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Servando García Ponce |
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Periodista de larga trayectoria, ha sido columnista de los más importantes medios impresos venezolano, corresponsal de la agencia TASS, Diputado y Presidente de la Asociación Venezolana de Periodistas. Ha escrito varios libros y actualmente se desempeña como Jefe de Información del Diario VEA. Es autor y presentador de los micros radiales denominados “DEJA QUE TE LO CUENTEN” que se transmiten de lunes a viernes en la Radio Nacional de Venezuela en dos ediciones diarias y cuyos textos se publican regularmente en este espacio. Los micros son una producción de Carlos Dorta. |
Al arribar los españoles al continente, llamado luego americano, los aborígenes ubicados en lo que sería después la Capitanía General de Venezuela se dedicaban unos, los nómades, a la recolección pesca y caza, en tanto otros, los sedentarios, al cultivo rudimentario de la tierra, en dos direcciones: uno, pequeñas parcelas familiares, cultivadas en usufructo, participando el jefe de la familia y los demás parientes, beneficiándose colectivamente con el producto. Al fallecer el jefe, la parcela volvía a la comunidad. No existía la propiedad privada. La otra modalidad: el cultivo colectivo de la tierra por todos los integrantes de la tribu en beneficio de la comunidad. Precisamente, son estos los que oponen mayor resistencia a los conquistadores que se apoderan por la fuerza de sus tierra, los desalojan y toman posesión de todo en nombre de un Rey desconocido.
Pero, no sólo eso, sino que los indígenas, legítimos propietarios, fueron esclavizados. A partir de 1545, las leyes de Indias establecen las encomiendas, por medio de las cuales se entregan a los conquistadores grandes dimensiones de tierras, incluyendo bosques, minas, poblados de indios y todo lo que hubiere allí.
En el transcurso del tiempo, los herederos de encomenderos, de esos grandes latifundistas se transforman en los criollos latifundistas, los mantuanos, los grandes cacaos, dueños y señores de esclavos negros e indios, que toman el poder político en 1810.
En la guerra de la independencia, la tierra y los que la trabajan se convierten en un factor de primer orden, necesario tomarse en cuenta.
Bolívar entiende muy bien ese problema y ofrece libertad de los esclavos y tierras a los soldados. A estos se les entregan bonos para ser canjeados por tierras.
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