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De antier que no recibo carta Comandante, le pido, encienda usted el tabaco Yo, con la poca lumbre que quede voy a vaciar el saco Pues, tal vez estuviera en el fondo Junto a las hojas, que el reservista trajo. De antier que no recibo carta Y la estoy esperando. Me he quedado inmóvil tras lo último del relato con un próximo renglón , esperando, Como pa cruzar la calle, cuando niña, si es que barrían el empedrado. Apenas di vuelta la hoja, en lo que allí me estaba contando pero ya ve , es de antier lo que le cuento, y como seguirlo, no hallo. Comandante, figúrese por ejemplo, de Barracas, el me esta hablando Usted no conoce la barriada que me esta nombrando Pero es una muy nuestra, que tiene mística y proletario Como si hablara de Petare, la Pastora u otra, del Cerro, de bien abajo Como de las que bajaron los buenos, cuando el Caracazo. De antier que no recibo carta Tal vez los fríos y los resfríes, la humedad o el mucho trabajo Será eso lo que impuso, este prudente des-pacio? De antier que me quede prendada esperando otra frase , pa que me continúe el relato Mire, mi cumpa me contaba, por ejemplo, acerca e cosas que queremos tanto De las emociones arrechas, que aun intactas guardamos como esa del parto , del olorcito a cachorro, de su manita en nuestras manos, Y del anima de lo sagrado También me contaba del viejo muerto, que se nos murió temprano Del frío y sus colores, de la bruma en los barcos, de los puentes, de la humedad en los arcos. Del cafecito y del chori, la cooperativa y la radio. Pero Comandante, es que desde antier me pregunto acerca como responder a lo que me anda preguntando...Porque me dice ¿Qué extrañas?, decime. ¡Decime y te lo mando! Pero ¿como decirle pa que me mande ese instante En que la brisa mueve la soga, el sol seca la ropa, y los panales se volvían blancos? Ese instante en que el puchero hace ojo en el caldo, En que la hornalla se pone de un azul intenso esperando la pava en la noche, con ese mate en la mano. Ese instante en que el motor de la heladera dejaba de aullarnos Ese instante previo a lo intangible cuando Cara a cara con lo inefable, al fin nos fundamos Ese instante en que negro sobre blanco, cual espejo, ante el otro, al fin nos desnudamos Ese de las decisiones profundas, que aunque duelan, tomamos Ese de vernos en la huella por donde la identidad andamos, Ese, que atesora lo nuestro del gentilicio, lo digno, lo más calido Lo cotidiano, lo ético, lo solo, lo acompañarnos. Ese del calor, ese de esperarnos. Ese, de encontrarnos. Ese de apretarnos .Ese de lo urgente, al separarnos. Ese, que dice, ya hemos vivido aquellos años Y este, con un silencio sabio entre renglones, que nada dejan en blanco matildesosa@hotmail.com Argentina residente en Venezuela Déjanos Tu Comentariocarlos rafael carlosdi@enet.cu SANCTI SPIRITUS Exelente su poesia, la felicito, yo soy un viejo amigo suyo que la conoci en caracas siempre vi en ud una artista de la unidad, la amistad y la solidaridad en america. un abrazo para ti siempre de carlos rafael. 23/07/07 |
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