Novel escritora. Autora de Cállate poco a poco publicado por Monte Ávila
Akaida Libertad Orozco / ENcontrARTE
Nací en Puerto La Cruz un 30 de marzo, como Van Gogh, lo cual me hace ligeramente suicida y apasionada por la creación. A veces creo que quiero más a mi padre que a mi madre porque mi padre es demasiado especial, es mi hermano, mi mejor amigo y fue mi primer lector. Soy la menor de tres hermanas. Me gradué de bachiller en Ciencias. Después de mucho pelear con mis padres logré que me dejaran estudiar Filosofía, ellos querían que yo estudiara Comunicación Social, además les daba miedo que me viniera a vivir sola a Caracas. Actualmente estudio séptimo semestre en la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. En 2004, a los diecisiete años, gané el concurso "Cuento Contigo: Nuevas Voces Jóvenes" del Aula Iberoamericana de la Casa de América de Madrid, España. Pude ir allá, fue una experiencia tremenda. Luego preparé el libro Cállate poco a poco, lo inscribí en el concurso de Autores Inéditos de Monteávila y me seleccionaron como ganadora. Luego vino la publicación en 2007. Ahorita estoy escribiendo poesía. Estoy esperando crecer y leer más y sentir más cosas para seguir narrando. Puerto La Cruz fue una época bastante dura para mí porque no hay grandes espacios literarios, no hay buenas librerías y en mi colegio tampoco tuve ningún estímulo de ese tipo. Siempre fui tachada de ‘extraña' porque leía literatura y filosofía. En realidad empecé a tener vida literaria, por decirlo de alguna manera, cuando llegué aquí a Caracas. Hice un taller de narrativa con Oscar Marcano, no más de eso. Decidí estudiar filosofía un día como a los trece años; me levanté y dije ‘quiero ser filósofa'. Yo quería ser como Nietzsche o Kierkegaard. En principio quería ser astrónoma, la astronomía tiene muchas referencias de la mitología griega, y de ahí a la filosofía clásica hay un saltito. Pero la verdad fueron inquietudes mías. Mi padre es un hombre muy sencillo que estudió hasta cuarto grado pero que siempre apoyó mis intereses. Actualmente trabajo con el equipo de Re-Lectura, hago entrevistas para la página, entre otras cosas.
A.O: Hablemos de Cállate poco a poco, el libro con el que ganaste en 2007 el V Concurso para Obras de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores, Mención Narrativa. Las historias que muestras allí están desnudas de pudor, despojadas de lo que en antaño podían considerarse tabúes, prejuicios; son cuentos que rompen con la rigidez academicista, la depuración de la lengua y que además muestran una realidad social bastante cruda y cercana... ¿Qué le interesa decir a Enza García con estas historias, qué hay detrás de todo esto?
E.G: La mayoría de esos cuentos fueron escritos durante mi adolescencia en Puerto La Cruz. Yo creo que son un grito, como diciendo ‘estoy harta del mundo, estoy harta de ver, estoy harta de saber a través de los otros'. Mucha gente me ha preguntado si yo he vivido alguna de esas cosas, si acaso tengo un hermano, si he cometido incesto, si mi padre me golpea, pero nada de eso. Siempre hay algo de autobiográfico, sin duda, creo que siempre lo hay en la literatura, pero yo diría que fueron más bien mis primeros intentos de observar. Yo creo que ese es el trabajo del escritor, aprender a sentir el mundo, a intuir, a escudriñar y a meter dentro de sí lo que el mundo está viviendo. Por otro lado yo diría que en mis cuentos también hay mucha inocencia, por aquello de descubrir la palabra. Para ese entonces yo había leído muchísimo menos de lo que he leído hasta ahora -y creo que aún me falta muchísimo por leer- y por eso valoro mucho la inocencia con la que escribí ese libro, ese primer intento de tomar la palabra con tanta soltura; pienso que en ese sentido es un poco atrevido.
A.O: Hay mucho desparpajo...
