I
Desde hace nada menos que más de cinco décadas, cuando estudiaba medicina i ya hecho médico, paralelamente estudiaba arte i daba clases de Educación Artística i Dibujo en la Escuela Normal i otros planteles como el Instituto Venezuela i luego de graduado en Filosofía, me fui dos años a Europa a estudiar Filosofía i Arte, para al regreso fundar la Cátedra de Historia del Arte i dictar Seminarios de Estética (Filosofía del Arte) en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades en L.U.Z., he venido padeciendo de la tenaz oposición de enemigos gratuitos o de improvisados en esa área del conocimiento, a tal punto que jamás he llegado a un cargo o institución en la que pudiera aportar mis conocimientos de arte, luego de años de estudios, experiencias de viajes, visita (a veces muchísimas veces repetidas como en El Prado o el Louvre) a los principales museos del mundo, los cuales suman más de ciento veinte (120) i haber hecho estudios especializados o visitado Academias como la de San Fernando en Madrid. Jamás la Universidad me llevó a la Dirección de Cultura, pese a pasar por allí casi todos improvisados, especialmente un odontólogo amigo, ya fallecido, que me decía: no imagino cómo yo, que soi el odontólogo más inculto que pueda existir, sea Director de Cultura, i tú, que eres la persona más culta que he conocido en la vida, ni te toman en cuenta para opinar. I así fue con el Estado, con las asociaciones culturales, etc. Ahora comento estas cosas, porque ya no se puede decir que estoi buscando uno de esos cargos. Por ejemplo, también, un profesor de L.U.Z. que adversé mucho cuando lo nombraron indebidamente Director de la Escuela de Filosofía (a la cual no llegué ni proponiéndome el director-fundador, todos los alumnos i todo el profesorado); este colega profesor, psicólogo i buen cristiano (de los pocos de verdad que existen) siguió siendo mi amigo i me propuso para Decano de la Facultad de Arte de la UNICA i el Padre Ocando, cordial opositor gratuito (fíjense que nunca me llevó a su programa ANGULOS como me lo prometía espontáneamente, i al que jamás iré) se opuso a ello. No valían credenciales, sino su voluntad. ¡Qué bueno es llegar a esta edad que tengo, para decir verdades sin que piensen en algún interés de por medio! Luego, en un Foro estatal sobre Arte, la persona que ocupó el decanato, cuando se convenció que todo el interés i las preguntas eran para mí, me dijo con tono de asombro ¡Doctor, yo no había ni imaginado conocer a una persona que conociese tanto de arte como usted! I de cierta manera él era un improvisado.
El único cargo que una vez se me llamó a cumplir, fue el de Director de la Escuela de Artes Plásticas, " Neptalí Rincón" , en la cual faltaba de todo i era un caos de organización. Acepté i me di a la tarea de hacer un proyecto completo de Escuela de Arte, inspirándome en la Escuela de San Fernando, la de Lovaina i de varias Universidades Italianas i presenté con orgullo el proyecto a la Dirección de Cultura i se me dijo que era necesario presentarlo a la Asamblea Legislativa i que ya no daba tiempo. En esa oportunidad, el presidente de esa Asamblea era Siuberto Martínez, por lo que fui a hablar con él hasta su casa i me expresó que tiempo sobraba pues eran muchas las cosas por estudiar i aprobar. Regresé con ese mensaje a la Dirección de Cultura, i sencillamente me dijeron que no tenían intención de tomar en cuenta el proyecto i que simplemente continuara con "el muerto" de la escuela tal como estaba en ese momento. Por tal razón, renuncié enseguida a los 15 días que con casualidad se cumplían, pero lo otros enemigos gratuitos, habían hecho renunciar por mi presencia, a muchos profesores, entre los cuales estaba mi alumno i amigo Paco Hung. Este pintor se inició en el dibujo i pintura conmigo, en el Instituto Venezuela (que estaba frente al Club del Comercio, donde está el edificio Clodomira) cuando cursaba 2º año de Bachillerato i les hice comprar caballetes, carboncillos i dibujar a "mano alzada". Sin embargo, los críticos i biógrafos, han dado versiones distintas.
