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José Luís Meléndez, no soportaba el dolor que le estaba causando ese cáncer en la próstata y reúne a sus tres hijos para despedirse de ellos, no si antes pedirles que trataran de ser unas personas de buen vivir. Era el año de 1975, en Puerto Cabello estado Carabobo. Carmen de Meléndez, esposa de José, se acerca junto a sus hijos, Marcos de 21, Marcial de 16 y Mariela de 12 para darle un beso y decirle que lo amaban. Sus ojos se apagan y una lágrima brotó de ellos como señal de que no todo será cumplido por uno de sus hijos. La pobreza comenzó a embargar a la familia. Marcos entró a la policía para solventar el gasto de la casa y poder ayudar a sus hermanos en los estudios. Un buen día éste fue llamado del liceo donde estudiaba Marcial, como representante de él, para notificarle que tenía más de cuatro días sin entrar a clase. Llega a su casa después de la reunión y le reclama al muchacho el porqué estaba faltando a clase y en donde pernoctaba todo ese tiempo. Éste, con voz amenazadora, le comentó que no se metiera donde nadie lo había llamado y que se preocupara en sus asuntos. Carmen se sentía algo enferma y preocupada por la actitud de su hijo y fue llevada al hospital para despistar alguna enfermedad que lamentar. Un compadre del difunto José, se encuentra a Marcos y le comenta que a su hermano menor lo ha visto junto a unos desadaptados que solo viven robando a los demás y además suelen consumir drogas en sitios escondidos. Su madre se acerca al joven para pedirle que no estuviese junto a muchachos del mal vivir ya que él podría caer en malas mañas y nunca más saldrá de ellas, este hizo caso omiso y solo se limitó darle la espalda y dejarla con la palabra en la boca. Una vez en una persecución a unos motorizados, Marcos detiene a un joven encapuchado que tenía en su poder varios envoltorios de marihuana para su distribución. El joven al verse acorralado por los oficiales, desarma a unos de ellos y se quita la vida. El incidente causó gran alboroto, mucho que decir en la población y mucho que criticar en los diarios de la localidad. Pasado un tiempo, una noche Marcos con su instinto de policía ve a unos jóvenes parados en una vieja panadería con la intención de atracar a los presentes y la caja registradora. Los muchachos al ver la comisión policial deciden disimular la situación, y al ver que la patrulla se alejaba, resuelven continuar con la acción interrumpida y someten a todos los que se encontraban dentro del local comercial. Un disparo se dejó escuchar y se vio a varios jóvenes corriendo por la calle del pueblo; pero en el suelo y dentro de la panadería, el cuerpo de una mujer yacía sobre un charco de sangre. La habían asesinado por el hecho que comenzó a gritar, ya que sus nervios le jugaron una mala pasada. Marcos, junto a sus compañeros, persiguió a los malhechores, uno de ellos con el rostro cubierto con una tela. Se internaron en un monte donde sin percatarse de que no había salida, ya que el terreno estaba cercado con una pared muy alta. Los malandros no dejaban de echar tiros y Marcos, de un certero disparo, logró darle en la cabeza a uno de ellos. Al acercarse y quitarle el pedazo de tela que tapaba su rostro, se dio cuenta que le había quitado la vida a su propio hermano. La gente murmuraba la ironía de la vida, del dolor que debia estar sintiendo la familia Meléndez. Otros dijeron el acertado dicho de “La Vida da Muchas Vueltas…”, ¡tenga cuidado Ud.! Déjanos Tu Comentario |
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