E.G: Sí, a veces creo que es un abuso de mi parte pero no lo puedo evitar, quizás porque soy todavía inocente y un poquito caprichosa y soberbia, digo ‘esto es lo que voy a hacer y no me importa el resto'.
A.O: Me llama la atención que tus cuentos muestran una realidad social bastante cruda, bastante próxima y que quizás muchos se pueden sentir identificados de manera directa con ellos...
E.G: No lo he vivido pero lo tengo muy cerca. Basta ver el lugar donde vivo, donde crecí en Puerto La Cruz.
A.O: Pero muchos escenarios hablan de Caracas y dices que tus cuentos de Cállate poco a poco los escribiste durante tu adolescencia en Puerto La Cruz, ¿tenías mucho contacto con esta ciudad?
E.G: Precisamente, yo investigaba mucho, leía el periódico, tenía mucha curiosidad por Caracas. El concurso que gané en España, por ejemplo, fue con un cuento que ocurre en Caracas y yo no había pisado nunca Caracas, yo sencillamente busque un mapa para ubicar dónde estaban los lugares, qué distancia podía haber de un sitio a otro, cuántas estaciones del metro había... Los últimos cuatro cuentos sí los escribí estando aquí, cuando recién entré en la Universidad. De hecho uno de ellos, Los dardos de la ninfa, se desarrolla en la UCV. Yo no me puedo quejar, la verdad, sería muy injusto quejarme. Nunca fui una niña maltratada, mis padres no me pegaron, vivimos con una situación económica que quizás en otros tiempos fue más desahogada pero, digamos, nunca pasé hambre, ni tuve que salir a trabajar... Lo que sí es que últimamente creo mucho en Dios, he aprendido a reconciliarme con eso...
A.O: Es raro oír a un filósofo decir que cree en Dios...
E.G: Sí, tú lees a Aristóteles y te quedan dos opciones, o te das un tiro o crees en Dios. Yo creo que Aristóteles es poesía y es esa conexión con lo divino. Yo creo que Dios, o la sustancia, o como sea que eso se llame porque todavía no sé qué nombre darle -como uno es práctico vamos a decirle Dios-, creo que me dio un don, el don de observar. Por eso yo diría que no tengo imaginación, lo que tengo es capacidad de observar y de intuir. Te decía todo esto porque desde niña yo observaba la relación de mis padres, de mis hermanas, de los amigos, y no fue increíblemente duro pero el mundo está ahí, el mundo te toca.
A.O: ¿En este libro hay algún cuento emblemático, uno que digas éste es el cuento, uno especial, digamos?
E.G: Esa pregunta es muy difícil porque yo cuando leo el libro me da dolor de estómago, me mareo y me digo a mi misma, sí, ésta soy yo, pero yo quisiera ir a otro lugar. Ahorita, de hecho, no estoy escribiendo tanto porque siento que debo cambiar la voz, necesito otro registro, otra clase de visión. Hay uno de los cuentos, Jaula para felinos, que es cortito y que me gusta mucho porque me da mucha risa, o quizás porque es el que menos me duele... Hablando en serio, yo diría que Cállate poco a poco es el más especial porque me costó mucho escribirlo, pensé que no lo iba a terminar y allí está. Lo vi como una gran victoria, por eso el libro lleva su nombre.
A.O: Se me hacen interesantes tus historias. También porque siento que hay muchos misterios y fantasmas escondidos allí...
E.G: Sin duda, siempre hay algo mío, siempre hay algo que me duele a mí particularmente. Y quizás no tengo tanta falta de pudor como para contar la historia tal cual es, además creo que al lector no le importa eso. Al lector no le importa lo que le esté pasando a uno, le importa que le cuentes una historia, le importa ver una creación; entonces debes pensar en el lector. Eso es mentira de que tú escribes para ti mismo nada más, yo quiero ser leída, quiero ofrecer un objeto de disfrute, de goce e incluso de dolor. No puedo ser tan egoísta de escribir lo que yo siento nada más. Debo buscar la conexión entre ese lector y lo que yo siento.
