Fuiste una trinchera enamorada de la guerra
mi pequeño paraíso aquí en la tierra
como naciste y apoyada sobre la cama
esperabas para encender la llama
Y pasó
hicimos del invierno, primavera
de un prado seco, una rivera
de un caño, un inmenso mar
de un grito asustado, un lindo cantar
La reina de noche fue testigo
cuando me rendí ante tu ombligo
y en el laberinto de tu pecho
perdí mis derechos
claudiqué, di rienda suelta a la locura
me convertí en esclavo de tu hermosura
En aquella intensa noche
hizo su agosto el derroche
nos fundimos en una pasión indescifrable
mientras la madrugada se hacía interminable
con la cama como castillo
me enrosque a ti como un tornillo
No hubo descanso
el colchón se hizo un remanso
y nos sorprendió el sol
en un último arranque de amor
entró suavemente por la ventana
dándole paso a la mañana
Disfrutamos del día siguiente
caminando bajo un cielo resplandeciente
de la mano tomados
profundamente enamorados.
Venezuela