|


| |
Servando García Ponce |
 |
 |
| |
Periodista de larga trayectoria, ha sido columnista de los más importantes medios impresos venezolano, corresponsal de la agencia TASS, Diputado y Presidente de la Asociación Venezolana de Periodistas. Ha escrito varios libros y actualmente se desempeña como Jefe de Información del Diario VEA. Es autor y presentador de los micros radiales denominados “DEJA QUE TE LO CUENTEN” que se transmiten de lunes a viernes en la Radio Nacional de Venezuela en dos ediciones diarias y cuyos textos se publican regularmente en este espacio. Los micros son una producción de Carlos Dorta. |
El arte de elaborar vasijas con barro, es muy antiguo en lo que es hoy el territorio de Venezuela, Se estima que hace más de 900 años antes de Cristo, los aborígenes, primeros habitantes de este país. trabajaban el barro en las tierras aledañas de la desembocadura del Orinoco.
alfarería indígena fue transmitida a los campesinos que poblaron diversas regiones, en particular en aquellas donde había las arcillas dúctiles para su elaboración en ollas, platos, toda clase de vasijas y hasta figuras alegóricas.
Y así, tenemos que se destacan en el transcurso del tiempo las vasijas, las efigies y otras figuras alegóricas, elaboradas por alfareros y alfareras de Los Guáimaros y pueblo Nuevo, Mérida; Táriba y Lomas Bajas, Táchira; Boconó, Trjillo; Yai, Sanare y Quíbor, Lara; El Pizarral y Miraca, Península de Paraguaná, Falcón; San Antonio de Tamanaco, Guárico: El Cercado, Margarita, y otras, que sería largo enumerar.
En nuestro recorrido por estas regiones, los venezolanos podemos admirar y adquirir verdaderas muestras de arte, expresión de una cultura milenaria, de un arte espontáneo, vivo, que nace de la tierra y del alma de verdaderos artistas anónimos, que se han venido transmitiendo de generación en generación, la maestría de darle exquisita forma con sus diestras manos a la arcilla, sometida al calor de hornos rudimentarios.
Los venezolanos que visiten tales regiones, deben adentrarse en esos caseríos y asistir a la transformación de la arcilla en maravillosas expresiones de un arte tradicional que refleja la capacidad artística de un pueblo que no olvida sus tradiciones y su fe en la vivencia de su expresión artística. En realidad, de ninguna manera pecaría de exagerado, si afirmo que la alfarería venezolana, no tiene nada que envidiarle a las de otros países.
Déjanos Tu Comentario
|