A.O: Cuéntame acerca de los personajes de Cállate poco a poco, los encuentro cargados de una abrumadora y violenta belleza, son crudos, desolados, llenos de desamparo, tristezas, miedos. ¿Qué tanto hay de autobiografía en ellos?
E.G: Sí, yo consigo bastante belleza allí. Hay amores platónicos, gente que conozco, hay muchos personajes que existen y les di vida a través de esas palabras.
A.O: La chica de Los dardos de la ninfa, por ejemplo...
E.G: Claro, es mi mejor amiga. Y claro, hay cosas que no puedes contar, si no ya no sería cuento, sería una crónica y ese es otro asunto, yo no soy cronista, me gusta suponer que soy narradora. Pero sí, por ejemplo, ella es una niña hermosa y letal. Esta ciudad está llena de niñas hermosas y letales, es increíble cuánto dolor hay, cuánta violencia agazapada entre ojos bellos, entre tanta ternura.
A.O: ¿Y no te interesa escribir historias de amor, historias románticas?
E.G: No, porque creo que el mundo no es así, mi experiencia me ha enseñado que lo más bello siempre es difícil, como decía Platón: ‘las cosas bellas son difíciles'. Y eso es lo que yo busco, lo bello, lo realmente bello. Y para mí lo realmente bello está entre calles sucias, entre corazones rotos y desesperanza y demonios.
A.O: En 2004 obtuviste el Primer lugar del VII Premio Literario "Cuento Contigo: Nuevas Voces Jóvenes" entregado en España. Coméntame sobre ese cuento. ¿Cómo se llama, de qué habla la historia?
E.G: Se llama La parte que le tocó a Caleb. Le puse Caleb al personaje porque cuando estaba escribiendo el cuento soñé que tenía un hijo y le había puesto Caleb. Y pensé que ojalá ese personaje me llevara lejos de aquí. Yo no quise incluirlo en el libro de Cállate poco a poco porque me parece que este es un cuento como sagrado, sagrado para mí, para mi entorno, para mi padre. Lo escribí a los diecisiete años pensando justamente en el concurso. Le dije a mi papá ‘sería maravilloso ir a Madrid, ¿verdad?', y bueno, cuando me llamó Gustavo Martín Garzo que era el presidente del jurado para ese entonces no lo podía creer. Fui a España a recibir el premio con mi papá, estuve siete días allá y fue muy especial para mí darle ese gusto de poder caminar por las calles de Madrid, porque nosotros no tenemos las posibilidades de hacer un viaje de ese tipo, de estar allí, de aventurarnos, conocer, meternos en el metro, fue muy bello. Es muy importante tener la certeza de que algo es para ti. Cuando yo gané ese premio venía de una época de depresiones muy fuertes, tenía muchos conflictos con mis padres por aquello de venir a Caracas a estudiar filosofía porque mi papá quería que yo estudiara Comunicación Social que era una cuestión más práctica y fue como una explosión, de alguna manera se dieron cuenta que tenían que dejarme, que yo iba a luchar por conseguir lo que quería.
A.O: ¿De qué va la historia de Caleb?
E.G: Es una historia romántica, un poco extraña dentro de lo romántico pero creo que, como dijo Gustavo Martín Garzo en el prólogo de este libro, es el encuentro de almas afines más allá del tiempo y de la edad. Es que la literatura te reúne, es un punto de convergencia entre los demonios y los ángeles de los humanos. Y este personaje de verdad existe, este hombre, este filósofo que me regaló una caja de libros, y yo era una niña y él era un señor pero había una comunión, una conexión que no necesariamente tenía que ser sexual ni estrictamente romántica.
A.O: ¿Cuáles han sido tus influencias en la escritura, tus maestros, tus estímulos? ¿Quiénes son tus autores de cabecera? 