Otro ejemplo de agresión gratuita, ha sido la publicación de algunas obras. La versión más amplia de la obra de Julio Árraga, fue publicada por mí en una página entera de PANORAMA (el diario al cual regalé mi obra escrita por 45 años) con datos aportados por mi profesor en medicina el Dr. Julio Árraga Zuleta, uno de los hombres más eminentes i cultos que ha ten ido el Zulia, hijo del pintor. Sin embargo, cuando la familia quiso publicar un libro sobre su obra, no me buscó a mí, amigo íntimo de la familia (la esposa del Dr. Arraga, fue mi compañera del bachillerato) sino que se buscó a Juan Calzadilla, quien tomó todo de mis publicaciones, porque fuera de eso, escribí otras cosas más toda la vida. Algo parecido me pasó con la obra Historia del Club del Comercio i finalmente, algo mui directo: escribí una Historia de la Pintura en el Zulia, desde los aborígenes, hasta el año 1950, i tengo material para uno o dos tomos más (obviamente inéditos). Pues bien, la Universidad del Zulia me publicó ese primer tomo, pero sin ninguna ilustración, excepto en la portada i contraportada. Salía mui caro, pero un libro de arte sin ilustraciones, realmente no sirve para nada. Eso así, se dice, lo leen "los académicos"; el problema es conseguirlos.
En otras ocasiones, cuando se empezaron a nombrar los cuidadores del patrimonio cultural, se nombraron personas como mis amigos el Dr. Régulo Pachano o el Dr.Régulo Abreu que, fuera de ser personas universitarias i con cultura general, obviamente no tenías estudios ni conocimientos artísticos. Igual con los museos; en la gobernación del Dr. Eloy Párraga Villamaría, se constituyó una Junta Conservadora del Museo de Bellas Artes que presidí, con Lía de Bermúdez de Secretaria i otras tres o cuatro personas, tratando de salvar el Museo de Bellas Artes, constituido en una casona de la calle Ciencias a una tres o cuatro cuadras de la Basílica i cerca de las casas donde estaba la Escuela de Química Industrial i en la que funcionó el Círculo Artístico del Zulia, en el antiguo Saladillo. Ese Museo de Bellas Artes era obra del Profesor Vitaliano Rossi, gran pintor italiano i antiguo Restaurador del Vaticano –de paso uno de mis grandes amigos en la vida– i del Dr. José Domingo Leonardo, uno de los hombres más brillantes en la historia de esta ciudad, gran cirujano i Rector de la Universidad del Zulia. En ocasiones, los tres, hicimos de Jurado para el Premio "Julio Árraga" que instituí para el Salón de Arte D’Empaire. Como ya se empezaba a hablar del proyecto Paseo Ciencias i la desaparición injusta del Saladillo, no porque fuera de gran importancia arquitectónica, sino por ser el alma misma de la ciudad i de su tradición, el Museo fue disuelto. Gran número de obras eran propiedad del Profesor Rossi i las retiró; las otras fueron repartidas entre la Casa de Gobierno i la Residencia Oficial, donde se efectuaron lamentables pérdidas o desapariciones. En mi libro de la Pintura en el Zulia, está los dos inventarios. El que hizo Rossi sobre lo que era patrimonio del Estado i el inventario que un tiempo después, precisamente por rumores, hizo el gobernador Hilarión Cardozo.
Así podría seguir marrando muchas otras ocasiones en las cuales mi persona, a pesar de ser mui escasas en Venezuela (en este país cuando decimos "Venezuela" es decir " Caracas" ), mui pocas las personas con estudios artísticos serios i prolongados. La prueba está en lo acontecido en el Museo Metropolitano de Caracas, cundo una obra de Monet fue suplantada, i pese a tener la original en algunos afiches, no se dieron cuenta que la reproducción con la cual " taparon" el secuestro del original, era bastante mala i diferente. Un "ojo" conocedor no soporta este fraude. Lo descubrió una persona ajena al museo. Una vez, viajando de París a Londres, conocí a una joven venezolana, que residía en Madrid desde los tiempos de Pérez Jiménez i que se había graduado en arte. Me preguntó si tendría oportunidad en su patria. Le dije que no; basta que sea valiosa i con estudios, para que hubiese tenido cien enemigos gratuitos de improvisados.
Hace años, cuando se trajo a Maracaibo una exposición de nuestros pintores clásicos i yo presidía la Junta que he mencionado, el cuadro de Michelena sobre el asesinato del Gran Mariscal Antonio José de Sucre, que estaba deteriorado i descuidado, fue lesionado por un escolar que encajó un lápiz en el lugar de la herida por bala. Al notificar esto a Caracas, me ordenaron cerrar i retirar la exposición pese a que era el segundo o tercer día; no lo admití i fui a la capital a exponer mis razones i la gran decepción fue conocer a la persona que dirigía el Museo capitalino, su presencia i sus capacidades, por lo cual me permito omitir su nombre. No tuvo argumentos que ofrecerme, aunque no admitió que el cuadro se restaurara todo aquí (pese a tener al maestro Rossi), pero la exposición continuó hasta lo convenido.
