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| María Isabel y Wadara, de la etnia Pemón, en la Universidad Indígena de Venezuela |
Almorcé hoy con María Isabel, una amiga de la etnia Pemón que conocí en la Universidad Indígena de Venezuela, más allá del río Orinoco. Vino a Caracas, entre otras cosas por un pequeño congreso de interculturalidad en el que me dice que sacudió el avispero.María Isabel trabaja en un colegio de Fe y Alegría en Santa Elena de Uairén, bien lejos, donde tocamos con Brasil. Desde allí trabaja con niños y niñas criollas y de algunas etnias indígenas, mayoritariamente Pemón por la ubicación, y para ellos prepara las olimpiadas de lectura, que convoca a escuelas de la región (bastante lejana y rural, para los que no sepan lo que es la Gran Sabana).
Es interesante ver a las más jóvenes leyendo en castellano, portugués y pemón con soltura, lo que ha requerido la necesidad académica de tejer muchos conocimientos y enfrentarse a la diversidad en un minúsculo pueblo. Hermoso, ¿no?
El cuento de hoy era, que en medio del congreso le objetaron a María Isabel su carácter de anarquista, de salía, de revoltosa y sacapiedras. Porque mi amiga se bate a duelo por las cosas que cree y no se detiene ante las autoridades, bastante tiene con eso de ser líder, ser mujer y ser indígena, en una sociedad donde las segregaciones se suman. En eso comparto el cariño y el respeto por la Isa, que es una belleza. “Es que me dicen que me meto donde no me llaman, que planteo discusiones donde ya ellos tienen todo arreglado. Que no me conformo con su conformidad. Dicho de forma venezolanita: dicen que soy una metida”. -¿Y cómo se diría eso de forma pemona? -“Pues no se” dice, “no existe una forma para decirlo. Sencillamente nosotros somos así por naturaleza, así que ese carácter no sirve para describir a nadie”.
Y esa fue la mejor clase de interculturalidad que me han dado en las últimas semanas.
Tomo prestado de Luís Carlos Díaz esta interesante información porque, independientemente de las radicalizaciones de una u otra toma de posición política, existe en el mundo muchas otras formas de habitarlo que no son, precisamente, mediante respiración partidista, aguas con colorantes o comidas codiciosas; otras formas que existen y que son hermosas porque son puras. Luciana McNamara
Fuente
http://www.periodismodepaz.org