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Estaba ahí tan increíblemente inmóvil, desamparado, me molestaba esa increíble hilera de ladrillos, uno al lado del otro, tan uniformes, tan parecidos, si, era su monotonía en su psiquis, perdidos en sus pensamientos, gritaban su dolor al mundo, y su mundo era una extraordinaria pared Kafkiana, delirante en su costumbre monótona, parecían seres humanos que gritaban un extraño alarido, mezcla de rencor y rabia, seres que habían quedado prisioneros en esa pared maldita, recordaban con dolor sus vidas pasadas, eran felices, tan llenos de ese amor normal y cotidiano, pero una extraña maldición llegó a sus vidas, comenzó una extraña alineación mortal, la alegría dio paso a lo automático, ¿puedes hacer el amor, en forma automática sin sentir?, ¿puedes hablar y pensar sin existir?, lo mecánico y lo automático fueron las claves de este nuevo hombre lineal, un castigo de los dioses y los ángeles por cambiar la esencia del hombre, no podemos convertirnos en autómatas sin pagar las consecuencias, seres sin vida, sin respuestas, sin alma, sin esencia, seres lineales, tan solo un ladrillo en la pared, agonizando por nuestra linealidad primitiva, por nuestra verticalidad maldita tan distantes de otro ladrillo en la pared, sedelu@hotmail.com Déjanos Tu Comentario |
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