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| La cascada más alta del mundo: El Kerepakupai Merú |
El 2 de agosto de 1498, en su tercer viaje, Cristóbal Colón dejó atrás la isla de Trinidad y, poco después, atravesó la desembocadura del río Orinoco desembarcando en una tierra desconocida. Había descubierto Venezuela, y, además, se convertía en el primer europeo en poner pie en la América continental, ya que en sus dos viajes anteriores sólo había descubierto islas caribeñas. Sin embargo, durante más de tres décadas el interior de Venezuela permaneció como Terra Incognita; recién en 1531, Diego de Ordaz recibió la orden de conquistar la zona comprendida entre el río Marañón y la Sierra de Imataca. Así comenzaron las incursiones europeas en lo que conocemos como "Guayana Venezolana", el actual estado Bolívar.
Al sur de Venezuela, hacia las actuales fronteras con Brasil y Guyana, se descubrieron incólumes, una salpicadura de montañas a lo largo de una interminable planicie. Parte de esa sabana estaba habitada por un pueblo aborigen de lengua caribe que se llamaba a sí mismo pemón. Los indígenas mostraron a los conquistadores las extrañas formaciones que punteaban la sabana, y, sin poder creer en lo que veían, los recién llegados preguntaron cómo se llamaban: tüpü, les contestaron, que en pemón significa "montaña" o “morada de los dioses”. El vocablo fue adaptado como tepui o tepuy, y así se conoce mundialmente hoy a estas impresionantes estructuras geológicas, únicas en el planeta.
Los tepuis se caracterizan por su alto grado de endemismo, es decir, por el elevado número de especies y tipologías que le son peculiares. Así, por ejemplo, en el Roraima, el 50% de las especies de plantas son endémicas y en el Chimantá ese nivel llega a 40%. Dos teorías han tratado de explicar el origen de la naturaleza de las floras y faunas de los tepuis. Por un lado, el Botánico Maguire, propuso en 1970 que esas especies o grupos de especies se originaron en el jurásico-cretácico, es decir, hace unos 140 millones de años, antes de que los repuntes se formasen como cumbres y se aislaran del resto de la Gran Sabana. Esa situaron permitiría que dichas especies se separaran a su vez durante miles y hasta millones de años en dichos tepuis, resistiendo cambios climáticos y creando un ecosistema muy particular, generando así la llamada “teoría de los refugios”.
En 1986, sin embargo, el también botánico Julián Steyermark (quien con anterioridad era un firme creyente de la teoría de los refugios), sugirió que dicha biodiversidad, particularmente de plantas, tiene un origen más generalizado y que la misma colonizó -y sigue colonizado- las cumbres de los tepuis gracias a las migraciones verticales. El problema para comprobar cual de estas teorías era la más ajustada, radicaba en la falta de evidencias directas, cosa frecuente cuando se trata de deducir situaciones del pasado.
Para tratar de dilucidar esta disyuntiva, Valentí Rull, investigador que para entonces trabajaba en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), decidió explorar esta hipótesis estudiando el polen de los sedimentos procedentes de la Gran Sabana y algunas áreas adyacentes. Este método es llamado paleopalinología y consiste en deducir la composición de la flora del pasado con base en el polen depositado durante miles de millones de años en las rocas o en las diversas capas terrestres. Una vez que el polen es analizado para deducir su origen y calcular su edad a través del método del Carbono-14, un investigador puede inferir la composición de la flora de un área en un momento determinado de la historia geológica de la tierra (enlace relacionado http://ddd.uab.es/pub/orsis/02134039n20p61.pdf o
http://64.233.169.104/search?q=cache:ydb94AdA33kJ:ddd.uab.es/pub/orsis/02134039n20p61.pdf+valentí+Rull&hl=es&ct=clnk&cd=9)
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| Aislamiento natural de ecosistemas |
Estado Bolívar, hogar de los tepuis en VenezuelaUn tepui es una montaña plana, que se alza aislada en medio de la planicie, proyectándose varios miles de metros por sobre la selva circundante. Las paredes son casi totalmente verticales, y la cima —aunque no en todos los casos— se destaca por su casi perfecta horizontalidad. Algunos de ellos se encuentran también de los lados brasileño o guyano de las fronteras.
La verticalidad de las paredes del RoraimatepuiSu singularidad más impresionante es su aislamiento: en efecto, los tepuis tienden a encontrarse solos, de modo tan particular, que causan extrañeza al contemplarlos. Los pemones relatan acerca de la naturaleza de estas extraordinarias estructuras, uno de sus mitos de creación:
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| Roraimatepui |
"El primer pemón, Makunaima, y sus compañeros, comían y bebían del árbol mágico Wazacá, pero un día Ma´nápe decidió cortarlo y echarlo abajo.