E.G: Sabes que yo al principio pensaba que iba a ser filósofa y que iba a escribir ensayos y veía la narrativa como una travesura; de repente escribía un poema o intentaba un cuento. Algo que me marcó un antes y un después fue Cortázar. Cuando yo leí Historias de cronopios y de famas dije, esto es libertad, esto es filosofía, una filosofía bella, pura, grande. Esto aplasta a cualquier Kant, a cualquier Hegel, no me vengan con cuentos. Luego, otra gran influencia son varios escritores norteamericanos como Paul Auster; William Saroyan me fascina, que ser tan dulce y grande, que ser para tocar el alma sin disparar, todo lo contrario de Coleman McCarthy que también me fascina pero es demasiado sangriento. Hay esas dos cosas en mí, la ternura y lo violento y sangriento. De los escritores venezolanos, uno que me llena completamente el alma es Francisco Massiani, Piedra de mar es una novela fundamental dentro de la literatura venezolana. También tendría que nombrar a Oscar Marcano, admiro muchísimo su trabajo. Otro autor que es fundamental en mí, en mi alma y en todo lo que escribo es la poesía de Eugenio Montejo. Yo, a los doce años, mucho antes incluso de comenzar a leer filosofía, me conseguí con el poema de los árboles y dije que algún día conseguiría anotar el grito, que es como termina el poema. Eso es lo más cercano que tengo al amor; la poesía de Montejo es lo más limpio y puro que he conseguido en mi vida.
A.O: Comenzaste con la narrativa, ahora estás escribiendo poesía. ¿No te interesa explorar otros géneros como el ensayo, por ejemplo, más relacionado con los estudios de filosofía?
E.G: No, yo sufro mucho cuando tengo que escribir un ensayo para la universidad. Ahorita casi me arranqué los cabellos escribiendo un ensayo sobre Descartes, no sé, de hecho creo que a mis profesores les molesta un poco cuando me pongo muy narrativa.
A.O: Cuéntame sobre tus primeras creaciones. ¿A qué edad comenzaste a escribir? ¿En qué momento decidiste entrar en la literatura, cómo fue ese proceso?
E.G: Fíjate que en primaria nos mandaban a hacer copias de los libros, del periódico, y yo no las hacía, yo inventaba las historias, eso me fascinaba. Empecé escribiendo así, en el colegio. Ya luego en bachillerato intentaba con el ensayo, porque yo decía que quería ser filósofa, pero luego me compré un cuadernito que era como un diario y comencé a escribir poemas y cuentos. El primer cuento formal, al primero que le coloqué un título y un punto final fue a La parte que le tocó a Caleb, lo trabajé con dedicación como por tres meses, imprimía, corregía, fue mi primer trabajo serio, mi primer trabajo en miras de sentirme escritora y de buscar que me leyeran. Por primera vez sentí compromiso con la creación, porque no es sólo sentarse y escribir lo que tienes en el alma y lo que te está dando el universo, la experiencia, es también sentarse con dedicación, con la conciencia de trabajo, de que debes construir algo y que debes hacerlo de la mejor manera posible.
A.O: ¿Dónde habitan los fantasmas de Enza? ¿De qué se alimentan?
E.G: Yo también me lo pregunto. Yo ahora reviso el tiempo atrás, veo mi infancia, todo ese tiempo que viví en la casa de mis padres y en mi cuarto yo no puedo dormir con la luz apagada. Ese es el lugar donde yo más le temo a la oscuridad. Y es mi cuarto, mi cuarto azul, mi cuarto lindo, la habitación que mi padre se encarga de mantener limpia y ordenada para cuando yo regrese a casa. Creo que también están en la capacidad que tengo de conectarme con lo otro. Por ejemplo, algo que me ha llenado de muchos fantasmas es la música de Gustav Mahler que descubrí a los quince años. Yo siento dolor cuando la escucho, siento que es una voz que me habla especialmente a mí, que es alguien que no conocí, que no sabe nada de mí pero que tiene algo que decirme. Mahler también es alguien que sufrió mucho, que fue rechazado, que era judío, que hizo mucho daño a las personas que amaba y que sin embargo dejó algo para mí, quizás un grito de auxilio, una advertencia, no sé. Lo mismo me pasa con la pintura de Van Gogh, con la escritura de Kierkegaard.
A.O: ¿Cómo te ves a ti misma dentro del mundo de las letras, siendo ganadora a tan temprana edad de estos dos importantes premios? ¿Te asumes ya como escritora?
