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Se oye un extraño ruido que resulta criminal. La tierra tiembla, el silencio pierde su fundamento y se pone a gritar. Llantos de niños. Miedos de todas partes se hacen conquistadores. El colorido de las calles de las ciudades y de los universos naturales pierde sus colores propios. Despojados de los mismos, todo se hace gris, blanco y negro. Una lluvia de metales mortíferos asola a todo transeúnte. Miles de ojos se ocultan en cuchitriles esperando la muerte. Ojos, pensamientos que se hacen más veloces que rápidos. La incertidumbre, el llanto y el pesar se disputan el poder en las mentes de las victimas. Todo corre: las calles, los árboles, las farolas, las aceras, todo es espanto vivo. Se oyen los ladridos de los perros, se oyen los gritos perdidos, se oyen los reinos del terror. Se siente y se afirma la impotencia de un pueblo humillado por la superioridad de las armas y la capacidad absoluta de la crueldad. Ciudad de ciudades que lloras porque te hieren a ti y a tus hijos. Llanto entre el gemir y el silencio. Silbido a lo lejos, con estruendo al destino final. Pueblo, pueblo maldito, minas, bombas, llanto y muerte. Sin ecos, sin respuestas en farsas reuniones de organizaciones internacionales, elefantes blancos, que se tratan de impregnar de color para llamar la atención, haciendo de disimulo de circo en reuniones de burócratas ricos. Las preocupaciones no llegan a tu puerta, elefante blanco de tres colores: Ni la llovizna después de la caída de las bombas sembrando desgracias, ni las lágrimas exprimidas del dolor y el orgullo, ni los huérfanos con lágrimas en sus mejillas, que resbalan y caen en la tierra sembrada de metralla, te conmueven. Pueblo iraquí con la frente alta, con las dignidades sometidas a toda prueba. Bello pueblo iraquí, con tu sangre, con tus lágrimas y denuncias harás que crezcan los jardines de la justicia. soldadomediatico@yahoo.es Déjanos Tu ComentarioEduardo A. Ortega soldadomediatico@yahoo.es Alcora, 128 España Este poema lo escribí en la nación más pequeña del mundo, llamada Alcora, 128, en el habito con mi esposa, mis hijos y nuestros gatos , desde este pequeño pero gran universo les doy las gracias por publicar mis modestas palabras en su espacio web. Por un mundo mejor. 26/04/08 |
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