
Mediante un comunicado radial, el 9 de mayo de 1944 , el general Maximiliano Hernández Martínez, renunció al poder en El Salvador, luego de 13 años de gobierno autoritario, presionado por una huelga general. Llegó al poder mediante un golpe de estado en 1931 y un año después recién estrenado en el gobierno, se produjo el levantamiento campesino en el occidente del país, donde cerca de 25.000 campesinos indígenas murieron asesinados bajo la represión. Martinez encabezó la primera de una larga serie de gobiernos militares que se apropiaron de la libertad del pueblo salvadoreño, desde 1931 hasta 1979 siendo el suyo el más sanguinario de todos. Después de su renuncia huyó y se exilió en Guatemala, Estados Unidos y finalmente en Honduras donde fue asesinado.