E.G: Es algo que me pregunto todo el tiempo y me atormenta. Me asumo como alguien que debe trabajar mucho, me asumo como alguien que consiguió una pasión que mueve espíritus y que en pos de esa pasión se compromete consigo misma. Creo que el trabajo es la base del genio. A veces me cuesta mucho, a veces soy muy perezosa y me distraigo pero esa es una cosa en la que pienso diariamente. También quisiera hacer muchas cosas, quisiera hacer orfebrería, me gusta pintar, ahora estoy trabajando en la página web Re-Lectura (www.relectura.org), también tenemos un programa de radio (97.7FM) y hacemos eventos en el Centro Cultural Chacao cada mes.
A.O: Retomando un poco la pregunta anterior, me causa curiosidad que si bien el mundo de las letras es un universo mágico e infinito, también es un ámbito vorazmente competitivo. ¿Cómo te ubicas en estos espacios, ha sido fácil?
E.G: No se ha hecho fácil porque tengo muy mal carácter, me altero con facilidad, soy Aries, digna hija de Ares. Yo trato de mantener la calma pero el mundo literario venezolano es terrible. Justamente porque hay tantos medios para expresarse todo el mundo comenta, todo el mundo sabe, todo el mundo averigua, todo el mundo tiene que dar una opinión. Hubo una polémica tremenda, por ejemplo, cuando yo gané el concurso de Monte Ávila porque Rodrigo Blanco Calderón, amigo escritor, compañero de Re-Lectura, estaba en el jurado y yo aseguro hoy por hoy, y lo voy a asegurar cada vez que me lo pregunten, que yo no sabía que él formaba parte del jurado. Y pues claro, muchos dicen que yo gané ese concurso porque mi ‘amiguito' Rodrigo Blanco Calderón estaba en el jurado. En ese entonces yo tenía un blog y aquello fue una maraña de violencia. Recuerdo que alguien comentó ‘Enza se le tira encima a los escritores con poder' y mira, qué encantador, agradezco esos comentarios. Al fin y al cabo está bien que hablen y que te den importancia.
A.O: ¿Cómo observas el panorama de la literatura venezolana actualmente? ¿Cuáles son las tendencias?
E.G: Hay mucho movimiento, mucha efervescencia, hay muchas ganas de escribir, de figurar, hay mucha competencia. No vamos a caer en juicios morales ni nada por el estilo, sólo me parece maravilloso que estemos escribiendo. En cuanto a las tendencias está esta cosa ‘urbana' que yo no termino de entender, supongo que debe tener un nombre mejor, sólo que aún no lo hemos ubicado. Hay muchísimos jóvenes escribiendo, muchos son amigos, otros no tanto, pero ese es el camino, escribir.
A.O: ¿Consideras que los noveles escritores están recorriendo nuevos caminos, se están lanzando a explorar terrenos distintos o hay más de lo mismo? ¿Cómo percibes a los jóvenes escritores de tu generación?
E.G: Creo que depende de quién sea conocido y quién sea publicado. Yo conozco gente, por ejemplo, que experimenta mucho y que se está moviendo para buscar nuevas cosas pero quizás no son tan conocidos. Por eso digo que lo básico es escribir, la cuestión editorial es otra cosa, otro mundo. Me gusta muchísimo Miguel Hidalgo Prince, que conocí en el taller que hice con Oscar Marcano; me gusta mucho también Hensli Rahn, él tiene un libro llamado Crónicamente Caracas, tremendísimo. Mario Morenza también es un chico que explora muchísimo, creo que tiene grandes cosas entre las manos, está loco y es genial.
A.O: ¿Se les está dando cabida en las editoriales a las nuevas generaciones de creadores? ¿Conoces gente joven que al igual que tú haya tenido oportunidades y reconocimientos en el mundo de las letras?