Aclaro entonces que, este preámbulo, es para tratar sobre los disparates artísticos que están sucediendo en Maracaibo, con gastos extraordinarios i resultados fraudulentos. Quiero respaldar las denuncias del arquitecto Pedro Romero i las arbitrariedades de personas de CRU i de la gobernación del estado. El gobierno nacional, debe poner cuidado es esto.
Se están falsificando los patrimonios culturales del Zulia.
II
Maracaibo es una ciudad difícil en muchos aspectos, pero como dicen algunos de mis amigos, no le viene bien aquello de "pueblo chiquito, infierno grande" por dos razones: primero porque no es chiquita; es por lo menos en extensión, la ciudad más grande de Venezuela i en el futuro lo será también por habitantes, como ya lo es el Estado; i en segundo lugar, porque el comadreo, el chisme i las envidias o rivalidades, sí son de infierno grande. Es una ciudad fronteriza de cierta manera, porque aunque no está propiamente en la frontera (como sucede en Europa; entre Bélgica i Holanda, donde conocí pequeñas ciudades, en las cuales una calle es el límite entre un país i otro), como sucede entre Acarigua i Araure, aunque nunca pasa lo que allí, cuando el cartero de Araure, no entrega la carta de la acera del frente, porque es Acarigua; aunque no esté en la frontera –repito– Maracaibo es el principal polo de atracción de la frontera con Colombia i de la población wayú de toda la península de la Guajira (que nos fue despojada i casi toda es de Colombia); más mucho peruano, ecuatoriano, panameño, curazoleño, etc., que hace una población pluralista pero desunida muchas veces i con ideas diferentes. Eso hace, además, que los valores predominantes son la supervivencia i lo económico, considerando a lo cultural de poca importancia. I en cuanto a la clase media, o media alta i la "élite", minúscula pero pretenciosa al máximo (la pueden inventariar en la revista TENDENCIAS, álbum de fotos con exigua o pobre escritura). Esa clase adinerada, apenas con los grandes centros que se llaman "Mall" es que compran en nuestro comercio, especialmente desde el "enSambilamiento agudo"; más ellos vacacionan en Miami, compran en Miami i aman a Miami. Allí están lejos de la "chusma", más despreciable todavía cuando casi toda o toda es chavista i eso para ellos es algo así como una lepra o un sida social, pese a que se benefician del progreso indiscutible del país; i está cerca de la mafia cubana i los conspiradores venezolanos, miserias humanas como Orlando Urdaneta.
En consecuencia, nuestros museos, nuestras bibliotecas, nuestros patrimonios culturales i artísticos, son mui secundarios o se utilizan por parte de los políticos, para palabrear, mentir o burlarse. Por estas razones es una vergüenza comprobar que Maracaibo, no tiene una gran biblioteca, ni siquiera en las universidades i los particulares que han hecho una buena biblioteca en toda su vida, cuando envejecen o mueren, dudan de antemano a quién dejársela (lo he visto en varios casos i me lo preguntan otros todavía vivos) puesto que en los traslados se roban muchos libros o los que se entregan quedan como basura vieja. Aquella Maracaibo que impresionó a De Pons, con nombres griegos i conocedores del latín, desapareció hace más de uno o dos siglos. Lo único que se mantiene son los mini cines, restaurantes, las discotecas i ahora los célebres Bingos, donde la gente bien "socialízase", bebe, come i participa en el juego más cretino del mundo. Precisamente volviendo a lo cultural televisivo, procuré muchas veces tener un programa estilo Valores Humanos o los Culturales-Musicales del maestro Calcaño, i jamás fui atendido. La gente, en mayoría, no sabe seleccionar sus lecturas i toda la literatura barata tiene gran demanda i la verdaderamente valiosa es ignorada.
I es ahora, cuando el Centro Cultural "Lía Bermúdez" i una junta administradora del Teatro Baralt (que casi pereció en manos de la Universidad cuando lo hicieron cine porno) realizan labores culturales importantes, que la Alcaldía o el Estado los desatienden i en cambio han emprendido una especie de venganza política del Estado (no del gobierno nacional) contra el Paseo Ciencias que, a pesar de haber desaparecido al Saladillo, por lo menos ya era un patrimonio de realizaciones materiales, con esculturas, árboles i tiempo vegetal, que ahora el gobierno estatal trata de suplantar por cachivaches de plástico, mal gusto e irrespeto al arte. Cuando se destruyó el Saladillo, se asesinó también a la bella Plaza Bolívar de Carmelo Fernández, inspirada en Versalles i dotada de bancas, estatuas i faroles (sin contar la baranda desaparecida, que fue primero la residencia oficial i luego a una playa) con un piso bello de mosaicos i una fuente luminosa hermosa, para cambiarla por un adefesio de niveles i desniveles con piso de piedritas incómodas, de lo cual sólo importan los árboles, que son las primeras víctimas de las reformas de ciertos arquitectos o de los que pretenden serlo. Sin embargo el Paseo Ciencias, bien construido al menos, ya era un patrimonio cultural de Maracaibo.
