Ciudad Guayana 23-05-04
Mes de mayo. La primavera en el hemisferio norte se abre, la vida sale del
letargo del invierno y manifiesta su fuerza, en el verdor de sus montes, en las
flores, en la vida que se renueva, el amor que se fortalece, es el tiempo de las
nuevas uniones, son las nuevas bodas promesas de la renovación de la vida.
Dos bodas estremecieron al mundo en esta primavera del norte; que globalizada
por la maquinaria del imperio, nos pusieron a todos a vivir en primavera.
Los anacrónicos poderosos de este mundo, la caterva de reyes y reyezuelos,
que sobreviven a costa de sus maridajes trasnacionales, nos focalizaron en
Madrid para contemplar el derroche de 50 millones de dólares. Bendecidos por su
medieval Iglesia; desfilando cual bufones reales ante los verdaderos reyes de
este mundo, para mostrarnos en el teatro virtual de la “media”, que el amor es
capaz de existir en el centro de la fuente del desamor más terrible que azota la
humanidad. Celebran la posibilidad de ser capaces de dar continuidad a sus
mecanismos de poder familiar, capaces de continuar al servicio de los centros
del poder mundial, de cuyos centros brota la muerte por hambre de 5 millones de
niños al año en el mundo, que podrían ser evitados con la inversión en armas que
en un día hacen los imperios de la tierra, concelebrantes de esa boda.
Del otro lado del mundo, cuatro días antes se había celebrado otra boda en un
poblado de Irak cercano de la frontera Siria. Allí unas familias del pueblo
Iraquí celebraban también una boda, con la alegría que entre el pueblo se
celebra las uniones de enamorados, que además de significar la esperanza de
crecimiento de nuevas vidas, es la unión de familias, son promesas de
descendencias y fortalecimiento de la solidaridad popular.
En contraste con
la balumba festiva de los reyes y de sus mecanismos de manifestación de la
alegría, con disparos al aire expresaban su dicha. Celebraban la vida cuando los
cubrió la muerte. Mísiles y metralla que dejaron más de 40 muertos, entre ellos
muchos niños. El ejército imperial amenizó la fiesta. Ciertamente que significó
más de 50 millones de dólares lo invertido por el gobierno de Bush para llegar
hasta allí con sus regalos.
Dos bodas terribles con un mismo sentido, o mejor gobernadas por el mismo sin
sentido con que el imperio decadente va marcando a su paso toda la vida del
planeta. Quizás hoy más de uno tiene motivos para maldecir las primaveras y las
bodas; pero encontramos a un pueblo iraquí y afgano en pié y luchando, los
brasileños y argentinos enrumbando caminos, a un pueblo palestino resistiendo
hasta la muerte, y al español que dice no a la complicidad en la guerra, un
pueblo colombiano que desde hacía tiempo no se manifestaba abiertamente en las
calles por la represión, el sicariato y el paramilitarismo, hoy lo hace junto a
los peruanos contra los acuerdos bilaterales de sus gobiernos con USA. Está
corriendo el ultimátum de los pueblos ecuatoriano y boliviano a sus gobiernos.
El Uruguay se encamina hacia la victoria con el Frente Amplio. La Revolución
Bolivariana de Venezuela se prepara a enfrentar las nuevas ofensivas del
Imperio. El pueblo cubano cava sus barricadas. La crisis del Imperio se agudiza
y el pueblo norteamericano abre los ojos. Quizás mañana las bodas en primavera
vuelvan a tener sentido para nuestros pueblos.