![]() | El retorno del Encapotado o cómo borrarnos la memoria para relanzar al Guasón. Todos conocemos la historia de Batman. Batman es Bruno Díaz y un atracador callejero mató a sus padres cuando él era tan sólo un niño. A partir de ese momento Bruno decide entrenarse para ser un fiel combatiente del crimen en |
| barrios sobrepoblados de China), donde el hampa anda a sus anchas y sin pudor alguno. ¡Todos conocemos esa historia! La historia que no conocemos es la de agallas y marketing que ha desencadenado Esto quiere decir, estimados señores y señoras, que todo, absolutamente TODO lo que ustedes han visto a lo largo de 4 entregas (que se traducen temporalmente en un lapso de 15 años) no sirve… simplemente olvídenlo. Ahora “Batman Inicia”, Batman inicia “de verdad verdad”… y con pie de plomo pues inicia de la mano de alrededor de 100 millones de dólares solamente para su promoción y publicidad en los EEUU. Este fenómeno, que me atrevería a definir como loboto-mercadeo, me recuerda aquello que hacían “Los Extraños” en el film Dark City (Alex Proyas, 1998) con los habitantes de una ciudad -que se parecía a Ciudad Gótica por cierto- a quienes cada noche al dar las 12, les borraban la memoria, cambiándoles todo; sus recuerdos, su oficio, su casa, sus familiares, a manera de experimento. | |
![]() | Todo esto de “Batman Inicia” me lo recuerda un poco, y es que toda la película y su publicidad están diseñadas para que esto sea así… para olvidarnos de lo que nuestra memoria ha almacenado, reduciéndolo todo al impulso de ir a ver “el inicio” de Batman. Atrás quedan los distintos universos creados alrededor de Bruno Díaz y su trauma; atrás quedan Michael Keaton, Val Kilmer y George Clooney, los individuos que encarnaron con mayor o menor fortuna al encapotado y atrás también |
| quedan Alicia Silverstone y Chris O´Donnell en la mediocre “Batman y Robin” de Joel Schumacher. Igualmente, la publicidad (y en determinado momento la película misma) nos indica que debemos ignorar a Jack Nicholson -hizo lo que le dio la gana como el Guasón, cobrándo la bicoca de 5 millones de dólares y un 20% de las ganancias de mercadeo del film- y el también multimillonario lanzamiento que representó en aquella época esa versión de Batman; esa misma que hoy, y por medio de los mismos mecanismos de sobre-mercadeo lobotómico, aspiran que borremos de nuestra mente. También aspiran que borremos el alucinante traje del Sr. Frío que usó Schwarzennegger, o las logradas y oscuras atmósferas de Batman Vuelve, o a Michael Keaton, quien siempre tuvo pinta de todo, menos de millonario… Todo esto de “Batman Inicia” me lo recuerda un poco, y es que toda la película y su publicidad están diseñadas para que esto sea así… para olvidarnos de lo que nuestra memoria ha almacenado, reduciéndolo todo al impulso de ir a ver “el inicio” de Batman. Atrás quedan los distintos universos creados alrededor de Bruno Díaz y su trauma; atrás quedan Michael Keaton, Val Kilmer y George Clooney, los individuos que encarnaron con mayor o menor fortuna al encapotado y atrás también quedan Alicia Silverstone y Chris O´Donnell en la mediocre “Batman y Robin” de Joel Schumacher. Igualmente, la publicidad (y en determinado momento la película misma) nos indica que debemos ignorar a Jack Nicholson -hizo lo que le dio la gana como el Guasón, cobrándo la bicoca de 5 millones de dólares y un 20% de las ganancias de mercadeo del film- y el también multimillonario lanzamiento que representó en aquella época esa versión de Batman; esa misma que hoy, y por medio de los mismos mecanismos de sobre-mercadeo lobotómico, aspiran que borremos de nuestra mente. También aspiran que borremos el alucinante traje del Sr. Frío que usó Schwarzennegger, o las logradas y oscuras atmósferas de Batman Vuelve, o a Michael Keaton, quien siempre tuvo pinta de todo, menos de millonario… | |
| ¿Y dónde quedan Kim Basinger, Michelle Pfeiffer, Nicole Kidman y Uma Thurman? también quedan en el olvido que produce la publicidad arrolladora, donde ya nada forma parte de nada y nadie puede recordarlo después del borrón y cuenta nueva que trae este nuevo Batman y sus 100 millones en ofensiva mediática (sólo en EEUU, repito). ¿Quién va a recordar al entrañable Michael Gough? ¿Alguien recuerda quién es? ¡Es Alfred en las 4 películas anteriores! ¿Dónde quedan los inseparables camaradas del encapotado? ¿Dónde quedan Alfred y Robin? ¡Olvidados en el más oscuro callejón de En general resulta difícil recordar a quien quiera que haya sido Alfred si ahora es Michael Caine, o al antiguo Gordon, si ahora es Gary Oldman y esta es parte de la estrategia, muy al estilo Hollywood: un elenco que meta en el mismo saco a gente de reputación y edad con gente joven de quienes la maquinaria hollywoodense espera mucho; por un lado Alfred es Sir Michael Caine (Anthony Hopkins, otro | ![]() |