E.G: Yo creo que eso depende de qué editoriales estemos hablando, si estamos hablando de las editoriales oficiales, del Estado, o si estamos hablando de editoriales privadas como Santillana, Mondadori... Yo creo que cada espacio tiene su postura bien definida. A mí me parece que del lado oficial se sigue una línea bastante ‘parcial', ¿será la palabra? Es decir, tú entras a una Librería del Sur y puedes conseguir mi libro, como también puedes conseguir una antología poética de autores norteamericanos de la editorial Siruela, así como también conseguirás muchos libros sobre revolución, socialismo, y ese tipo de cosas. Yo creo que el movimiento editorial es un movimiento voraz y es una cosa por la que no me dejo atormentar. Fíjate, yo he publicado gracias a concursos, aún no he tenido que ir a tocar puertas, todavía no he pasado por esa experiencia. Hensli Rahn, por ejemplo, también publica porque tuvo mención en el VI Premio Anual Transgenérico que organiza la Fundación para la Cultura Urbana. Igual hay cosas que veo publicadas por allí que no me gustan, en Alfaguara, por ejemplo, libros que no me llegan. Pero eso está bien, que se publique, que haya de dónde escoger. Yo espero que haya apertura, que haya espacios, que no sólo se publiquen escritores conocidos, de renombre.
A.O: ¿Conoces lo que se está leyendo actualmente, en literatura, por ejemplo?
E.G: Claro, en Re-Lectura me toca estar informada de todo eso, hacer encuestas. Alguien que se ha leído muchísimo es Francisco Suniaga con La otra isla, El pasajero de Truman, esas dos novelas han estado en boca de todos. Oscar Marcano también se lee muchísimo, por Dios, creo que todo el mundo leyó La enfermedad de Alberto Barrera Tyszka, creo que todos tienen algo que decir de ese libro. Los pilares fundamentales de la poesía siempre se leen: Eugenio Montejo, Rafael Cadenas.
A.O: ¿Qué lee Enza García?
E.G: Yo en este momento leo más que todo para la universidad, tengo que aplicarme más en ese sentido. Lo último que leí fue La comedia humana de Willian Saroyan, la leí en conjunto con Patria y otros poemas de Armando Rojas Guardia. El último libro que empecé fue Un chino en bicicleta de Ariel Magnus, un argentino.
A.O: ¿Planes a corto, mediano plazo? ¿Qué estás escribiendo ahora?
E.G: Bueno, estoy amenazando con terminar mi poemario y comenzaré a tocar puertas. Algo que atraviesa a ese poemario son los árboles, no sé si es una suerte de homenaje a ese árbol fundacional que fue Eugenio Montejo en mi vida, no lo sé, pero ahí voy, aún no tiene título, sólo amenazo con terminarlo pronto.
Juan Evelio Bustamante M
eveliob@hotmail.com
La Pascua
Es sencillamente extraordinaria se ha hecho querer
16/05/09
Yoaní Sánchez
Caracas
Hola los invito a participar en alguno de los tre sPremios Municipales de Comunicaciónq ue organizamos en la Comisión Permanente de Cultura, Paytrimonio Histórico y Medios de Comunicación Alternativos y Comunitarios Fabricio Ojeda 2009. (Municipio Libertador) Atentamente, Yoaní Sánchez 0416 615 53 98 /0fc 832 71 87 / 4848832
13/05/09
lector friki
Esta chama ganó el Montevila en donde dos de los jurados (Noguera y Blanco) eran el uno su profesor y el otro su amiguito ( de paso ganó un concurso de Autores Ineditos cuando ella ya había sido publicada). Y ahora quedo en el concurso de la policlinica donde 2 de los jurados (Tyzska y Ber) son sus compinches. En esta entrevista es recatada, pero yo he leído (cualquiera puede revisar relectura) más de un comentario suyo denigrante hacia las editoriales y políticas en materia literaria promovidas por el estado. Esto solo demuestra lo que dijo el gran Bolaño: la literatura esta plagada de miserables. Un oficio de miserables que le apuestan todo por la inmortalidad. Y bueno, que decir del libro. Cuentos adolescentes relativamente bien escritos que no soportarán el paso del tiempo.
