ENcontrARTE

Vivian Rivas es una joven museóloga. graduada en la Universidad Vargas de Caracas. Actualmente se desempeña como Presidenta del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber . Ha sido parte del equipo promotor y coordinador de la “II Megaexposición, Arte Venezolano del siglo XXI”
ENcontrARTE: La “II Megaexposición, Arte Venezolano del siglo XXI” ha sido un evento alabado por algunos y criticado por otros. Además constituye la continuación de la “I Magaexposición, Arte Venezolano del siglo XX”. ¿Puedes decirnos cuales fueron a nivel conceptual las diferencias y las similitudes de estas dos muestras?
VR: Hay varias maneras de enfocarlo. la Mega I fue un cierre de siglo. En aquel caso las obras se sacaron de las colecciones de los museos y eso obviamente llevaba implícito el germen de la exclusión por cuanto traía aparejado el concepto de la exclusión originado en la creación de las colecciones de los museos: se aplicaron criterios totalmente excluyentes y eso lo pudimos comprobar haciendo un cruce de los inventarios de las obras que tenemos en los diferentes museos nacionales.
Nosotros creemos que de estos eventos, como la Mega II, deben salir políticas públicas hacia los artistas.
Con el primer evento en el cual participaron todos los museos a nivel nacional y también colecciones privadas ya se empezó a evidenciar la falta de coordinación, de colaboración y de solidaridad entre las diferentes instituciones. Al principio el proyecto no arrancaba, todos estaban paralizados, no se sabía por donde empezar. Entonces pasó algo inédito para las instituciones museísticas venezolanas, hubo una “ruptura de los tiempos” se violentaron en el proceso aquellas reglas rígidas según las cuales las exposiciones deben hacerse con meses y meses, hasta años, de anticipación para poder mostrar algo trascendente.
En la Mega I todo lo que se expuso ya estaba investigado, reseñado catalogado pero había funcionarios que se resistían a sacarlo y a enviarlo a otros museos y a otros espacios del país por una cuestión casi de celos.
Por el contrario las que fueron muy receptivas fueron las varias instituciones, inclusive privadas, del interior del país que empezaron motu propio, de forma espontánea a generar colectivas de amigos, a intercambiarse las colecciones de estado a estado: algo que nunca había pasado antes. Fue una gran experiencia. Fue una hazaña. Nunca se realizó un evento así en Venezuela.
Lo más duro fue la resistencia de los 7 museos de Caracas, fue algo realmente difícil. No había la disposición de cooperar para el evento. No se creía en el proyecto. Los curadores querían imponer sus propios criterios, fue realmente difícil.
La Mega II también sufrió algo de boicot y resistencia. La organización estaba prevista con un año de antelación pero la convocatoria se atrasaba constantemente. Todos los meses se solicitaba la salida de la convocatoria, sin embargo salió muy tarde.
ENcontrARTE: En tal sentido hubo críticas de parte de varios artistas que consideraron justamente eso, que la convocatoria fue demasiado tardía ¿Crees que sus criticas son justificadas?
VR: Si y no, porque no se estaban pidiendo obras inéditas, en las bases de la connvocatoria se dice claramente "obras realizadas entre el 2001 y el 2005". Se trataba de obras que los artistas ya tenían en su colecciones. La queja no tiene fundamento, pero bueno, en un sentido tradicional sí, la convocatoria fue tardía.
La Mega II se realizó en dos meses porque hubo un saboteo, porque no se creía en el proyecto. Hubo que retirar al coordinador y entramos un grupo de gente tomar las riendas para que se pudiera realizar el evento. Y por supuesto que en este proceso se cometieron errores.
Recolectar las obras que se realizaron durante los últimos 4 años a nivel nacional fue un atrevimiento de nuestra parte. Nunca se había hecho un evento así. En esta oportunidad no hubo curaduría, entraron todas las obras.
Todavía se está haciendo el inventario de cuantos artistas consagrados, cuantos profesionales y cuantos aficionados participaron.
Al principio se enviaron dos jurados a los estados regionales para hacer una selección, tal como está estipulado en las bases de la convocatoria. De las obras que quedaban seleccionadas de cada autor, una se quedaría en el estado para ser expuesta y la otra vendría a Caracas para formar parte de la gran colectiva nacional.
En cada estado los jurados se quedaron dos días y trabajaron conjuntamente con un jurado local y cuando regresaron habían seleccionado muy pocas obras. Habían quedado muchas afuera. O sea, no cumplieron con lo que estaba pautado.
Nos dimos cuenta que los jurados se habían comportado como siempre se han comportado los Salones de Arte. Por ejemplo en el Zulia se habían postulado más de 438 obras y el jurado escogió 60. Así que hubo una protesta de un artista del Zulia: el arquitecto Fernando Asian protestó porque le rechazaron su obra y eso le llegó al Ministro. A partir de este momento empezamos a darnos cuenta que de las 4.200 obras que se habían presentado a nivel nacional solo se seleccionaron aproximadamente 1.000.
