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(Dedicado a mi gran camarada, Octavio Freyre: “El Mago de Mil Risas”).
Óxido, era un lejano pueblo, del Municipio Agrio, de la Provincia Grisácea. Sus habitantes, eran oxidados de pies a cabeza. No existía la risa, la cordialidad, la alegría, la solidaridad, el amor... y demás sentimientos y acciones, que no existían para el pueblo oxidado.
El agua, el sol, la luna, las estrellas, el cielo, los árboles, las flores, la lluvia... era todo oxidado. Nadie lloraba, nadie de comunicaba, nadie pensaba, nadie reía... ¡Todo era óxido! Su gente caminaba desvanecida, carcomida por el óxido.
Cuando un bebé nacía, era puro óxido. Las casas eran chatarras oxidadas, al igual que las calles, avenidas, edificios...
Cierto día, apareció un hombre tan alto, robusto y enérgico. Cuando abría la boca para expresarse, salían risas por montón. Era una risa alegre, entusiasta, vivificante... Su modo de hablar y actuar, era tan exquisito, que cualquier persona quedaba a gusto.
Los oxidados y las oxidadas, quedaron atónitos cuando vieron a aquel hombre de carne y hueso, que vestía algo así como un mago, y sobre su cabeza, llevaba un sombrero que decía: “SOY EL MAGO DE LA RISA, Y TU VIDA TRANSFORMARÉ”.
Cuando el mago empezó a reír, los oxidados vieron con mucho asombro, que sus cuerpos poco a poco cambiaban, como personas de verdad. Las casas, edificios, calles, avenidas... fueron desapareciendo su estado de óxido, y se convertían en hermosas construcciones. Sus estructuras, tomaban forma de un pueblo organizado.
La luna, las estrellas, el cielo, el agua, el sol, los árboles, las flores, la lluvia... recobraban su hermosa naturaleza.
El mago caminaba de par en par, con su agradable sonrisa, por todo el pueblo de óxido. Cada paso que daba, lo transformaba con gran belleza.
Sus habitantes recobraron su memoria, y empezaron a mirarse unos a otros, a mirar sus cuerpos. ¡Se abrazaban como hermanos y hermanas de verdad! Los bebés balbuceaban, y emitían sus primeras palabritas. Las niñas y los niños, jugaban felices.
Aquel pueblo comenzó a entrar en contacto y a mejorar su calidad y nivel de vida, y aún más, de comunicación. Allí nacía la solidaridad, la alegría, el amor, la unidad, la amistad... ¡Se trabajaba por el bienestar y el desarrollo del pueblo! Día a día, sus mismos habitantes reían, compartían, charlaban... y se les olvidaron que eran de óxido.
A partir de ese momento, nació la Ciudad de La Eterna Sonrisa, ubicado en el Municipio de la Cordialidad, de la Provincia Radiante (como la luz del sol). Actualmente, sus habitantes, llenos de tesón, de valor y de un espíritu guerrero; trabajaban por un mejor porvenir. Su sonrisa jamás se las arrancarán de sus labios, ni de su corazón.
Y así fue, como el Mago de la Risa, hizo el milagro de crear la Ciudad de la Eterna Sonrisa.
sinfronteras_al@yahoo.comCaracas, Venezuela
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HIRAN DIAZ COLINA
millanoesgrande2707@hotmail.com
PUNTO FIJO / VENEZUELA
Esto que Siboney del Rey tan magnificamente narra, es la verdad verdadera que no queremos apreciar. "LA MAGIA DE LA SONRISA" Como todo lo grande que nos da El Señor: mientras mas bondadoso, mas economico. la sonrisa es gratis y hace milagros.
08/02/08
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