|


| |
Servando García Ponce |
 |
 |
| |
Periodista de larga trayectoria, ha sido columnista de los más importantes medios impresos venezolano, corresponsal de la agencia TASS, Diputado y Presidente de la Asociación Venezolana de Periodistas. Ha escrito varios libros y actualmente se desempeña como Jefe de Información del Diario VEA. Es autor y presentador de los micros radiales denominados “DEJA QUE TE LO CUENTEN” que se transmiten de lunes a viernes en la Radio Nacional de Venezuela en dos ediciones diarias y cuyos textos se publican regularmente en este espacio. Los micros son una producción de Carlos Dorta. |
Los hechos del 19 de abril de 1810, que culminaron con la proclamación por el Cabildo caraqueño de una Junta Suprema en sustitución del Capitán General, que ejercía la máxima autoridad en representación de la corona española, no ocurren por generación espontánea, sino que fueron consecuencia de una cadena de acontecimientos políticos y económicos, resultado de las contradicciones surgidas entre la población de las colonias y el poder de la corona, cada vez más represivo y expoliador. Además, la influencia en América de las ideas revolucionarias, surgidas en Europa, principalmente en Francia, contra el absolutismo, por libertad e igualdad.
Ya los negros esclavos en 1795 se habían sublevado en Churuguara, Coro, al mando de José Leonardo Chirinos, enarbolando la ley de los franceses: libertad, igualdad, fraternidad. Aplastado el movimiento, Chirinos fue ahorcado y descuartizado. Pero la procesión siguió por dentro: la conspiración de Gual y España en 1797, el desembarco armado de Miranda en 1806, la conjura de los mantuanos en 1808 y, al fin, el 19 de abril de 1810, que inicia la lucha por la independencia.
Hoy, nuestro pueblo: los negros, los blancos, los pardos, los indios los tierrudos, los excluídos, bajo el liderazgo del Presidente Chávez, han tomado el poder para redimir lo que le robaron en 1830: el derecho de disfrutar también ellos de una patria bonita, libre, soberana,
Al arribar los españoles al continente, llamado luego americano, los aborígenes ubicados en lo que sería después la Capitanía General de Venezuela se dedicaban unos, los nómades, a la recolección pesca y caza, en tanto otros, los sedentarios, al cultivo rudimentario de la tierra, en dos direcciones: uno, pequeñas parcelas familiares, cultivadas en usufructo, participando el jefe de la familia y los demás parientes, beneficiándose colectivamente con el producto. Al fallecer el jefe, la parcela volvía a la comunidad. No existía la propiedad privada. La otra modalidad: el cultivo colectivo de la tierra por todos los integrantes de la tribu en beneficio de la comunidad. Precisamente, son estos los que oponen mayor resistencia a los conquistadores que se apoderan por la fuerza de sus tierra, los desalojan y toman posesión de todo en nombre de un Rey desconocido.
Pero, no sólo eso, sino que los indígenas, legítimos propietarios, fueron esclavizados. A partir de 1545, las leyes de Indias establecen las encomiendas, por medio de las cuales se entregan a los conquistadores grandes dimensiones de tierras, incluyendo bosques, minas, poblados de indios y todo lo que hubiere allí.
En el transcurso del tiempo, los herederos de encomenderos, de esos grandes latifundistas se transforman en los criollos latifundistas, los mantuanos, los grandes cacaos, dueños y señores de esclavos negros e indios, que toman el poder político en 1810.
En la guerra de la independencia, la tierra y los que la trabajan se convierten en un factor de primer orden, necesario tomarse en cuenta.
Bolívar entiende muy bien ese problema y ofrece libertad de los esclavos y tierras a los soldados. A estos se les entregan bonos para ser canjeados por tierras.
Déjanos Tu Comentario
|