El ejemplo del Estado Barinas fue emblemático: el jurado local decidió no enviar las obras porque consideró que eran “muy feas” y no las envio. Llegaron de este estado muy pocas obras.
Entonces nos dimos cuenta que era la misma exclusión de siempre! Y que íbamos a ver a los mismos de siempre, nada nuevo. Habían sido seleccionados los mismos de siempre. Dos o tres sorpresas, más nada. Nos reunimos los directores de los museos con el Ministro a discutir qué íbamos a hacer. Entonces tomamos la decisión: se declaró el Estado del Arte. Anulamos las bases de la convocatoria empezamos a llamar a los estados y dimos la orden de que se recogieran todas las obras que habían quedado afuera. Llegaron a Caracas 2.000 obras.
ENcontrARTE: Sin duda alguna ha sido una especie de “revolución” de la museología ¿Cómo viviste este proceso?
VR: Para mi ha sido en lo personal una experiencia muy fuerte. Muy emotiva. Todo lo que había estudiado se derrumbó. Para mi fue verdaderamente una conmoción. Era otra cosa, algo mucho más profundo. Porque cómo y quién era yo, para decidir lo que si valía y lo que no. ¿Quién era yo para hacer ésto?: Nadie.
Hay que reformular el papel de los museos porque la idea establecida es que los museos son los que validan. Si tu has expuesto en un museo entonces estás consagrado. Esta era la primera función de un museo. Pero esto es cuestionable y nunca se ha discutido en verdad. ¿Cuál es la verdadera función de un museo?
Al principio las mayoría de los directores de los museos no querían exponer muchas de las obras. Volvieron a tomar esta postura de “lo bonito y lo feo”. Después se fueron convenciendo.
En Caracas los museos colapsaron, no había espacio para tantas obras según las fórmulas preestablecidas. Hubo que romper todos los esquemas, los modelos establecidos. Al final los museólogos, los curadores, los directores de los museos se rindieron, se entregaron.
Esta fue la gran magia de la Mega II. Hoy en día todos ellos han cambiado, ahora se cuestionan muchas cosas. Eso fue un logro.
ENcontrARTE: ¿En tu opinión ¿cuál es el verdadero papel de los museos en nuestra sociedad actual?
VR: Los museos han sido rígidos, políticamente “correctos” y no han querido involucrarse con la realidad de la sociedad. Los museos deben servirles a los artistas… aquí los artistas han sido muy desasistidos y los museos muy abandonados sobre todo los del interior del país.
Para mi los museos deberían tener salas para la exposición de sus colecciones consagradas y otras salas para ponerlas al servicio de convocatorias amplias.
En este país no hay infraestructura para que los artistas enseñen y inclusive comercialicen sus obras.
ENcontrARTE: Desde el punto de vista logístico ¿Cuál es el balance de la organización de un evento tan complejo como este?
VR: Bueno, como dije antes, a raíz de todo lo que había pasado hubo errores.
Aquí hubo un colapso. En la recepción de las obras, en la elaboración de las fichas, en la transcripción de las planillas… hubo errores que se fueron acumulando, pero no fueron maliciosos, fueron producto del apuro. Básicamente los problemas ocurrieron en Caracas. Hubo el caso de Morela Jurado que presentó la maqueta de una instalación y quien la recibió pensó que se trataba de la obra misma y eso fue lo que se expuso como obra y a ella nunca se le avisó.
En algunos casos se perdieron las planillas o cuando se abrieron los paquetes de la obras se perdieron los números de concordancia, en fin el desorden que se genera por el apuro, por la dinámica que tomó el evento. Y cosas por el estilo. Pero bueno, las cosas ya están y hay que dar la cara y pedir excusas a aquellos artistas a los cuales se les crearon inconvenientes.
ENcontrARTE: ¿Cuál fue la reacción de los artistas frente a esta iniciativa?
VR: El día de la inauguración hicimos el recorrido completo. El Ministro quiso ver obra por obra. Había gente que en su vida jamás se hubiera imaginado que sus obras iban a estar expuestas en un museo. Era para ellos un sueño utópico. La gran mayoría estuvo muy contenta, pero también hubo quejas de algunos artistas que no les gustó por ejemplo donde estaba ubicada su obra, los artistas más reconocidos, que son un poco más egocéntricos. Alguno se molestó.
Pero bueno, la revolución pasa por todo el país y porque no iba a pasar por los museos también.
ENcontrARTE: ¿Qué conclusiones se pudieron sacar de esta experiencia?
VR: Muchas, pero lo más importante: las políticas que hay que implementar para satisfacer las necesidades de los artistas que son muchas. Desde las más básicas y materiales hasta el estímulo espiritual. Es como si los artistas gritaran ¡Sálvenos!
Esta no fue una exposición con finalidad estética. No hubo premios. Pero la vamos a llevar afuera de Venezuela… una exposición itinerante. Por lo pronto a Cuba.