Akuli el agutí, muy inteligente, se negó, ya que el árbol proveía todo lo necesario para la subsistencia. "¡No lo hagas! No sólo perderemos sus dones, sino que una gran inundación arrasará la Tierra...".
Como Ma´nápe era obcecado, desoyó los consejos del agutí y, empuñando su gran hacha se dirigió a talar el árbol, pero la misma rebotó inofensivamente sobre el duro tronco. Por medio de un hechizo, ablandó la corteza, con lo que pudo al fin hundir el filo en la sagrada madera.
Akuli, viendo que el otro no le hacía caso, intentaba reparar con cera las heridas del tronco, tratando de evitar la inundación, canturreando su ensalmo para ablandar el recio árbol.
También los demás pemones, decididos a evitar que acabara su tarea, volvieron al árbol duro de nuevo con un contrahechizo, pero en esta feroz lucha terminó venciendo el leñador. El árbol de la vida se derrumbó con estrépito sobre la tierra. Del tocón mutilado hundido en tierra se formó, pues, el gigantesco tepui Roraima, en cuya cima viven los espíritus malignos. Del tronco cortado salió un gran chorro de agua que inundó la Tierra entera, y así, por la maldad de Ma´nápe y tal cual Akuli lo había predicho, los pemones asistieron al alzamiento del primer tepui y todos los hombres padecieron la Gran Inundación".Por otro lado, si nos centramos en los estudios de la historia geológica de los tepuis, nos revelan que se trata de las tierras emergidas más antiguas del Planeta Tierra, únicas sobrevivientes del terreno precámbrico que formó la corteza que cubre la superficie del mundo.
El Precámbrico representa la primera era geológica conocida: comenzó hace unos 3.800 millones de años con la formación de las primeras rocas y concluyó hace 542 millones con la explosión de la vida en el Fanerozoico. Como se ve, es el período más largo de la historia de la Tierra, durante el cual la forma de vida más evolucionada fueron algunas bacterias y algas unicelulares en el mar.
En aquellos tiempos, los continentes estaban amontonados cerca de un polo. La mayor parte de los terrenos precámbricos estaban formados por arenisca (hecha a su vez de cuarzo, arcilla y feldespato, los minerales más abundantes en la corteza terrestre), por lo que los tepuis están constituidos, precisamente, de estas materias.
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| La Tierra hacia fines del Precámbrico: de 600 a 560 millones de años |
De los 115 tepuis presentes en la Gran Sabana se desprende que el nivel de sus cimas era el nivel verdadero del terreno en el Precámbrico. La erosión, primordialmente la ácuea, hizo el resto. Desgastó el material en los sitios de menor dureza (la mayor parte), dejando sólo los fragmentos más duros (los tepuis sobrevivientes). Esa misma erosión desgastó las paredes de los tepuis, dejándolas increíblemente lisas, y aislando la superficie superior de la selva que la rodea de modo tan efectivo como si la gigantesca montaña hubiese sido transportada a Marte. Como se comprende, ello ha tenido un enorme impacto en la evolución de la fauna y la flora de las superficies superiores de los tepuis. Los tepuis por localización y altura máxima se pueden agrupar como sigue:
TEPUY LOCALIZACIÓN ALTURA (msnm)
(Región del Auyantepuy y Serranía de Vanamo)
Coordenadas geográficas: 5º43'-6º19'N /62º23'-62º45W
Alturas de las cumbres (msnm): 1.600-2.400
Área total (km 2 ):700
Auyán Amaruay Padapué 2.400 Aparamán NW Serranía de Venamo 1.800
Murisipán (Murochipaán) NW Serranía de Venamo 2.400
Tereké-yurén NW Serranía de Venamo 1900
Tukuy-Wo-Cuyeén
Kambarkawarai NW Serranía de Venamo 2.450
Ptari NW Serranía de Venamo 2.400
Carrao NW Serrania de Venamo 2.000
Sororopán NW Serranía de Venamo 1.900
Tramén Mesetas orientales 2.650
Ilú (Urú) Mesetas orientales 2.400
Karaurín Mesetas orientales 2.450
Wadakapiapué Mesetas orientales 2.000
Yuruaní (Wara Karima) Mesetas orientales 2.400
Kukenám (Matawí) Mesetas orientales 2.600
Roraima Mesetas orientales 2.723
Uei (Cerro el sol) Mesetas orientales 2.150
Chiricayén Pakaraima 1.650
Perai Pakaraima 1.300
CerroApauray
(La Urna de Uonkén) Pakaraima 1200
(Macizo de Chimantá y áreas adyacentes)
Coordenadas Geográficas: 5º07'-5º26'N/ 61º56'-62º19'W
Altitud de las Bases (msnm):500
Alturas de las Cumbres(msnm):1.800 – 2.700
Área de la Cumbre (km 2 )730
Aprada Macizos occidentales 2.500
Abakapá Macizos occidentales 2.300
Chimatá Macizos occidentales 2.700
Agparamán Macizos occidentales 2.300
Apakará Macizos occidentales 2.500
Amura Macizos occidentales 2.250
Euroada Macizos occidentales 2.700
Tirepón Macizos occidentales 2.650
Chimantá Macizos occidentales 2.600
Churo Macizos occidentales 2.400
Akopan Macizos occidentales 2.150
Toronó Macizos occidentales 2.100
Angasima 2.300
Upuigma 2.100
Kurún 1.000
Cerro venado 1.300
Uaipán 2.000 (?)