| Sir, tuvo en sus manos el guión antes que Caine, pero lo rechazó) mientras el Espantapájaros es un actor relativamente desconocido, Morgan Freeman es el hombre que pone a disposición de Bruno Díaz los artefactos y vestuario (todo muy sobrio y sin disparates a lo James Bond) mientras Katie Holmes pone su carita de niñita todavía con remembranzas de Dawson´s Creek… hay de todo para todos… puro american way. | |
| Esta lobotomía, no hace sino reforzar algo que anteriormente he planteado en esta pequeña columna (que muy gentilmente me permiten escribir los amigos de Encontrarte) y que consiste en las estrategias mezquinas y caníbales de la industria hollywoodense, que cada día más se queda seca, sin ideas estimulantes (más allá del estímulo a consumir) y que lejos de buscar nuevas formas, endurece sus agresivos y embrutecedores mecanismos de mercadeo y propaganda. Ahora bien, sobre la película… Curiosamente y quizás contrariando de alguna forma lo dicho anteriormente, Batman es un producto bien terminado, entretenido, que no decepciona a quienes encontramos en el encapotado un personaje interesante y siempre atractivo. Parte de este éxito se debe al enfoque de su director Christopher Nolan (Insomnia, 2002) quien supo retomar parte de la estética de filmes anteriores sobre Batman (algunos aspectos recuerdan ciertas atmósferas de Batman Forever, 1995 y de Batman Returns, 1992) así como elementos de la historia original | ![]() |
| de Frank Millar titulada “Batman: Año Uno” novela gráfica que describía los aspectos más precisos de la génesis del millonario Bruno Díaz y su transformación en héroe de Gótica, elementos sobre los cuales versa "Batman Inicia" en cuestión. | |
![]() | En un principio el proyecto había sido propuesto al director Darren Aronofsky (Réquiem para un Sueño, 2000) pero por diferencias conceptuales y de criterio entre él y Los villanos en esta ocasión no son tan brillantes y estrafalarios como en las películas anteriores; en lugar de la extravagancia de otros tiempos, tenemos a un excelente y muy discreto Tom Wilkinson, a quien vimos en la formidable In the Bedroom (Todd Field, 2001) como el capo mafioso Carmine “El Romano” Falcone”, a Cillian Murphy, (quien también audicionó para el papel de |
| Batman, casi dejando en la cuneta a Bale) teniendo que conformarse finalmente con el doble papel del Dr. Jonathan Crane y el Espantapájaros. Igualmente Liam Nelson, en el rol de Ducard, hace un trabajo más que efectivo. Vale la pena detenerse un momento en este personaje pues por momentos, produce cierta empatía por los postulados tan extremos que profesa y que promueven la destrucción total de una cosa (Ciudad Gótica es un tumor que debe ser extirpado) para producir el florecimiento de una sociedad sana, en una suerte de renacimiento. Este personaje sirve de último mentor en la formación de Bruno como combatiente del crimen. | |
| Para Ducard, así como para Ra´s Al Ghul, este es un procedimiento natural que debe ser ejecutado sin piedad ni misericordia, pues toda la miseria que afecta a Gótica (en Batman Inicia, esto equivale al mundo entero) proviene del crimen y éste debe, en última instancia, arrastrar incluso a quienes simplemente no hacen nada por detenerla eficazmente. Finalmente esta “empatía” queda plenamente sofocada. Después de todo, Batman siempre se hay caracterizado por ser políticamente MUY correcto. Quien realmente no cuadra mucho en la cuestión es Katie Holmes, una chica bonita que durante toda la película no le interesa a nadie. Quizás esta vez la misoginia del guionista y del film en general, terminó por comérsela viva, dejando la impresión de que ella jamás existió o tuvo algo que ver con algo dentro de la trama. Si la comparamos con los roles femeninos anteriores (Vicky Vale o | ![]() |
| trama, pues su historia ¿de amor? con Bruno es nula y esto se encuentra íntimamente ligado a problemas con toda la sub-trama de estos dos personajes. En esta película no existe un Nicholson, un Carrey, ni una Pfeiffer, que le roben el show a Batman y me parece que es un aspecto positivo (sobre todo a nivel de la narración) pues centra nuestra atención en el encapotado y en su lucha interior por definir su concepto de justicia; quedando perfectamente claro en este caso que ha alcanzado un equilibrio entre el miedo (el que desea producir y el propio) y la venganza, que en su caso, nunca pudo consumarse. Retomamos la senda de un hombre que decide ocultar su identidad para convertirse en sus propios temores, el temor a ser consumido por el odio y el miedo, para aprovecharse de ellos, revirtiéndolos en una formula peligrosa pero a la vez catártica. Bruno se pone la máscara no sólo para hacer justicia por su mano, sino que aspira a una justicia más perdurable y constructiva para quienes habitan la monstruosa urbe.
Ficha Técnica: Reparto: Christian Bale, Sir Michael Caine, Gary Oldman, Tom Wilkinson, Morgan Freeman, Katie Holmes, Cillian Murphy, Rutger Hauer, Ken Watanabe.
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