|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
¡Padre de la libertad! ¿Viste a tu pueblo, A tu gente, a tus hijos e hijas Levantarse contra los tiranos, Y enfrentarse a los gorilas y a las bayonetas? Sé que ese día sonreíste, Y aunque eres casi como un Dios, Lloraste. Te conmoviste, Te sentiste orgulloso De tu gente, de tu pueblo, de tus hijos e hijas, reconquistando la libertad. Sé que deseaste Comandar ese ejército que levantaba tu espada, que despertaba a la dignidad. ¡Como se sentía tu espíritu! Caminabas en medio de tu pueblo, Se sentía como un torbellino, Como un huracán. Estaban dispuestos y dispuestas a derramar su sangre por vos, por ellos y ellas, por sus hijos e hijas. Bolívar, Resucitó tu pueblo. Vos resucitaste en nosotros y nosotras, En cada calle de Venezuela, En cada cuartel, En cada hogar. No luchaste en vano, No estas muerto, te diste cuenta que también en el mar se hacen surcos, que se puede sembrar en el aire. Tu ciudad, la gloriosa Caracas, demostró que estas sembrado en el corazón de tu gente. ¿Viste a tu pueblo en Maracay, A tu pueblo uniformado, A tu pueblo aborigen, mestizo, moreno? Ellos y ellas te invocaron, Tus hijos e hijas, soldados y generales revivieron tu gloria, tu honor. Allí estaba el pueblo dentro de los cuarteles, Y fuera de ellos, recordando que es el pueblo de Bolívar, acostumbrado a ser bravo, a derrotar imperios, a tumbar yugos. Bolívar, estas encarnado en esa gente que derrotó a generales traidores, comprados por los dólares del imperio asesino. Estas encarnado en cada mujer, hombre, en cada anciano que bajaron de los cerros, que tomaron las calles. Ellos y ellas no te olvidan, no han traicionado tus sueños, tumbaron la pretendida dictadura que hundía sus garras en tu suelo sagrado, suelo de libertadores, de libertadoras. Defendían tus ideales de justicia y libertad. Te oyeron cantar: ¡Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó! Llorabas y cantabas Al ver a tu pueblo, a tu gente, tumbar a los mercenarios, que dejaron de ser soldados cuando apuntaron sus armas y dispararon contra tu pueblo. Viste a tu pueblo reclamar sus derechos y su voluntad. ¡Que orgulloso te vimos Sonreír! Ese era tu pueblo, el pueblo de Venezuela. Los viste marchar sin miedo, con firmeza, nada lo podía detener. Eran tus herederos, hijos e hijas tuyas, el bravo pueblo, tu pueblo revolucionario. ¡Nos llamamos Bolivarianos! Estabas en medio de nosotros y nosotras, cuando gritábamos: ¡Abajo cadenas!, ¡Abajo el tirano!, ¡Abajo los traidores!, ¡Abajo los mercenarios! Ahí estabas tú, gritando y animando, caminando entre ellos y ellas. Te vimos llorando, Sonriendo. Caminabas entre los pobres, con los jóvenes, con nuestras mujeres. Te vimos otra vez con tu espada desenvainada, al frente de tus soldados. Te vimos cabalgando por Maracay abrazando al general Baduel. Vimos cuando el general te hizo el saludo militar, cuando te vio en medio del glorioso pueblo. Te vi con el padre Palmar En Maracaibo tomando las calles Y llamando al pueblo a la rebelión contra los traidores. Te vieron también por Miraflores, entre la guardia de honor, Poniendo en fuga a los golpistas. Iban asustados porque te vieron Cara a cara en la furia de tu pueblo. Querían borrar de la memoria de tu pueblo tu nombre, escondiendo tu imagen en sus actos traicioneros. Te vieron por oriente, por los llanos, por los andes, por Guayana. Te vieron por el 23 de Enero armando la resistencia en Fuerte Tiuna con los soldados gloriosos y patriotas. Te subiste a un tanque con García Carneiro. Te vieron por otros países, en otros continentes movilizando la solidaridad de los pueblos, de la gente de buena voluntad. Estabas con una boina roja, con tu espada desenvainada, con tu verbo encendido. Pasaste por nuestro lado, vimos tu rostro, tu rostro era indígena, negro, mestizo. Eras como un gigante, porque te pareces a tu pueblo, estabas acompañado de Guaicaipuro, José Leonardo, Zamora y Maisanta. Algunas personas vieron a Sucre y a Urdaneta guiando a la gente por los cerros. Ali Primera Cantaba: -"Yo no me quedo en la casa, pues al combate me voy"-. También caminaban con vos Fabricio Ojeda, Argimiro Gabaldon, y Jorge Rodríguez. Marchaban los mártires de Cantaura y del Amparo hacia Miraflores. También vimos al catire Acosta Carlez y al comandante Hugo Trejo Animando al bravo pueblo. Galopaban veloces Los lanceros de Paez en medio del pueblo gritando: "vuelvan cara". Hay quienes afirman que vieron a Sandino y al che, Caminando con la gente noble. Atahualpa gritaba: "He resucitado vuelto millones por las calles de Caracas". Neruda y Marti, estaban por la plaza Bolívar, animando al pueblo con sus versos de libertad. Monseñor Romero bendecía al pueblo por allá por Petare. Vimos a allende acompañado por dos generales inmensos, Velasco Alvarado y Omar Torrijos, bajaban con el pueblo de los cerros caraqueños para enfrentar a los asesinos. Gandhi y Luther King, hablaban con la gente, pidiendo que no derramaran la sangre de sus enemigos. Hasta el Quijote y Sancho Panza, Cabalgaban entre la gente Jesús, andaba por la catedral, buscando a los mercaderes del templo y de la religión, que se atrevieron a cambiar sus sotanas por la conspiración y la traición. Si, Bolívar, ese fue un día glorioso de resurrección, el día que el bravo pueblo el yugo lanzó. El día que tu pueblo sin miedo marchó para rescatar su dignidad, su revolución, a su presidente. Ese es tu pueblo Bolívar, tu bravo pueblo, que el yugo lanzó. obedvizcaino@gmail.com Maracaibo, Venezuela Déjanos Tu Comentario |
|
|
|
|