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Me despierto en la mañana con una extraña sensación, un poco mareado, miro el muro y mientras despierto llega mi esposa vestida y maquillada de payasa trayéndome el café. Me río y le pregunto que le pasa y ella me dice que nada que está muy bien, yo trato de seguirle la corriente y me tomo el café para luego ir al baño. ¿Me pregunto si es el día de los inocentes o mi cumpleaños? Pero no, Me asombro más aún y me echo a reír cuando me veo en el espejo y noto que también estoy maquillado de payaso, que ocurrencia la de mi esposa. Al salir de la ducha noto que el maquillaje no se me ha caído, sigo igual, comienzo a desesperarme, voy al cuarto y al abrir el guardarropa me encuentro que todo lo que hay dentro son puros trajes de payaso de diversos colores, me da vueltas la cabeza y pienso que debo estar soñando así que decido seguirle el juego a mi inconsciente, escojo uno de los trajes y me visto, y mientras enciendo la televisión a ver qué ocurre, pongo Globovisión, tiene a dos payasos hablando muy seriamente sobre la crisis de la oposición y el rol justiciero de Súmate, cambio a RCTV y un payaso vestido de mujer está entrevistando al embajador de Estados Unidos que está extrañamente sin maquillaje en la cara, después entiendo que alguien que tenga cara de payaso no necesita pintarse, cambio al ocho y encuentro a tres payasos hablando de MERCOSUR, eso sí todos muy serios. Decido salir apenas estoy listo y en la calle me encuentro la misma situación, todos vestidos y maquillados de payasos, muchos colores, sombreros, zapatos inmensos, algunos con bolsas de las que sacan trucos y pistolas de agua, no sé si reír o llorar, compro un periódico y todas las fotos son de payasos, en una uno se presenta como el Presidente de la Asamblea Nacional y declara en contra de los ataques del gobierno israelí en el Líbano, en otra un payaso candidato de la oposición plantea que en su gobierno privatizará todo el Estado para sacar de la pobreza al pueblo. Lo extraño es que no explica cómo. Llego al banco y por todas partes es lo mismo, payasos y payasas tomándose muy seriamente la vida, sus problemas, sus trabajos, sus metas, sus ambiciones, sus necesidades. Le pregunto a un amigo que me encuentro en la calle y que no habría reconocido si no me saludaba, desde cuándo es este cambio, él me mira perplejo y me pregunta ¿Cuál cambio? Yo le digo el de estar como payasos, Me responde que siempre ha sido así, ¿ahora es que tú te vienes a dar cuenta de esto? Saco mi cedula y la foto soy yo maquillado de payaso, no sé si reír o llorar. Ya no sé si esto es una pesadilla o qué. Me detengo en una cafetería y veo que en la televisión están entrevistando a un ministro, el cual maquillado de payaso y con un florido atuendo muy seriamente narra los logros del ultimo año en su ministerio, veo a mi alrededor y todos muy serios escuchan lo que él dice. Comienza un payaso escuálido a decir algo contra el gobierno pero los demás lo callan riéndose de el. A una persona que está a mi lado le pregunto si no le da risa ver un ministro vestido y maquillado de payaso hablar por la tele, me mira extrañado y me dice, “me daría risa si lo viese bien vestido, aparentando seriedad y respeto, eso si me daría risa”, y se echa a reír. Sigo caminando por la calle y veo a una persona sin traje de payaso, me le acerco y esta me mira con ojos de asombro, le pregunto si el también se da cuenta que esto de vestirse de payaso no es normal y él me responde afirmativamente, se acerca a mí y me dice que es un complot, que a él le pasó que un día se despertó y todo estaba así, que es una locura, ¿Cómo un gerente de banco se va a vestir de payaso, o un médico, o un policía, o una monja? ¿Dónde está la decencia, el respeto? Yo le respondo que de todos modos antes cuando no era así todos usaban otro tipo de mascaras para cubrir sus indecencias, deshonestidades y muchas otras cosas más, que eso de la respetabilidad era una farsa. Él me mira un poco extrañado, mientras varios payasos de la calle se nos quedan mirando curiosos. ¿Entonces para usted, las cosas están bien ahora? Le respondo que no sé, pero que tal vez ahora al ser todos payasos la gente se tome menos en serio los discursos con que nos bombardean por la televisión y la prensa y no nos dejemos manipular tanto, le digo que hay una gran diferencia entre un diputado que se embadurna de seriedad y palabras para mostrar que está trabajando