¡Nunca me he dejado humillar, ni por mujer ni por
negra!...
Gracias a los valores que me enseño mi madre y mi
padre!
Argelia Laya
Si algún modelo hay que seguir en la historia de las africanas y sus
descendientes en las Américas y el espacio Caribe, es el modelo de es el modelo
de personalidad político de ARGELIA LAYA. Docente, Guerrillera, Madre, Mujer
humana y Humilde son calificativos con que pudimos describir a esta
afrodescendientes que había nacido en las primera décadas del siglo XX en
el pueblo de San Antonio de El Guapo, región de Barlovento, Estado Miranda.
Ella heredó el coraje de las africanas, que en situación de esclavitud se
rebelaron contra el sistema esclavista implantando en esta región en la época
colonial venezolana. En Barlovento existieron más de cien mujeres cimarronas que
se alzaron y construyeron espacios libertarios llamados CUMBES, gesta que la
historiografía oficial no recoge en los textos escolares. Siendo muy joven se
incorpora al Partido Comunista de Venezuela a luchar contra la injusticia social
y por los derechos mujer. Visitó países del área socialista como Cuba,
China, La Unión Soviética.
Se incorporó a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, es decir tomo un
fúsil, ante las injusticias que veía a diario en los balbuceos de la democracia
representativa. Estuvo destacada en los frentes guerrilleros que existían en el
Estado Lara. Corrió los mismos riesgos que los hombres en las montañas ríos y
espacios urbanos por sus ideales. Sufrió persecuciones arrestos y torturas.
Posteriormente, al producirse la división del Partido Comunista, pasa a ser
miembro fundadora del MOVIMIENTO AL SOCIALISMO (MAS). Una vez que pasa de la
clandestinidad a la legalidad es elegida concejal de Petare; años después
logró ser Diputada ante el desaparecido Congreso Nacional, y hasta llegó a ser
la primera mujer , en Venezuela, presidenta de un partido como el Movimiento Al
Socialismo a comienzos de los años noventa como fue destacado a grandes
titulares por el periódico The New York Times de Estados Unidos.
Nuestro encuentro con Argelia se comienza a tejer en lazos de amistad cuando
iniciamos con los dirigentes barloventeños Carlos Caique Rodríguez, Morochito
Iriza, “el poeta” Pedrique, el negro Antonio Duarte, el ex alcalde Modesto Ruiz,
una lucha frontal contra los depredadores turísticos que estaban provocando
crímenes ecológicos en los pueblos de Tacarigua de La Laguna, Carenero y en
Paparo a mediados de la década de los setenta.
En los congresos, coloquios y seminarios que organizamos en defensa de
Barlovento, aparecía ella apoyándonos con su presencia activa y su palabra
alentadora. Comenzando la década de los años ochenta iniciamos una lucha
permanente en Venezuela contra el régimen racista del Apartheid
Sudáfrica y a favor de la libertad de Nelson Mándela, cuando en
este país nadie hablaba de eso. Una vez fue mi alumna en un seminario que
dictamos en Higuerote sobre la Identidad Cultural Barloventeña, en el año
1986, donde canto las canciones infantiles de origen africano sobre
Mandinga que su madre le enseñó.
Sus últimos esfuerzos estuvieron dirigidos a la temática de la mujer en
la lucha contra el racismo múltiple, no-solo en Venezuela, sino en el mundo.
Participó activamente en la Conferencia Universal sobre la mujer en Beijín
(China). Semanalmente la veíamos dirigirse con unas botas y un machete, hacia
las orillas del rió El Guapo que la vio nacer para construir un rancho.
Allí tuvo problemas familiares, por la tenencia de la tierra, lo que le obligó
salir de ese lugar. Su estado de salud le fallaba. En esos días
hablamos sobre el proyecto de un libro sobre su vida y que debíamos comenzar
hacer una serie de entrevistas sobre sus actividades sociopolíticas teniendo
como centro de atención “la historia de la gente sin historia” (la guerrilla
en Barlovento). Fue a tratarse sus problemas de salud con la ayuda de su
hermana Rene que vive en Michigan State.
Al regresar de Estados Unidos nos comunicamos telefónicamente y me dijo que
después de la convención del partido MAS en un balneario llamado IPASMAR,
comenzaríamos a trabajar...esa misma semana moriría producto de fallas cardiacas
en el hospital de Rió Chico. Tal vez sin proponérselo murió donde ella quería
morirse en la tierra que la vió nacer. Argelia sintetiza la experiencia de las
mujeres como Nzinga Mbandi o Kimpa Vita que se opusieron en África a la trata
negrera.
Resume la experiencia de Nanny, la cimarrona, que en el siglo XVIII se
enfrentó al ejército Ingles en la Isla de Jamaica. Recoge, Argelia Laya, el
espíritu errante de miles de mujeres que participaron en los movimientos
pre-independentistas de Barlovento, los Estados Falcón, Yaracuy, así como
en la guerra de independencia, donde pareciera, según los historiadores
oficiales, que participaron única y exclusivamente las mujeres de los blancos
criollos. En Venezuela, pocas son las mujeres existentes en el actual gobierno
pluralista y multiétnico que reivindican las gestas de las afrodescendientes, a
penas el Instituto Nacional de la Mujer creó la orden Argelia Laya para
condecorar a las mujeres que se destacan en su labor social, política y
cultural. Pero eso no pasa más de ahí, de una simple condecoración. . ¿Cuántas
Argelia Laya harán falta para echar andar este país? ¿Dónde estarán? Lo
cierto Argelia es que tu desaparición física, no nos desanimo para seguir en la
defensa de nuestra afrodescendencia, tu identidad, tu Barlovento... nuestra
Barloventeñidad.
Para más sobre Argelia Laya consulte http://www.inamujer.gov.ve/ARGELIA.htm