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Podrá parecer extraño que arranque mi comentario sobre El amor en los tiempos del cólera hablando de maquillaje, pero es que este ha sido verdaderamente el ingrediente del film que más me ha llamado la atención. El maquillaje de cine suele ser un campo artístico poco dado al lucimiento personal. Salvo en los géneros de terror o de ciencia ficción, la mayor virtud de un trabajo bien hecho en maquillaje consiste en pasar desapercibido y en saber crear las sinergias pertinentes con el equipo de cámara para resaltar la fotogenia de los intérpretes y dotarlos así de esa presencia aurática que tantos millones reporta desde tiempos inmemoriales a la industria cinematográfica. Pues bien, el equipo de maquillaje de El amor en los tiempos del cólera se estrella en sus cometidos al adquirir un exceso de presencia a ratos carnavalesca. Desde luego la caracterización física de los personajes asumía aquí un papel importante ya que tenía el cometido de recrear el paso del tiempo.Los dos personajes protagonistas arrastran su historia de amor a lo largo de más de cincuenta años pero los intérpretes que les dan vida son los mismos.
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Giovanna Mezzogiorno interpreta a Fermina Daza en su juventud, madurez y vejez, mientras que el papel de Florentino Ariza recae brevemente en Unax Ugalde para pasar luego a manos de Javier Bardem. Paradójicamente los mayores problemas de maquillaje se aprecian en el primer acto del film, cuando los personajes son aun jóvenes. Se evidencian tan patentes las capas de polvos que recubren las facciones de los actores que no pueden menos que distanciarnos de la ilusión de ficción. Podría interpretarse que con estos excesos lo que se pretende es prepararnos para las futuras caracterizaciones de ancianidad de los personajes. Y, desde luego, llegado el momento, y tras más de hora y media de metraje, y de grandes dosis de talento actoral destinado a plasmar el paso de los años, nosotros, los espectadores, logramos, por fin, olvidarnos de la tramoya.
Dicho esto, creo que El amor en los tiempos del cólera no puede juzgarse como versión de su antecesora literaria, sino como ente fílmico autónomo.
La historia de las relaciones entre el bien o mal llamado “realismo mágico” literario y sus adaptaciones al cine no ha sido del todo afortunada. Con independencia de la calidad de los relatos adaptados, lo cierto es que al cine le cuesta reproducir esa inocencia culebronesca teñida de folclore surreal tan característica de su musa literaria sin caer en la cursilería y la atonalidad.
El propio García Márquez ha sido testigo del naufragio cinematográfico de algunas de sus novelas: Crónica de una muerte anunciada (1987) de Francesco Rosi o El coronel no tiene quien le escriba (1999) de Arturo Ripstein son buena muestra de ello. Isabel Allende experimentó algo similar con La casa de los espíritus (1993) de Bille August o con De amor y sombras (1994) de Betty Kaplan. Quien tal vez haya salido mejor parada de la experiencia sea Laura Esquivel al encomendarle a su marido, Alfonso Arau, la tarea de adaptar Como agua para chocolate (1992).
Si algo bueno ha hecho Mike Newell ha sido asumir, de entrada, la imposibilidad de recrear el torbellino lingüístico de García Márquez, y situar su ficción en los dominios de la comedia agridulce cuyos resortes maneja tan bien. El resultado no deja de ser mediocre, pero se agradece, repito, el intento de crear un universo propio. Así, mientras estamos en el cine pasamos un rato más o menos ameno sin conectar, eso sí, con ninguno de los grandes temas que se planteaban en la novela del escritor colombiano. No llega a conmocionarnos el amor en extremo afectado que Florentino Ariza le profesa a su amada, ni nos lagrimea el alma cuando los enamorados finalmente se reencuentran.
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Tampoco nos estremece la fatalidad del paso del tiempo y con dificultad entendemos cuáles son los mecanismos que impulsan a los personajes a actuar como actúan. Simplemente los acompañamos en su recorrido y nos abandonamos a la letanía de la narración porque años atrás leímos una novela que aun resuena en nuestra memoria a y la cual pretendemos ahora rendir nuestro pequeño tributo.
Ficha Técnica
Título original:
Love in the Time of Cholera.
Dirección: Mike Newell.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 139 min.
Género: Drama.
Interpretaciones:
Javier Bardem (Florentino Ariza)
Giovanna Mezzogiorno (Fermina Daza)
Benjamin Bratt (Juvenal Urbino)
Catalina Sandino Moreno (Hildebranda Sánchez)
Hector Elizondo (don Leo), Liev Schreiber (Lotario Thurgot)
Fernanda Montenegro (Tránsito Ariza)
Laura Harring (Sara Noriega)
John Leguizamo (Lorenzo Daza)
Unax Ugalde (Florentino Ariza joven)
Guión: Ronald Harwood; basado en la novela
"El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez.
Producción: Scott Steindorff.
Música: Antonio Pinto.
Fotografía: Affonso Beato.
Montaje: Mick Audsley.
Diseño de producción: Wolf Kroeger.
Vestuario: Marit Allen.
Fuente:http://www.contrapicado.net/critica.php?id=276
http://www.loveinthetime.com/
Fotos:www.labutaca.net/films/58/elamorenlostiemposdelcolera
www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/2588/
www.guzmanurrero.es/index
www.alohacriticon.com/elcriticon/article3576.html