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El muralismo, los murales y los graffiti son las formas de arte que más reflejan los cambios del entorno sociopolítico. Desde la época del Renacimiento italiano los murales han reflejado la ideología de sus patrocinantes: la Iglesia, los gobiernos y los mecenas pero también en las calles el espíritu de la sociedad rebelde y de los artistas inconformes. Los grandes murales son también parte complementaria de la arquitectura de las grandes civilizaciones de la antigüedad como la egipcia, la asiriobabilonense, la minoica, la maya y azteca. De manera que no es casual que el sincretismo cultural que se produjo en América hiciera de México el lugar donde la tradición muralista de occidente se fusionara con la de las grandes civilizaciones centroamericanas.
El Muralismo mexicano fue un movimiento artístico que surge como consecuencia de la Revolución Mexicana de 1910 y se puede considerar como uno de los fenómenos más importantes de plástica contemporánea a nivel mundial. Fue declarado el arte oficial de la revolución y se dedicó a los indígenas humillados durante siglos, a los soldados que habían luchado a favor de las reivindicaciones populares, a los obreros y a los campesinos. Nace acorde con la visión revolucionaria de socializar el arte y se basa en los siguientes conceptos:
Se le atribuye en gran parte al filósofo, educador y político José Vasconcelos (1881 - 1959) cuando después de la Revolución de 1910 se integra al nuevo gobierno de Álvaro Obregón, quien en 1920 había sido electo presidente. Vasconcelos pasa a encabezar la recién creada Secretaría de Educación Pública. Desde allí impulsa tanto la educación popular e indígena como las artes. Encarga las primeras obras a los muralistas, un grupo de jóvenes artistas plásticos dispuestos a sumarse al proyecto obregonista. Vasconcelos tuvo gran Influencia en los ambientes intelectuales mexicanos y fue el principal impulsor del movimiento muralista. Además de los así denominados “padres del muralismo”, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Alfaro David Sequeiros, quienes, sin duda alguna son los más famosos y destacados representantes del género, no se puede dejar de mencionar a Roberto Montenegro, Amado de la Cueva, Jean Charlot, Erick Mosse y Federico Canecí entre otros. Los murales mexicanos fueron técnicamente realizados al “fresco”, lo cual consiste en aplicar pigmentos de origen mineral resistentes a la cal y empapados de agua, sobre un muro con revoque de cal, todavía húmedo, o fresco. Este proceso es conocido como "a la italiana" y es básicamente el mismo que usaron los grandes maestros italianos del Renacimiento. Sin embargo también experimentaron con técnicas y materiales nuevos. Sequeiros por ejemplo usó como pigmento pirroxilina y cemento coloreado con pistola de aire, emplearon el mosaico, losas prefabricadas, soportes metálicos con capas de cemento, cal, arena o polvo de mármol con el objeto de buscar materiales que permitieran que los murales perduraran en el tiempo y también en algunos casos para hacerlos transportables. En 1923 Siqueiros, Rivera, Guerrero, Revueltas, Orozco, Alva Guadarrama, Cueto y Mérida publican el Manifiesto del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores. El Sindicato había sido fundado en el mismo año ante la necesidad que tenía tal grupo de artistas por contar con un "nombre orgánico" que lo representara, así como una organización con todos sus estatutos. Manifiesto del Sindicato Revolucionario de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores de México (1923) Extractos: "...A la raza indígena humillada durante siglos, a los soldados que lucharon en pro de las reivindicaciones populares, a los obreros y a los campesinos, y a los intelectuales no pertenecientes a la burguesía…" "...repudiamos la pintura llamada de caballete, todo arte de cenáculo ultra intelectual por aristocrático, y exaltamos las manifestaciones de arte monumental para ser de utilidad pública. Proclamamos que toda manifestación estética ajena o contraria al sentimiento