a uno que sale como un payaso y por más cosas serias que diga siempre habrá una fractura que nos permita a nosotros los pobres mortales tomar distancia y no caer en sus engaños, en otras palabras que deben trabajar de verdad y mostrar lo que hacen porque si no sólo quedan como unos payasos más. Le digo que tal vez la vida hay que tomársela así, como una gran payasada un gran circo pero la dificultad es que nos la tomamos muy en serio y ahí vienen los problemas, las hemorroides, el estrés, los dolores de cabeza y los infartos. Lo saludo y continuo caminando, pensando que esto de vestirse todos de payasos es una buena medida para salir de la alienación, lo llamarían una “ruptura de paradigma” o “una apertura en la reinterpretación simbólica de lo real”, qué bueno, pero no me sirve en estos momentos en que no sé dónde estoy y lo que veo frente a mí va de lo cómico a lo grotesco. ¿Y no era así también en la otra realidad? Sí sólo que lo grotesco se escondía o pasaba desapercibido entre la banalidad. Caminando por la calle noto que los carteles de publicidad son todos de payasos, una payasa anuncia una crema rejuvenecedora, otro anuncia un nuevo celular, otro te invita a ahorra en tal banco, todo parece normalísimo, y veo un cartel en un muro anunciando un circo. Me pregunto que habrá en un circo cuando el circo es todo lo demás, así que decido ir a verlo. Al entrar en él veo que está casi lleno, puros payasos en las gradas, y entonces sale el animador bien vestido anunciando el primer espectáculo y después salen varias personas, son como 15 pero vestidas muy bien, con chaquetas, vestidos, pantalones, y cero maquillaje cómico. Contrariamente a lo que me espero no hacen piruetas, ni chistes, sólo comienzan a presentarse: Una miss Venezuela, un diputado, un ministro, un juez, un policía, un cura, una médico, un militar, todo un popurrí de personajes de nuestra sociedad que la hacen cada día parecer mas seria, más útil, menos caótica etc., etc., etc. Bueno cada uno de ellos comienza a hablar y a decir qué hace en la vida, sus altos valores, sus aspiraciones, sus roles en la sociedad, sus buenos deseos y a cada frase pronunciada por cada uno de ellos reciben una estruendosa carcajada de parte del público. Mientras más serios hablan más risa provocan, mientras mejor recitan sus roles más carcajadas suscitan. Los payasos a mi lado comentan que es un gran espectáculo, jamás visto, tremendo circo. Al terminar la función salgo y no puedo dejar de preguntarme si esto que vivo es un sueño o si es la realidad o si simplemente estoy loco y alucino completamente. Llego a mi casa de nuevo y noto que mi esposa no ha llegado, comienzo a observar los libros de mi biblioteca y noto que en todos se hace referencia a los payasos. Enciendo de nuevo la televisión y están entrevistando al nuncio apostólico que además de estar maquillado de payaso tiene un vestidito de querubín y lleva en la mano un abanico japonés, muy serio llama a la reflexión de la sociedad civil y ha mantenerse alerta frente al posible fraude electoral que se avecina, encuentro un programa de opinión en donde hablan de salud y están dando cifras de enfermedades, me asombro al oír que el principal motivo de muerte es la risa y el segundo la asfixia por el maquillaje, pero ni palabra de ataques al corazón, embolia, cáncer etc. En otro canal están entrevistando a un economista que no oculta con su cara de payaso que le provoca mucha rabia las medidas económicas del gobierno. Como algo y me acuesto a descansar esperando que mi esposa vuelva y poco a poco una profunda somnolencia me abraza hasta dejarme dormido. Cuando abro de nuevo los ojos es ya de día y enciendo la televisión a ver qué hay, parece todo de nuevo normal, hay unos diputados hablando muy serios sobre el conflicto árabe israelí, y todos bien vestidos, no hay rastros de maquillaje, todo está de nuevo normal, pero encuentro unos colores de cera y mientras uno de los diputados habla seriamente comienzo en la pantalla del televisor a pintarle de rojo la boca y la cara de blanco y esta vez sí comienzo a reírme. “¿Por qué se llega a payaso? ¿Sabré decirlo yo mismo? Porque se hunde en el abismo el hombre en su mejor paso. Yo quizás llegué a payaso por tener mi conciencia honrada y comprender de una ojeada, llevando el alma herida, ¡porque todo en esta vida es pura payasada!” Raúl Eduardo González Déjanos Tu Comentario |
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