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Al salir de Europa algún fantasma nos espía. Es la sensación de la guerra. Todos estamos seguros de ella y sin embargo la esperanza trata de ahogar completamente al miedo. En el aeropuerto de Francfort encuentro el libro Dime que me amas, las cartas de amor de Marlene Dietrich y Erich Maria Remarque. No puede ser, me digo, no puede ser, me doy cuenta que no voy a dormir en el viaje. Que voy a estar despierto lleno de melancolías y esperanzas. Los dos más grandes pacifistas de mi niñez: ella, desafiando a todos los nazis, él, el autor del libro antibélico por excelencia, Sin novedad en el frente. La historia de un estudiante enviado al frente donde es testigo de todo lo horrible, de la ferocidad y la estupidez de lo militar. Ese estudiante morirá en los últimos días de la guerra. El autor escribirá sencillamente: “Cayó muerto en octubre de 1918, en un día en que el frente se mostraba tranquilo y sin movimiento. Tanto es así que el comunicado oficial del comando del ejército sólo decía: ‘Sin novedad en el frente’”. Las lágrimas de niño. El sollozar con voz ronca de pura impotencia, dolor, rabia. Los dos enamorados hicieron sólo dos cosas maravillosas en su vida: el escritor, ese libro Sin novedad en el frente, a quien Hitler lo denominó el peor de los escritos en alemán y lo hizo quemar en plaza pública, mientras Erich Maria Remarque, el tímido, debió exiliarse en el exterior. Y Marlene Dietrich fue protagonista de esa película inolvidable para todos, El ángel azul. Se supo que Hitler la denominó su actriz preferida y sin embargo ella se quedó en Estados Unidos, aun sabiendo que ahí se acababa su vocación de berlinesa bien rea (arrabalera). Los dos, el escritor talentoso y tímido y Marlene, la amada por todos, se encontraron en Europa, se amaron hasta el delirio, se enviaron cartas que hoy siempre siguen siendo verdaderos poemas. Ella firmaba sus cartas con el seudónimo “El puma”. Y él la denominaba siempre así, “mi puma”. En las noches del encuentro, el puma se devoraba por entero al tímido y sensible escritor. Mientras duró la amistad celestial entre los dos, el puma tuvo nueve amantes, todos actores y actrices de primera línea. Pero él, cuando se encontraba con ella en los lugares más inverosímiles, recibía ojos de poeta enamorado y moría devorado. Todo lo que escribió después Erich Maria Remarque no puede ni compararse con la épica de Sin novedad en el frente. Todo lo que filmó Marlene Dietrich en Estados Unidos sirvió sólo para ser olvidado. Salvo sus canciones. Cuando cantaba en reo berlinés, los espectadores hombres dejaban de hablar con sus mujeres y se divorciaban. A los dos seres del arte siempre los unía la paz entre los pueblos y el antirracismo. Leer “Sin novedad en el frente” y escuchar a Marlene en “Dime dónde están las flores”, a todo ser sensible lo conmueve y lo mueve a creer en la paz y el abrazo entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Hoy, con la guerra de Bush y la cobardía de los bufones gratuitos cuentan más que nunca los versos de la canción de Marlene cuando al final de la última guerra cantaba con una tristeza llena de enorme melancolía y sed de justicia a los jóvenes que marcharon a la guerra y fueron despedidos con flores por emocionadas muchachas:
Dime dónde están las flores Dime dónde quedaron las jóvenes Dime dónde están las flores Dime, ¿dónde están los hombres? Dime dónde están los hombres Dime dónde están los soldados Dime dónde han quedado Dime dónde están las tumbas Dime qué pasa en verano
La voz se pierde, como un poema que no tiene fin. Ya marchan nuevos soldados. Ojalá que a ellos no les cante nadie. Ni haya mujeres jóvenes que les entreguen flores. Ellos van a matar. A matar las flores, la vida. ¿Dime, cuándo podremos comprender? ¿Por qué el hombre mata, quiere matar, le pagan por matar y sigue matando? Dime, ¿cuándo podremos comprender? Osvaldo Bayer
El error, que no afecta para nada el sentido de su artículo, está en que, Marlene Dietrich no pudo haberla interpretado al final de la guerra sino unos 15 años después.Seeger la compuso entre 1956 y 1960 (originalmente solo tres versos y la completó 4 años mas tarde). Aparentemente esta canción fue cantada por Marlene Dietrich por primera vez en un concierto para UNIVEF en 1962 en francés ("Qui peut dire vont les fleurs?") y no a los soldados que venían de la 2ª. Guerra. En 1963 la interpretó en inglés en Washington D.C. y y fué elogiada por Los Angeles Times: “la ovación fué impresionante” El compositor de la canción es Pete Seeger quien se inspiró en tres líneas vinieron de una canción popular ucraniana ' “donde están las flores, Y Pete Seeger nacido en 1919, todavía sigue dando de qué hablar.