popular es burguesa y debe desaparecer porque contribuye a pervertir el gusto de nuestra raza ya casi completamente pervertida en las ciudades..." "...Proclamamos que los creadores de belleza deben esforzarse porque su labor presente un aspecto claro de propaganda ideológica en bien del pueblo, haciendo del arte en sí mismo y como modelo social"… "...el arte del pueblo de México es la manifestación espiritual más grande y más sana del mundo y su tradición indígena es la mejor de todas..." Diego Rivera, José Clemente Orozcoy David Alfaro Sequeiros Considerados como los padres de la escuela muralista mexicana. Su obra se caracteriza por el espíritu revolucionario, la exaltación del pasado precolombino el enfoque nacionalista y socialista, plasmado en obras de dimensiones monumentales y de gran dramatismo. Diego Rivera Nace en Guanajuato, México en 1886. En 1906 expone sus primeras obras. En 1914 se establece en Paris donde frecuenta a Pablo Picasso, allí expone en la Societé des Artistes Independants algunas obras de influencia cubista y en 1916 hace otro tanto en la Modern Gallery de Nueva York. Regresa a México y conoce a José Vasconcelos. En 1922 pinta su primer mural en el Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria, Ciudad de México titulado, La Creación. Ingresa al Partido Comunista Mexicano. En 1929 con Frida Kahlo.
José Clemente Orozco Nace en Ciudad Guzmán, Jalisco en 1883. Desde muy joven se destaca como artista plástico al servicio de las causas revolucionarias pintando temas de carácter político y social y desarrollando un estilo heroico, basado en el realismo e inspirado a la tradición muralista precolombina centroamericana. En 1916 tiene su primera exposición individual, hace caricaturas para la revista “El Hijo de Ahuizote”; es ilustrador de “La Vanguardia” pinta acuarelas y óleos. En 1922, Orozco es invitado a pintar las paredes del Patio Grande de la Escuela Nacional Preparatoria, antiguo Colegio Jesuita de San Ildelfonso. Las pinturas representan el origen del México mestizo (escalera), la intuición de los ideales de renovación (planta baja), una crítica a las fuerzas negativas (primer piso) y la tragedia humana de la Revolución (segundo). En 1927 se establece en los Estados Unidos. En 1930 en el Fray Hall del Pomona College, en Claremont, California, pinta el mural Prometeo y varios murales sobre temas sociales en la New School for Social Research de Nueva York y 1932 pinta los murales de la Biblioteca Baker del Dartmouth College de Hanover, Nueva Hampshire. Regresa a México en 1934 y realiza el gran tablero en el Palacio de Bellas Artes llamado posteriormente La Katársis. Entre 1936 y 1939 trabaja en Guadalajara en el Paraninfo de la Universidad pintando varios murales: 40 grandes frescos alojados en las secciones arquitectónicas de todo el conjunto. En 1940 decora la biblioteca Gabino Ortiz de Jiquilpan. Ese mismo año viaja a Nueva York para pintar, por encargo del Museo de Arte Moderno, un tablero, dividido en 6 partes movibles, The Dive Bomber. Inicia los frescos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que termina en 1941. De 1942 a 1944 decora de la iglesia del Hospital de Jesús, en la ciudad de México. En 1947 realiza su primera obra al exterior, en el recién terminado edificio de la Escuela Nacional de Maestros. En 1948 pinta para la Sala de la Reforma del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec, el tablero Chapultepéc redivivo. Entre 1948 y 1949 pintó en la media cúpula de la Cámara de Diputados de Jalisco el retrato de Hidalgo como legislador y libertador de los esclavos, y en el frontón interior del recinto las figuras de Morelos, Juárez y Carranza. En 1946 gana el Premio Nacional de Artes. Muere en la Ciudad de México en 1949. David Alfaro Siqueiros Nace en ciudad Camargo, Chihuahua en 1896. Participa en la Revolución alistándose en el ejército de Venustiano Carranza. Terminada la guerra viaja a Europapara seguir con sus estudios y en Barcelona toma contactos con los movimientos artísticos de vanguardia. En 1921, publica el ensayo "Tres llamamientos