Empero, este gobernador que no ha debido pasar de Alcalde por su limitada formación i su analfabetismo cultural, no solamente se ha sentido grande como político, sino que imita algunas de la misiones del presidente Chávez, cambiándoles de nombre i últimamente, para demostrar que es mejor cristiano, quiso exaltar a esa virgen mal llamada La Chinita (disparate que se ha debido corregir hace más de un siglo) i ha destruido medio Paseo Ciencias, cambiándolo por un adefesio de construcción de pésimo gusto "barroco-churrigüeresco degenerado", obra de un pseudo arquitecto de mentalidad siglo XVIII o XIX, que demás es un fraude en lo material, con pisos de granito pulido que causa accidentes en las multitudes i con adornos de plástico, todo lo que apenas a dos años de realizado, empieza a destruirse i demuestra que su costo fue igualmente un fraude o mejor dicho, un robo. Para ello destruyó cientos de grandes árboles irrecuperables en poco tiempo, i puso solamente arbustos, con lo cual en una ciudad tan calurosa como la nuestra, asesinar árboles es como matar niños i privar a los ciudadanos de una buena sombra i de esparcimiento. Destruyó también obras de Lía de Bermúdez, de Pedro Vargas i en la segunda etapa iniciada, aunque afortunadamente detenida por un juez valiente, también fue destruida una obra de Jesús Soto. Todo ello es irrecuperable. La obra de Vargas, era un complejo de tubos con luces (una escultura cinética en metal) que iba prendiendo luces de colores, acorde a música clásica que venía de su interior, un costoso instrumento musical automático. Era algo único i mui especial, pero se puso en evidencia que no se le pueden dar flores a los cerdos. Los restos que se salvaron, los acomodaron en terrenos de la universidad. Un arquitecto que hiciera tales atrocidades, no es ni siquiera un ser humano culto i según parece, el tal proyectista del adefesio que ya empieza a deteriorarse, no es reconocido en el país como tal profesional. Todo debe aclararse i el atropello a la ciudad i a la cultura, debe tener sus varios responsables.
Es de hacer notar igualmente, que el Centro Rafael Urdaneta, dirigido por una persona a quien puedo considerar como pariente mui apreciado i querido, es responsable de todo esto i especialmente el ignorar los trámites legales i al Instituto del Patrimonio Cultural. En una ocasión que tuve conocimiento del personal de ese CRU, pude notar la presencia de muchas personas sin conocimiento ni una experiencia necesaria para estar allí. Por eso, había notado muchas fallas artísticas, por ejemplo en la Calle de la Tradición, con unos postes, entre otras cosas, que nunca existieron en Maracaibo. Este ha sido, igualmente, uno de los centros, donde quien escribe ha sido ignorado siempre i se nota también en las explicaciones que se dan, en publicaciones, en el descuido del patrimonio de la Isla de Providencia, en el traslado del acta de Bautismo de Urdaneta de la catedral al pobre Panteón del Zulia o en los personajes que quieren poner en él. La Historia del Zulia i la Historia del Arte, son ajenas a muchas personas que tratan de hablar sobre el patrimonio cultural o las tradiciones del Zulia i de Maracaibo. Por eso se han permitidos disparates como la Bandera del Estado o el Escudo de la Alcaldía. La falta de cuido de los valores del Zulia, de sus Museos, de sus héroes, etc., quizá sea la causa del constante olvido que hace la Revolución Bolivariana, de la personalidad del segundo hombre de la Independencia i en la vida del Libertador, como lo es el general Rafael Urdaneta o que nadie proteste porque el segundo Puente en el Zulia, vaya a llamarse "Almirante" Padilla, cuando fue un cabecilla en el atentado septembrino contra la vida de Simón Bolívar, i ni la Sociedad Bolivariana ni la Academia de la Historia del Zulia, hayan hecho escuchar su voz de protesta i de cambiar el nombre. ¡Cosas veredes, Sancho!