El veterano cantante 'folk' Pete Seeger pide en Cuba el fin del embargo
El músico norteamericano Pete Seeger sigue al pie del cañón revolucionario a sus 80 años. Seeger llegó a La Habana el pasado miércoles y trajo al hombro su famoso banjo, con el que popularizó en todo el mundo la Guantanamera , con los versos sencillos de José Martí como letra. "Si el mundo supiera algo más de Martí, sería mejor", afirma Seeger. Hace dos años fue condecorado por Bill Clinton por sus méritos artísticos, pero él sigue siendo un crítico incansable: "El bloqueo es inmoral, estúpido, ridículo, y debe acabar ya", asegura. Hacía más de 15 años que no viajaba a Cuba. Su primera visita fue en 1961 y desde entonces ha viajado y cantado en la isla en cuatro ocasiones. Esta vez fue invitado por la institución cultural Casa de las Américas, que este año celebra el cuarenta aniversario de su fundación, y Seeger hizo un hueco en su cargada agenda revolucionaria. "El viernes salimos hacia Washington, donde mi nieto y yo cantaremos en un acto de protesta ante miles de personas para pedir el cierre de esa escuela de asesinos que es la Escuela de las Américas", dice Seeger con voz firme. E insiste en explicar: "En teoría, la Escuela de las Américas es una academia militar donde EE UU entrena a los militares latinoamericanos, pero en la práctica lo que se enseña es a secuestrar, torturar y asesinar. De aquí salieron, por ejemplo, los asesinos que mataron al arzobispo de San Salvador, monseñor Arnulfo Romero". La iniciativa tiene entusiasmado a Seeger, quien recuerda que el promotor de la idea fue un sacerdote católico norteamericano, quien fue condenado a seis meses de cárcel hace dos años por encadenarse a la entrada de la Escuela, en su sede de Georgia. "Al año siguiente, cientos de personas acudieron allí y se encadenaron de nuevo a la puerta". Nada más llegar a la isla, Seeger sostuvo un encuentro con jóvenes músicos cubanos en la sede de Casa de las Américas. La reunión acabó con Seeger al banjo interpretando canciones como We shall overcome y la ineludible Guantanamera . Por la noche recibió, de manos del vicepresidente cubano, Juan Almeida, la Orden Félix Varela de Primer Grado, la más importante distinción cultural que concede el Consejo de Estado de Cuba, organismo que preside Fidel Castro. La orden fue otorgada "en virtud de los extraordinarios aportes del trovador al rescate de los mayores valores musicales de su pueblo y las causas por la paz, la lucha contra la discriminación racial y por la defensa del medio ambiente". La trayectoria artística de Pete Seeger (Nueva York, 1919) comenzó en los años treinta, cuando se interesó por la música folk y el banjo, a través de sus padres. Recibió influencias de Aunt Molly Jackson y de Woody Guthrie, con quien realizó varias giras por Estados Unidos cantando para los sindicatos, escuelas, universidades y demostraciones por la paz. En 1950 se unió al cuarteto Weavers, con el que popularizó algunas de sus canciones más conocidas como Where have all the flowers gone. Seeger recordó que unos años después de su viaje a Cuba en 1961 conoció en Nueva York al músico cubano Héctor Angulo. Fue por aquel tiempo cuando escuchó por primera vez la conocida versión de la Guantanamera con los versos de Martí en un campamento infantil de verano. Al principio, Seeger penso que se trataba de una canción popular cubana -con arreglos musicales de Joseíto Fernández-, pero desconocía que la idea de cantar la melodía con letras de Martí fue idea del pianista y compositor español Julián Orbón. Durante años, Seeger fue el principal promotor de que se pagasen a Joseíto Fernández, ya fallecido, y a Julián Orbón, quien reside en Estados Unidos, los millonarios derechos de autor que ha generado la Guantanamera y que, debido al embargo, se encontraban retenidos en un banco norteamericano. Seeger no quiso nada para él. "Lo único que quisiera, cuarenta años después, es que esta canción sirviera para introducir a los jóvenes de todo el mundo en la obra y en los versos de Jose Martí. Así el mundo sería un poco mejor". De CUBANET / Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste 40, 28037 Madrid A continuación, la letra en inglés. Pincha aquí y escucharás el MP3 con la voz de Marlene Dietrich y también un video de Pete Seeger cantando la famosa “Dime dónde están las flores” WHERE HAVE ALL THE FLOWERS GONE words and music by Pete Seeger Where have all the flowers gone? Déjanos Tu Comentario |
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