de orientación actual a los pintores y escultores de la nueva generación americana" : para la creación de un arte heroico y público a partir de los movimientos europeos modernos, fincándose en la tradición precolombina y vernácula. En 1922 participa en la elaboración de los murales de la Escuela Nacional Preparatoria en la Ciudad de México. Durante su vida le toca asilarse en varias oportunidades pero también viaja por otras razones profesionales y políticas a Estados Unidos, Rusia, Argentina y Chile y a Cuba. Combate durante la Guerra Civil Española del lado republicano. Reside en Nueva York en donde creara un taller experimental de arte en donde tiene como alumno a Jackson Pollack. En 1941 durante su estadía como exiliado en Chile, pinta en Chillán el famoso mural de la Historia de Chile y de México junto con Xavier Guerrero. Su vida política y su producción artística son igualmente intensas y estrechamente vinculadas. Miembro del Partido Comunista Mexicano, fundó su periódico El Machete y se dedicó al activismo político, representando en sus frescos temas de dinámica revolucionaria para alentar a las clases sociales más desfavorecidas En total va a la cárcel siete veces y exiliado, a causa de sus ideas políticas. En 1962, el gobierno mexicano sentenció a Siqueiros a ocho años de prisión por organizar disturbios estudiantiles de extrema izquierda dos años antes, el artista fue indultado en 1964 En el muralismo pone en práctica sus teorías a propósito del espectador en movimiento, el dinamismo óptimo de los planos y del espacio. Los elementos característicos de sus trabajos son: una perspectiva exageradamente dramática, figuras robustas, un audaz uso de color el dinamismo y la movilidad compositiva, así como la búsqueda de efectos dramáticos mediante el uso de la luz y el tratamiento escultural de las figuras y los fondos.Sus pinturas representan una síntesis muy particular de los estilos futurista, expresionista y abstracto, con colores fuertes e intensos. Sus obras más monumentales son: Marcha de la Humanidad mural realizado después de su salida de la cárcel en 1966 en el Hotel de México y que ocupa una superficie de 4.600 m2 y Del porfirismo a la revolución, de 4.500 m2 en el Museo de Historia Nacional de la ciudad de México. Recibió el Premio Nacional de Arte de México y el Premio Lenin de la Paz. Muere en Ciudad de México en 1974.
José Hernández Delgadillo Muralista Mexicano 1927-2000. Publicado en El Nacional, de México 24 de abril 1995. La Revolución Mexicana de 1910 produjo un verdadero renacimiento cultural, en el que participaron filósofos, antropólogos, arquitectos, escritores, músicos y artistas visuales. Estos últimos crearon un movimiento muralista particularmente crítico, en el que participaron José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Fermín Revueltas y Alva de la Canal, entre otros. Desde mi punto de vista, el movimiento muralístico mexicano, iniciado en la década de los veintes, fue un proceso de rompimiento con el neoclasicismo dominante a finales del siglo XIX y principios del XX. Su contenido político e ideológico fue un esfuerzo serio por revisar nuestra historia, representándola en sus diferentes épocas: el México Precolombino, la Conquista, la Colonia, la Independencia, la Reforma, la Revolución y las aspiraciones del pueblo mexicano. Desde el punto de vista de la forma y lo pictórico, hubo grandes esfuerzos por desarrollar formas sintéticas y de carácter monumental, como en Orozco, que produjo obras de gran fuerza expresiva, con un sentido crítico-revolucionario y en gran parte con un colorido muy sobrio e innovador; ó los murales con composición barroca de Diego Rivera. Siqueiros tuvo como una de sus mayores preocupaciones, la de que sus obras pudieran ser vistas por espectadores en movimiento -y desde diferentes ángulos. El fue uno de los que produjeron un mayor número de elementos teóricos. El movimiento en conjunto constituye sin duda una aportación al arte contemporáneo: sin proponérselo, abrieron una alternativa en el arte nacional e internacional, que con muchas variantes