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| Fantasmagórica imagen del Kukenantepui |
Los tepuis más antiguos tienen de 1.800 a 1.600 millones de años de antigüedad. Eso es el triple de la mayor antigüedad conocida de cualquier fósil macroscópico. Como hemos dicho, son las tierras emergidas más viejas del mundo, pero además, han estado completamente aisladas durante todo ese extenso período. A todos los efectos prácticos, las cimas de los tepuis configuran el archipiélago más aislado de la Tierra, más aún que la Isla de Pascua.
Para los grupos étnicos de la zona, para los indígenas, los fascinantes tepuis representan la "Casa de los Dioses", un recinto sagrado, intocable y mágico. No obstante, para aquel escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle, a quien el tema de aquellas particulares mesetas obnubiló, sus cimas eran el hábitat de enormes dinosaurios y fantásticas fábulas, donde el tiempo había detenido su marcha para anclarse en ese instante natural. Sir Conan Doyle no estuvo muy lejos de la realidad cuando en su libro El Mundo Perdido (1912), relató la historia de un gran parque jurásico atrapado entre rocas, a través de una expedición a una meseta sudamericana -el monte Roraima de la selva amazónica Venezolana-, en donde existían aún especies prehistóricas, aisladas y olvidadas en esas inaccesibles cumbres. Aunque se trató de un relato de ficción ambientado en tiempos remotos, describió asombrosamente, entre otras cosas, los impresionantes saltos de agua que descendía de la "Montaña de Cristal", sin siquiera tocar sus verticales paredes.
Hoy en día (2007-2008), el 95% de los tepuis no han sido escalados –gracias a leyes proteccionistas-. Es cierto que algunos han sido visitados mediante avionetas, globos o helicópteros, pero se puede decir que, en su conjunto, permanecen tan inexplorados como un planeta extrasolar (parece que sabemos mucho más de los planetas y satélites de nuestro sistema solar que sobre los tepuis que habitan esta Tierra).
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| Soberbia vista del Kukenamtepui desde un tepui vecino. |
Esta circunstancia ha beneficiado a la conservación de los ecosistemas de estos habitats naturales, completamente desligados a las junglas circundantes y, además, totalmente diferentes los unos de los otros. Los parecidos que se pueden apreciar están entre las especies vegetales cuyas semillas son transportadas por pájaros, y ciertas condiciones climáticas. Las diferencias entre cima y base se generan, principalmente, por las disímiles temperaturas y características atmosféricas: mientras que al pie de los tepuis se registra un clima tropical, húmedo y caluroso, las superficies superiores están condicionadas por temperaturas frías, abundantes lluvias y nubosidad.
En las cimas de los tepuis escasean los nutrientes, lo que ha llevado a la evolución de numerosas especies de plantas carnívoras. Abundan las orquídeas y muchos tipos de bromeliáceas, y la vida animal ha seguido un curso tan diferente al del piso del bosque que casi todas las especies son exclusivas de los tepuis. En la cima del Roraima (uno de los tepuis más impactantes) se ha descubierto en el 2006 una especie de rana que solamente está emparentada con una especie africana, claro indicio de que la misma quedó aislada de su prima al fragmentarse las cortezas terrestres cuando ambos continentes estaban aún unidos. Pero la relación entre ellas no está clara, porque ambas especies habitan tierras de características precámbricas que, como dijimos, se separaron cuando aún la vida no había colonizado el suelo seco: uno más de los misterios con que nos asombran los tepuis.