13/05/09
Andrea Vásquez
Pto.Ordaz, Venezuela
Chama vas a vender libros en cantidad después de leerse esta entrevista porque así como tengo curiosidad, la tendrán muchos. Lo mas probable es que no te entienda; por lo regular son lecturas complejas, hay que leerlas con un diccionario al lado y acusiosamente. Soy una abuela joven de muchos años y le tomé gusto a la lectura ya entrada en el tiempo. Lo que si te digo es que ¡Chavez es graaaaande! ¡ nos tiene locos a tooodos! Estas cosas sólo suceden en este tiempo . Así que nada es extraño.Te felicito y me enorgulleces ¡Es el trópico! ¡eres caribeña!
13/05/09
francy Rios
venezuela
tengo, algunas curiosidades y quisiera que me las aclararan, ¿tiene a juro un escritor que ser profesional? ¿no puede una simple ama de casa, soñar con la tinta y el papel? ¿tengo que tener maestría en algún área, para poder darle rienda suelta a mi imaginación? o !sera..! que una simple madre, soñadora desde su niñez, sin titulo alguno mas que el amor por la literatura, pueda publicar en un mundo donde los titulo pudieran tener más importancias que el mismo talento. quiero saber ya que este es mi caso y aunque no soy profesional me considero, escritora por naturaleza.
13/05/09
julito
caracas
tenemos que apoyar nuestro talento emergente. así la compañerita sea una escualida.
12/05/09
Veronica Cento
veronica.cento@gmail.com
Venezuela
Felicitaciones Enza. Disfrutó mucho cada palabra de esta entrevista. Dale para adelante :-)
11/05/09
MANUEL ANTONIO BARRETO
VENEZUELA YARACUY
MUY BIEN , LA POESIA Y LA FILOSOFIA VAN DE LA MANO, PERO UNA COSA ES LA POESIA Y OTRA ES LA VIDA FILOSOFICA , LA VIDA ESTA LLENA DE AMBOS VALORES DE ESTUDIOS , PERO LA POESIA ANDA MÁS CON LIBERTAD QUE LO FILOSOFICO. SON CRITERIOS MUY PERSONALES. FELICIDADES A ENZA , DE UN AMANTE DEL INFINITO.
11/05/09
Mario Morenza
Caracas
Enza García Arreaza escribió una pequeña joya con la tinta que se le destiló de sus ojos que captan la realidad más fangosa de nuestra ciudad "urbana", de venas obstruidas, desangradas. Una pequeña épica de lo que todos callan. Enza le está da anatomía y silencio a los gritos de sus personajes, a la oscuras raíces de nuestras ciudades que poco a poco se nos hacen intangibles y no callan
08/05/09
René Ricardo R.
Caracas
Gracias a Dios y a Encontrarte que no he muerto antes de conocer a un ser de otro mundo(extraterrestre)o seaEnza.Aunque ella misma dice de donde es. "dime con quien andas y te diré quieneres"C.C.Alcaldíade Leopoldito Lopez,Prologo de G.Martin Garzo,conservador ópoetas de la derecha venezolana Montejo y Cadenas.Por eso afirma que las editoriales del estado son"parciales".Y la revolucion socialista venezolana,no existe para esta marcianita.
07/05/09
Francisco
Caracas
Debo decirte que te envidio, tomaste la decision de estudiar Filosofia. Yo , como a los 14 años me levanté un dia y me dije "Quiero ser Bertrand Rusell". Luego me dije que queria ser Nietszche. Pero cedí a las presiones y al miedo ("de que voy a vivir?") y estudié Comunicación Social, una carrera que no tiene nada de ciencia, no es universitaria. A los que lean esto: No estudien comunicación social. Te deseo lo mejor, saludos.
06/05/09
Chara Lattuf
Venezuela
Brisa fresca en la narrativa Cuando uno se entera de algun (a) autor (a) que publica un libro le causa satisfacción, en tiempos que los renombrados escritores ; no han dejado espacio a las nuevas generaciones. Enza ha logrado traspasar esos pequeños mundos, ¡felicitaciones a la autora de Cállate por el Premio y a Akaida por esa buena entrevista!
05/05/09