continúa viva en nuestro país y en algunos otros, durante el siglo XX, y ha penetrado en el XXI. Digo alterativa, porque precisamente el mural es una de las formas del arte público que permiten a los artistas visuales realizarse mejor, al establecer una amplia relación y comunicación con el conjunto de la sociedad. Con altas y bajas, se sigue haciendo pintura mural en nuestro país y sigue influyendo en la de otros países: ejemplo de esto es que en Estados Unidos, por dicha influencia y por su propia iniciativa, los artistas de las diferentes minorías étnicas -y de la mayoría anglosajona- han producido más de mil murales en los últimos treinta años. Otro ejemplo es la ejecución de varios murales en París, durante la década de los cincuentas. Mi relación previa con ingenieros, arquitectos, urbanistas y la permanente con profesionistas y artistas de diferentes disciplinas, enriquecieron mi trabajo y su desarrollo. Mi obra tuvo desde sus inicios un contenido social, paulatinamente motivado por la historia reciente de nuestro país. Fui invitado por sectores en lucha, estudiantes, maestros, obreros, campesinos, colonos, etc. y la relación con ellos tuvo siempre un sentido solidario, tratando de interpretar los sentimientos y el pensamiento colectivos. En conflictos muy encontrados, algunos murales se tuvieron que realizar varias veces en el mismo lugar. Mi temática no se limitaba a los movimientos locales y regionales: también abordé cuestiones de carácter nacional y universales. Con la ayuda de algunas personas y agrupaciones, realicé más de ciento setenta murales en la mayor parte del territorio nacional, Estados Unidos, Canadá y Costa Rica; en universidades, tecnológicos, normales rurales, sindicatos y comunidades campesinas. No toda mi obra mural es igual, algunos parecen grandes carteles, otros los pude realizar con mejores materiales y con mayor intensidad y variedad cromática. Y como la mayoría de los muralistas, paralelamente produje obras de pequeño y mediano formato, asi como ilustraciones de periódicos populares, libros de poesía, portadas de discos, obra gráfica, acrílicos y esculturas. En 1969, antes de iniciar la "obra popular" coordiné obras colectivas con la participación de artistas profesionales como Francisco Moreno Capdevila, Benito Messeguer, Gustavo Martínez Bermúdez, Jesús Gutiérrez y Byron Gálvez, entre otros. Realizamos esculturas en ferrocemento, relieves en poliester y murales con grano de mármol, de cuarenta metros de altura. Por las condiciones materiales de los muros, pero principalmente por el contenido sociopolítico de mi obra, gran parte de ella se ha desintegrado con el paso del tiempo; pero otras han sido destruidas con la participación de policía uniformada -en la ciudad de Toluca; por porros, en la Universidad Autónoma de Baja California; grupos paramilitares como "los micos" en Hermosillo, Sonora, etcétera. Las obras que se conservan, algunas de ellas en la vía pública, siguen ahí porque los sectores y el pueblo las consideran su patrimonio. Personalmente, considero al arte como una de las actividades en que el hombre es capaz de ejercitar el grado más alto de libertad. Lo concibo cerca del transcurrir cotidiano, desmitificado, al servicio de la comunidad: como medio de comunicación, conocimiento, critica, afirmación, imaginación. Vital, enfrentándose a la problemática socio-económica y anímica del ser humano; solidario de los anhelos del pensamiento revolucionario en el más amplio sentido. Opuesto a la alineación, al mercado de consumo, a la especulación, a la explotación y a la vulgaridad. Como elemento transformador, valorador y dignificador del fenómeno de la existencia. En una ocasión me preguntaron: -como artista, que le gustaría cambiar en el país?, -(...) lo que quiero es que se entienda que este país tiene derecho a una etapa de producción de arte plástico tan importante como no la ha tenido en toda la era moderna.* Recomendamos el Tour deLA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA de La Ciudad de México |
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