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Con el pasar del tiempo y sin desearlo... pasé a ser parte de las fotos amarillas... que al igual que un Mago ilusionista... son las portadoras de la mágica tristeza de desaparecer a las personas. Mis amigos, los viejitos del ayer... Aquellos que se reían del zurdito en mis años de juventud. Me han dejado junto al tiempo... todas sus vivencias. He sido el dueño de las primaveras que llegaban y se marchaban en carreras apresuradas... sin comprender que con su prisa me robaban, lo que yo no quería perder. Pasé de ser el alegre protagonista, al nostálgico espectador... de un beso robado en la mejilla de una muchacha, de un atrevido mozuelo que tuvo la osadía de dar el primer paso. (Sin imaginar que en el silencio, ella lo deseaba más que él) Pasé de ser el preguntón, que por momentos fastidiaba a los mayores... A ser la voz de la experiencia, el viejo padre que a veces molesta... pero que se transforma en el último reducto, de un hijo preocupado... Soy por reglas de la vida, la enciclopedia obligada de un nieto que pregunta... buscando las mismas repuestas que yo buscaba en mi niñez... y que hoy están tan lejanas en mi ayer. Hoy la vida... pretende encerrarme en la cárcel de la vejez. Me resisto a tener como únicos compañeros... un viejo bastón de madera, acompañado de unos lentes. Soy el que no puede pasar indiferente al lado de unas rosas, que hoy me niegan su fragancia... sin importarles que son las mismas flores que tanto amaba mi mujer. Me he vuelto con el paso de los años... en el portador de la nostálgica tristeza de saberse olvidado. A veces escapo entre las sombras... y sin que nadie lo sepa... Me he hecho propietario... del viejo banco de la plaza Se lo compré a un viejito... Que comprendiendo que se marchaba... Logro que le pagara con una promesa arrancada de mis labios. “Que todas mis mañanas alimentaré a las palomas” (Un tributo para los viejitos que habitan los Geriátricos... que sólo suplican la alegría, que los visiten algún día. Que tristeza provoca verlos hoy, abandonados y olvidados por personas que olvidan, que también ellos, un día llegarán a viejos) jovarela33@cantv.net Déjanos Tu ComentarioHIRAN DIAZ COLINA
PUNTO FIJO/VENEZUELA La vejez. bendito tesoro que no a todos nos permite la vida. rindamosle tributo a los ancianos que aun tienen tanto que recibir y que dar. Por favor no los abandonemos. 18/09/07 Héctor Valerio
margarita-venezuela Este poema tiene magia. Me recordo dos canciones de Serrat: esos locos bajitos y llegar a viejos. Es siempre reconfortante saber que por algunos rincones andamos algunas personas descubriendo cosas para otros. 18/09/07 |
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