plena voz, cuando dice: “Pero basta con reconocer que el capitalismo es un sistema mundial de explotación del ser humano y depredador irracional de los recursos naturales en beneficio de unas élites, para que percibamos la gran contradicción de ese sistema, con las ideas esenciales de los derechos humanos” i de seguido pasa a exponer de manera mui clara, esas contradicciones  que, en el terreno político  privilegian lo estrictamente económico sobre lo humano i justo, creando la Organización Mundial de Comercio (OMC) i sus garras terribles identificadas como el FMI, el BM i el GATT, siglas tan conocidas por temidas, que no necesitan mencionarse, i con las cuales se han lanzado al mundo en busca de la riqueza de todas las naciones, especialmente el petróleo, poniendo de lado todos los acuerdos internacionales (no han firmado ni ratificado el 80% ) en materia de derechos humanos, entre ellos naturalmente la salud de los pueblos que es realmente, el derecho a la vida.

A escala mundial, no solamente Venezuela, sino el mundo entero, está bajo la sombra del más terrible Imperio Planetario, Universal o Ecuménico si tomamos el léxico de la Iglesia, institución que armoniza perfectamente con los sistemas totalitarios o imperialistas (El Vaticano es el más poderoso país capitalista i conservador del mundo), porque ella misma ejerce un imperialismo espiritual sobre el mundo que le sigue; afortunadamente no llegan a 350 millones de personas i no a un mil millones como pregonan, lo que no deja de ser una cifra menor que otras religiones i poca ante unos 6.000 millones que pueblan el planeta. Por eso, en Venezuela, hemos visto el compromiso deshonesto que ha tenido la iglesia, con la oposición fascista. Ante esa realidad, vemos un pueblo que ha despertado, que se le han dado luces, que se le ha dado categoría de ciudadano a las llamadas clases marginadas i a las etnias indígenas i hasta a los mismos militares, antes excluidos también de muchos derechos ciudadanos. Ahora si podemos anteponer, al dirigirnos a todos, la designación que se impuso desde la revolución francesa: ciudadanos. La nueva realidad la estamos viendo i palpando, no solamente dentro de nuestras fronteras sino más allá, rehaciendo con valentía nuestras relaciones de hermanos con todos los pueblos del mundo, en especial con la que representa en la historia la dignidad de América: nuestra querida i admirada República de Cuba; la del prócer que más admiró a nuestro Libertador: José Martí o el que nos mostró la brillantez de su mente en un tablero, como Raúl Capablanca; la de una revolución incomprendida, por quienes desplazados de sus privilegios como sucede aquí, han convalidado un  atropello imperialista i villano, contra un pueblo grandioso. I así es el pueblo cubano; con la hermosa personalidad intelectual i ética de un Martí, i la inteligencia prodigiosa de un Capablanca, además de líder deportivo de América, excluyendo al norte. Por ello, en salud, han dado o están dando un ejemplo al mundo con el programa BARRIO ADENTRO, el cual, en esta nueva Venezuela que estamos construyendo, sus médicos, caballeros andantes de la salud en muchos lugares del mundo, están llevando la salud, la confianza i la felicidad, por ahora a 17 millones de venezolanos, cifra que crecerá exponencialmente. Sea, esta discreta contribución teórica de un profesional de la medicina que se acerca a los 52 años de haberse graduado i sentirse con la tranquilidad de conciencia de haber cumplido, pero que ahora −creo que por primera vez− anhelo echar el tiempo hacia atrás, para sentirme joven i poder enrolarme en las filas de los que suben cerros, recorren llanos i montañas i se mezclan con un pueblo generoso i noble, a luchar por su salud, e indirectamente, pero con eficiencia i fervor, por su dicha o superación terrenal.

 Los hombres con sus acciones heroicas, logran la única inmortalidad posible: la postergación del olvido, mientras que los que nunca han reflexionado a fondo sobre el destino del hombre, piensan en una inmortalidad inexistente en el más allá i a la única que personalmente temo, como lo expresó también, Jorge Luis Borges. Piensan en un eudemonismo del más allá, falsa mercancía anti ética que venden todas las religiones i las sectas.  Creo en el patrimonio genético del hombre i el descubrimiento cada vez mayor del genoma humano, llevará a la medicina científica a horizontes insospechados; pero por ahora, simples seres humanos haciendo caminos como dijo el poeta, la salud es el bien más inestimable de todos i el acercamiento humano, profundamente humano, del médico demiurgo i el hombre enfermo, “el ser especialmente situado en la existencia i que necesita ayuda” como dijera Weizsäcker. A esto se suman los esfuerzos por el rescate i estabilización de nuestra economía que, pese a todas las agresiones i traiciones más inconcebibles, estamos a la cabeza de América en muchos renglones, pese al mundo empobrecido del Sur, (sobre todo África i parte del Asia) mientras el gobierno norteamericano hace un presupuesto de más de 500.000 mil millones de dólares, para material i fomento de las guerras o gasta en un solo avión, barco u otro instrumento tecnológico cifras astronómicas, con lo que quitaría el hambre a todos los niños de

África o del mundo. Por eso, no podemos desentendernos de esas realidades planetarias que querámoslo o no, nos afectan. Todos los países del mundo viven las consecuencias de gobiernos que, algunos dictatoriales, pero muchos con supuestas democracias representativas, en los cuales una economía neoliberal, de espalda a las realidades sociales con sus distintas variedades, mantiene en la pobreza a la mayoría de los seres humanos, incluyendo a los Estados Unidos, donde los pobres han aumentado en los últimos tiempos en más de l millón por año, mientras en otros continentes i países la situación es peor, por complicidades i negocios de sus gobernantes. Un autor ha citado cifras como estas: “el 44,4 por ciento de los latinoamericanos y caribeños −227 millones− vive bajo la línea de la pobreza y un 79% de ellos −177 millones− son niños y adolescentes o jóvenes menores de 20 años. El número de indigentes llega a 100 millones, un 19,4 por ciento de los habitantes de la región. La mitad de los mayores de 60 años no percibe ingreso algunos” (Juan Gelman, cifras tomadas de la CEPAL, FAO, etc.) i, en fin paremos de seguir enumerando tremenda calamidad social. Venezuela es parte de ese panorama aflictivo, pero si alguna cosa podemos responder, es que somos el primer país de ese conglomerado, en enfrentar de verdad la pobreza i la recuperación o elevación de la calidad de vida, con las distintas i exitosas Misiones del gobierno nacional, como nunca se había hecho en este continente i, al mismo tiempo, defender nuestra soberanía, como tampoco lo ha hecho país alguno en Latinoamérica, agredida constantemente por el imperialismo yanki . Por lo pronto sigamos nutriéndonos del ideal bolivarianos i aferrarnos a logros portentosos que seguirán creciendo, como el programa de salud Barrio Adentro. “La gloria está  −dijo Bolívar−en ser grande y en ser útil”.

 

 



Déjanos Tu Comentario

EXPOS
PERSONAJES
ENTREVISTAS
ENLACES
NÚMEROS ANTERIORES
ENcontrARTE Revista Cultural Participativa por VTV Veredicto concurso 2008 La Librería Mediática II Convocatoria de ideas para desarrollo de guiones
República Bolivariana de Venezuela - AC Contracorriente MMXXI