Carta de Esteban Emilio Mosonyi a Jesús Chucho García y demás miembros y miembras de la red de organizaciones afrovenezolanas
A raíz del esfuerzo que esta haciendo la Red de Organizaciones Afrovenezolanas para impulsar en el proceso de Reforma Constitucional el reconocimiento de las comunidades afrovenezolanas, el reconocido profesor Doctor Esteban Emilio Mosonyi envió una carta de apoyo a estas iniciativas que a continuación reproducimos, bajo su autorización. Aquellas lectoras y lectores interesados en profundizar más el tema, pueden buscar el documento de referencia de la Red Afroavenezolana en el número de ENCONTRARTE del mes de enero bajo el titulo “AFRODESCENDIENTES: RETOS DEL 2007”
A continuación reproducimos la carta:
Hola Chucho:
Para empezar, me parecen excelentes los planteamientos que sustenta tu comunicación y en general los logros crecientes que van obteniendo los afrodescendientes venezolanos y los diferentes movimientos que expresan su realidad y su problemática. Por no disponer de tiempo, esta vez mi contribución va a ser muy breve, pero pienso reforzarla a partir de ahora en las ocasiones que se me presenten. Existen, sin embargo, urgencias que no admiten espera y en las que hay que insistir sin cesar. Como yo mismo siempre lo hago, es necesario reiterar hasta la saciedad todo lo referente al destino de Barlovento a corto, mediano y largo plazo, ante la inminencia de la nueva vialidad y los voraces apetitos neoliberaloides que ello despierta, hasta ahora con bastante opción de triunfo para los viejos y nuevos ricos, nacionales y transnacionales. Sobre todo, es indispensable ir a todas las instancias posibles con proyectos comunitarios en la mano –como sé que ya existen- que de verdad, verdad encarnen los intereses de la mayoría afrodescendiente.
Como Uds. bien señalan en su documento, la cuestión de la tierra es urgente, retadora y que exige soluciones inmeditas y definitivas: ahora o nunca, porque después ya será tarde. A pesar de la lentitud atribuible a los burócratas institucionales, hay que seguir persistiendo en el censo, en los términos más convenientes para los sujetos del mismo que son precisamente los afrodescendientes. Muchos puntos me preocupan, mas esta vez voy a concentrarme un poco en lo cultural y lingüístico. Es imperioso realizar desde ya una serie ordenada y sistemática de investigaciones-acciones sobre todas las culturas locales y regionales de origen afro que tenemos el privilegio de admirar en nuestro país. No se trata precisamente de que vayan a desaparecer o debilitarse, pero aún así se hace indispensable recoger todas sus manifestaciones, codificar sus elementos y fuerzas estructurantes, medir el alcance de sus potencialidades y, por encima de todo, convertir el producto de dicho estudio compartido y comprometido en insumo de primer orden para la futura educación de afrodescendientes y del resto de los venezolanos.
La situación del llamado patuá francés-criollo de Güiria y Macuro sigue siendo alarmante, pese a los ingentes esfuerzos desplegados por los propios portadores, los grupos y organismos dedicados a su salvaguarda y revitalización. Admiro profundamente su labor, mas ante el fallecimiento de algunos ancianos que lo hablaban con propiedad, es una necesidad irrenunciable que los ancianos y ancianas, junto a los adultos hablantes y cuasihablantes se reúnan formal e informalmente con niños, niñas y jóvenes para transmitirles -con asesoramiento de los lingüistas y científicos sociales comprometidos- la totalidad de su acervo lingüístico y oral, amén del resto de su patrimonio tangible e intangible. Este tema y otros análogos ameritan una exposición más profunda y recomendaciones específicas, que sean acogidas además por los propios interesados. Estoy totalmente de acuerdo y solicito formalmente que se incluyan sin demora en nuestra Carta Magna tanto la ampliación del Preámbulo como el nuevo capítulo dedicado al pueblo afrodescendiente. Finalmente, por ahora, ratifico la importancia de reforzar en todo lo posible las relaciones pluridimensionales con los afrodescendientes de América y el Caribe, así como con todo el continente africano, más allá de cualquier retórica, intereses acomodaticios y básicamente economicistas, geopolíticos y energéticos.
Saludos cordiales y hasta pronto,
Esteban Emilio Mosonyi