Las enormes moles de los tepuis están horadadas por miles de túneles excavados hace eones por ríos subterráneos y lluvias. Las cimas planas de muchos de ellos han sucumbido al desgaste de la erosión, creándose grandes pozos o cavidades (Simas Aondas)1 de cientos de metros de diámetro y hasta 500 de profundidad, con paredes tan lisas e imposibles de escalar como la del tepui en sí.
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| Nubes eternas envuelven en misterio la cima del Weitepui |
Estos pozos o simas se han convertido en genuinos ecosistemas aislados, incluso del resto del propio tepui, verdaderas "islas dentro de islas" donde el ser humano ha penetrado jamás. Las especies que allí habitan parecen haber conservado elementos y composiciones similares a las que existieron en los orígenes de la formación terrestre, reflejando características prehistóricas que hoy día se han dado por extinguidas. Por otro lado, muchos de los tepuis y en especial los de mayor área y altura, tienen sus sellos muy personales en sus bellísimas caídas de agua.
Por ejemplo, el Auyan "Montaña del Diablo", presenta a su hijo predilecto: El Kerepakupai Merú "Salto Angel", como la más alta caída de agua en el mundo (807 mts. de descenso vertical continuo). En el mismo Tepui, en el Cañón del Diablo, se encuentra el Churún Merú, con 400 mts de caída vertical, el cual resulta opacado por su hermano mayor, a pesar de su exquisita belleza y espectacular tamaño.
El Matawi Tepui es poseedor del segundo salto en altura del mundo: El Salto Kukenan, con 610 mts de altura y caída totalmente vertical.
En el Territorio Federal Amazonas dos espectaculares Tepuis nos presentan 3 altísimas caídas de agua con alturas superiores a los 500 mts: El Tepui Huachamakari con su salto de 500 mts en descenso vertical y conocido como el "Salto del Matahushi".
Mientras tanto su vecino mayor, el Tepui Marahuaka, es poseedor de dos imponentes saltos: El Salto del IGUAPO (o "de los Monos", como lo bautizara la expedición Terramar) con 600 mts de caída vertical; y el bellísimo Akudi-Hidi, de tres escalones y el mayor de ellos, el primero, con 500 mts. de caída vertical continua.
Una clasificación de los 12 saltos de agua de mayor altura en el mundo incluye a nada menos que cinco caídas, todas ellas ocurridas en Tepuis.
SALTOS DE AGUA MAS ALTOS DEL MUNDO
Fuente Alex Karpinski. Enero 1999.
NOTA: * No son totalmente verticales (04, 10 y 19)
* Tienen al menos un escalón en su caída total, dependiendo de su volumen de agua (11, 12, 15 y 16).
Los tepuis, silenciosos monumentos de los avatares del tiempo, permanecen allí, sigilosos testigos de la evolución, de la selección natural y del misterio del remoto pasado de la Tierra. Montañas sagradas donde residen los dioses, los malos espíritus; espacio desde donde vigilan, para los pemones, cada uno de sus actos. Los moradores de esos valles saben su significado.
Para ellos el limite entre cuerpo humano y naturaleza no existe. Es más bien la naturaleza su propio cuerpo, y a través de él se conecta y se conoce al mundo. Lo que siente el cuerpo lo siente la naturaleza, lo que padece la naturaleza también lo padece el cuerpo. Es una comunión divina, una fusión cósmica en donde la “razón occidental” no tiene cabida.
Por eso los pemones de la Gran Sabana, como dice Gustavo Pereira en su poema "Sobre Salvajes", llaman al rocío Chiriké-yeetakuí, que significa "Saliva de las Estrellas"; a las lágrimas y a las gotas de lluvia, Enú-parupué, en nuestra lengua, "Guarapo de los Ojos", al corazón Yewán-enapué, "Semilla del vientre", y Kerepakupai merú, "caída de agua hasta el sitio más profundo", que para el resto de los humanos es el Salto Angel.
Si según su creencia viven en los Tepuis los espíritus malos… ¿dónde viven entonces los espíritus buenos? Pues para los pemones "Los espíritus buenos viven en todas las partes".
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| Gigantesco pozo en la cima del Roraimatepui |
Por EncontrArte
Fuentes Consultadas:
DOS SANTOS Marcelo. Divulgación: El verdadero "Mundo Perdido" en http://axxon.com.ar/c-87.htm
KARPINSKI, Alex. Tepuys y sus Saltos de Agua en http://nuevomedio.com/tepuy-vox/ecologicos.htm
http://www.mcds.com.ar
http://www.lagransabana-venezuela.com/info/tepuyes.htm
http://lapanamericana.blogspot.com/
1 Enlace con conocimientos técnicos sobre el tema (Boletín de la Sociedad Venezolana de Espeleplogía): http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0583-77312004000100001&lng=pt&nrm=isoFull